EL "malevo" Ferreyra
Mario Oscar Ferreyra nació el 17 de junio de 1945, en Los Pereyra, Cruz Alta, al este de Tucumán. Cuando tenía 18 años, en 1963, entró en la Policía.
En 1973, siendo ya oficial, peleó contra 15 manifestantes de la Juventud Peronista (JP) durante un tumulto en el centro, y le dieron un botellazo en la cabeza; la cicatriz lo acompañó por el resto de su vida. Dos años después, se enfrentó con Julio Alsogaray, de Montoneros, a quien mató. “Los dos teníamos FAL (fusil de asalto liviano), pero él perdió porque dudó entre disparar y cubrirse”, contó. Durante la dictadura militar estuvo dos años y cinco meses en situación pasiva, acusado de matar sin razón, según las crónicas de ese tiempo. En 1986, ya en plena democracia, se le imputó el crimen del conocido delincuente Enrique “Prode” Correa, pero la Justicia consideró que no había pruebas en su contra y lo absolvió.
Un año después, cuando ya era jefe de Robos y Hurtos, protagonizó un tiroteo en el acceso Norte, durante el cual murieron dos miembros del clan “Gardelitos”. En 1988 se lo acusó de la muerte de otro “Gardelito”, Daniel Carrizo quien había sido torturado en un calabozo de la Brigada, aunque tampoco hubo pruebas para condenar a Ferreyra. En enero de 1990 lo nombraron jefe de la Dirección General de Investigaciones y dos meses después se puso al frente de una revuelta policial que exigía mejores salarios al gobernador José Domato. El levantamiento tuvo en vilo la provincia durante dos semanas. Treinta policías habían sido cesanteados a raíz del conflicto, pero finalmente el Gobierno dio marcha atrás con la medida. Mientras tanto personal de Gendarmería Nacional tenía a su cargo la seguridad de la provincia, ya que el grueso de los policías estaba autoacuartelado en la Jefatura. Cuando se llegó a un acuerdo, Ferreyra reunió a los sublevados y, luego de comunicarles el pacto alcanzado, les dijo: “mi tarea ha culminado y les agradezco que me hayan acompañado”. Con esto se metió a los policías en el bolsillo. Al grito de “‘Malevo’ corazón” lo sacaron en andas de la Jefatura.
El 10 de octubre de 1991 en Laguna de Robles fueron asesinados tres presuntos delincuentes: José “Coco” Menéndez, Hugo “Yegua Verde” Vera y Ricardo “El Pelao” Andrada. Ferreyra aseguró que se había tratado de un enfrentamiento y que las víctimas habían formado parte de una peligrosa banda de asaltantes. El 30 de noviembre de ese mismo año denunció públicamente que nueve comisarios utilizaban la Policía en provecho propio, afirmó que tenían “ambiciones desmedidas” y aseguró que se estaban enriqueciendo ilícitamente.
Al otro día, por orden del jefe de Policía, Víctor Rubén Lazarte, Ferreyra fue pasado a disponibilidad. Una semana después, uno de los comisarios a los que Ferreyra había denunciado, Alberto Ignacio Alcaraz (quien luego sería jefe de Policía), afirmó que lo de Laguna de Robles había sido una ejecución, versión que fue apoyada por el agente Luis Dino Miranda, quien había formado parte del grupo del “Malevo”. El 9 de diciembre, Ferreyra y sus hombres se entregaron a la Justicia.
El juicio comenzó el 26 de noviembre de 1993. El 14 de diciembre, “El Malevo” se hizo conocido en todo el país. Ese día lo condenaron a prisión perpetua y él se atrincheró en la Alcaidía de Tribunales. Había entrado vestido de traje, pero cuando salió ya se había colocado su característica camisa negra y su sombrero Panamá. En una mano llevaba una granada. Sin que nadie lo interceptara cruzó la calle y escapó.
La fuga duró 79 días. El 3 de marzo de 1994 fue rodeado por policías en Zorro Muerto, Santiago del Estero y se entregó. En 1996 el gobernador Antonio Bussi fijó la pena en su contra en 20 años de prisión. El 17 de setiembre de 1988 comenzó a disfrutar del permiso extramuro para trabajar. Pero el beneficio no duró mucho. El 22 de diciembre de ese mismo año fue condenado a seis años de prisión por la fuga.
