Algunos coches parecen tener una maldición a sus espaldas, ya que todo aquél que los toca acaba teniendo problemas.
James Dean se mató en un accidente de coche con su Porsche 550 RS Spyder el 30 de septiembre de 1955. Después, este mismo vehículo mató a tres personas y causó heridas graves a otras cuatro. Otro de los coches "malditos" es el Graef and Stift, limusina en la que fueron asesinados los Duques de Austria, y que desencadenó la I Guerra Mundial. Pero además de estos dos coches, hay otros modelos que, si bien no tienen una historia tan trágica a las espaldas, sí que parecen llevar la mala suerte consigo: el Ford Deluxe en el que murieron Bonnie y Clyde, o el Lincoln S-100-X limo en el que asesinaron a Kennedy, son algunos ejemplos.
Galería de coches malditos.
Lincoln S 100 X limo
En esta limusina es donde murió el presidente demócrata John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963. Le dispararon en la cabeza y en el hombro, y no se pudo hacer nada por salvarle la vida. Si el Lincoln no hubiese sido descapotable, es muy probable que el misterio de la muerte de Kennedy nunca hubiese existido.
Ford Deluxe
Durante dos años, la pareja más famosa de bandidos huyó de la justicia y de la policía. Pero en 1934 emprendieron su última huida, y lo hicieron en un Ford Deluxe como el de la foto. Murieron cuando un pelotón de policías les tendieron una emboscada en una carretera de Louisiana. Los agentes abrieron fuego con armas automáticas, escopetas y rifles, y no pararon hasta haber vaciado 130 balas en los cuerpos de la pareja. Una de las muertes más trágicas y violentas de la historia.
Amilcar
Considerada por muchos como la primera gran dama de la danza moderna, Isadora Duncan murió en 1927 a los mandos de un Bugatti 35 o 37, aunque otras fuentes dicen que conducía un vehículo de una marca francesa llamada Amilcar (en la imagen). Murió estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello, cuando ésta se enredó en la llanta del automóvil en el que viajaba. Auténtica mala suerte...
Ford Bronco
En 1994 se llevó a cabo una de las persecuciones en coche más famosas de la historia (después de Bonnie y Clyde). OJ Simpson fue acusado por el homicidio de Nicole Brown, su ex mujer, y el de su amigo Ronald Goldman. Pero Simpson no se presentó y se inició una gran persecución en un Ford Bronco blanco por la Interestatal 405. Numerosas personas se congregaron en el recorrido de la persecución y cuando al fin Simpson se rindió la policía encontró 8.000 dólares en metálico, fotos familiares, una perilla y un bigote postizos, un pasaporte y un revólver Smith & Wesson de calibre 0,357 Magnum cargado. En 1997 fue declarado culpable por una corte civil.
Mercedes-Benz S280
La "Princesa del Pueblo" como era cariñosamente llamada Diana de Gales murió en 1997 en un accidente de coche en el interior del Túnel de l'Alma, en la margen norte del río Sena en la ciudad de París. Iba montada en un Mercedes-Benz S280 como el de la foto. Dos años después un juez francés concluyó que la causa del accidente fue provocada por el conductor del coche Henry Paul, que tras haber consumido alcohol y antidepresivos, perdió el control del vehículo tras acelerar para evadir a los paparazzi.
Land Rover 3500
La Princesa Grace Kelly murió en otro accidente de coche el 13 de septiembre de 1982 cuando conducía un Land Rover 3500 por una carretera cercana a Mónaco. Su hija Estefanía iba de acompañante, pero salió ilesa (algunas fuentes apuntan a que era ella quien conducía). La Princesa moría al día siguiente en el Centro Hospitalario Princesa Grace a los 52 años.
"Little Bastard"
Durante el rodaje de Gigante, el actor James Dean se compró un Porsche 550 RS Spyder. Tenía un motor de 110 CV de potencia que alcanzaba los 220 km/h. Lo llamó 'Little Bastard' (pequeño bastardo), posiblemente por lo difícil que era manejar su propulsión trasera.
