Hola a todos! Sean Bienvenidos a la segunda parte de la historia: " Que pasaria si un dia explota una infeccion zombie?"
En la parte nº1. El ejército había evacuado a los pocos sobrevivientes del terrible episodio. Incluso a nosotros.
Todas nuestras armas , habían sido decomisadas por el ejército, al fin íbamos hacia la supuesta "zona segura" donde habría gente sana, libre de infección, no las necesitábamos. Supongo..
El camión de transporte era espacioso, y tenía bancos de los dos lados de la caja. Cuando nos subimos allí, vimos que no había más personas que los soldados que nos escoltaban, pero estábamos tan agotados que no hicimos caso y nos sentamos a la vez que nos daban instrucciones de seguridad estúpidas, como si fuéramos ignorantes. Siempre quise ser un soldado, pero el hecho de obedecer significaba la muerte para mí.
De pronto, miré rápidamente hacia la parte de atrás. Soldados nos estaban tapando con una lona negra. Todo quedó totalmente oscuro y nadie dijo nada. El conductor encendió el camión y de un tirón comenzó a moverse. El ruido del motor se oía lejano, no llegaba hasta donde estábamos, era como si estuviéramos sellados.
Pasaron como 2 horas, sin que pudiéramos ver absolutamente nada del exterior. Me preguntaba dónde era la zona segura y si habría más personas ahí, en mi mente. Pero no dije nada. Permanecimos callados, solo pensando en lo que había ocurrido y en el porque nos encontrábamos aún con vida. Cerré los ojos y bajé el mentón hasta el pecho, intentando relajarme hasta que llegáramos. Pero algo hizo que despertara en una explosión de adrenalina que corría por mis brazos y alimentaba los potentes latidos..
El camión se detuvo de golpe y el ruido del motor sonaba repetidamente. Sentí las pulsaciones del corazón en mis oídos, como si fueran altoparlantes. Aparte de eso, todo se quedo calmo, me quedé prestando total atención a cualquier sonido que me diera información de lo que sucedía afuera. Pero solo oí el motor, y comencé a ponerme realmente nervioso.
Me paré del banco en donde estaba y caminé hacia la parte de atrás. Saqué la linterna del bolsillo y me iluminé el camino, los soldados se pararon y me pidieron que volviera a mi asiento, pero no les hice caso, sin dudar empujé la lona y salté a la ruta.
Necesitaba saber que ocurría, así que me cubrí en la gigantesca rueda trasera e incliné mi cabeza hacia el costado del conductor. Pero no ví movimiento, así que caminé lentamente hasta adelante. El conductor no estaba.
De pronto siento un escalofrío en mi nuca. Parpadeé y miré lentamente detrás mío..
Era un uniformado. Sus ojos estaban enrojecidos, casi salidos de sus órbitas y me miraba fijamente. Comencé a dar pequeños pasos hacia atrás , pero fue inútil.
Se abalanzó sobre mí con enojo y furia, como un perro enfermo de rabia. Mi instinto hizo que pusiera mis dos manos sobre su cuello y lo detuviera, de lo contrario estaría muerto, pero era terriblemente fuerte. No sabía cuanto tiempo iba a soportar.
- Auxilio! por favor! - grité con toda mi fuerza mientras intentaba ahorcar a la bestia.
Mis brazos comenzaban a debilitarse, y la vista comenzó a nublarse..
Cerré los ojos, haciendo una última fuerza.
El cuerpo dejó de moverse.
Lo derribé a un costado y respiré como nunca lo había hecho.
- Rápido, tenemos que salir de acá- las palabras de una voz imperante que resonaban en mi mente como en un eco profundo. No podía levantarme.
Me desmayé.
No puede ser...
Porqué está pasando esto?...
Mierda.
Hey! amigo! Despierta!
Mis párpados comenzaban a separarse con dificultad mientras mi cuello se tambaleaba de un lado a otro, mis ojos se dirijieron hacia los lados, estaba en un camión militar. Pero esta vez iba adelante, a mi lado conducía un soldado, nervioso miraba la ruta y me decía cosas que no le entendía muy bien.. tenía mucho sueño..