El último incidente serio que lo tuvo como protagonista ocurrió el 23 de abril de 2006, cuando, junto con su esposa, fue denunciado por una vecina de San Andrés, María del Valle Acosta, quien dijo haber sido amenazada y que los acusados habían destrozado su casa a raíz de una disputa por la colocación de un alambrado. La investigación estuvo a cargo del fiscal Guillermo Herrera, quien lo acusó por amenazas de muerte y tenencia de armas, aunque él, al declarar, dijo ser inocente. El 15 de junio pasado el juez Alfonso Zottoli decidió enviar al “Malevo” a juicio. Pero Ferreyra se mató en frente de las camaras de cronica tv antes de sentarse en el banquillo de los acusados.
Las novicias asesinas: Nélida Fernández y Susana Acosta
La mañana del 31 de julio de 2006, Betty Argañaraz abordó un colectivo de la línea 103 a pocas cuadras de su casa, en El Manantial. Testigos la observaron bajarse en la zona del Abasto y tomar allí un remise blanco. Nunca más fue vista con vida.
Según la investigación -llevada a cabo por la fiscala Adriana Giannoni- la maestra había sido citada mediante engaños por Fernández y Acosta a su departamento, ubicado en Catamarca 30. Allí -afirma la funcionaria judicial- las ex religiosas y Luis Fernández la golpearon hasta matarla. Luego, se deshicieron del cuerpo y sellaron un pacto de silencio.
De acuerdo a la pesquisa, la mataron porque Acosta quería quedarse con el cargo de directora del colegio Padre Roque Correa.
Argañaraz iba a asumir ese puesto el día que desapareció. Las ex novicias fueron arrestadas pocos días después.
El cuerpo de la maestra Argarañaz fue buscado arduamente por policias y particulares (habia una fuerte suma de recompensa) pero nunca pudo darse con el.
El miercoles 2 de diciembre de 2009 las novicias fueron llevadas a juicio y condenadas a 20 años de prision por el delito de homicio simple.
El cuerpo de la maestra aun sigue sin encontrarse.
Las novicias aseguran ser inocentes.
lucas gonzalez: historia de amor, amenazas y miedos que terminó en una tragedia
El 29 de mayo de 2006, María Fernanda Chaila, una joven de 26 años, había asistido como todos los días a su trabajo como empleada pública en el Predio Ferial Norte. A media mañana recibió un llamado en su celular de su novio, Lucas González, quien le dijo "Bajá que quiero hablar con vos; si no, subo yo y hago un quilombo".
María Fernanda, quien estaba desde hacía algunos días distanciada de su novio, bajó las escaleras de prisa y según testigos con mucho temor. Subió al auto de González y comenzaron a discutir. Esta pelea de novios terminó cuando éste le dio un golpe en la cara y ella regresó a su lugar de trabajo. Una vez allí, González subió hasta la oficina donde estaba Fernanda portando un arma de fuego. Fue allí donde le disparó.
La joven fue trasladada inmediatamente hasta el Hospital Padilla y mientras era asistida quirúrgicamente perdió la vida debido a la gravedad de sus lesiones.
Lucas González se convirtió desde entonces en uno de los prófugos más buscados de la provincia.
González burló cuantas veces pudo el cerco policial, siendo visto en varias oportunidades por vecinos y conocidos que denunciaban su paradero, pero huía antes de que llegara la policía.
Pero finalmente y tras una denuncia de alguien que sería cercano a Lucas y que habría pedido mantenerse en el anonimato, la policía lo encontró en la madrugada del martes 8 de mayo de 2007, en un departamento de la localidad bonaerense de Moreno.
Lucas González fue trasladado en un avión de línea desde la provincia de Buenos Aires. Sus familiares lo recibieron en el aeropuerto con pancartas y aplausos.
En la estación aérea, antes de su llegada, se montó un operativo de seguridad importante y los periodistas se agolpaban para poder hablar con él y tener su versión de los hechos, cosa que no pudo darse por la reforzada custodia policial.
González fue alojado en el Penal de Villa Urquiza y desde su detención, ya que se le dictó la prisión preventiva, protagonizó algunos incidentes dentro del pabellón. Sin embargo, hace siete meses, debido a su indisciplina, fue alojado finalmente en un lugar de máxima seguridad.
Durante el juicio oral y público, de acuerdo a los testimonios que se escucharon, quedó establecido que la relación que mantenía González con Chaila era tormentosa y que ella era sometida a golpes y malos tratos.
