InicioInfoCarta de Cafiero a los Senadores( Mineria )
Sres. Senadores de la Nacion:

Ante el inminente debate de la Ley de Protección de Glaciares le adjunto un documento LA GRAN MAFIA DEL ORO ¿Quienes están detrás del oro y la plata de Argentina?, que demuestra que los principales accionistas de Barrick Gold, son a su vez los principales accionistas de AngloGold Ashanti y de Goldcorp. Las dos mineras multinacionales que operan, en la provincia de Santa Cruz y Catamarca, los yacimientos Cerro Vanguardia, Cerro Negro y Bajo de la Alumbrera. También son los principales socios de las compañías petroleras instaladas en Malvinas, y de la pastera UPM-Botnia. EL documento es de autoría de Javier Llorens y Lázaro Llorens . Acompaño asimismo una nota de Javier Llorens en relación a la votación en cuestión.

Esta información resulta de imprescindible lectura y conocimiento de los señores Senadores para conocer la trama de intereses que se mueven detrás de oposición a la referida ley.

Sin otro particular, lo saludo atentamente.

Ing. Mario Cafiero
Ex Diputado Nacional.


El Senado de la Nación y la “caja de focas” de la Barrick Gold


Sr. Senador: pasado mañana está previsto el tratamiento del proyecto de ley de protección mínima de los glaciares, venido con modificaciones desde Diputados. Cámara donde prevaleció el texto sancionado en el 2008, vetado por la Sra. Presidenta, respecto el digitado a favor de la Barrick por los hermanos Gioja, que fuera aprobado por unanimidad el año pasado por el Senado.

Objetivamente el Senado en esa ocasión se comportó como una “caja de focas” a favor de la Barrick. Al aprobar sumisa y alborotadamente la norma que esta necesitaba, para poder explotar el oro chileno de Pascua -uno de los yacimientos de oro diseminado más grande del mundo- con el agua argentina de los glaciares de Lama. Sin tener en cuenta que lo que realmente estaba en juego, es la “seguridad hídrica” de los argentinos, fundamental para la vida de toda índole, incluida la humana.

Ahora anuncian los medios, que el Senado se convertirá nuevamente en una “caja de focas” a favor de la Barrick, gracias a la bicorrupción de nuestro tradicional bipartidismo. Ya sea sancionando el texto que aprobó por unanimidad el año pasado. O acomodando el texto que vino de Diputados, para que la Barrick pueda proseguir indemne con su proyecto en Pascua Lama. El que casualmente se puso en marcha después del veto presidencial; como si el objeto de este hubiese sido brindarle esa chance a la Barrick. Que ahora la “caja de focas” del Senado se apresta a convalidar.

Lamentablemente para los argentinos, este comportamiento como “caja de focas” por parte del Congreso, y especialmente por parte del Senado a favor de la Barrick, no comenzó ayer, sino mucho tiempo atrás. Y así sus anteriores y actuales integrantes reciben alegremente los peces -o pesos- que les tira generosamente después de cada actuación, su manager o patrón Peter Munck, sin percatarse para nada de las consecuencias de ellas.

Como ocurre por ejemplo con el Tratado de Complementación Minera con Chile, elaborado e impulsado por la Barrick Gold y el actual gobernador Gioja. Al que alegremente el Congreso argentino aprobó en el 2000, junto con la famosa ley Banelco de flexibilización laboral. Pero el cual no funciona para nada en Chile, como funciona aquí. Porque allí un Tribunal Constitucional objetó y prohibió las servidumbres mineras, que se están otorgando aquí. Como la servidumbre de agua otorgada a la Barrick en Lama, proveniente de los glaciares que se encuentran allí, con permiso incluido de instalarse sobre el área periglaciar de estos.

En consecuencia se puede afirmar tristemente, que el nivel de degradación a que ha llegado la política argentina con nuestros representantes convertidos en “cajas de focas”, es tal, que hasta los chilenos -además de la Barrick- nos mean.

