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Los últimos días de la Batalla de San Carlos
Para el día 26 de mayo, la batalla del Estrecho de San Carlos estaba definida, las aviación argentina había encajado tremendas bajas a las fuerzas navales británicas, pero estas ya habían afianzado la cabeza de playa y comenzaban a dar profundidad al avance terrestre, que ya comenzaban a ejercer presión sobre las defensas argentinas. Para entonces, la planificación del COFAS debía orientarse al apoyo a las fuerzas terrestres y la interdicción táctica sobre el campo de batalla, las acciones de ataque naval pasaron a jugar un papel secundario para entonces y perdieron intensidad sobre San Carlos. Esto también motivó a que se unieran a las acciones aéreas los bombarderos “Canberra” del Grupo 2 de Bombardeo. Esta unidad sería empleado para comenzar a realizar la interdicción sobre la cabeza de playa en un intento de reducir el sostén logístico de las tropas británicas en el avance, que ahora comenzaban a amenazar a la guarnición argentina de Darwin y Pradera de Ganso, mientras que el resto de las unidades de combate realizarían ataques contra objetivos navales y terrestres.
La primera misión del G2B sería realizada en la madrugada del 26 de mayo, un bombardeo nocturno utilizando tres bombarderos “Canberra” B.Mk.62 armados con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg. cada uno. La sección recibió el indicativo “Odin”, despegó a las 0335 horas, sin embargo, tras haber volado más de 180 millas, las condiciones meteorológicas, visibilidad cero y problemas con los sistemas de navegación en dos de los aviones hicieron abortar el ataque, algo que pesó negativamente en el G2B cuyas actuaciones previas habían sido muy negativas.
Una misión complementaria a esta última fue asignada a dos aviones “Dagger” del G6C para un ataque contra objetivos en tierra. La sección “Póker” estaba compuesta por el capitán Dimeglio (C-420) y el Tte. Faget (C-416), con sus aviones armados con cuatro bombas de 250 Kg. dotadas de espoletas SSQ y espoletas de cola MU, que garantizarían el estallido de las armas. Despegaron a las 1330 horas y alcanzaron su objetivo a las 1410 horas, el cual estaba cubierto por nubes y no observaron reacción antiaérea británica. Guiados desde el CIC de Puerto Argentino, el Tte. Faget lanzó sus bombas sobre el objetivo indicado desde el CIC, pero Dimeglio falló en la identificación del punto de lanzamiento y arrojó sus armas sobre una isla para no volver cargado al continente. No se pudo corroborar el resultado de la acción.
El COFAS, frustrado por el nulo éxito de estas acciones, comenzó a organizar nuevas operaciones para el día 27 de mayo, cuando el grueso de sus fuerzas ya estaba en condiciones y la climatología permitiría actuar de manera más eficiente. Se decidió atacar objetivos terrestres y navales en San Carlos durante esa jornada, como paso previo a un cambio en la planificación debido a que las acciones británicas contra Pradera de Ganso y Darwin eran inminentes.
El G2B tendría una nueva oportunidad el 27 de mayo, cuando a las 0320 horas despegaron dos bombarderos “Canberra” B.Mk.62 desde Río Gallegos. Cada uno armado con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg. frenadas por paracaídas, la sección estaba compuesta por los capitanes Freijó y Marín (B-101), así como los mayores Vivas y Escudero (B-104). La planificación de la misión incluía la coordinación con la guarnición de la BAM Cóndor, en Darwin, que encendería fogatas que permitirían marcar el punto de inicio del ataque. Los dos aviones completaron la navegación sin problemas, con baja visibilidad y a las 0427 no se logró contacto visual con los marcadores de Darwin. Los aviones continuaron su vuelo y pronto observaron algunas fogatas dispersas en tierra y un buque con pocas luces encendidas, suponiendo que se trataba de su blanco, procedieron al ataque del mismo. Los aviones entraron desde el Sur por el estrecho de San Carlos y atacaron el supuesto blanco, separados del terreno por el radioaltímetro, el B-101 lanzó sus bombas a 240 metros de altura, mientras que el B-104 lo hizo a 300 metros. Las ocho bombas estallaron y sorprendieron a los británicos que no tuvieron ninguna reacción en contra de los atacantes. Varias bombas estallaron muy cerca de los blancos y generaron daños materiales, en tanto que una de ellas cayó en el centro de uno de los campamentos, causando un cierto número de heridos. La alerta general y el despliegue de las tropas a posiciones más seguras, rompió el descanso y la tranquilidad, trayendo una preocupación adicional a los comandantes británicos. El ataque se produjo sin interferencia gracias a que el accionar de los aviones argentinos del Escuadrón “Fénix”, que se usaban como diversión y señuelos, había causado una falsa confianza a los británicos.
