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Info10/14/2010
El Wendigo

Poseido por un espíritu malvado el wendigo tiene un hambre insaciable de carne humana y se convierte en mitad hombre mitad bestia, degradando su cuerpo.

El Wendigo es descrito como un ser raquítico, hasta el punto de inanición, su piel esta tensada a lo largo de su cuerpo ajustándose a sus huesos. El color de su tez es similar a las cenizas de la muerte, y sus ojos parecen estar hundidos en sus cuencas, donde deberían estar sus labios ahora solo hay vestigios de piel y sangre, sucio y apestoso el Wendigo tiene ampollas en su piel y exude un olor de descomposición, a muerte y corrupción. Es sabido que el Wendigo es un espíritu que prefiere habitar lugares solitarios, por ello suele esconderse en bosques, lo cual le permite acechar silenciosamente a su presa, nunca esta a la vista y espera el momento indicado para abalanzarse sobre ella. Según la leyenda este ser mitad humano mitad bestia llama a sus víctimas por su nombre, la llamada se asemejaría al embrujo de las sirenas e impulsa a los que la escuchan a adentrarse en el bosque donde las da caza.

El Origen del Wendigo

Esta leyenda nace de las tribus de Norte America y Canada y se puede encontrar en el folclor de varias tribus de Nativos americanos, en especial los algonquinos. Esta tribu habitaba en lo que ahora es Alaska y Quebec y tenía fuertes creencias espirituales y chamánicas, sus ritos y creencias eran conocidas como “animismo”, creían que todos los elementos de la naturaleza, ya sean animales, vegetales, montañas o ríos entre otros, tenían espíritus que podían hacer tanto el mal como el bien, estos espíritus eran considerados deidades para ellos.

Es en estas creencias donde aparece el espíritu del Wendigo, el cual comprendía los vicios como la glotonería, la avaricia y cualquier exceso, nunca se quedaba satisfecho y después de matar y consumir a otra persona, siempre estaba al acecho de nuevas victimas. En muchas tradiciones, los humanos que eran consumidos por la avaricia fácilmente podían convertirse en Wendigos, este mito se usaba como un método para motivar la cooperación y moderación en el comportamiento de los miembros de la tribu.


Este espíritu es fuertemente asociado con el invierno, el norte, y el frío; como también la hambruna e inanición, esto se refleja en el hecho por la falta de comida y la muerte a causa de esto.

En los mitos que rodean al Wendigo, se lo representa como un ser humano, que después de ser poseído por un espíritu maligno, pasa a transformarse en una bestia sin moral, consumida por un hambre tan voraz por la carne humana que cazará y matará a todo con el que se cruce hasta que fallezca de inanición.

El ritual para convertirse en este monstruo consistía en consumir carne humana, la leyenda del Wendigo originalmente se creo para prevenir a las tribus indias de caer en el canibalismo durante los tiempos de escasez de comida y en los que fríos inviernos que aislaban su fuente de alimento, se sabe que durante estas penurias no era extraño que se practicara el canibalismo entre tribus.

El Wendigo, un espíritu malvado o solo un trastorno psicótico

El primer reporte escrito de esta legendaria criatura fue hecho por Paul Le Jeune, un jesuita misionero que servía en Quebec, a principios del siglo XVII, en 1636 el Padre Paul envió a sus superiores en Roma un reporte donde se quejaba de una mujer nativa, quie en un trance espiritual previno que Atchen iba a atacar la aldea, en la carta el cura describía al Atchen como una especie similar a un hombre lobo. Los últimos informes de la aparición de un Wendigo se dio en un pueblo llamado Rosesu en el norte de Minnesota, fue registrado a finales del siglo XIX y en las primeras dos décadas del siglo XX, durante este período ocurrieron una serie de muertes inexplicadas hasta que finalmente cesaron.