El viernes 8 de mayo de 2009 fue condenado a 15 años de prision por homicidio simple. La sentencia coincidió con la pena solicitada por la Fiscal de Cámara Marta Jeréz de Rivadeneira. En cambio, lejos estuvo de las expectativas de querella, que había solicitado prisión perpetua para González.
"Sé del dolor de la madre de Fernanda y le pido perdón. Lo mismo está pasando mi madre, que sufre por mí" fueron las ultimas palabras de Gonzaez ante el tribunal
"Qué hermoso que está. Es nuestro rey", dijeron sus familiares
Lucas Gonzalez
Lucas Gonzalez y Maria Fernanda Chaila
Jorge Orlando Vera: Violador y asesino
Cumplia condena por violacion de dos de sus tres hijas en Los Pizarro, en La Cocha, El 9 de junio salió con un permiso judicial de 48 horas y no regresó. El miércoles 13 de junio desató su ira en su propia casa, a la que tenía prohibido acercarse por orden de la Justicia, a raíz de que su esposa había denunciado que la había amenazado. “El loco” cumplió su venganza: “voy a matar a todos los que declararon en mi contra y que me mandaron a la cárcel”.
El recluso llegó a la casa, una vivienda humilde, el miércoles por la noche, y amordazó con cinta de embalar a su mujer, que estaba en la cama, y a los dos hijos. Primero les produjo cortes con un cuchillo de cocina y luego les disparó a quemarropa.
Olga y Jorge murieron en el acto como consecuencia de sendos balazos de pistola calibre 45 en el pecho y en la zona de la boca, respectivamente. Gustavo, si bien también había sido baleado en el pecho, logró sobrevivir y se arrastró, maniatado, hasta la casa de su tío, Carlos Vera, hermano del homicida, que vive al lado. Allí le contó lo que había ocurrido: el tío fue hasta la casa y cuando descubrió que su cuñada y su otro sobrino estaban muertos, llamó a una ambulancia. Cuando llegó el auxilio, Gustavo ya estaba muerto. El había sido quien denunció a su padre por la violación de sus dos hermanas.
Se dio a a fuga y hasta e dia de la fecha no se puede dar con su paradero.
Espero sus comentarios! saludos!
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http://es.wikipedia.org/
Mario Oscar Ferreyra nació el 17 de junio de 1945, en Los Pereyra, Cruz Alta, al este de Tucumán. Cuando tenía 18 años, en 1963, entró en la Policía.
En 1973, siendo ya oficial, peleó contra 15 manifestantes de la Juventud Peronista (JP) durante un tumulto en el centro, y le dieron un botellazo en la cabeza; la cicatriz lo acompañó por el resto de su vida. Dos años después, se enfrentó con Julio Alsogaray, de Montoneros, a quien mató. “Los dos teníamos FAL (fusil de asalto liviano), pero él perdió porque dudó entre disparar y cubrirse”, contó. Durante la dictadura militar estuvo dos años y cinco meses en situación pasiva, acusado de matar sin razón, según las crónicas de ese tiempo. En 1986, ya en plena democracia, se le imputó el crimen del conocido delincuente Enrique “Prode” Correa, pero la Justicia consideró que no había pruebas en su contra y lo absolvió.
Un año después, cuando ya era jefe de Robos y Hurtos, protagonizó un tiroteo en el acceso Norte, durante el cual murieron dos miembros del clan “Gardelitos”. En 1988 se lo acusó de la muerte de otro “Gardelito”, Daniel Carrizo quien había sido torturado en un calabozo de la Brigada, aunque tampoco hubo pruebas para condenar a Ferreyra. En enero de 1990 lo nombraron jefe de la Dirección General de Investigaciones y dos meses después se puso al frente de una revuelta policial que exigía mejores salarios al gobernador José Domato. El levantamiento tuvo en vilo la provincia durante dos semanas. Treinta policías habían sido cesanteados a raíz del conflicto, pero finalmente el Gobierno dio marcha atrás con la medida. Mientras tanto personal de Gendarmería Nacional tenía a su cargo la seguridad de la provincia, ya que el grueso de los policías estaba autoacuartelado en la Jefatura. Cuando se llegó a un acuerdo, Ferreyra reunió a los sublevados y, luego de comunicarles el pacto alcanzado, les dijo: “mi tarea ha culminado y les agradezco que me hayan acompañado”. Con esto se metió a los policías en el bolsillo. Al grito de “‘Malevo’ corazón” lo sacaron en andas de la Jefatura.