Con la moral más alta, pese a desconocer los resultados del ataque anterior, el COFAS comenzó a alistar sus acciones a realizarse durante la mañana. De esta forma, el G4C alistó seis cazas A-4C, escuadrillas “Tigre” y “Tanque”, en San Julián, mientras que el G5C alistó otros seis aviones A-4B, las escuadrillas “Trueno” y “Toro”, para el ataque a blancos navales en San Carlos, pero una combinación de factores hizo fracasar los ataques. Cuando el clima lo permitió, ya durante la tarde, se planificaron nuevas acciones, principalmente de interdicción sobre la cabeza de playa.
El G5C despachó a la escuadrilla “Póker” a las 1500 horas, compuesta por el capitán Carballo (C-207), el teniente Rinke (C-212) y el alférez Carmona (C-239), con sendos aviones A-4B armados con cuatro bombas BRP de 250 Kg. frenadas por paracaídas. En el vuelo, Carmona (C-239) informa problemas en el reabastecimiento y retorna al continente, mientras que los dos aviones restantes continúan en vuelo. Ingresaron al estrecho desde el Sur, sobre la Bahía de San Carlos avistan helicópteros y cuatro buques de guerra, a la vez que comienzan a recibir un intenso fuego antiaéreo desde todas direcciones.
Evadiendo la acción, los dos aviones lanzan sus ocho bombas sobre el Establecimiento San Carlos, el blanco asignado, evadiendo el fuego antiaéreo apenas pudieron superar las elevaciones que lo rodeaban. El avión de Carballo (C-207) recibió seis impactos de fuego antiaéreo, destruyendo su equipo de navegación y comunicaciones, obligando a que el Tte. Rinde (C-212) oficiara de líder para la vuelta a casa. El ataque había sido relativamente efectivo, afectando los movimientos británicos y destruyendo algunas provisiones allí desembarcadas.
A las 1530 horas despegó la escuadrilla “Truco”, la cual logró continuar sólo con dos de sus tres A-4B del G5C asignados a la misma. Armados de la misma forma que la formación anterior, estaba compuesta por el 1erTte. Velazco (C-215) y el Tte. Osses (C-228) y su objetivo era el ataque sobre Bahía Ajax. Ingresaron a Brazo San Carlos un minuto después que la escuadrilla “Póker” y atacaron la plata de refrigeración de Bahía Ajax con sus ocho bombas frenadas, las cuales estallaron. Dicho objetivo era empleado como depósito, cocina y hospital de campaña, el cual no estaba identificado con creces rojas por haber municiones almacenadas en las cercanías. Según el relato del técnico Hankinson, especialista en explosivos de la RAF (4), una bomba cayó cerca de una columna de hombres que esperaba su comida, matando a cinco e hiriendo a otros 26, provocando daños materiales y el incendio de tanques de combustibles. Dos bombas no estallaron y fueron neutralizadas por los especialistas de la RAF.
Cuando los aviones argentinos salían del ataque, el 1erTte. Velazco (C-215) fue alcanzado por fuego antiaéreo de 40 mm del buque de asalto anfibio L-10 “Fearless” y, cuando estaban sobre Gran Malvina, el Tte. Osses (C-228) confirmó que los daños sufridos habían provocado fuego en el plano izquierdo, próximo al botellón de oxígeno. Velazco ascendió y se eyectó debido a esos daños, cayendo sobre las islas y siendo rescatado dos días después gracias a la ayuda de unos kelpers. Osses aterrizó en el continente con dos impactos de armas ligeras en su avión.