La psicosis por Wendigo (también conocido como Windigo o Witiko) es un trastorno que se producía entre las tribus Cree, Montagnais-Naskapi, Ojibway y Saulteaux de Canadá y Alaska. La persona que la sufría dejaba de comer, y sus síntomas eran náuseas, vómitos y malestar ante la comida normal. También podían producirse episodios de insomnio o alucinaciones. Si no se paraba este estado la persona afligida empezaba a manifestar el temor de que el Wendigo (un espíritu) lo poseyera y acabara convirtiéndose en caníbal. Era común que antes de que esto ocurriera, el enfermo pidiera a los miembros de su tribu que lo mataran.


el espiritu no es exorcizable por lo que se permanece en forma de wendigo hasta morir de hambre.



El trastorno mental “Psicosis por Wendigo” se refiere a una condición mental donde la persona afligida desarrolla un apetito insaciable por comer carne humana incluso cuando hay otros alimentos a su disposición, es producido tras haber practicado el canibalismo en situaciones de estrés donde no hay alimentos. Esta psicosis es identificada como un síndrome de cultura determinada, el cual es una combinación de síntomas psicosomáticos y psiquiátricos que pertenecen a una enfermedad reconocible sólo en una sociedad o cultura.

El espíritu no es exorcizable por lo que se permanece en forma de wendigo hasta morir de hambre.

En muchos casos los sujetos afectados por este trastorno son ejecutados antes de que puedan causar daño al resto de la comunidad, sus comportamientos están caracterizados por actos violentos y la perdida de capacidad para socializar con las personas que lo rodean.

El conflicto moral en este caso radica en el hecho de que el Wendigo fue una persona, quien por padecer de hambruna recurrió al canibalismo para sobrevivir, aunque en muchas ocasiones la persona que sobrevive por este medio sufre de culpa y remordimiento, prefiriendo ser ejecutado por su crimen a vivir con ello y seguir haciéndolo. El espíritu del Wendigo solo pide más y más, nunca da. En la enciclopedia canadiense se describe al Wendigo como un espíritu que posee a personas débiles obligándolos a realizar varios tipos de comportamiento anti social, el más notable es el canibalismo.

Fuente de Información: Wikipedia

Cinocéfalos - Hombres con Cabeza de Perro

Los cinocéfalos son unos seres mitológicos con cuerpo humano y cabeza de perro. Su existencia en el floclore se puede rastrear hasta el último periodo glaciar. En este tiempo humanos y lobos se vieron forzados a coexistir, debido a que frecuentaban el mismo territorio en su continua persecución tras las grandes manadas de herbívoros que eran sus presas.

Los humanos domesticaron a los lobos, se supone que al criar desde pequeños a algunos de sus cachorros, lo que generó una simbiosis entre las dos especies y un progresivo "amansamiento" de los animales hasta llegar a convertirse en un compañero fiel y común en muchos asentamientos humanos.

La cooperación de estas especies se extendió hasta la innata amistad del ser humano con el perro. El canino se incorporó a la cultura sedentaria de la humanidad, evento que fue marcado en mitos y arte, donde la figura del perro era asociada con afecto y protección. Por esta razón el mito de los hombres con cabeza de perro se extendió por el Oriente, Europa, África y demás regiones entorno al mar báltico. Las diferentes culturas enriquecieron esta leyenda con imágenes y nuevas historias, creando así el origen de los Cinocéfalos.



Según las creencias de estos pueblos de cazadores una mujer podía procrear con un perro. Como resultado nacía un híbrido humanoide con cabeza de perro y cuerpo de hombre. Esta leyenda se esparció en distintas culturas y civilizaciones.
Múltiples orígenes

Croacia: En la edad media, la tribu de los Hundigar en Croacia, eran conocidos salvajes que escondían sus rostros con capuchas que tenía la apariencia similar a la de un perro. Así se fueron creando mitos de los brutales Cinocéfalos, quienes con el tiempo se convirtieron en sinónimo de pagano y enemigo de la cristiandad.