El Tratado Minero con Chile impulsado por la Barrick y Gioja para concretar Pascua Lama

La cuestión de los glaciares comenzó en el año 1994, cuando Barrick Gold adquirió el yacimiento chileno de Pascua, y extendió sus exploraciones -dañando incluso los glaciares chilenos- hasta constatar que se trataba de uno de los yacimientos de oro diseminado mas grande del mundo. Pero carecía de agua suficiente para explotarlo, máxime por la aguda guerra por el agua que se ha desatado en Chile, entre la laboriosa población civil y las multinacionales mineras.

Así surgió en la Barrick la gran idea del Tratado de Complementación minera entre Chile y Argentina, para crear países o condados virtuales a lo largo de ella, bajo la férula de las multinacionales mineras. Y usar irrestrictamente todos los recursos naturales que se encuentran allí, el agua en primer lugar. Esto no es una conjetura, sino una confesión que hicieron los ejecutivos de la Barrick Gold chilenos, Sergio Jarpa y José Antonio Urrutia, al senador chileno Jorge Lavandero, presidente de la Comisión de Minería del Senado, frente a sus asesores Carlos Tomic, Hugo Latorre, y Julián Alcayaga. Afirmando que “fue la Barrick Gold la que elaboró el Tratado Minero entre Chile y Argentina.”

Esto se corrobora plenamente con los hechos, ya que fue el ex diputado, ex senador, actual gobernador de San Juan e infatigable lobista de la Barrick, José Luis Gioja el que dio la patada inicial al asunto. Según el mismo lo reconoció textualmente en la sesión en la que la “caja de focas” del Senado aprobó el Tratado Minero, al expresar textualmente como miembro informante (Sesión 24/11/99):

“Quiero resaltar en primer lugar el rol del Congreso argentino y especialmente el de este Senado en todo el proceso de negociación de este tema, lo que nos colma de satisfacción. El Senado sancionó en marzo de 1996 un proyecto de comunicación por el que solicitaba al Ejecutivo acelerar las negociaciones para concretar la firma del Tratado Minero. Así se lo denominaba. Poco después también la Comisión Bicameral de Minería del Parlamento argentino emitía una solicitud similar.”

Confesando casi abiertamente la autoría de la Barrick, Gioja prosiguió: “Este tratado, señor presidente, ha nacido en las altas cumbres de la Cordillera con el sentido común de los hombres que tienen la minería en el alma. De allí ha pasado a los despachos gubernamentales, donde ha sido estudiado pulcramente por expertos y formalizado por las cancillerías, celosas de las respectivas identidades e intereses nacionales.”

Acorde al discurso de las relaciones carnales de entonces agregó: “es fundamental ofrecer seguridad jurídica para seducir al inversor, para que en lugar de elegir otras partes del mundo pueda venir a la Argentina”. Así dejó claro que no era una complementación argentino chilena, sino una complementación argentino chilena con las depredadoras multinacionales mineras. Y apelo además a la necesidad de establecer “políticas de estado”, aludiendo de esa manera a la corrupción bipartidista, fluidificada mediante sobornos.

Como demostración del poco interés por la realidad de su provincia, Gioja afirmó que Lama estaba del lado chileno, y Pascua del lado argentino. Pero al mencionarlas, se pisó respecto quién estaba realmente detrás de ese tratado. Finalmente cerró su discurso con una oportuna frase de Perón, destinada a esconder a quién estaba sirviendo: “Hoy chilenos y argentinos podemos decir bien fuerte: "Somos arquitectos de un destino común, y ninguno instrumento de la ambición del otro". Pero si de la ambición de otros.

Tras la patada inicial de Gioja, se produjo la "Declaración Presidencial de Olivos", suscripta en abril de 1996 por los presidentes Menem y Frei, con motivo de la visita de este. Luego en mayo con motivo del Día de la Minería Argentina, se suscribió un nuevo documento, en el que se delinearon los alcances generales del tratado.