El 10 de octubre de 1991 en Laguna de Robles fueron asesinados tres presuntos delincuentes: José “Coco” Menéndez, Hugo “Yegua Verde” Vera y Ricardo “El Pelao” Andrada. Ferreyra aseguró que se había tratado de un enfrentamiento y que las víctimas habían formado parte de una peligrosa banda de asaltantes. El 30 de noviembre de ese mismo año denunció públicamente que nueve comisarios utilizaban la Policía en provecho propio, afirmó que tenían “ambiciones desmedidas” y aseguró que se estaban enriqueciendo ilícitamente.
Al otro día, por orden del jefe de Policía, Víctor Rubén Lazarte, Ferreyra fue pasado a disponibilidad. Una semana después, uno de los comisarios a los que Ferreyra había denunciado, Alberto Ignacio Alcaraz (quien luego sería jefe de Policía), afirmó que lo de Laguna de Robles había sido una ejecución, versión que fue apoyada por el agente Luis Dino Miranda, quien había formado parte del grupo del “Malevo”. El 9 de diciembre, Ferreyra y sus hombres se entregaron a la Justicia.
El juicio comenzó el 26 de noviembre de 1993. El 14 de diciembre, “El Malevo” se hizo conocido en todo el país. Ese día lo condenaron a prisión perpetua y él se atrincheró en la Alcaidía de Tribunales. Había entrado vestido de traje, pero cuando salió ya se había colocado su característica camisa negra y su sombrero Panamá. En una mano llevaba una granada. Sin que nadie lo interceptara cruzó la calle y escapó.
La fuga duró 79 días. El 3 de marzo de 1994 fue rodeado por policías en Zorro Muerto, Santiago del Estero y se entregó. En 1996 el gobernador Antonio Bussi fijó la pena en su contra en 20 años de prisión. El 17 de setiembre de 1988 comenzó a disfrutar del permiso extramuro para trabajar. Pero el beneficio no duró mucho. El 22 de diciembre de ese mismo año fue condenado a seis años de prisión por la fuga.
El último incidente serio que lo tuvo como protagonista ocurrió el 23 de abril de 2006, cuando, junto con su esposa, fue denunciado por una vecina de San Andrés, María del Valle Acosta, quien dijo haber sido amenazada y que los acusados habían destrozado su casa a raíz de una disputa por la colocación de un alambrado. La investigación estuvo a cargo del fiscal Guillermo Herrera, quien lo acusó por amenazas de muerte y tenencia de armas, aunque él, al declarar, dijo ser inocente. El 15 de junio pasado el juez Alfonso Zottoli decidió enviar al “Malevo” a juicio. Pero Ferreyra se mató en frente de las camaras de cronica tv antes de sentarse en el banquillo de los acusados.
Las novicias asesinas: Nélida Fernández y Susana Acosta
La mañana del 31 de julio de 2006, Betty Argañaraz abordó un colectivo de la línea 103 a pocas cuadras de su casa, en El Manantial. Testigos la observaron bajarse en la zona del Abasto y tomar allí un remise blanco. Nunca más fue vista con vida.
Según la investigación -llevada a cabo por la fiscala Adriana Giannoni- la maestra había sido citada mediante engaños por Fernández y Acosta a su departamento, ubicado en Catamarca 30. Allí -afirma la funcionaria judicial- las ex religiosas y Luis Fernández la golpearon hasta matarla. Luego, se deshicieron del cuerpo y sellaron un pacto de silencio.
De acuerdo a la pesquisa, la mataron porque Acosta quería quedarse con el cargo de directora del colegio Padre Roque Correa.
Argañaraz iba a asumir ese puesto el día que desapareció. Las ex novicias fueron arrestadas pocos días después.
El cuerpo de la maestra Argarañaz fue buscado arduamente por policias y particulares (habia una fuerte suma de recompensa) pero nunca pudo darse con el.
El miercoles 2 de diciembre de 2009 las novicias fueron llevadas a juicio y condenadas a 20 años de prision por el delito de homicio simple.
El cuerpo de la maestra aun sigue sin encontrarse.
Las novicias aseguran ser inocentes.
lucas gonzalez: historia de amor, amenazas y miedos que terminó en una tragedia
El 29 de mayo de 2006, María Fernanda Chaila, una joven de 26 años, había asistido como todos los días a su trabajo como empleada pública en el Predio Ferial Norte. A media mañana recibió un llamado en su celular de su novio, Lucas González, quien le dijo "Bajá que quiero hablar con vos; si no, subo yo y hago un quilombo".