Grecia: Hesíodo el poeta griego, describe en un fragmento de las Eeas, a criaturas mitad hombre y mitad perro que eran llamadas “Hemicanes”. Seres que habitan en las tierras de los Masagetas.

India: Mientras que en el escrito “Indica Fragment”, el historiador y medico Ctesias de Cnido presenta habitantes de la India llamados: “Cabeza de perro”, información que obtuvo cuando fue capturado por los persas. El texto revela que estas criaturas vestían las pieles de bestias salvajes, no tenían lenguaje alguno y se comunicaban con ladridos. Su dentadura era más grande que el de los perros normales, y sus uñas eran más largas y redondas. Los hombres cabeza de perro que Ctesias describe habitaban las montañas y su complexión física era oscura. De acuerdo con el historiador, los Cinocéfalos entendían el idioma de la india, pero no tenían la capacidad para conversar, gruñidos y señales hechas con sus manos. Su dieta consistía en carne cruda y había una población estimada de más de 120.000 habitantes, los cuales de acuerdo a las leyendas eran un pueblo longevo, donde cada uno vivía alrededor de 200 años. En India eran conocidos como “Kalystrii”, palabra que en griego se traduce como cabeza de perro.



La leyenda aparece en distintas épocas y en muy diferentes culturas.

Megástenes el geógrafo escribió la “Historia de la India”, en el libro describe a los Cinocéfalos como cazadores que vendían a los indios el ámbar y purpura que extraían de las plantas a cambio de harina, telas y armas. Estas criaturas eran hábiles con el arco y la jabalina. Los Cinocéfalos de Megástenes comían carne, protegían rebaños, bebían leche de cabras y ovejas, dormían en cuevas y vestían pieles curtidas. Anatómicamente los hombres perro tenían cola bajo las nalgas, la cual era más larga y peluda.




San Cristobal el "cinocéfalo" que fue canonizado

Egipto: Los antiguos griegos conocían de los Cinocéfalos gracias a las representaciones de artistas egipcios. En estas imágenes se puede ver a Hapi, uno de los 4 hijos de Horus, quien acompaña las almas de los muertos que serían juzgados. Esta raza hibrida entre hombre y canino era conocido como: Aani, criatura que estaba consagrada a Tot el dios egipcio de la sabiduría y escritura. Sin embargo no todas las entidades fantásticas de la cultura egipcia eran miembros de la jauría de los Cinocéfalos. Como Anubis, el dios de los muertos quien era representado con la cabeza de un chacal, también Upuaut, la deidad que abre el camino para los muertos era dibujado con la cabeza de un perro negro.

Santo Cinocéfalo: Durante la cristiandad medieval, San Cristóbal el mártir del siglo III, fue un personaje popular de este periodo por ser un Cinocéfalo que provenía de tribus asiáticas en tierras escitas. Otros relatos lo muestran como un hombre común, hijo de un rey cananeo, por el nombre de este pueblo se lo puede asociar a esta etnia. Una fabula de la iglesia ortodoxa decía que este Santo era un hombre atractivo y por ello recibía insinuaciones por parte de mujeres de cualquier edad, Dios para liberarlo de este asedio cambio su cabeza por la de un perro.

Marco Polo: En el siglo XIII, Marco Polo cuenta la existencia de una mítica isla llamada Macumera, ubicada cerca del archipiélago de Andamán en el Golfo de Bengala. Los habitantes de esta isla son humanos con cabeza y dientes de perro, son criaturas crueles y caníbales que comen cuantas personas puedan mientras no sean de su etnia.

Anubis el Dios Cinocéfalo

A pesar de la gran difusión entre distintas culturas de la imagen de hombres con cabeza de perro, sin duda el cinocéfalo más famoso de la historia fue Anubis el dios con cabeza de chacal que se encargaba de guiar a los muertos .

En la mitología egipcia está figura es asociada con la momificación y la vida después de la muerte. Anubis también es conocido como Inpu, Anupu; su nombre se traduce del griego “dios cabeza de chacal”.

El registro más antiguo de este dios esta en los textos del Viejo Reino, en el libro de las pirámides, donde el dios chacal atiende el entierro del Faraón. Durante este periodo Anubis dejó de ser la entidad más importante de la muerte y fue reemplazado por Osiris en el tiempo del Reino Medio.



Dentro los rituales fúnebres, el dios chacal es mencionado como protector de las tumbas de los fallecidos, recibiendo el título: “El que está en el lugar de embalsamamiento”. Como muchas deidades egipcias, Anubis tiene diferentes funciones dependiendo de su contexto, también ninguna procesión pública podía ser conducida sin el dios chacal en la cabecera de la marcha.

Anubis es representado por tener la cabeza de un chacal en el cuerpo de un hombre, en ocasiones era un chacal bípedo que porta una cinta y utiliza un mayal en su mano. Gracias a esta deidad los chacales son asociados fuertemente con los cementerios por ser un animal carroñero que desentierra cuerpos para comerse su carne. El color negro de Anubis, representa la piel podrida y el suelo negro del valle del Nilo, lo que simboliza renacimiento.

La presencia de esta deidad era tan importante que el jefe de los embalsamadores vestía un disfraz de Anubis. En el Libro de los Muertos, hay una imagen que muestra al dios chacal decidiendo quien de los fallecidos era digno de entrar entre la realeza de los muertos.

Los Kynokephaloi

Una tribu de la India y África, cuyos miembros eran hombres con cabeza de perro. La existencia de esta etnia se originó por los relatos de antiguos viajeros que confundían al babuino africano con un hombre. Los griegos usaron el término Kynokephalos para referirse a este animal.

Estos salvajes sobrevivían en las montañas cazando diariamente cualquier animal que puedan cocinar en el sol. Aprovechándose también de los recursos de las ovejas, cabras entre otros, comían la dulce fruta de la Siptakhora. Como ofrenda enviaban las frutas anualmente al rey de la India a cambio bienes, como pan, harina, espadas, arcos, flechas y lanzas, armas con las que se habían vuelto buenos guerreros. Como vivían en cuevas de las montañas era difícil derrotarlos, tenían malos hábitos de aseo, las mujeres sólo se bañaban una vez al mes y los hombres no se bañaban, no tenían camas y preferían dormir en hojas o césped. Se untaban un aceite en su pelaje para limpiarse su piel, y los más ricos de su sociedad eran los que más ovejas tenían porque vestían prendas de algodón.


Anubis el dios egipcio de los muertos con cabeza de chacal.
Otras Citas a esta Leyendas

Paul el Diácono menciona en su escrito “Historia gentis Langobardorum”, que los Cinocéfalos usaban tácticas para asustar a sus enemigos, diciendo que combaten todos los días y beben la sangre de sus víctimas para calmar su deseo por seguir matando.

El teólogo francés Ratramnus del siglo IX escribió una carta “la Epístola de Cynocephalis”, sus palabras cuestionaban si esta etnia tenía los mismos derechos que un humano, citó también al Santo Thomas de Cantimpré, quien afirmaba la existencia de esta raza en: El libro de hombres monstruosos del Oriente, “Liber de Monstruosis Hominibus Orientis”.


Sociedad de cinocéfalos
. En el siglo XIII, se rumoraba que Atila, el rey de los hunos se convirtió en un Cinocéfalo. Esta transformación era una alusión negativa a las civilizaciones provenientes de Asia por acosar a Europa con ataques de barbaros. Dentro de este siglo, el enciclopedista Vincent de Beauvais describió al Santo patrón Louis IX de Francia como: “un animal con la cabeza de un perro, pero con el resto de miembros de apariencia humana, aunque se comporta como un hombre tranquilo, pero cuando está furioso es cruel y se desquita con la humanidad”.

Los Cinocéfalos aparecen en un viejo poema galés, propio de la fabula Arturiana, donde el Rey y sus caballeros pelean contra estas criaturas en las montañas de Eidyn, Edimburgo. Muchos de los hombres cabeza de perro son liquidados por el guerrero Bedwyr. El poema hace referencia a una pelea contra “Gwrgi Garwlwyd”, nombre que se traduciría como: “Escabroso hombre perro gris”, sin embargo muchos escolares creen que este personaje es un hombre lobo por su descripción.



El autor francés Jean de Mandeville del siglo XIV, habla en su texto “el libro de las maravillas” sobre una tierra grande llamada Nacamerán cuyos habitantes tiene cabeza de perro y cuerpo de persona. Estos individuos son inteligentes excepto por que su dios es un buey, y portan su símbolo en la frente. La única ropa que visten es un pedazo de tela que los cubre desde su cintura hasta las rodillas. Los Cinocéfalos son altos y fuertes guerreros, en tiempos de guerra portan una adarga en el cuello que protege el cuerpo, usan una lanza para someter a sus enemigos a quienes posteriormente se comen.
Posible Explicación del Mito

Los avances científicos actuales han demostrado la incompatibilidad para procrear entre especies no afines. El hombre y el perro son totalmente incompatibles y la posibilidad de pensar que la leyenda de los cinocéfalos se fundamente en el nacimiento de un ser mitad humano mitad perro roza lo absurdo. Sin embargo ¿como es posible que apareciera en tantas culturas y en épocas tan distante en el tiempo?

La misma ciencia tiene una posible explicación a tan extendida creencia, un animal, el papión o babuino amarillo (Papio cynocephalus) que como su nombre científico apunta es un papión con "cabeza de perro".

La capacidad de este animal para andar erguido sobre sus patas traseras, su hocico ancho y grande como el de un perro y su capacidad para vivir en comunidades de hasta 250 ejemplares, bien podrían haber confundido a viajeros y mercaderes que incapaces de comprender que se trataba de un animal o animados por el afán de protagonismo los describieran como hombres con cabeza de perro.

¿Hombres Lobo en la Actualidad?

La terrible figura del hombre lobo surge desde un pasado remoto y oscuro, pero aún permanece entre nosotros: Sociedades secretas de guerreros y cazadores lobo, lobizones, chamanes capaces de transformarse en el espíritu del bosque, brujos que se metamorfosean bajo la Luna para darse un festín de sangre y violencia... Los hombres-bestia no son sólo un mito; son un fenómeno complejo que se ha ido desarrollando, entre el bien y el mal, a lo largo de la historia.

"Nada saltó del ataúd. Y aunque el hombre que yacía allí dentro hubiera querido saltar, no habría podido; tenía manos y pies sujetos con clavos al fondo del féretro. Tendría unos cincuenta años y llevaba una camisa y unos pantalones de pijama, las dos piezas cubiertas de sangre. Además de los pies y manos atravesados por gruesos clavos, tenía un crucifijo clavado en el corazón y otro en la frente... -¿Quién es este tipo?, pregunté... -El hombre lobo, respondieron al unísono... -Era un hombre lobo cuando lo cogimos, pero tan pronto como lo matamos atravesando su corazón con la cruz, volvió a convertirse en hombre... La semana anterior, la gente del pueblo había encontrado en los campos los cadáveres mutilados de cuatro personas, un hombre, dos mujeres y un niño... Dos noches más tarde, tres vecinos vieron una criatura extraña del tamaño de un hombre, que caminaba sobre las patas traseras. Su cuerpo estaba cubierto de pelo largo y negro, y tenía una cola larga. Encima de la cabeza, que era la de un perro enorme, brillaba una luz débil. Y sus ojos eran de color rojo".

Estas espeluznantes declaraciones pertenecen a Douchan Gersi, investigador, escritor, y productor de series documentales quien, en sus viajes a través de Haití, descubrió sorprendido que la creencia en el hombre-lobo no sólo seguía viva, sino que hasta los periódicos se hacían eco de los testimonios de gentes que afirmaban haber visto a la mítica bestia poseída por una entidad vudú conocida como Loa Petro.

El hombre-lobo sigue tan vivo como hace quinientos años. Hasta no hace mucho, como en un caso registrado en 1946, los indios navajos perseguían a miembros de su tribu a los que consideraban hombres-lobo dedicados a la magia negra y, en 1957, la policía de Singapur investigó el caso de un hombre-lobo que aterrorizó a las enfermeras de una residencia. Una de ellas afirmó haber visto "una cara horrible y peluda, con grandes colmillos salientes".

En 1988, la Fox Broadcasting Company recibió más de 340.000 llamadas de espectadores que afirmaban haber visto hombres-lobo a los que acusaban de diferentes asesinatos no resueltos por la policía. El cine y la literatura se han encargado de difundir la imagen del hombre que, convertido en bestia, se deja emborrachar por los apetitos más oscuros y tenebrosos del ser humano. La realidad es mucho más compleja, y aún más fascinante. Existen hombres-lobo involuntarios, personas que no pueden evitar la transformación y son víctimas de una maldición que destroza su vida y la de otros. Pero existen otros que afirman metamorfosearse a voluntad. Algunos de estos últimos están del lado de la luz; otros, del de las tinieblas.

Chamanes y Transformaciones Psíquicas

En muchas culturas, el lobo no es sólo un animal, se le considera un "espíritu", una fuerza sobrenatural cuyo poder recorre los bosques. Para algunas tribus amerindias, un lobo arquetípico es el Creador de todo. No es de extrañar entonces que sea uno de los espíritus ayudantes favoritos de muchos chamanes, especialmente entre los lapones, cuyos espíritus-lobo les permite asumir la forma y habilidad de este animal.

Erik T. forma parte de una comunidad escandinava en la que han sobrevivido buena parte de las técnicas mágicas que se empleaban en el mundo germano y otras aprendidas de un contacto secular con la comunidad lapona. Muchas de esas prácticas, habituales hasta hace menos de un siglo entre los lapones y fineses, poseen rasgos chamánicos muy fuertes. Entre ellas se cuenta la práctica del viaje extático bajo formas animales mediante lo que se ha dado en llamar "transformación psíquica". Así nos relata su primera experiencia en este sentido, una especie de primera toma de contacto con otras formas de percepción diferentes a la humana, en su caso la de un lobo: "Caminábamos de noche por el bosque. Habíamos estado recogiendo ciertas plantas... Comencé a tener una extraña sensación en el estómago. En lo oídos, un zumbido que parecía nacer entre el paladar y la nuca. Estaba entrando en una especie de trance (...). Las sensaciones se incrementaron y, en un instante, sentí salir del abdomen la figura de un lobo conectado a mi cuerpo por un hilo luminoso hasta una distancia de unos cuatro metros delante de mí".

Chamanes y brujos de muchas culturas creían poseer espíritus de animales en su interior.

En otros casos el chamán afirma ser capaz de incorporar su conciencia al cuerpo de un animal ya existente. Sea de una forma u otra, hay una afinidad psíquica, una especie de parentela del alma entre el chamán y el animal en el que se transforma. Vale decir que si bien la transformación física, en estos casos, no tiene lugar, psíquicamente es un lobo, posee su naturaleza. La pregunta ahora es: ¿puede tener lugar una transformación física real?

Muchos viajeros, exploradores y militares afirman haber tenido extrañas experiencias que parecen avalar la capacidad de algunos hechiceros para trascender la propia forma. Tal es el caso de Frederick Kaigh, un inglés que en los años 30 y cerca de la frontera congoleña con Rhodesia, vivió una aventura espeluznante. Oculto en la copa de un árbol quiso ver con sus propios ojos una ceremonia secreta. Un nyanga, un hechicero disfrazado de chacal, ejecutaba una ceremonia entre el ruido de los tambores tocados por la congregación. De repente, se oyó un lejano aullido de chacal. El nyanga contestó a la llamada y numerosos animales respondieron al grito. Entró en un estado de frenesí tal, que su imitación del animal parecía de una asombrosa realidad. Tras una danza terrible y bestial, cayó en trance. Poco después, un hombre y una mujer desnudos saltaban hacía donde yacía el nyanga y comenzaron a su vez a imitar a los chacales. De repente, asistió a un fenómeno que años más tarde aún no sabía si atribuir a una especie de hipnosis colectiva o de acción sobrenatural: "para mi asombro e incredulidad, vi a la pareja convertirse en chacales ante mi vista".


La unión del animal y el hombre dió como fruto el monstruo.
Hijos de la Fiera

Pero el parentesco psíquico con el lobo no es exclusivo de hechiceros, cuya transformación, aunque voluntaria, implica una "posesión", una irrupción en la consciencia de los peores instintos de ambas especies, humana y lobuna; ni de los chamanes, quienes adquieren las virtudes positivas del lobo, en tanto que "espíritu" benéfico del bosque, a la vez que conservan su conciencia. Lo hallamos también en el Totemismo, una creencia muy extendida entre muchas culturas del planeta según la cual, el clan tiene como antepasado a algún animal mítico. El antepasado directo de muchos clanes, sobre todo entre los indios norteamericanos de la costa norte del Pacífico, es el lobo. Durante las ceremonias y danzas rituales, los bailarines llevan máscaras y vestidos de lobo y sus movimientos imitan los del animal mítico y las acciones heroicas que dieron lugar al nacimiento del clan. Desde su punto de vista, los miembros de estos clanes son auténticos hombres y mujeres lobo. Como también lo son, desde el suyo, los integrantes de las sociedades secretas del lobo.

Restos de antiguas tradiciones se dan también en el caso de los franceses meneurs de loups, los encantadores de lobos, personas vinculadas a la tradición brujeril, en la que perviven probablemente algunos rasgos menores del antiguo druidismo galo.

Estos seres, voluntariamente aislados de las sociedad como ermitaños o flautistas itinerantes, iban siempre acompañados de lobos, sus únicos amigos, que les seguían hechizados por la melancólica música de sus flautas. La misma fascinación parecían sentir los lobos hacia Ana María García, nacida en 1623 en el pueblo asturiano de Posada de Llanes, a quien llamaban "la Lobera", porque iba de un lado para otro y "andaban los lobos con ella". La Lobera afirmaba que el poder sobre los lobos le había sido transmitido por otra bruja asturiana, Catalina González, lo cual podría indicar la pervivencia, en el norte de España, de una cadena iniciática de encantadores de lobos.

Los Hombres-Lobo Brujos en el Pasado

Famoso es el caso ocurrido en Dôle, Franco Condado, en 1573, donde el Parlamento se hizo eco de las denuncias de varias localidades, según las cuales, "en los últimos tiempos se ha visto con frecuencia un hombre lobo, que al parecer ha apresado a varios niños pequeños, a quienes no se ha vuelto a ver".

El 9 de noviembre, unos campesinos rescataron a una niña de las fauces de un enorme lobo. Éste escapó, pero algunos testigos creyeron reconocer en la bestia los rasgos de Gilles Garnier, "el eremita de Saint Bonnot". Seis días después, la desaparición de un niño de 10 años provocó el apresamiento de Garnier, quien confesó ser un hombre-lobo y haber matado y devorado a varios niños. La carne de una de sus víctimas le pareció tan exquisita que le llevó un trozo a su mujer. El eremita de Saint Bonnot fue quemado vivo el 18 de enero de 1574.

Algunos hombres lobo se transformaban a voluntad.
La intervención diabólica y la relación con la hechicería queda patente en un caso ocurrido treinta años más tarde en las Landas, donde un pastor de 14 años, Jean Grenier, confesó que "cuando tenía diez u once años, mi vecino, Del Thillair, me presentó, en las profundidades del bosque, al Maître de la Forêt, un hombre negro que me hizo una señal con una uña y nos dio a Del Thillaire y a mi una piel de lobo y una pomada. De vez en cuando, corro por el campo bajo la forma de un lobo".

Según su declaración, tras ponerse la piel de lobo y untarse con el ungüento, se transformaba en lobo, aspecto bajo el cual había devorado a más de cincuenta niños de la comarca. El tema del cinturón de piel de lobo reaparece en otro proceso famoso, esta vez alemán. El acusado, Peter Stubbe, afirmaba estar en posesión de un cinturón mágico de piel de lobo, "proporcionado por el diablo", que le daba la capacidad de transformarse en lobo. De esta forma, atacó, violó y devoró a muchas víctimas, entre las cuales se hallaban dos mujeres embarazadas, de las que extrajo el feto para comerse el corazón caliente del mismo.

Desde los doce años, Stubbe había practicado la magia negra. Finalmente, fue encontrado culpable de cometer incesto habitualmente con su hija y su hermana y de algo mucho más terrible: haber derramado toda su maldad sobre quien él llamaba el alivio de su corazón, su propio hijo, a quien condujo a un bosque "donde lo asesinó con la mayor crueldad, hecho lo cual, le sacó realmente los sesos fuera de la cabeza y se los comió".

Tras sus espantosas declaraciones, Stubbe fue torturado en la rueda, lo desollaron mediante tenazas al rojo vivo, le rompieron brazos y piernas, fue decapitado y, por último, se quemó su cuerpo junto al de su amante y su hija, condenadas ambas a arder vivas como cómplices de sus fechorías.



Transformaciones en Animales
Las tradiciones de diferentes culturas afirman que el hombre posee varias almas, una de las cuales es la de un animal o un vegetal y que a veces "reside" realmente en uno de estos seres. Desde el punto de vista tradicional, esta creencia equivales a decir que entre el Ser inmutable e incalificable y la forma manifiesta en lo material existen diversos estratos psíquicos intermedios, más concretos y limitados cuanto más nos acercamos a la forma asumida tal como la percibimos en este mundo. Cuando esta forma muere, el Ser adopta otra. Pero al igual que la materia física del cuerpo se descompone en múltiples partes que van a integrarse en otros cuerpos (parte de nuestra materia puede haber formado parte antes de una fruta, un cristal o una estrella ya desaparecida), la sustancia psíquica se desintegra a su vez, yendo a conformar la materia psíquica de otros seres.

Pero los rasgos psíquicos asimilados dentro del edificio mental no tienen por qué ser los heredados de otros seres humanos, sino que abarcarían los de otros muchos seres, incluidos los lobos. Si esos rasgos son lo suficiente intensos, podrían, en algún caso, apoderarse de la conciencia del individuo. Y ahí comenzaría la maldición del hombre-lobo.

Todo ello nos lleva a la gran pregunta. ¿Puede tener lugar la transformación real? La respuesta quizá la tenga de nuevo el chamán. Para él, la realidad física que percibimos no es la auténtica, sino un agregado de sensaciones e interpretaciones consensuadas, algo que la física cuántica parece confirmar cada vez más. Los colores, las sensaciones, los sonidos, no existen, son sólo radiaciones, ondas de presión, partículas que interactúan, un manojo de "fantasmas" mentales con los cuales levantamos un modelo del mundo que en realidad no es el mundo. ¿Y si, en determinadas circunstancias, esa realidad construida por todos pudiese romperse, como decía Don Juan a Castaneda?, ¿y si pudiera ser remodelada? Nosotros no tenemos la respuesta. Quizá la tenga ese astro pálido y redondo que mira a través de la ventana. ¡Un aullido! En el crepúsculo se abre la grieta entre los mundos. Es la hora del lobo.

autor :yo saludos a mis lectores ... esperen la parte 4
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