Su Porsche chocó contra un Ford Tudor
El 30 de septiembre de 1955, James Dean se dirigía a una carrera en Salinas, California. Pero la mala suerte hizo que al llegar al cruce de la ruta 446 con la 41, chocase contra un Ford Tudor (en la imagen) que iba excediendo el límite de velocidad. Nunca se supo de quién había sido la culpa, ya que algunas fuentes aseguran que fue el otro conductor el que tuvo la culpa, pero otras afirman que ambos conducían demasiado deprisa. Dean murió en el acto.
George Barris se queda con el coche
Hasta aquí todo sería más o menos normal si no fuera porque después, este "pequeño bastardo" siguió llevando la desgracia allá donde fuera. El primero fue George Barris, que decidió quedarse con el destrozado Little Bastard y aprovechar algunas de las partes que podían ser útiles tras el accidente. Entonces trasladó el Porsche 550 a su taller, y allí, al bajarlo del camión, las cuerdas que lo sostenían se rompieron y el coche cayó sobre uno de los mecánicos, que se fracturó las dos piernas.
Dos muertos por culpa del Porsche
Y volvieron los problemas. Un coche de competición incorporó dos de las ruedas del Porsche. En medio de la carrera, ambos neumáticos estallaron y el coche se estrelló contra uno de los rivales. El corredor no murió, pero estuvo varios días en coma. El eje de transmisión del "pequeño bastardo" y el motor fueron vendidos a dos pilotos. Durante la competición, ambos coches sufrieron una brutal colisión que acabó con la vida de sus ocupantes. El Porsche sumaba dos muertos más a su lista.
"Little Bastard" se cae de un pedestal en un museo
Fue entonces cuando Barris, que tenía miedo de ser alcanzado por la maldición decidió deshacerse de lo que quedaba del coche. Fue a parar a un museo de Sacramento, en California, como ejemplo de los peligros de la velocidad en carretera. "Little Bastard" cayó del pedestal donde estaba expuesto y le rompió la cadera a un joven visitante.
El Porsche de cobró una cuarta vida
Como colofón final, el Porsche de James Dean acabó con la vida de una cuarta persona cuando sus dueños decidieron llevarlo al desguace y destruirlo. Mientras era transportado a Nueva Orleans, el camión que lo llevaba fue alcanzado por un automóvil. El conductor del coche salió despedido y acabó enterrado bajo las ruedas del deportivo. Murió.
Graef and Stift, una limusina maldita
Aunque parezca mentira, no es el único coche que tiene una historia maldita a sus espaldas. Una limusina fabricada en 1910, de color rojo, fue el escenario donde fueron asesinados los Archiduques de Austria, Francisco Fernando de Hasburgo y Sofía de Hohenberg, hecho que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Se trataba del Graef and Stift. Todos sus dueños sufrieron algún tipo de desgracia. El primero fue un oficial del Estado Mayor de Bosnia que, a la semana de tenerlo, se estrelló contra una tapia y murió. Su siguiente dueño fue un médico yugoslavo, que falleció al volcar con la limusina. El tercero fue Simon Mantharides, un coleccionista de antigüedades. Aunque no perdió la vida al volante, se suicidó seis meses después por causas desconocidas.
Más desgracias al volante del Graef and Stift
Tras pasar por un médico que decidió venderlo (al empezar a tener problemas económicos), el Graen and Stift fue adquirido por un corredor de apuestas que quería demostrar que al coche no le ocurría nada. Pocos días después murió en la carretera al volante de la limusina. Una de las historias más escalofriantes es la que protagonizó un rico terrateniente residente en Sarajevo. Un día, mientras paseaba feliz con su limusina, el Graef and Stift se quedó parado sin motivo aparente. Cuando estaban atándolo a un carro de bueyes para transportarlo al taller, el vehículo se puso en marcha de repente, atropelló a su dueño y cayó por un barranco.
El Graef and Stift sobrevive a la guerra
Tiber Hirshfield, propietario de un negocio de vehículos de alquiler, adquirió la limusina y la restauró. Aunque no sirvió de nada. Este modelo de coche era perfecto para una boda, pero la primera vez que fue utilizado con este fin, sufrió un accidente matando a Hirshfield, que fue su sexto y último dueño. La historia acaba en un museo de Austria. Durante la II Guerra Mundial el edificio fue bombardeado numerosas veces, y la mayor parte de la colección fue destruida. Casi toda, menos el Graef and Sift de los archiduques de Austria.
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