Los ataques del día 27 de mayo habían sido relativamente eficientes, pero muy escasos, la climatología y el desgaste operativo ponían al límite las operaciones de la FAA para batir blancos en San Carlos. Para el día 28 de mayo, las actividades desde el continente eran prácticamente nulas, las condiciones meteorológicas y las reparaciones de las aeronaves en servicio impidieron lanzamiento de acciones que pudieran ser efectivas. Paralelamente, los combates que se cernían sobre Darwin supondrían algunos requerimientos de apoyo cercano y ataque contra blancos específicos en la zona para el día siguiente, pero se determinó que habría grandes inconvenientes en la coordinación de estas acciones debido a la crítica situación de la plaza argentina en esa zona. También se carecía de blancos navales identificados y otros problemas que limitarían la planificación. Las condiciones climáticas previstas para la mañana siguiente también supondrían inconvenientes y se optó por planificar ataques a partir de bien entrada la mañana.
Durante la noche del 28 se alista un nuevo ataque del G2B, siendo así que a las 0100 horas del 29 de mayo despegan dos aviones desde Río Gallegos, cada uno armado con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg., tripulados por el capitán Villada y el 1erTte. Pagano (B-108), y los 1erTtes. Rivollier y Annino (B-105). La navegación fue en extremo difícil, la meteorología y desperfectos de los sistemas de navegación de estos vetustos aviones traían complicaciones, los dos aviones debieron continuar en vuelo con las luces de posición encendidas para no perder la formación. Ya sobre el blanco lo encontraron cubierto de niebla, aunque lanzaron las ocho bombas sobre el punto previsto, al Este de Puerto San Carlos, volando a una altura de 240 metros, siendo registradas las explosiones por el B-105 e informándose que no había respuesta antiaérea. Si bien la misión no causo graves daños materiales, volvió a intranquilizar a las tropas británicas en tierra, que debieron mantener la alarma y romper sus horas de descanso, generando mayor tensión y desgaste psicológico (5). El retorno tuvo sus inconvenientes, aunque el B-105 aterrizó sin novedad a las 0317, el B-108 lo hizo recién a las 0335 horas luego de reportar 18 novedades técnicas, incluyendo la imposibilidad de desplegar el tren de aterrizaje.
A la mañana, tan pronto como el clima lo permitió, el COFAS ordena despachar a la sección “Patria” desde San Julián. Compuesta por dos cazas “Dagger” del G6C, éstos estarían armados con dos bombas frenadas BRP de 250 Kg. siendo tripulados por el capitán Dimeglio (C-420) y el 1erTte. Román (C-421). La misión era de apoyo aéreo cercano sobre Pradera de Ganso, pero ante la imposibilidad de coordinar la acción, los aviones debieron retornar a la base. A las 1130 horas despegó, desde Río Grande, otra sección del G6C, con dos aviones “Dagger” armados con dos bombas frenadas y al mando del capitán Mir González (C-414) y el Tte. Bernhardt (C-436). La sección “Ñandú” sería guiada por un avión Learjet (LV-LUP), siendo su objetivo los blancos navales en San Carlos. En su ingreso a la zona de combate, el Tte. Bernhardt (C-436) es derribado por un misil “Rapier”, muriendo en la acción, mientras que el capitán González (C-414) pico al rasante y tras no avistar buques en la zona retornó a su base debido a la fuerte reacción antiaérea.
A las 1200 horas despegó, desde Río Gallegos, la sección “Oro” con dos aviones A-4B del G5C. La sección estaba compuesta por el capitán Bergamaschi (C-212) y el alférez Barrionuevo (C-237) y sus aviones estaban armados con tres bombas frenadas BRP de 250 Kg., teniendo como blancos navales en la zona de San Carlos. No avistaron blancos y permanecieron en la zona buscando hasta que reportaron al CIC Malvinas que retornaban ya escasos de combustible. Para entonces, desde San Julián las acciones del G6C ese día comprendieron interdicción táctica sobre las fuerzas terrestres que iniciaban su avance hacia Puerto Argentino. A partir de entonces, el grueso de las acciones aéreas posteriores se destinó a atacar blancos terrestres sobre las islas, la batalla de San Carlos había concluido.
El resumen de la Batalla de San Carlos
El número de misiones lanzadas por la aviación argentina entre el 21 y el 29 de mayo sobre las fuerzas navales en el Estrecho de San Carlos, así como sobre la cabeza de playa, superó las 200 salidas entre los aviones A-4B, A-4C, Dagger y Canberra de la Fuerza Aérea Argentina, así como cerca de una veintena por parte de los A-4Q de la Aviación Naval.
