Comenzó este fin de semana a exhibirse en la Catedral de Turín, Italia, el Santo Sudario, reliquia que muchos creen fue la mortaja que cubrió el cuerpo de Cristo en su sepultura.
Se espera que millones de personas acudan a ver el polémico manto en el que supuestamente quedó impregnada la figura de Jesucristo junto con restos de su sangre, ya que es la primera vez en 10 años, y sólo la sexta en los últimos 100, en estar disponible a la vista del público.
La exhibición abre nuevamente la polémica sobre la autenticidad de Sudario. Mientras el mundo cristiano cree que el manto fue usado para cubrir el cuerpo sin vida de Jesús, otros lo consideran una falsificación y se basan en pruebas realizadas en 1988 que indican que la tela es de la Edad Media y tiene una antigüedad de no más de 800 años.
Esa doble impresión, se decía, era una imagen milagrosa, hecha por el maltratado cuerpo de Jesús, acostado, en toda su extensión y que doblada habría servido para cubrirlo por entero.
De ser la pieza autentica, esta reliquia desempeñaría un sortilegio fundamental, ya que, como se sabe, Jesús no dejó ni una sola letra escrita, ni un solo objeto de uso personal, como tampoco los documentos de esa época no lo mencionan, ni los historiadores de principios del siglo uno lo nombran. Solo quedó una tumba vacía, y el sudario llenaría ese espacio, al certificar la esencia de la historia de la “salvación”; la muerte y la y la resurrección del Salvador. Y la Biblia, además, no dice que aspecto tenia Jesús, pero en el sudario estaría precisamente la verdadera figura, y de cuerpo entero.
¿Pero de que manera esta pieza de lino termino siendo considerada por miles y miles de devotos como la mortaja misma de Jesús?
La historia es bastante oscura. Una probable sabana mortuoria fue venerada en Jerusalén en el siglo VII, lo que constituye una de las primeras menciones. Después fue trasladada a Constantinopla, hoy Estambul. Se perdió su rastro en 1204, después que los cruzados saquearon esa ciudad, y aproximadamente 150 años después, el caballero Geoffroy de Charny colocó un “santo sudario”en la iglesia de la aldea de Lirey, cercana a Troyes, al oriente de Francia. No existen datos de donde ni como la consiguió.
Muchos años después, Marguérite de la Roche, nieta de Geoffroy, la regaló a los condes de Saboya, los cuales la consideraron una especie de talismán mientras transcurría el largo ascenso hacia la realeza. Después de eso, en 1532 termino dañado por obra de un incendio que destruyo la capilla del palacio de Chambéry, su capital, en donde había sido guardado. Y el cofre de plata en el que estaba depositado se estaba fundiendo cuando un valeroso guardia tomó la reliquia y lo condujo a sitio seguro, en donde fue rociado con agua. Unas monjas plancharon los agujeros y cosieron al reverso un refuerzo de lona, y hasta hoy esas huellas de las quemadas y las manchas del agua son perfectamente visibles.
En el año de 1578, el sudario fue trasladado por sus propietarios por sobre los Alpes hasta su nueva residencia en Turín, y el ultimo rey de esa dinastía, el ex monarca Humberto II de Italia, lo dono a la Santa Sede. Después de la muerte de Humberto, en 1983, el papa Juan Pablo II se convirtió en su propietario legal.
Lo curioso es que nunca, a propósito de su errática trayectoria, la iglesia avaló su legitimidad. La verdad es que apenas apareció en Lirey, hacia 1536, fue motivo de mucha controversia.
Henri de Poitiers, el obispo de Troyes, prohibió su exhibición. Y quien lo sucedió, Pierre d`Arcis, alerto a su superior, el papa Clemente VII, que verdaderamente se trataba de una pintura “hábilmente ejecutada”, pero en respuesta le dieron instrucciones de exponer el sudario a los fieles como la “imagen” del cuerpo del Señor. Así, el público y el clero pasaron por alto este entredicho, y el Santo Sudario continuo venerándose con inmenso fervor.
Secondo Pia, abogado de Turín, en 1898 le tomo una fotografía por primera vez, utilizando para esto una cámara de cajón, descubriendo que el negativo tenia una imagen mucho mas clara y detallada que la que se podía apreciar a simple vista, ya que la imagen del paño revelaba un negativo, porque los valores de luz y sombra estaban invertidos, y no se pudo encontrar explicación alguna para este fenómeno.
En los años treinta el sudario era ya un objeto de atención internacional, se crearon clubes y asociaciones del sudario, se celebraron reuniones de estudiosos y se editaron muchos libros y artículos sobre el tema. Y además, se creo una especialidad nueva, la sinología, del griego sidon, que significa sudario.
En los setenta se solicitan exámenes imparciales del paño para demostrar su autenticidad, y el Vaticano accede a que se efectúen algunas pruebas físicas y químicas, y científicos de muchas partes del mundo comenzaron su trabajo, pero lo complicado fue permitir la extracción de una parte de la tela para pruebas en laboratorios.
Finalmente, el 21 de abril de 1988 canónigos de la catedral de San Juan Bautista de Turín seccionaron una parte del sudario de siete por un centímetro para luego ser dividida en tres partes, y así enviarse a los laboratorios de la Universidad de Arizona, en Tucson, a la Universidad de Oxford, y al Instituto Federal Suizo de Tecnología.
El 13 de octubre de 1988, a las 10 de la mañana, el cardenal Ballestero reconocía que en un 95 por ciento de certeza la sabana se había confeccionado entre los años 1260 y 1390. Correspondiendo a la cosecha de lino usado en la fabricación de la tela.
Si se lee con atención el libro “La revelación de los Templarios” de Linn Picknett y Clive Prince, se encontrara una posible, y bastante posible explicación a este misterio.
¿..El sudario de Da Vinci..???
El sudario de Turín es la reliquia más famosa del mundo cristiano. Durante siglos los feligreses han creído que en él se encuentra plasmado el rostro torturado y crucificado de Jesús. La manera de cómo la imagen llegó al manto es todo un misterio, que ha despertado el interés de los científicos por décadas. Durante muchos años, las marcas en el sudario convencieron a los expertos de que este manto fue utilizado para envolver el cuerpo lacerado y ensangrentado de un hombre, que murió tras ser crucificado. Sin embargo, pruebas de carbono 14 indican que éstas fueron realizadas mil años después de la muerte de Jesús.
¿Quién tuvo entonces la habilidad necesaria para crear una imagen tan convincente y misteriosa, que luego de cientos de estudios los científicos todavía no han podido esclarecer cómo fue hecha? Diferentes expertos examinan la controversial teoría que mantiene que el Sudario de Turín es obra de Leonardo da Vinci, extraordinario pintor que además poseía extensos conocimientos de anatomía. Al estudiar el sudario, un experto en historia del arte es capaz de establecer que el rostro que allí se observa guarda las mismas características y proporciones utilizadas por da Vinci en sus retratos. De hecho, algunas claves encontradas en la imagen también apuntan a señalarlo como el responsable de una técnica de fotografía antigua. En el transcurso de este programa, varios análisis forenses intentan determinar si en efecto da Vinci utilizó una cámara obscura para recrear la imagen de Jesús en el lino, a petición de una de las familias más poderosas de la Italia medieval.
Bueno espero que les guste un saludo a todos