"Mátalo ya que queremos ver el fútbol"
Diego Urdiales, Luis Bolívar y Salvador Cortés se estrellan ante seis mulos
A la hora de escribir esta crónica parece como si los sanfermines no existieran. De repente se han quedado vacías las calles y esto parece Pamplona una tarde de invierno. Todo un fenómeno que nunca había vivido en esta feria. Y es que a esta hora se está jugando el España-Alemanía. Y, por una vez, el fútbol vence a San Fermín. Y San Fermín, seguro que se deja, encantado. La gente tenía prisa en la plaza por irse a ver el histórico partido de semifinales de la Copa del Mundo. Y con ese humor característico de estas fiestas no faltó quien durante la lidia del quinto toro asomara una pancarta que decía "mátalo ya que queremos ver el fútbol".
El torero, en este caso Luis Bolívar, podía haber atendido perfectamente la petición. Y lo mismo sus compañeros en el resto de los toros. Y es que la moruchada de Peñajara no merecía otra cosa que unos cuantos muletazos para quitarle las moscas y al desolladero. Una corrida infecta, sin un gramo de casta y, para colmo, muy blandita. En favor del ganadero habrá que apuntar la gran presencia de los toros, a tono con Pamplona. Pero esa presentación no pudo tapar el juego muy pobre, de absoluta falta de bravura.
El tercero, de bella lámina, tuvo algo más de calidad y por eso Salvador Cortés salvó su actuación con una faena muy a tono con el toro y el gusto del público. Los pases cambiados y los naturales desperdigados, pero de buena factura, suponen lo único rescatable de una tarde de calor insoportable.
Diego Urdiales, un fajador donde los haya, se esmeró en justificar el sueldo. Salvó la cara pero no logró más que un simulacro ante dos mulos imposibles. Y lo mismo se puede decir de Luis Bolívar, muy por encima de sus dos toros que no habrían merecido otra cosa que despacharlos con brevedad y sin aburrir a la gente.
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