Es bastante malo que los editores de The New York Times hasta ahora se hayan negado a decir la verdad sobre lo que sabemos de la magnitud de la mortandad en Irak, como resultado de la invasión y ocupación estadounidense en el país desde 2003, de acuerdo a los estándares utilizados para describir tragedias humanas de las que el Gobierno de Estados Unidos no asume responsabilidad alguna.
Es bastante malo que los editores de The New York Times hasta ahora se hayan negado a decir la verdad sobre lo que sabemos de la magnitud de la mortandad en Irak, como resultado de la invasión y ocupación estadounidense en el país desde 2003, de acuerdo a los estándares utilizados para describir tragedias humanas de las que el Gobierno de Estados Unidos no asume responsabilidad alguna. Si el New York Times utilizara los los mismos estándares de evidencia para describir tragedias humanas a pesar del grado de responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos, entonces el reportaje sería titulado de la siguiente manera: ''cientos de miles de iraquíes han muerto'' debido a la guerra estadounidense, algo que sabemos el New York Times publica diariamente, así como el reportaje titulado ''cientos de miles de iraquíes han muerto'' en la guerra entre Iraq e Irán. El New York Times se rehúsa a difundir este hecho sobre la guerra estadounidense, quizás porque es incómodo para Washington reconocer quién apoya el estatus quo de la permanente política guerrerista.
No obstante, el NYT ha exacerbado el daño de su negación sobre el número de víctimas en Iraq, utilizando su propia incapacidad para reportarlo con exactitud como punto de referencia para otras tragedias humanas; en particular, para afirmar que el homicidio en Venezuela cobró más vidas en 2009 que la violencia en Iraq. Los editores del NYT son como el niño que mató a sus padres y luego imploraba piedad por ser huérfano.
En un titular de primera plana esta semana decía ''Venezuela, más mortífera que Iraq, se pregunta por qué'' Simon Romero del NYT afirma:
''Algunos aquí (en Caracas) bromean diciendo que sería más seguro vivir en Bagdad. Los números los respaldan.
En Iraq, un país con una población cercana a la de Venezuela, hubo 4.644 muertes de civiles por violencia en 2009, de acuerdo al conteo de cuerpos de Iraq. En Venezuela, durante ese año, la cifra de asesinatos ascendió a más de 16.000''
Nótese que el titular y los dos primeros párrafos de este artículo dependen crucialmente del supuesto de que la cuenta parcial del número de muertes iraquíes registradas por la ONG Irak Body Count, mediante el monitoreo de los artículos de prensa, da una idea de la magnitud del número de víctimas iraquíes. Si la cuenta parcial del Iraq Body Count no les da una idea de la magnitud de la mortandad en Iraq, si es demasiado escueta, entonces la comparación del sumario y el titular en el articulo del NYT no tiene fundamento.
Es muy sabido, gracias a los estándares que normalmente se usan para establecer estas cosas, que la cuenta del proyecto Irak Body Count no representa una medida precisa de la magnitud del número de víctimas iraquíes.
En enero de 2008, la Organización Internacional de la Salud anunció los resultados de la ''Encuesta sobre la Salud Familiar en Iraq'', y fue publicado en el New England Journal of Medicine (El Diario de Medicina de New England). El estudio de la OMS estimó 151.000 muertes debido a la violencia, con un 95% de intervalo de confiabilidad de 104.000 a 223.000, desde marzo de 2003 hasta junio de 2006.
Para ese entonces el NYT publicó lo siguiente:
La Organización Mundial de la Salud se sumergió en el controversial tema de la muerte de civiles iraquíes al publicar un estudio que estimaba que el número de muertes desde el inicio de la guerra hasta junio de 2006 fue al menos dos veces más alto que el registrado por el proyecto Iraq Body Count...
El proyecto Iraq Body Count, una organización no gubernamental con sede en Gran Bretaña que basa sus números en cuentas publicadas por diarios, informó que el número de muertes de civiles ascendió a 47.668 durante el mismo periodo del estudio de la OMS, así lo refleja informe de la OMS.
En ese entonces, con respecto a esto, la OMS dijo:
'Las estimaciones de nuestra encuesta triplican el número de muertes contabilizadas por el proyecto Iraq Body Count analizando meticulosamente los informes de los medios de comunicación, y reducen a la cuarta parte aproximadamente el resultado que arrojó una encuesta domiciliaria realizada a menor escala a principios de 2006'', añadió Naeema Al Gasseer, representante de la OMS en el Iraq.