Las bajas, en lo relativo a estas operaciones, alcanzaron los once pilotos, mientras que las pérdidas materiales suman tres A-4B “Skyhawk” (Grupo 5 de Caza), cinco A-4C “Skyhawk” (Grupo 4 de Caza), nueve “Dagger” (Grupo 6 de Caza) y tres A-4Q “Skyhawk” de la 3ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque. El esfuerzo operativo supuso un gran éxito en los ataques, aunque de haberse dispuesto de armamento más adecuado, el desenlace podría haber cambiado:
Fragata F-172 “Ardent”: Atacada numerosas veces, terminó hundiéndose a causa de una bomba lanzada por el A-4Q del Tte. Lecour (ARA). Se hundió el 21 de mayo, llevándose 22 tripulantes y el helicóptero “Sea Lynx” (XZ-244) de dotación.
Fragata F-170 “Antelope”: Hundida tras la explosión producida por una bomba de 454 Kg., lanzada por el 1er Tte. Guadagnini, que intentaba ser desactivada. Se hundió el 24 de mayo llevándose a los dos especialistas en explosivos.
Destructor D-88 “Coventry”: Alcanzado por tres bombas de 250 Kg., se hundió el 25 de mayo, llevándose 19 tripulantes y el helicóptero “Sea Lynx” (XZ729) de dotación.
Destructor D-18 “Antrim”: Atacado varias veces el día 21 de mayo, con daños de magnitud, quedó relegado a operaciones de enlace y apoyo lejos de la zona de operaciones.
Fragata F-56 “Argonaut”: Atacada repetidas veces el día 21 de mayo, resultó con una o dos bombas de 454 Kg. sin estallar que produjeron severos daños que concluyeron con el estallido de la caldera y tres misiles “Sea Cat”, además de dos muertos, obligándola a ser evacuada a Gran Bretaña para reparaciones mayores.
-Fragata F-88 “Broadsword”: Atacada en repetidas ocasiones, el 25 de mayo fue impactada por una bomba que, sin estallar, destruyó la lavandería, el helicóptero “Sea Lynx” (XZ242) de dotación y causó daños en la propulsión y plataforma de vuelo. Se mantuvo en operaciones.
-Fragata F-90 “Brilliant”: Atacada en repetidas ocasiones, resultó con daños en el CIC por fuego de 30 mm, sufriendo varios heridos sale de la zona de operaciones el 29 de mayo.
-Fragata F-174 “Arrow”: Atacada en varias oportunidades, recibió daños menores por fuego de cañón que atravesaron la chimenea.
-Buque de desembarco L-10 “Fearless”: Atacado en repetidas ocasiones, recibió daños menores en su estructura el día 24 de mayo. Se mantuvo en operaciones.
-Buque de desembarco L-3005 “Sir Galahad”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones.
-Buque de desembarco L-3004 “Sir Bedivere”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones.
-Buque de desembarco L-3029 “Sir Lancelot”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones. Resultó con daños por incendios que debieron ser reparados después de la guerra.
Referencias
(1)-Extracto del libro "Air War South Atlantic" de J. Ethell y A. Price de , citados por www.fuerzaaérea.mil.ar
(2)-Esta acción ingresó en la Historia de la Aviación luego de que ambos pilotos, sin combustible más que para unos minutos de vuelo, pudieran retornar al continente salvando sus vidas, y los aviones que volaban, gracias a la asistencia del avión cisterna. Se registraron al menos otros dos casos similares a lo largo de la guerra.
(3)-Cuando los cazas británicos abandonan el ataque a los aviones argentinos, el sistema “Sea Wolf” es interferido por el destructor D-88 “Coventry” que se pone en paralelo a la fragata impidiendo el lanzamiento de los misiles contra los aviones argentinos.
(4)-Extracto del libro "Air War South Atlantic" de J. Ethell y A. Price de , citados por www.fuerzaaérea.mil.ar
(5)-Las continuas acciones nocturnas de los “Canberra” fueron tan preocupantes que motivaron la realización de la operación “Canbelow”, donde la Task Force adelantaba el portaaviones y varios escoltas para emboscar a los bombarderos en su aproximación y escape. Las acciones británicas no dieron resultado y los bombarderos siguieron golpeando durante la noche sin ser molestados.
extraido de:
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Los últimos días de la Batalla de San Carlos
Para el día 26 de mayo, la batalla del Estrecho de San Carlos estaba definida, las aviación argentina había encajado tremendas bajas a las fuerzas navales británicas, pero estas ya habían afianzado la cabeza de playa y comenzaban a dar profundidad al avance terrestre, que ya comenzaban a ejercer presión sobre las defensas argentinas. Para entonces, la planificación del COFAS debía orientarse al apoyo a las fuerzas terrestres y la interdicción táctica sobre el campo de batalla, las acciones de ataque naval pasaron a jugar un papel secundario para entonces y perdieron intensidad sobre San Carlos. Esto también motivó a que se unieran a las acciones aéreas los bombarderos “Canberra” del Grupo 2 de Bombardeo. Esta unidad sería empleado para comenzar a realizar la interdicción sobre la cabeza de playa en un intento de reducir el sostén logístico de las tropas británicas en el avance, que ahora comenzaban a amenazar a la guarnición argentina de Darwin y Pradera de Ganso, mientras que el resto de las unidades de combate realizarían ataques contra objetivos navales y terrestres.
La primera misión del G2B sería realizada en la madrugada del 26 de mayo, un bombardeo nocturno utilizando tres bombarderos “Canberra” B.Mk.62 armados con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg. cada uno. La sección recibió el indicativo “Odin”, despegó a las 0335 horas, sin embargo, tras haber volado más de 180 millas, las condiciones meteorológicas, visibilidad cero y problemas con los sistemas de navegación en dos de los aviones hicieron abortar el ataque, algo que pesó negativamente en el G2B cuyas actuaciones previas habían sido muy negativas.
Una misión complementaria a esta última fue asignada a dos aviones “Dagger” del G6C para un ataque contra objetivos en tierra. La sección “Póker” estaba compuesta por el capitán Dimeglio (C-420) y el Tte. Faget (C-416), con sus aviones armados con cuatro bombas de 250 Kg. dotadas de espoletas SSQ y espoletas de cola MU, que garantizarían el estallido de las armas. Despegaron a las 1330 horas y alcanzaron su objetivo a las 1410 horas, el cual estaba cubierto por nubes y no observaron reacción antiaérea británica. Guiados desde el CIC de Puerto Argentino, el Tte. Faget lanzó sus bombas sobre el objetivo indicado desde el CIC, pero Dimeglio falló en la identificación del punto de lanzamiento y arrojó sus armas sobre una isla para no volver cargado al continente. No se pudo corroborar el resultado de la acción.
El COFAS, frustrado por el nulo éxito de estas acciones, comenzó a organizar nuevas operaciones para el día 27 de mayo, cuando el grueso de sus fuerzas ya estaba en condiciones y la climatología permitiría actuar de manera más eficiente. Se decidió atacar objetivos terrestres y navales en San Carlos durante esa jornada, como paso previo a un cambio en la planificación debido a que las acciones británicas contra Pradera de Ganso y Darwin eran inminentes.
El G2B tendría una nueva oportunidad el 27 de mayo, cuando a las 0320 horas despegaron dos bombarderos “Canberra” B.Mk.62 desde Río Gallegos. Cada uno armado con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg. frenadas por paracaídas, la sección estaba compuesta por los capitanes Freijó y Marín (B-101), así como los mayores Vivas y Escudero (B-104). La planificación de la misión incluía la coordinación con la guarnición de la BAM Cóndor, en Darwin, que encendería fogatas que permitirían marcar el punto de inicio del ataque. Los dos aviones completaron la navegación sin problemas, con baja visibilidad y a las 0427 no se logró contacto visual con los marcadores de Darwin. Los aviones continuaron su vuelo y pronto observaron algunas fogatas dispersas en tierra y un buque con pocas luces encendidas, suponiendo que se trataba de su blanco, procedieron al ataque del mismo. Los aviones entraron desde el Sur por el estrecho de San Carlos y atacaron el supuesto blanco, separados del terreno por el radioaltímetro, el B-101 lanzó sus bombas a 240 metros de altura, mientras que el B-104 lo hizo a 300 metros. Las ocho bombas estallaron y sorprendieron a los británicos que no tuvieron ninguna reacción en contra de los atacantes. Varias bombas estallaron muy cerca de los blancos y generaron daños materiales, en tanto que una de ellas cayó en el centro de uno de los campamentos, causando un cierto número de heridos. La alerta general y el despliegue de las tropas a posiciones más seguras, rompió el descanso y la tranquilidad, trayendo una preocupación adicional a los comandantes británicos. El ataque se produjo sin interferencia gracias a que el accionar de los aviones argentinos del Escuadrón “Fénix”, que se usaban como diversión y señuelos, había causado una falsa confianza a los británicos.