- Qué pasó? ¿ Y los demás ?! ¿ mi amigo! - Comenzaba a exaltarme
- No hay demás, casi te matan y te salvé la vida- me dijo con cara de desesperación
Esas palabras me hicieron caer de nuevo en la realidad.
Habían regresado, se habían comido a los demas y como un milagro estaba viajando hacia la zona segura con un militar.
- Dios , si existes, te debo una- dije riéndome
- Por fin llegamos! Es acá - se oyeron las desesperadas palabras del soldado.
Eran las compuertas de una especie de fortaleza, en el medio de la nada. Hecha de rejas. El soldado bajó del camión, y abrió las puertas de par en par.
Se descubrió un camino de tierra.
Marchamos de nuevo por el camino que llevaba a la zona , hasta que vimos una casa gigante en el medio del vacío paisaje.
Nos bajamos del vehículo y caminamos hasta la puerta. El soldado toco un botón al costado del marco de la misma, y una voz dijo:
- Clave , por favor -
A lo que el soldado respondió.
- Liberti 666 -
La gran puerta de madera fue abierta al instante por un hombre. Nos tomo de los brazos y entramos allí. Cuando pasamos hasta el fondo de una sala gigantesca nos presentamos junto a las 10 personas más que había allí, todos nos comentaron la situación, que era muy inestable y corrían riesgo de no resistir una invasión.
- Qué es ese ruido?! - una mujer nerviosa
- Voy a fijarme, quédense acá - dijo el hombre que nos había hecho entrar.
De pronto sentí la puerta derrumbarse, y todos se pusieron a gritar. Así que corri a la entrada.
Los zombies estaban comiéndose al hombre y me miraron enseguida. El miedo se apoderó de mi. Comenzé a correr hasta el fondo, y cerré la puerta, trancándola con unos cuantos cerrojos que tenía. Pero los golpes eran pesados y no resistiría demasiado..
- Al sótano!- dijo la mujer nerviosa
Corrimos hasta que oí la puerta del fondo romperse en pedazos. Ya estábamos en el sótano, callados y las respiraciones se oían como si hubiera 10 atletas cansados de correr.
Encendí la linterna. Había comida, armas , y munición.
Y estábamos juntos. Podíamos lograr escapar y buscar otra zona segura. O no?
En la parte nº1. El ejército había evacuado a los pocos sobrevivientes del terrible episodio. Incluso a nosotros.
Parte 2. Camino a la zona segura
Todas nuestras armas , habían sido decomisadas por el ejército, al fin íbamos hacia la supuesta "zona segura" donde habría gente sana, libre de infección, no las necesitábamos. Supongo..
El camión de transporte era espacioso, y tenía bancos de los dos lados de la caja. Cuando nos subimos allí, vimos que no había más personas que los soldados que nos escoltaban, pero estábamos tan agotados que no hicimos caso y nos sentamos a la vez que nos daban instrucciones de seguridad estúpidas, como si fuéramos ignorantes. Siempre quise ser un soldado, pero el hecho de obedecer significaba la muerte para mí.
De pronto, miré rápidamente hacia la parte de atrás. Soldados nos estaban tapando con una lona negra. Todo quedó totalmente oscuro y nadie dijo nada. El conductor encendió el camión y de un tirón comenzó a moverse. El ruido del motor se oía lejano, no llegaba hasta donde estábamos, era como si estuviéramos sellados.
Pasaron como 2 horas, sin que pudiéramos ver absolutamente nada del exterior. Me preguntaba dónde era la zona segura y si habría más personas ahí, en mi mente. Pero no dije nada. Permanecimos callados, solo pensando en lo que había ocurrido y en el porque nos encontrábamos aún con vida. Cerré los ojos y bajé el mentón hasta el pecho, intentando relajarme hasta que llegáramos. Pero algo hizo que despertara en una explosión de adrenalina que corría por mis brazos y alimentaba los potentes latidos..
El camión se detuvo de golpe y el ruido del motor sonaba repetidamente. Sentí las pulsaciones del corazón en mis oídos, como si fueran altoparlantes. Aparte de eso, todo se quedo calmo, me quedé prestando total atención a cualquier sonido que me diera información de lo que sucedía afuera. Pero solo oí el motor, y comencé a ponerme realmente nervioso.
