Tras el descubrimiento del nuevo sistema solar en torno a la estrella Trappist-1 hay que contestar varias preguntas para confirmar si albergan vida y saber si algún día los humanos podremos analizarla. Mientras algunas de esas incógnitas podrían resolverse en pocos años, otras requieren tecnologías que posiblemente no estén disponibles en siglos.
Comparados con nuestro Sistema Solar, los planetas de Trappist-1 están mucho más juntos y pegados a su astro. Los planetas están tan próximos que desde la superficie de uno se podría llegar a apreciar las nubes y los accidentes geográficos del otro a simple vista, según la NASA.
La gran duda sobre los siete planetas terrestres es si tienen atmósfera. Esta envoltura de gases es esencial para generar efecto invernadero, atenuar las temperaturas y permitir que pueda existir agua líquida. También es un escudo para la peligrosa radiación ultravioleta que domina en este tipo de estrellas, conocidas como enanas rojas.
Hasta el momento se habían descubierto tres sistemas solares con siete planetas y un total de 10 mundos habitables. El nuevo hallazgo rompe todos los récords pues alberga el mayor número de mundos terrestres y además contiene tres habitables. No es que estos sistemas sean poco comunes, es que los humanos no hemos tenido la tecnología necesaria para encontrarlos hasta hace muy poco. Se calcula que estas estrellas de baja masa albergan de media dos planetas rocosos, lo que convierte a estos mundos en los más abundantes. Si hay 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, es posible que haya 80.000 millones de sistemas solares, como el presentado ayer. Y si hay vida en ellos, este tipo de biología sería la más común de la galaxia.
Comparados con nuestro Sistema Solar, los planetas de Trappist-1 están mucho más juntos y pegados a su astro. Los planetas están tan próximos que desde la superficie de uno se podría llegar a apreciar las nubes y los accidentes geográficos del otro a simple vista, según la NASA.
La gran duda sobre los siete planetas terrestres es si tienen atmósfera. Esta envoltura de gases es esencial para generar efecto invernadero, atenuar las temperaturas y permitir que pueda existir agua líquida. También es un escudo para la peligrosa radiación ultravioleta que domina en este tipo de estrellas, conocidas como enanas rojas.
Hasta el momento se habían descubierto tres sistemas solares con siete planetas y un total de 10 mundos habitables. El nuevo hallazgo rompe todos los récords pues alberga el mayor número de mundos terrestres y además contiene tres habitables. No es que estos sistemas sean poco comunes, es que los humanos no hemos tenido la tecnología necesaria para encontrarlos hasta hace muy poco. Se calcula que estas estrellas de baja masa albergan de media dos planetas rocosos, lo que convierte a estos mundos en los más abundantes. Si hay 100.000 millones de estrellas en la Vía Láctea, es posible que haya 80.000 millones de sistemas solares, como el presentado ayer. Y si hay vida en ellos, este tipo de biología sería la más común de la galaxia.