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Hay vida despues de la muerte ?

Info•8/5/2010

Un tema que definitivamente nos intriga a todos y es una pregunta que todos se hacen. Quizás no hoy... pero algún día, necesariamente. Tal vez mañana, debido a alguien cercano, a una amiga que se está yendo para siempre. Y esa hora, también vendrá para nosotros.

Algunos dicen: « Quizás haya algo, ya veré cuando esté allá. ¿ Porqué preocuparme hoy? »

Otros pasan toda su vida preparando ese encuentro con el más allá, preparando la eternidad, ya que tanta importancia tiene.

Pero sin duda todos nosotros sentimos repulsión al pensar en la muerte, ya que estamos hechos para la vida. Por eso es muy útil aclarar lo que sabemos de la vida después de la muerte.

Entre todas las respuestas tan diferentes que se nos proponen... ¿cual creer, en quién creer? Los materialistas, los « ateos », dicen « todo termina con la muerte, solamente el mundo sigue girando ».

Los partidarios de la reencarnación dicen « Hay varias vidas sucesivas, hasta que lleguemos a ser El Gran Todo y que no respiremos más la vida (nirvana) ».

Los judíos, los musulmanes y los cristianos creen que después de esta vida hay una vida eterna de felicidad junto a Dios. Los cristianos, particularmente, dicen que resucitaremos con nuestro cuerpo, como Jesucristo.

Si el cuerpo está muerto ¿cómo puede quedar algo de nosotros?

Efectivamente la primera pregunta es para saber como podemos continuar en una especie de vida si nuestro cuerpo está muerto y que está allí bajo tierra; pronto ese cuerpo desaparecerá, todos sus elementos se perderán en la tierra o en el aire.

Varios libros han hablado estos últimos años de experiencias de « vida después de la muerte ». Médicos norteamericanos han publicado tesis sobre ese tema.

Según los testimonios recogidos en esos libros ciertas personas enfermas, a menudo en fase post quirúrgica, en estado muy crítico, murieron y eso constatado biológicamente. Después de cierto tiempo, se les ve retornar a la vida. Esas personas han sido interrogadas afin de saber lo que sintieron durante ese tiempo en el que aparecían como muertas. Y lo asombroso es que hay una gran similitud entre todos esos casos. Generalmente esas personas experimentaron una existencia « fuera del cuerpo », al que podían contemplar como espectadores. Lo que relata la mayoría de aquellos que vivieron esta experiencia es que tuvieron una confrontación con un ser luminoso y misericordioso. La imagen y la identidad de ese ser varía, pero es tanto más precisa cuanto las personas son poco o nada creyentes. Sin embargo la confrontación con un juicio misericordioso, con una bondad, parece ser la misma.

No obstante hay que reconocer, sea cual fuera el interés y el valor de esos testimonios, que se refieren a una experiencia « en las fronteras de la vida y de la muerte ». En efecto, todas esas personas comenzaron de nuevo a vivir como nosotros y es por eso que ellas pueden hablarnos. Así podemos pensar que el Ser misterioso de ese encuentro « quizás les ha dado una advertencia, una interrogación, una nueva oportunidad, un estímulo para vivir la bondad y el bien; pero se trata de la reanudación, de la continuación idéntica de la misma vida que esas personas tenían antes entre nosotros ».

A pesar de ello quizás hay algo que debemos aceptar de esos testimonios: en los límites extremos de la vida corporal ¿puede manifestarse de forma más patente que nuestro cuerpo no constituye todo en nosotros, que una pizca fina de nuestro ser es capaz de interrogarse sobre su cuerpo, sobre su vida, sobre su destino? ¿Es el alma?

Esa es una pregunta esencial. Al contrario de lo que creen los materialistas, veremos por que razones, expresadas o no, no hay duda de que nuestra existencia « material, biológica » no puede expresar todo de nosotros mismos. No es lógico restringir a los límites propios de la biología, ni a nuestra vida en lo que ella tiene de más profundo, ni a nuestras verdaderas aspiraciones, ni al sentido que tenemos de un destino final. No es tan difícil comprenderlo. Tomemos un ejemplo:

Un hombre puede amar a una mujer con su cuerpo. Pero no es cierto decir que él puede amar solamente con su cuerpo. Aquellos que limitan el amor al cuerpo son menospreciados. El verdadero amor va más allá, es más profundo. Y es más duradero. Amar de verdad, es amar no sólo con todo su cuerpo, sino también con todo su corazón, con todas las potencias del alma. Es amar al otro por él mismo. Es querer su felicidad más que nada. Es olvidarse de uno mismo para amar, y es amar para siempre.

Sí, « el amor es más fuerte que la muerte » ( Del libro « El Cantar de los Cantares » de la Biblia) y nos invita más allá.

La felicidad también. El hombre está hecho para la felicidad: ¿cómo podríamos ser desdichados si no tuviéramos ninguna idea, ningún deseo de felicidad? Y si nos sentimos felices ¿qué deseamos? no solamente que continúe la ocasión que nos ha procurado la felicidad, sino que el hecho de ser felices dure siempre, sea cual sea la razón. Así hay algo en nosotros que va más allá que el cuerpo, algo que está hecho para desear una felicidad sin fin, es lo que los cristianos -y muchos otros- llaman alma.

Y la muerte es un obstáculo. Hemos sido creados para ser felices, deseamos una felicidad eterna, que no termine con la muerte.

Esa felicidad sin fin la deseamos todos, para nosotros mismos y para aquellos que amamos, porque tenemos un alma no nos consolamos con la muerte, tenemos como un deseo natural, irreprimible de eternidad; el alma no está hecha para desaparecer bajo tierra.





Ojala os haya gustado leerlo tanto como a mi, hasta luego
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