Me paré del banco en donde estaba y caminé hacia la parte de atrás. Saqué la linterna del bolsillo y me iluminé el camino, los soldados se pararon y me pidieron que volviera a mi asiento, pero no les hice caso, sin dudar empujé la lona y salté a la ruta.
Necesitaba saber que ocurría, así que me cubrí en la gigantesca rueda trasera e incliné mi cabeza hacia el costado del conductor. Pero no ví movimiento, así que caminé lentamente hasta adelante. El conductor no estaba.
De pronto siento un escalofrío en mi nuca. Parpadeé y miré lentamente detrás mío..
Era un uniformado. Sus ojos estaban enrojecidos, casi salidos de sus órbitas y me miraba fijamente. Comencé a dar pequeños pasos hacia atrás , pero fue inútil.
Se abalanzó sobre mí con enojo y furia, como un perro enfermo de rabia. Mi instinto hizo que pusiera mis dos manos sobre su cuello y lo detuviera, de lo contrario estaría muerto, pero era terriblemente fuerte. No sabía cuanto tiempo iba a soportar.
- Auxilio! por favor! - grité con toda mi fuerza mientras intentaba ahorcar a la bestia.
Mis brazos comenzaban a debilitarse, y la vista comenzó a nublarse..
Cerré los ojos, haciendo una última fuerza.
El cuerpo dejó de moverse.
Lo derribé a un costado y respiré como nunca lo había hecho.
- Rápido, tenemos que salir de acá- las palabras de una voz imperante que resonaban en mi mente como en un eco profundo. No podía levantarme.
Me desmayé.
No puede ser...
Porqué está pasando esto?...
Mierda.
Hey! amigo! Despierta!
Mis párpados comenzaban a separarse con dificultad mientras mi cuello se tambaleaba de un lado a otro, mis ojos se dirijieron hacia los lados, estaba en un camión militar. Pero esta vez iba adelante, a mi lado conducía un soldado, nervioso miraba la ruta y me decía cosas que no le entendía muy bien.. tenía mucho sueño..
- Qué pasó? ¿ Y los demás ?! ¿ mi amigo! - Comenzaba a exaltarme
- No hay demás, casi te matan y te salvé la vida- me dijo con cara de desesperación
Esas palabras me hicieron caer de nuevo en la realidad.
Habían regresado, se habían comido a los demas y como un milagro estaba viajando hacia la zona segura con un militar.
- Dios , si existes, te debo una- dije riéndome
- Por fin llegamos! Es acá - se oyeron las desesperadas palabras del soldado.
Eran las compuertas de una especie de fortaleza, en el medio de la nada. Hecha de rejas. El soldado bajó del camión, y abrió las puertas de par en par.
Se descubrió un camino de tierra.
Marchamos de nuevo por el camino que llevaba a la zona , hasta que vimos una casa gigante en el medio del vacío paisaje.
Nos bajamos del vehículo y caminamos hasta la puerta. El soldado toco un botón al costado del marco de la misma, y una voz dijo:
- Clave , por favor -
A lo que el soldado respondió.
- Liberti 666 -
La gran puerta de madera fue abierta al instante por un hombre. Nos tomo de los brazos y entramos allí. Cuando pasamos hasta el fondo de una sala gigantesca nos presentamos junto a las 10 personas más que había allí, todos nos comentaron la situación, que era muy inestable y corrían riesgo de no resistir una invasión.
- Qué es ese ruido?! - una mujer nerviosa
- Voy a fijarme, quédense acá - dijo el hombre que nos había hecho entrar.
De pronto sentí la puerta derrumbarse, y todos se pusieron a gritar. Así que corri a la entrada.
Los zombies estaban comiéndose al hombre y me miraron enseguida. El miedo se apoderó de mi. Comenzé a correr hasta el fondo, y cerré la puerta, trancándola con unos cuantos cerrojos que tenía. Pero los golpes eran pesados y no resistiría demasiado..
- Al sótano!- dijo la mujer nerviosa
Corrimos hasta que oí la puerta del fondo romperse en pedazos. Ya estábamos en el sótano, callados y las respiraciones se oían como si hubiera 10 atletas cansados de correr.
Encendí la linterna. Había comida, armas , y munición.
Y estábamos juntos. Podíamos lograr escapar y buscar otra zona segura. O no?