Aceleradamente, evidenciando que una mano tan poderosa como de la Barrick estaba detrás, en julio de 1996, con un fastuoso acto en La Rioja presidido por Menem, que contó con la participación de notables autoridades argentinas y chilenas, y empresarios mineros multinacionales; el canciller argentino y el ministro de Minería chileno suscribieron las "Bases y Fundamentos del Tratado de Integración y Complementación Minera Chile-Argentina", fijándose un estricto cronograma para su aprobación definitiva.

De esa manera a fines de diciembre de 1997, terminando por donde había empezado, se firmó en las ciudades de Antofagasta y de San Juan, patria de los Gioja, el Tratado de Integración y Complementación Minera. Sugestivamente, este no fue inmediatamente girado para su aprobación, por parte de los Congresos de ambos países. Señal clara de que su texto no era del suficiente agrado de la Barrick y las mineras que estaban detrás de él.

Aprovechando la existencia de esas negociaciones, y del Acuerdo de Complementación Económica con Chile existente, a principios de 1997 se había firmado el Protocolo Vigésimo de “Facilitación del Proyecto Minero Pascua Lama”. Donde se fijaban las bases respecto la creación de un país o condado virtual, bajo la férula de la Barrick Gold. Y la tributación minera en función del origen del material, o sea a favor de Chile.

Tras la firma del Tratado Minero, en marzo de 1988 se firmó el Protocolo Vigésimo Tercero del Acuerdo de Complementación Económica con Chile referido al Proyecto Minero Pascua Lama, donde se reglamentaron los aspectos reseñados. Estos protocolos específicos firmados por representantes de tercer orden de la cancillería, por disposición de Menem y Cavallo, absurdamente no cuentan en Argentina con la aprobación por parte de ninguna autoridad superior. Siendo por contrario en Chile refrendados o no, por el presidente de esa Nación. Que en este caso lo hizo velozmente, al favorecer claramente esos protocolos a Chile, en cuanto la tributación respecto el origen del material.

El uso no garantizado del agua frenó la aprobación del Tratado Minero con Chile

La cuestión del agua, tema que ahora también está presente en la cuestión de la protección de los glaciares, fue la que frenó la aprobación del Tratado Minero. Dado que sin agua, no hay gran minería a cielo abierto. En la que se procura sacar gramos de material por tonelada de roca molida, en base al empleo de ingentes cantidades de agua, contaminadas con cianuro y ácido sulfúrico.

Esta cuestión quedó zanjada con la firma en agosto de 1999, de un protocolo adicional al Tratado Minero. En donde se menciona específicamente a los proyectos de Pascua Lama y Pachón. Y en sus artículos 3 y 4 se estipulan claramente las obligaciones por servidumbres mineras, que indispensablemente requiere la Barrick en el lado argentino de Lama, para poder apoderarse del agua de ella, y dejarnos la contaminación:

“Las Partes permitirán a los inversionistas de una y otra, el uso de toda clase de recursos naturales necesarios para el desarrollo del negocio minero, comprendiéndose en este concepto los recursos hídricos existentes en sus respectivos territorios, aunque no tengan la calidad de recursos hídricos compartidos, cuyo acceso se concederá dando pleno cumplimiento a la legislación interna del país en que se encuentren dichos recursos.”

“En el marco de integración que garantiza el Tratado, en especial en lo referente al acceso, desempeño y protección de todas las actividades y servicios que tengan relación con el negocio minero, se entiende que entre ellos se consideran los que contemplan las respectivas legislaciones en favor de las concesiones mineras y las plantas de beneficio, fundición y refinación, incluidos también los depósitos de estériles y tranques de relaves o diques de cola…”

Tras la firma de ese protocolo adicional, la aprobación del Tratado Minero se puso velozmente en marcha. El 22 de septiembre de 1999 ingresó a la comisión de Minería del Senado a cargo de Gioja, de donde salió en forma express al día siguiente. Por su parte la de Relaciones Exteriores se expidió el 10 de noviembre. De esa manera el 23 de ese mes llegó al recinto, siendo los miembros informantes Gioja, y el senador radical por Santa Cruz Melgarejo, que poco después quedó involucrado en el affaire de los sobornos en esa cámara, en el que también estuvo incriminado Gioja. Quienes como focas amaestradas, se tiraban flores de bancada a bancada.