María Fernanda, quien estaba desde hacía algunos días distanciada de su novio, bajó las escaleras de prisa y según testigos con mucho temor. Subió al auto de González y comenzaron a discutir. Esta pelea de novios terminó cuando éste le dio un golpe en la cara y ella regresó a su lugar de trabajo. Una vez allí, González subió hasta la oficina donde estaba Fernanda portando un arma de fuego. Fue allí donde le disparó.
La joven fue trasladada inmediatamente hasta el Hospital Padilla y mientras era asistida quirúrgicamente perdió la vida debido a la gravedad de sus lesiones.
Lucas González se convirtió desde entonces en uno de los prófugos más buscados de la provincia.
González burló cuantas veces pudo el cerco policial, siendo visto en varias oportunidades por vecinos y conocidos que denunciaban su paradero, pero huía antes de que llegara la policía.
Pero finalmente y tras una denuncia de alguien que sería cercano a Lucas y que habría pedido mantenerse en el anonimato, la policía lo encontró en la madrugada del martes 8 de mayo de 2007, en un departamento de la localidad bonaerense de Moreno.
Lucas González fue trasladado en un avión de línea desde la provincia de Buenos Aires. Sus familiares lo recibieron en el aeropuerto con pancartas y aplausos.
En la estación aérea, antes de su llegada, se montó un operativo de seguridad importante y los periodistas se agolpaban para poder hablar con él y tener su versión de los hechos, cosa que no pudo darse por la reforzada custodia policial.
González fue alojado en el Penal de Villa Urquiza y desde su detención, ya que se le dictó la prisión preventiva, protagonizó algunos incidentes dentro del pabellón. Sin embargo, hace siete meses, debido a su indisciplina, fue alojado finalmente en un lugar de máxima seguridad.
Durante el juicio oral y público, de acuerdo a los testimonios que se escucharon, quedó establecido que la relación que mantenía González con Chaila era tormentosa y que ella era sometida a golpes y malos tratos.
El viernes 8 de mayo de 2009 fue condenado a 15 años de prision por homicidio simple. La sentencia coincidió con la pena solicitada por la Fiscal de Cámara Marta Jeréz de Rivadeneira. En cambio, lejos estuvo de las expectativas de querella, que había solicitado prisión perpetua para González.
"Sé del dolor de la madre de Fernanda y le pido perdón. Lo mismo está pasando mi madre, que sufre por mí" fueron las ultimas palabras de Gonzaez ante el tribunal
"Qué hermoso que está. Es nuestro rey", dijeron sus familiares
Lucas Gonzalez
Lucas Gonzalez y Maria Fernanda Chaila
Jorge Orlando Vera: Violador y asesino
Cumplia condena por violacion de dos de sus tres hijas en Los Pizarro, en La Cocha, El 9 de junio salió con un permiso judicial de 48 horas y no regresó. El miércoles 13 de junio desató su ira en su propia casa, a la que tenía prohibido acercarse por orden de la Justicia, a raíz de que su esposa había denunciado que la había amenazado. “El loco” cumplió su venganza: “voy a matar a todos los que declararon en mi contra y que me mandaron a la cárcel”.
El recluso llegó a la casa, una vivienda humilde, el miércoles por la noche, y amordazó con cinta de embalar a su mujer, que estaba en la cama, y a los dos hijos. Primero les produjo cortes con un cuchillo de cocina y luego les disparó a quemarropa.
Olga y Jorge murieron en el acto como consecuencia de sendos balazos de pistola calibre 45 en el pecho y en la zona de la boca, respectivamente. Gustavo, si bien también había sido baleado en el pecho, logró sobrevivir y se arrastró, maniatado, hasta la casa de su tío, Carlos Vera, hermano del homicida, que vive al lado. Allí le contó lo que había ocurrido: el tío fue hasta la casa y cuando descubrió que su cuñada y su otro sobrino estaban muertos, llamó a una ambulancia. Cuando llegó el auxilio, Gustavo ya estaba muerto. El había sido quien denunció a su padre por la violación de sus dos hermanas.
Se dio a a fuga y hasta e dia de la fecha no se puede dar con su paradero.
Espero sus comentarios! saludos!
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