La cita anterior es del estudio Johns Hopkins/Lancet, que estimó una mortandad por la violencia cuatro veces más alta, tal como lo señaló el representante de la OMS. Si las estimaciones de Lancet eran correctas, entonces el número del proyecto Iraq Body Count es 12 veces más bajo.
Pero aquí hago énfasis en el estudio de la OMS porque proporciona un argumento más sólido que establece que el hecho de utilizar el conteo parcial del proyecto Iraq Body Count, como si se tratara de una imagen de la magnitud del total del número de víctimas, está muy errado. Los números de Lancet han sido considerados como demasiado altos, los de la OMS demasiado bajos, pero, hasta donde tengo entendido, no hay ningún crítico serio que afirme que son demasiado altos.
¿Qué nos dice el estudio de la OMS sobre si el conteo del proyecto de Iraq Body Count compila la magnitud del número de víctimas?
Por los estándares generalmente utilizados en estadísticas, no dice que no.
Un intervalo de confiabilidad de 95% significa que se calcula 95% de probabilidad de que ese intervalo cubra el valor real que están tratando de calcular. Si el estudio de la OMS fuese correcto, entonces la probabilidad de que el número de muertes en junio de 2006 fuera de 47.668, o cualquier otro número menor a 100.000, es extremadamente baja, menor que 2,5%.
En respuesta a mi solicitud de corrección o aclaratoria, un editor del NYT escribió que Romero no señaló que
el Iraq Body Count fuese correcto, solamente utilizó una cifra oficial, aún cuando pudiera ser sometido a debate para establecer una comparación con la violencia en Venezuela.
Pero esta explicación es inexacta y no tiene sentido.
Tal como reseñó correctamente el The New York Times en enero de 2008, el conteo de muertes iraquíes que Iraq Body Count publica no muestra ''cifras oficiales''; es obtenido por ''una organización no gubernamental con sede en Gran Bretaña que basa sus números en noticias de medios''. Podrían decir que es ''oficial'' porque George W. Bush lo apoyó implícitamente, pero no creo que esa sea una definición de ''oficial'' que los editores de The New York Times quisieran intentar defender.
Y si quieren decir que X es más grande que Y, tienen que saber cuán grande es Y, o por lo menos deberían tener una idea de cuán grande Y podría ser. Si quieren afirmar que X es más grande que Y, hay una gran diferencia si la forma de medición, ''sujeta a debate'', de Y produce un número muchísimo más bajo, sobre todo si, en efecto, el error termina siendo tan grande que, en realidad, Y es más grande que X. Según los números mostrados en el artículo de Romero, si el conteo de Iraq Body Count, como una estimación, es sólo tres veces más pequeño, la afirmación de Romero todavía podría ser verdadera; pero si el conteo de Iraq Body Count es cuatro veces más bajo, la afirmación de Romero es falsa. Si el conteo de Iraq Body Count es 10 ó más veces menor, tal como sugiere el estudio Lancet, entonces la afirmación de Romero se pasa de la raya. Así las cosas, para juzgar la afirmación principal del artículo de Romero y del titular del NYT en primera página, tienen que hacer una valoración de las afirmaciones sobre la escala de muertes iraquíes.
¿No es obvio?
Es verdad que puede ser que la medida en la que el conteo de Iraq Body Count sea una pésima referencia de la magnitud de las muertes iraquíes no sea una constante. Se podría esperar razonablemente que estimó un número más bajo de muertes en la época de mayor violencia, y que por ende capturó un mayor número de muertes en 2009, cuando sin lugar a dudas la violencia fue muchísimo más baja que durante el apogeo de la guerra civil. (Por supuesto, advertir que la violencia fue mucho más baja en Iraq en 2009 sugiere que la comparación de Romero es falsa de otra forma: Cuando la gente piensa en el ''violento Iraq'', es mucho más probable que piense en Iraq durante el apogeo de la guerra civil que en Iraq en 2009). Pero no hay evidencia que pruebe que el NYT se haya esforzado por evaluar o considerar estos temas. Simplemente actuó como si el conteo parcial de Iraq Body Count fuese una imagen verosimil de la magnitud de muertes, todos sabemos que no lo es, a menos que usted sea George W. Bush.
Es razonable esperar que la mayoría de las personas que vieron y verán la historia de primera página de NYT no estén al tanto de esta situación. Verán el titular ''Más asesinatos en Venezuela que en Irak'', acompañada de una enorme foto de un funeral y afligidos familiares de una víctima de asesinato. Este artículo recorrerá el mundo, y muchas personas pensarán: ''¡Qué sorprendente! ¡Más asesinatos en Venezuela que en Iraq! Hugo Chávez ha provocado un desastre de ese país''.