El único que expresó palabras de reparo, como si oliera que la cosa venía podrida, fue el senador por San Juan y flamante gobernador Avelín, que dijo: ¿Sabe lo que se ha globalizado? La corrupción y las estructuras supranacionales para ser dependientes de los grandes países. Y así como vamos, pronto seremos colonia de las grandes potencias. Lo que yo quiero es un pueblo libre”.

El proyecto de ley pasó a Diputados, donde su trámite fue aun más penoso y veloz. En las primeras sesiones del año 2000, el 23 de marzo, fue aprobado sobre tablas y a libro cerrado; junto un paquete de otras ocho leyes y resoluciones de todo tipo. En esa sesión también se declaró la Emergencia Económica y Financiera del país, comenzando así la crisis terminal que tuvo su catastrófico desenlace a fines del año 2001.

La ley fue promulgada por el Poder Ejecutivo en forma ultra express el día siguiente, 24 de marzo del 2000, una fecha nefasta para los argentinos. Lleva el Nº 25.243, siete números menos que la famosa ley Banelco 25.250. Que tuvo la virtud de poner de manifiesto que lo que se debería haber sancionado en esa oportunidad, era la ley de Emergencia Moral de la República Argentina. Que hasta la fecha aun no se ha sancionado.

Los senadores chilenos no se chuparon el dedo en defensa de su país

Mas allá de las declamaciones de la hermandad chileno argentina, que parecen favorecer directamente los intereses de la hermandad canadiense norteamericana de la Barrick, los chilenos se tomaron su tiempo y las debidas precauciones para la aprobación del Tratado Minero, tratando de defender los intereses de su país.

Recién a principios de agosto del 2000 el Tratado fue aprobado por Diputados. Una de las observaciones que recibió el mismo fue que “presenta características de tal peculiaridad que constituye la única obra de Derecho Internacional Público que contiene normas de aplicación enteramente de interés empresarial y privado”. Resultado lógico al estar ambos países, permeados por los intereses mineros de la Barrick Gold.

Hacia fines de agosto, horas antes de la sesión en el Senado, doce senadores chilenos, entre ellos el mencionado Lavandero, presentaron un requerimiento de declaración de inconstitucionalidad del Tratado ante el Tribunal Constitucional. En él cuestionaban aspectos formales y sustanciales del mismo. Desde su aprobación en Diputados por una mayoría insuficiente, dado el carácter del mismo, hasta las facultades jurisdiccionales otorgadas a la Comisión Administradora del Tratado.

En su dictamen del 3 de octubre de ese año, el Tribunal Constitucional no declaró inconstitucional el Tratado. Incluso dio por saneado aspectos formales que se habían objetado, respecto las mayorías necesarias que no se habían observado. Pero en sus considerandos limito fuertemente su alcance. Conforme afirman diversos expertos, entre ellos Julián Alcayaga, asesor del senador Lavandero y autor del libro “El país virtual: el lado oculto del Tratado Argentino Chileno” (citado por Francisco Marin en ídem):

“El dictamen establecía que los tribunales chilenos quedaban impedidos de otorgar servidumbres mineras a yacimientos argentinos y, tal vez más relevante que eso, la Comisión Administradora del Tratado ya no tendría facultades jurisdiccionales, quitándole el carácter de “país virtual” al Área de Operaciones del Tratado. Es decir, a pesar de que se rechazaba la inconstitucionalidad en la forma y en el fondo, habíamos logrado gran parte de nuestros objetivos”, señaló Alcayaga.

“La prohibición a los tribunales chilenos de otorgar servidumbres era particularmente grave para las grandes mineras. Si un mineral ubicado en Argentina, como es Pachón, quiere obtenerlas para construir un mineroducto al mar, deberá tratar directamente con los propietarios de los terrenos afectados. Estos podrán cobrar lo que quieran por permitir la servidumbre. Si alguien se opone: no habrá paso de los minerales.”

“Esta sola disposición ha implicado que ninguno de los cerca de diez megaproyectos mineros que se pretendían explotar en la cordillera argentina a partir de 2000 haya comenzado a operar. La construcción de El Pachón estaba contemplada para el segundo semestre de 1998. Sólo esta mina produciría, en sus inicios, 180 mil toneladas anuales de cobre, lo que constituye el 1% de la producción mundial de este mineral. El requerimiento y posterior fallo del Tribunal Constitucional arruinó sus planes.”

En consecuencia esos expertos sostienen que el Tratado Minero Argentino Chileno, tiene alcances jurídicos totalmente diferentes en Chile y en Argentina, “como si existieran dos tratados en uno”. Cuestión trascendental que no parece haber llegado al conocimiento de la “caja de focas” de nuestros senadores y legisladores actuales. Ni la de los que en su oportunidad aprobaron alborozadamente dicho tratado, con el ex senador Gioja, lobista de la Barrick, a la cabeza.

Sr. Senador: circulan rumores de que la Barrick ha instituido el gran premio a la “foca amaestrada bipartidista” con la Banelco de Oro; a favor de quienes voten el proyecto que la Barrick Gold necesita indispensablemente, para que no se hundan sus emprendimientos en Pascua Lama y Veladero. Cuando Argentina sea un país como la gente, la percepción de ese premio será considerada como un crimen imprescriptible de lesa patria.-

Lo saludo atentamente

Francisco Javier Llorens
Dni 7984993


LA GRAN MAFIA DEL ORO


¿Quienes están detrás del oro y la plata de Argentina?

Los principales accionistas de Barrick Gold, son a su vez los principales accionistas de AngloGold Ashanti y de Goldcorp. Las dos mineras multinacionales que operan, en la provincia de Santa Cruz y Catamarca, los yacimientos Cerro Vanguardia, Cerro Negro y Bajo de la Alumbrera. También son los principales socios de las compañías petroleras instaladas en Malvinas, y de la pastera UPM-Botnia.

Por Javier Llorens y Lázaro Llorens.

Los lazos entre la multinacional Barrick Gold y los Kirchner no son nuevos, ni se reducen a simples almuerzos con los CEO de la compañía en Toronto Canadá. Son estrechos y datan de muchos años atrás. Según información publicada por la prestigiosa financiera “J3 Information Services Group” (www.j3sg.com) los principales inversionistas de Barrick Gold, cuyos emprendimiento en Argentina fueron salvaguardados por el veto de la Presidenta a la ley de Protección de Glaciares, son a su vez los principales accionistas de la AngloGold Ashanti. La minera inglesa que actualmente explota en la provincia de Santa Cruz el yacimiento “Cerro Vanguardia”. Una mina a cielo abierto que tiene como socio principal al estado santacruceño a través de Fomicruz SE (Fomento Minero de Santa Cruz Sociedad del Estado) y fue concesionada por Néstor Kirchner en 1990.

Además, según “J3SG”, los inversionistas que controlan Barrick Gold y AngloGold Ashanti son a su vez los principales accionistas de Goldcorp. Otra multinacional del oro, operadora del yacimiento Bajo la Alumbrera, que acaba de comprar en Santa Cruz la mina a cielo abierto “Cerro Negro”. Uno de las reservas de oro y plata más grandes de nuestro país, y por la cual Goldcorp pagó 3.400 millones de dólares.

Estas cercanas relaciones evidencian que un puñado de inversores de origen anglo norteamericano, tienen en sus manos gran parte del oro y la plata que esconde el subsuelo argentino. Y sus influencias se extienden a otros estratégicos recursos, dado que los principales accionistas de Barrick Gold, AngloGold Ashanti y Goldcorp, son a su vez los principales accionistas de las cuatro compañías petroleras (Rockhopper Exploration Plc, Borders & Southern Petroleum, Desire Petroleum, y Falkland Oil and Gas) que de manera unilateral pretenden extraer petróleo de Malvinas Incluso una de estos inversionistas (Blackrock), es accionista de la polémica fábrica de celulosa UPM-Botnia, cuya instalación en la rivera del Río Uruguay desató un conflicto sin precedentes, entre dos países que se consideraban estrechamente hermanos.

Entramado oculto

La información que suministra “J3GS” es elocuente. Pone en evidencia la imbricada relación que hay entre las corporaciones mineras, en apariencia competidoras entre sí. Las compañías que controlan el 76 % del paquete accionario de Barrick Gold (Pascua Lama -Cerro Veladero), a su vez detentan el 40,5 % de las acciones de AngloGold Ashanti (Cerro Vanguardia) y el 55,9 % de Goldcorp (Bajo la Alumbrera y Cerro Negro).

Paralelamente ese puñado de inversores detenta el 33% de la petrolera Rockhopper Exploration y de Borders & Southern Petroleum; el 25% de Desire Petroleum; y el 37,8% de Falkland Oil and Gas.

Detalladamente, los principales inversores son:

· The Capital Group. El fondo de inversión más poderoso de Estados Unidos, estrechamente ligado a la Corporación Rockefeller. Detenta el 18 % de Barrick Gold y el 0,01% de AngloGold Ashanti. Entre las dos empresas tiene acciones por 8.100 millones de dólares. A su vez, este fondo de inversión, con el 4,5% de las acciones, es el tercer accionista de Rockhopper Exploration. Empresa petrolera que va confirmando en forma cada vez mas optimista, sus hallazgos de petróleo en las costas de Malvinas.

· Fidelity Management and Research LLC (FMR LLC). El segundo fondo de inversión más influente de EE.UU. Principal accionista de la petrolera Occidental Petroleum, de fuerte raigambre en la provincia de Santa Cruz. En el tema minería, posee una fuerte participación en las tres compañías mineras, además del petróleo de Malvinas. En Barrick Gold tiene el 3,4 % de las acciones, en AngloGold Ashanti el 13,7 %, y en Goldcorp el 10,3 %. En total, FMR tiene acciones por 6.900 millones de dólares en dichas compañías. Asimismo, tiene el 3,7 % de acciones de la compañía Falkland Oil and Gas. Otras de las empresas petroleras que está buscando crudo en las costas de Malvinas.

· Blackrock Group. Fondo de inversión norteamericano, propiedad del Bank of America ligado a la corporación Rockefeller, PNC Financials Services y el banco Barclays. Es el fondo de inversión más grande del mundo. Maneja una cartera de 3 billones de dólares, equivalente al PBI de Alemania. Tiene una fuerte presencia en las tres compañías mineras, en el petróleo de Malvinas, y en UPM Botnia. Detenta el 4,7 % de las acciones de Barrick Gold, el 3,1 % de AngloGold Ashanti, y el 7 % de Goldcorp. En total posee acciones por un monto de 5.000 millones de dólares en esas compañías. En Malvinas posee el 6,1 % de las acciones de la petrolera Rockhopper Exploration; el 0,70 % de Desire Petroleum; y el 8 % de Falkland Oil and Gas. Además Blackrock tiene el 5% del capital accionario de la polémica fábrica de celulosa UPM-Botnia, instalada unilateralmente en la costa del Río Uruguay.

· Royal Bank of Canadá. Primer banco de Canadá, y una de las principal empresas de servicios financieros de América del Norte. También tiene una importante presencia en las tres compañías mineras. Según “J3SG”, detenta el 4,0 % del paquete accionario de Barrick Gold; el 0,2 % de AngloGold Ashanti; y el 3,2 % de Goldcorp. En total este banco canadiense, posee 2.800 millones de dólares en acciones en estas tres compañías del oro.

· Van Eck Associates Corp. Fondo de inversión estadounidense especializado en minería y petróleo. Tiene un importante stock de acciones en las tres empresas mineras. Detenta el 2,9 % de las acciones de Barrick Gold; el 2,9 % de AngloGold Ashanti; y de 3% de Goldcorp. En total tiene acciones por 2.700 millones de dólares en esas tres compañías. Posee también acciones en otras empresas mineras que operan en Argentina bajo la modalidad de cielo abierto. Una es Yamana Gold Inc. Operadora del cuestionado proyecto minero “Agua Rica” en Catamarca. La otra es Buenaventura SA, operadora junto a Yamana Gold del yacimiento de oro y plata “Martinetas”, ubicado en Santa Cruz.

· Harris Financial Corp. Es uno de los bancos más importantes de Estados Unidos. Entre sus principales accionista figuran Blackrock y FMR LLC. Detenta el 2,4 % de las acciones de Barrick Gold y el 3 % de Goldcorp. En total tiene acciones por 2.000 millones de dólares en esas dos compañías.

· Wellington Management Co. Uno de los fondos de inversión más antiguos de Estado Unidos. Actualmente maneja unos 40 mil millones de dólares en acciones de variadas compañías multinacionales. Entre ellas Exxon, Chevron, JP Morgan, Goldman Sachs. Todas empresas ligadas a la corporación Rockefeller. En Barrick Gold detenta el 2,2 % de las acciones. Y en AngloGold Ashanti, operadora de Cerro Vanguardia, el 2,8 %. En total, en las dos compañías mineras, posee acciones por 1.400 millones de dólares.

· Tradewinds Global Investors: Fondo de inversión norteamericano. Uno de los principales accionistas de la petrolera British Petroleum (BP) y de Alcoa, la compañía productora de aluminio más grande del mundo. En Barrick Gold este fondo de inversión detenta el 2 % de las acciones; y en AngloGold Ashanti el 3,4 %. En total, en las dos mineras, detenta acciones por 1.300 millones de dólares.

· NWQ Investment Managemt. Fondo de inversión estadounidense. Detenta acciones en diversas e importantes multinacionales por 37 mil millones de dólares. Citigroup, Motorola, Lockheed Martin y JP Morgan Chase & Co y The Capital Group son algunas de ellas. En Barrick Gold tiene el 1,5 % del paquete accionario. Y en AngloGold Asahanti el 3,4%. En total, este fondo de inversión tiene acciones por 1.200 millones de dólares en esas dos multinacionales del oro.

· TD Asset Management. Fondo de inversión norteamericano. Detenta una importante exposición tanto en las compañías mineras como en las empresas petroleras que están en la cuenca de Malvinas. En Barrick Gold detenta el 1,5 % de las acciones. En Goldcorp, operadora en Santa Cruz de Cerro Negro, el 1,0 %. En total, en las dos empresas mineras tiene acciones por 993 millones de dólares. Su participación más fuerte está en los hidrocarburos de Malvinas. Tiene el 7,4 % de las acciones de Rockhopper Exploration, la única compañía que encontró petróleo hasta ahora. Y el 7,5 % de las acciones de Desire Petroleum, que tiene como otro socio inversor al Banco Barclays.

· Goldman Sachs Group. Banca de inversión norteamericana vinculada por algunos con la corporación Rockefeller. En argentina socia del grupo Clarín. En su cartera Goldman Sachs Group, tiene el 1 % de las acciones de Barrick Gold; el 3 % de AngloGold Ashanti; y el 0,32 % de Goldcorp. En total, posee acciones por 1.000 millones de dólares, en las tres empresas mineras. A su vez este fondo de inversión, uno de los más influyentes del mundo, cuyos principales accionistas son Blackrock, Wellington Management, y Capital Group, tiene una pequeña participación en la petrolera Borders & Southern Petroleum, que opera actualmente en Malvinas.

· Credit Suisse Group. Banco de inversión de origen suizo, pero que sus principales accionistas son las firmas norteamericanas Blackrock y Morgan Stanley. Tiene el 0,9 % del paquete accionario de Barrick Gold, y el 0,1 % de Goldcorp. En total detenta acciones por 400 millones de dólares en ambas. Sin embargo su presencia más importante está en las costas de Malvinas. Es dueño del 4,7 % de las acciones de Rockhopper Exploration, y del 3 % de Borders & Southern Petroleum.

· American Century Group (AIG). Compañía norteamericana líder mundial en seguros y servicios financieros. Cuenta con 74 millones de clientes en el mundo. En el 2008 AIG fue estatizada por la Reserva Federal de Estados Unidos para evitar su quiebra, absorbiendo el 80% de la compañía. Esta aseguradora detenta el 0,4 % de Barrick Gold y el 0,2 % de AngloGold Ashanti. En total tiene acciones por 179 millones de dólares en ambas mineras. Asimismo, AIG es otra de las empresas que tiene importantes acciones en las petroleras instaladas en Malvinas. Posee el 3 % de las acciones de Borders & Southern Petroleum; y el 2,3 % de Falkland Oil and Gas. Con lo cual, al ser AIG una entidad perteneciente al gobierno de Estados Unidos, una parte del petróleo de Malvinas y el oro argentino, es propiedad del estado norteamericano.

· BARCLAYS. Banco de origen inglés de fluidos vínculos con el gobierno de los Kirchner, al ser el banco que encabezó los canjes de la deuda en default en el 2005 y 2010. Entre sus principales accionistas figuran Blackrock, Credit Suisse y Goldman Sachs. En Barrick Gold tenía hasta hace poco el 4,4 % de las acciones. Actualmente solo tiene el 0,10%. También tiene acciones en Goldcorp por 0,1 %. Lo más destacable de este banco inglés es que cuenta con el 4,5 % de las acciones de Desire Petroleum, otras de las compañías petroleras inglesas que operan actualmente en Malvinas.

El poder del oro

En forma consolidada, según la información que suministra “J3GS”, el capital accionario de Barrick Gold, AngloGold Ashanti, y Goldcorp, trepa a los 92.300 millones de dólares. De ellos, los diez primeros inversores reseñados, detentan 32.000 millones de dólares, o sea el 34,6 % del total. A su vez los primeros veinte invasores detentan 41.200 millones de dólares, el 44,8 % del total. Y los primeros treinta inversores detentan 46.250 millones de dólares, o sea el 50 % del total. Mostrando esto la concentración de los accionistas de esas tres compañías auríferas en muy pocas manos, que detentan el control absoluto de ellas.

El listado pone en evidencia además que los principales recursos naturales de Argentina, no son de los argentinos. Son de un puñado de poderosísimos inversores norteamericanos, ingleses, y canadienses, entre los que descuellan los intereses de la corporación Rockefeller. Esto explica porque la Presidenta no tuvo reparos en vetar totalmente en el año 2008 la Ley de Protección de Glaciares, aprobada por unanimidad. Y porque el Congreso, transcurridos dos años, no pudo aun sancionar una nueva ley, destinada a resguardar un bien tan elemental como el agua potable.

Sus influencias son muy fuertes y marcadas. Sobre todo si se tiene en cuenta que estos inversionistas dueños del oro argentino, el petróleo de Malvinas, y el agua del Rio Uruguay, son a su vez socias entre sí en otras grandes e influyentes multinacionales. Entre las que se destacan: JP Morgan - Chase, Exxon - Mobil, Chevron, Bank Of America, (vinculados a la corporación Rockefeller) y Walt Mart, Appel, Microsoft; Occidental Petroleum, Citigroup, Iamgold, Suncor Energy, etc.-

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