Con la moral más alta, pese a desconocer los resultados del ataque anterior, el COFAS comenzó a alistar sus acciones a realizarse durante la mañana. De esta forma, el G4C alistó seis cazas A-4C, escuadrillas “Tigre” y “Tanque”, en San Julián, mientras que el G5C alistó otros seis aviones A-4B, las escuadrillas “Trueno” y “Toro”, para el ataque a blancos navales en San Carlos, pero una combinación de factores hizo fracasar los ataques. Cuando el clima lo permitió, ya durante la tarde, se planificaron nuevas acciones, principalmente de interdicción sobre la cabeza de playa.
El G5C despachó a la escuadrilla “Póker” a las 1500 horas, compuesta por el capitán Carballo (C-207), el teniente Rinke (C-212) y el alférez Carmona (C-239), con sendos aviones A-4B armados con cuatro bombas BRP de 250 Kg. frenadas por paracaídas. En el vuelo, Carmona (C-239) informa problemas en el reabastecimiento y retorna al continente, mientras que los dos aviones restantes continúan en vuelo. Ingresaron al estrecho desde el Sur, sobre la Bahía de San Carlos avistan helicópteros y cuatro buques de guerra, a la vez que comienzan a recibir un intenso fuego antiaéreo desde todas direcciones.
Evadiendo la acción, los dos aviones lanzan sus ocho bombas sobre el Establecimiento San Carlos, el blanco asignado, evadiendo el fuego antiaéreo apenas pudieron superar las elevaciones que lo rodeaban. El avión de Carballo (C-207) recibió seis impactos de fuego antiaéreo, destruyendo su equipo de navegación y comunicaciones, obligando a que el Tte. Rinde (C-212) oficiara de líder para la vuelta a casa. El ataque había sido relativamente efectivo, afectando los movimientos británicos y destruyendo algunas provisiones allí desembarcadas.
A las 1530 horas despegó la escuadrilla “Truco”, la cual logró continuar sólo con dos de sus tres A-4B del G5C asignados a la misma. Armados de la misma forma que la formación anterior, estaba compuesta por el 1erTte. Velazco (C-215) y el Tte. Osses (C-228) y su objetivo era el ataque sobre Bahía Ajax. Ingresaron a Brazo San Carlos un minuto después que la escuadrilla “Póker” y atacaron la plata de refrigeración de Bahía Ajax con sus ocho bombas frenadas, las cuales estallaron. Dicho objetivo era empleado como depósito, cocina y hospital de campaña, el cual no estaba identificado con creces rojas por haber municiones almacenadas en las cercanías. Según el relato del técnico Hankinson, especialista en explosivos de la RAF (4), una bomba cayó cerca de una columna de hombres que esperaba su comida, matando a cinco e hiriendo a otros 26, provocando daños materiales y el incendio de tanques de combustibles. Dos bombas no estallaron y fueron neutralizadas por los especialistas de la RAF.
Cuando los aviones argentinos salían del ataque, el 1erTte. Velazco (C-215) fue alcanzado por fuego antiaéreo de 40 mm del buque de asalto anfibio L-10 “Fearless” y, cuando estaban sobre Gran Malvina, el Tte. Osses (C-228) confirmó que los daños sufridos habían provocado fuego en el plano izquierdo, próximo al botellón de oxígeno. Velazco ascendió y se eyectó debido a esos daños, cayendo sobre las islas y siendo rescatado dos días después gracias a la ayuda de unos kelpers. Osses aterrizó en el continente con dos impactos de armas ligeras en su avión.
Los ataques del día 27 de mayo habían sido relativamente eficientes, pero muy escasos, la climatología y el desgaste operativo ponían al límite las operaciones de la FAA para batir blancos en San Carlos. Para el día 28 de mayo, las actividades desde el continente eran prácticamente nulas, las condiciones meteorológicas y las reparaciones de las aeronaves en servicio impidieron lanzamiento de acciones que pudieran ser efectivas. Paralelamente, los combates que se cernían sobre Darwin supondrían algunos requerimientos de apoyo cercano y ataque contra blancos específicos en la zona para el día siguiente, pero se determinó que habría grandes inconvenientes en la coordinación de estas acciones debido a la crítica situación de la plaza argentina en esa zona. También se carecía de blancos navales identificados y otros problemas que limitarían la planificación. Las condiciones climáticas previstas para la mañana siguiente también supondrían inconvenientes y se optó por planificar ataques a partir de bien entrada la mañana.
Durante la noche del 28 se alista un nuevo ataque del G2B, siendo así que a las 0100 horas del 29 de mayo despegan dos aviones desde Río Gallegos, cada uno armado con cuatro bombas Mk.17 de 454 Kg., tripulados por el capitán Villada y el 1erTte. Pagano (B-108), y los 1erTtes. Rivollier y Annino (B-105). La navegación fue en extremo difícil, la meteorología y desperfectos de los sistemas de navegación de estos vetustos aviones traían complicaciones, los dos aviones debieron continuar en vuelo con las luces de posición encendidas para no perder la formación. Ya sobre el blanco lo encontraron cubierto de niebla, aunque lanzaron las ocho bombas sobre el punto previsto, al Este de Puerto San Carlos, volando a una altura de 240 metros, siendo registradas las explosiones por el B-105 e informándose que no había respuesta antiaérea. Si bien la misión no causo graves daños materiales, volvió a intranquilizar a las tropas británicas en tierra, que debieron mantener la alarma y romper sus horas de descanso, generando mayor tensión y desgaste psicológico (5). El retorno tuvo sus inconvenientes, aunque el B-105 aterrizó sin novedad a las 0317, el B-108 lo hizo recién a las 0335 horas luego de reportar 18 novedades técnicas, incluyendo la imposibilidad de desplegar el tren de aterrizaje.
A la mañana, tan pronto como el clima lo permitió, el COFAS ordena despachar a la sección “Patria” desde San Julián. Compuesta por dos cazas “Dagger” del G6C, éstos estarían armados con dos bombas frenadas BRP de 250 Kg. siendo tripulados por el capitán Dimeglio (C-420) y el 1erTte. Román (C-421). La misión era de apoyo aéreo cercano sobre Pradera de Ganso, pero ante la imposibilidad de coordinar la acción, los aviones debieron retornar a la base. A las 1130 horas despegó, desde Río Grande, otra sección del G6C, con dos aviones “Dagger” armados con dos bombas frenadas y al mando del capitán Mir González (C-414) y el Tte. Bernhardt (C-436). La sección “Ñandú” sería guiada por un avión Learjet (LV-LUP), siendo su objetivo los blancos navales en San Carlos. En su ingreso a la zona de combate, el Tte. Bernhardt (C-436) es derribado por un misil “Rapier”, muriendo en la acción, mientras que el capitán González (C-414) pico al rasante y tras no avistar buques en la zona retornó a su base debido a la fuerte reacción antiaérea.
A las 1200 horas despegó, desde Río Gallegos, la sección “Oro” con dos aviones A-4B del G5C. La sección estaba compuesta por el capitán Bergamaschi (C-212) y el alférez Barrionuevo (C-237) y sus aviones estaban armados con tres bombas frenadas BRP de 250 Kg., teniendo como blancos navales en la zona de San Carlos. No avistaron blancos y permanecieron en la zona buscando hasta que reportaron al CIC Malvinas que retornaban ya escasos de combustible. Para entonces, desde San Julián las acciones del G6C ese día comprendieron interdicción táctica sobre las fuerzas terrestres que iniciaban su avance hacia Puerto Argentino. A partir de entonces, el grueso de las acciones aéreas posteriores se destinó a atacar blancos terrestres sobre las islas, la batalla de San Carlos había concluido.
El resumen de la Batalla de San Carlos
El número de misiones lanzadas por la aviación argentina entre el 21 y el 29 de mayo sobre las fuerzas navales en el Estrecho de San Carlos, así como sobre la cabeza de playa, superó las 200 salidas entre los aviones A-4B, A-4C, Dagger y Canberra de la Fuerza Aérea Argentina, así como cerca de una veintena por parte de los A-4Q de la Aviación Naval.
Las bajas, en lo relativo a estas operaciones, alcanzaron los once pilotos, mientras que las pérdidas materiales suman tres A-4B “Skyhawk” (Grupo 5 de Caza), cinco A-4C “Skyhawk” (Grupo 4 de Caza), nueve “Dagger” (Grupo 6 de Caza) y tres A-4Q “Skyhawk” de la 3ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque. El esfuerzo operativo supuso un gran éxito en los ataques, aunque de haberse dispuesto de armamento más adecuado, el desenlace podría haber cambiado:
Fragata F-172 “Ardent”: Atacada numerosas veces, terminó hundiéndose a causa de una bomba lanzada por el A-4Q del Tte. Lecour (ARA). Se hundió el 21 de mayo, llevándose 22 tripulantes y el helicóptero “Sea Lynx” (XZ-244) de dotación.
Fragata F-170 “Antelope”: Hundida tras la explosión producida por una bomba de 454 Kg., lanzada por el 1er Tte. Guadagnini, que intentaba ser desactivada. Se hundió el 24 de mayo llevándose a los dos especialistas en explosivos.
Destructor D-88 “Coventry”: Alcanzado por tres bombas de 250 Kg., se hundió el 25 de mayo, llevándose 19 tripulantes y el helicóptero “Sea Lynx” (XZ729) de dotación.
Destructor D-18 “Antrim”: Atacado varias veces el día 21 de mayo, con daños de magnitud, quedó relegado a operaciones de enlace y apoyo lejos de la zona de operaciones.
Fragata F-56 “Argonaut”: Atacada repetidas veces el día 21 de mayo, resultó con una o dos bombas de 454 Kg. sin estallar que produjeron severos daños que concluyeron con el estallido de la caldera y tres misiles “Sea Cat”, además de dos muertos, obligándola a ser evacuada a Gran Bretaña para reparaciones mayores.
-Fragata F-88 “Broadsword”: Atacada en repetidas ocasiones, el 25 de mayo fue impactada por una bomba que, sin estallar, destruyó la lavandería, el helicóptero “Sea Lynx” (XZ242) de dotación y causó daños en la propulsión y plataforma de vuelo. Se mantuvo en operaciones.
-Fragata F-90 “Brilliant”: Atacada en repetidas ocasiones, resultó con daños en el CIC por fuego de 30 mm, sufriendo varios heridos sale de la zona de operaciones el 29 de mayo.
-Fragata F-174 “Arrow”: Atacada en varias oportunidades, recibió daños menores por fuego de cañón que atravesaron la chimenea.
-Buque de desembarco L-10 “Fearless”: Atacado en repetidas ocasiones, recibió daños menores en su estructura el día 24 de mayo. Se mantuvo en operaciones.
-Buque de desembarco L-3005 “Sir Galahad”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones.
-Buque de desembarco L-3004 “Sir Bedivere”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones.
-Buque de desembarco L-3029 “Sir Lancelot”: impactado el 24 de mayo por una bomba de 454 Kg. que no estalló y después fue desactivada, volviendo a operaciones. Resultó con daños por incendios que debieron ser reparados después de la guerra.
Referencias
(1)-Extracto del libro "Air War South Atlantic" de J. Ethell y A. Price de , citados por www.fuerzaaérea.mil.ar
(2)-Esta acción ingresó en la Historia de la Aviación luego de que ambos pilotos, sin combustible más que para unos minutos de vuelo, pudieran retornar al continente salvando sus vidas, y los aviones que volaban, gracias a la asistencia del avión cisterna. Se registraron al menos otros dos casos similares a lo largo de la guerra.
(3)-Cuando los cazas británicos abandonan el ataque a los aviones argentinos, el sistema “Sea Wolf” es interferido por el destructor D-88 “Coventry” que se pone en paralelo a la fragata impidiendo el lanzamiento de los misiles contra los aviones argentinos.
(4)-Extracto del libro "Air War South Atlantic" de J. Ethell y A. Price de , citados por www.fuerzaaérea.mil.ar
(5)-Las continuas acciones nocturnas de los “Canberra” fueron tan preocupantes que motivaron la realización de la operación “Canbelow”, donde la Task Force adelantaba el portaaviones y varios escoltas para emboscar a los bombarderos en su aproximación y escape. Las acciones británicas no dieron resultado y los bombarderos siguieron golpeando durante la noche sin ser molestados.
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