Casi indiscutiblemente, ese es el punto del artículo, producir este resultado.
La publicación de este artículo coincide con un esfuerzo general para posicionar el tema de la violencia e inseguridad en Venezuela como el principal tema de campaña de la oposición en las elecciones parlamentarias del país.
Dado que la mayoría de los medios venezolanos, medidos por audiencia, son controlados por la oposición, ese tema ha sido el principal en esos medios últimamente. CNN en Español hizo lo propio al transmitir cuatro veces un documental que culpa al gobierno de la violencia en Venezuela. Ahora el NYT ha brindado su validación internacional a esta campaña. No hace falta reuniones para establecer la colaboración: un periodista de NYT en Caracas que persiga atacar al Gobierno venezolano puede fácilmente obtener sus ideas de los medios opositores.
Ciertamente Venezuela ha experimentado un gran aumento en el índice de homicidios en la última década. Y hay algo que se tiene que explicar, porque la pobreza, una de las razones estándares para el incremento de la violencia criminal, ha sido reducida significativamente en Venezuela durante ese tiempo.
Pero romero no ofrece nada cercano a una explicación, y gran parte de lo que hace está errado o no tiene sentido.
Las razones para el aumento son complejas y variadas según dicen los expertos. Mientras muchas economías latinoamericanas están creciendo rápidamente, la de Venezuela se ha contraído.
Esto posiblemente podría explicar parte de la criminalidad del primer trimestre de 2010, en el que la economía venezolana se contrajo. Pero el crecimiento económico de Venezuela fue el más rápido en el hemisferio desde 2003 a 2008, por lo que el hecho de que hubo un trimestre en el que Venezuela no creció, pero la mayoría de América Latina sí, no explica la tendencia en esos diez años.
A pesar de los gastos en programas para erradicar la pobreza, aún existe una extensa brecha entre ricos y pobres, lo cual alimenta el resentimiento.
Hace algunos meses la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas publicó un informe en el que se indicaba que Venezuela había reducido el nivel de desigualdad de 2002 a 2008, el más alto de Latinoamérica; pero ahora posee el nivel de desigualdad más bajo de la Región. Esto, por supuesto no fue publicado por el New York Times.
La política salarial sigue baja, y por lo tanto la motivación de la población. Y en un país que posee el índice de inflación más alto del hemisferio, más del 30% al año, algunos funcionarios (policiales) han optado por equilibrar sus ingresos cometiendo crímenes como el secuestro.
La inflación se ubicó en el 20% anual en los últimos siete años; sin embargo, ya que el ingreso en las nóminas aumentó más rápido que la inflación, la mayoría de los ciudadanos obtuvo un poco más en términos reales, que al final es lo que realmente cuenta.
Esta ha sido una constante del NYT en los últimos siete años al referirse a Venezuela: por lo general señalan una alta inflación, pero casi nunca hacen referencia a las verdaderas ganancias, lo cual hace pensar al lector que con los años la mayoría de los venezolanos está cada día peor debido al disparo de la inflación y a la devaluación de los ingresos: lo contrario de lo que ha sucedido en casi seis de los últimos siete años.
¿Sentiría usted lástima por alguien, cuyo costo de vida creció 20% el año pasado, pero que recibió 30% de aumento salarial? Entonces debería sentir pena por alguien cuyo costo de vida se mantiene raso, pero que tuvo un amento en sus ingresos del 10%.
Pero si puede comprender esto, entonces entiende que carece de sentido hacer énfasis en una ''alta inflación'', como si la alta inflación, de manera intrínseca, empobrece a la población; y no explicar al lector lo que sucede con los ingresos reales.
Muchos se preguntarán ''qué más hay de nuevo'' en relación con la tendencia de New York Times para enfocar las noticias hacia una política internacional estadounidense agresiva. Pero la influencia del NYT en los medios estadounidenses es tan fuerte que controla el pensamiento de mucha gente que nunca lo ha leído. Por esta razón es importante llamarlos a capítulo.
¡Oh, la prensa, la prensa
La libertad de expresión
Debemos ser libres para expresar
lo que llevamos dentro...
...De cualquier modo se pagará el precio más alto!
Marc Blitztein, ''The Cradle Will Rock,'' 1936
FUENTE: