bueno amigos aka les dejo la historia de la seleccion
los comienzos 1901-1930
El primer partido de nuestra Selección fue el 16 de mayo de 1901, ante Uruguay en Montevideo. La victoria 3-2 como visitante, fue el exitoso bautismo de un equipo con inconfundible destino de grandeza.
Durante esos momentos iniciales y ante la falta de competiciones internacionales, los amistosos se pactaron ante rivales sudamericanos. Las distancias, que debían ser cubiertas en larguísimos viajes en barco, la Primera Guerra Mundial y las continuas disoluciones de las Federaciones, situación que recién se normalizó en 1934 con la creación de la AFA, impidieron que Argentina se midiera con los europeos.
Tan así fue, que el primer encuentro ante un equipo del Viejo Mundo (0-0 con Portugal), se produjo recién en 1928, en la gira previa a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, en que la Selección conquistó la medalla de plata tras caer con Uruguay en la final.
La instauración de la Copa América, en 1916, hizo que la competencia aumentara. La Selección no tardó en cosechar los primeros títulos: 4 Sudamericanos en 1921, 1925, 1927 y 1929.
El Mundial de Uruguay 1930 cerró un ciclo inicial brillante: Argentina llegó a la final con los locales, bicampeones olímpicos, y perdió 4-2, luego de ir ganando 2-1, ante 93.000 espectadores en el mítico estadio Centenario de Montevideo.
La Selección debería esperar 48 años para disputar un encuentro definitorio en una Copa del mundo
a espaldas del mundo 1931-1957
Después de esa generación que había obtenido la medalla de plata olímpica y el subcampeonato mundial, la Selección entró en un túnel cuyas consecuencias fueron más que nefastas.
En esos tiempos, a raíz de la diferencia de criterios y enojos impensables en la actualidad, sumado a la dramática situación que se vivía en Europa con la Segunda Guerra Mundial, nuestro equipo nacional quedó al margen de las grandes competencias y sufrió las secuelas.
A la Copa del Mundo Italia 1934, Argentina concurrió con un plantel amateur, dado que los clubes, agrupados en la Liga Profesional (la Asociación Amateur poseía la afiliación a la FIFA) negaron a los jugadores. Las instituciones no estaban dispuestas a someter a sus figuras a un viaje en barco de 13.000 kilómetros. El rendimiento estuvo a la altura: caída 3-2 ante el poderoso conjunto de Suecia, en el estadio Littorale de Bologna.
En el plano continental, Argentina conquistó de manera brillante el Sudamericano de 1937.
Luego de que la FIFA le concediera a Francia la organización del Mundial 1938, las autoridades argentinas, que habían solicitado ser sede en ese año, desistieron de participar. El argumento era que, de acuerdo a la alternancia entre Europa y Sudamérica, Argentina merecía la distinción.
Prueba de la ceguera de los directivos, hay 2 datos insoslayables: Argentina no cotejó con un rival europeo desde 1930 (Yugoslavia) hasta 1951 (Inglaterra). En ese lapso, la Selección conquistó 7 Sudamericanos (1937, 1941, 1945, 1946, 1947, 1955 y 1957).
Brasil 1950 también fue otra cita en la que Argentina estuvo ausente. Cuando el máximo organismo del fútbol mundial decidió que los brasileños llevaran adelante esa Copa, los argentinos se negaron a disputarla.
El año anterior, en ocasión de la victoria 2-0 de Argentina por la Copa América Extra, se produjo una violenta gresca que generó la ruptura de relaciones deportivas. Además, la huelga de 1948 que había hecho emigrar a muchas figuras a Colombia, ocasionó que desde el gobierno del General Juan Domingo Perón desistieran de participar del Mundial.
La decisión se fundamentaba en que la imposibilidad de jugar con los futbolistas que estaban en Colombia, impedía presentar un equipo que pudiera pelear el título.
Para no ir a Suiza 1954, también pesaron argumentos políticos, el enojo con la FIFA por la no designación como sede del Mundial y la enemistad con varias asociaciones sudamericanas.
Luego de ese oscuro período, Argentina no volvería a negarse a participar en la Copa del Mundo (no estuvo en la fase final de México 1970 pero sí jugó las Eliminatorias).
la tranzison acia la organisazion 1958-1975
Argentina volvió a jugar una Copa del Mundo luego de 24 años. La enorme calidad de sus jugadores y la supremacía en Sudamérica, hicieron pensar que la consagración sería un trámite. La realidad fue tan dura como dramática: la Selección cayó 3-1 en su debut con el campeón mundial Alemania, le ganó 3-1 a Irlanda y perdió 6-1 con Checoslovaquia, la derrota más abultada en certámenes de esta categoría. La participación fue denominada “el desastre de Suecia” y, hasta la eliminación en primera rueda en Corea/Japón 2002, nunca se vivió algo semejante.
Al año siguiente, la Selección conquistó la Copa América, que no volvería a alzar hasta 1991 y en '60, obtuvo el Campeonato Panamericano.
En 1962, Argentina cumplió con el compromiso de participar en el Mundial de Chile. Si bien se mejoró mucho en el aspecto físico y organizativo, los europeos siguieron sorprendiendo por su táctica: victoria 1-0 a Bulgaria, derrota 3-1 ante Inglaterra y empate 0-0 con Hungría. Juan Carlos “Toto” Lorenzo intentó aplicar una revolución, pero los jugadores no lo interpretaron.
Entre Chile 1962 e Inglaterra se produjeron algunos episodios extraordinarios. La conquista de la Copa de las Naciones 1964, de manera invicta y doblegando a Portugal, Brasil e Inglaterra, en el mismísimo Maracaná de Río de Janeiro y el constante cambio de técnicos (pasaron 4 diferentes a sólo 6 meses de la Copa del Mundo), marcaron un período de confusión.
Finalmente, Lorenzo tuvo su revancha y fue designado para dirigir en Inglaterra. El desempeño en la tierra de los creadores del fútbol, fue más que digno. Victorias 2-1 ante España y 2-0 ante Suiza, empate 0-0 con Alemania y caída 1-0 con los dueños de casa, luego de una cuestionada actuación del árbitro alemán Rudolf Kreitlein.
La Selección fue recibida en Buenos Aires en medio de un clima de algarabía. La ya mítica imagen de Antonio Rattín, sentado sobre la alfombra roja de la reina (el propio jugador confesó que no sabía en dónde se había posado) y estrujando la bandera inglesa, enfervorizó a los simpatizantes, que brindaron una ovación a ese equipo en su llegada al país. Esa buena actuación no derivó en un mejor proceso.
Por primera y única vez hasta el momento, Argentina no superó las Eliminatorias y quedó fuera de México 1970. Un ciclo para el olvido. Esa frustración caló hondo en el ambiente del fútbol. A la convulsionada realidad política nacional (la AFA estaba intervenida desde 1966), se sumó el hecho de que la Selección no era prioridad y muchos le escapaban.
La falta de organización no hizo más que redondear una actuación mediocre en Alemania 1974, profundizada con la inolvidable goleada 4-0 sufrida ante la fantástica Holanda del “fútbol total”.
argentina campeon del mundo 1975-1978
La desorganización que se plasmaba de manera concreta en la falta de compromiso de los jugadores con la Selección, debía llegar a su fin.
El médico cirujano David Bracuto, nombrado presidente de la AFA en 1974, estaba dispuesto a hacer cirugía mayor. Bracuto era vicepresidente de Huracán en 1973 cuando el equipo de Parque de los Patricios conquistó, de forma brillante, el Campeonato Metropolitano, de la mano del técnico César Luis Menotti.
El máximo responsable del fútbol argentino del momento le propuso a Menotti la dirección de la Selección, cargo que el “Flaco” aceptó luego de que le aseguraran el cumplimiento de una serie de rígidas pautas, entre las que se encontraba el impedimento de la venta de jugadores menores de 25 años al exterior.
Los frutos no tardaron en observarse, la Juvenil logró el prestigioso Torneo Esperanzas de Toulón y la Mayor cosechó algunos triunfos importantes.
De todas maneras, el proceso hacia el Mundial '78, no fue para nada sencillo. El equipo nacional llegó a ese Campeonato del Mundo realizado en nuestro país, con dudas y críticas, sobre todo por la exclusión de un chico de 17 años que ya en ese tiempo, demostraba sus enormes cualidades: Diego Armando Maradona.
Argentina tuvo una primera ronda exigente, en Buenos Aires: debutó con victoria 2-1 ante Hungría, venció 2-1 a Francia y cayó en la tercera presentación 1-0 con Italia.
Esa derrota determinó que la Selección viajara a Rosario, para enfrentar a Polonia (2-0), Brasil (0-0) y Perú (6-0). Por diferencia de gol, el dueño de casa clasificó para disputar la gran final en el estadio Monumental de River Plate.
El rival fue Holanda, el mismo que 4 años antes había asombrado al mundo por su concepción de juego y que alcanzaba su segundo partido decisivo consecutivo, aunque esta vez sin su máxima figura, Johan Cruyff.
Argentina ganó de manera inobjetable, en tiempo suplementario, 3-1 con goles de Mario Kempes (máximo artillero del torneo) y Daniel Bertoni. La locura se adueñó de todo un país, harto necesitado de alegrías, habida cuenta de los difíciles momentos sociales y económicos por los que atravesaba la población.
La Selección, con orden, coherencia y un grupo de hombres, le demostró al mundo el valor de su fútbol, confirmó lo que en innumerables oportunidades había insinuado y conquistó la ansiada Copa del Mundo.
uana alegria y un golpe inesperado 1979-1982
La conquista de Argentina 1978 potenció al fútbol argentino.
Los jugadores se revalorizaron y el planeta observó la consagración en Japón de un grupo de juveniles que deslumbraron por su juego, desenfado y calidad. Ese equipo tenía como figuras excluyentes a Diego Maradona y a Ramón Angel Díaz.
Pese a contar con un plantel sensacional, la Mayor cosechó varias derrotas (1-2 con Brasil, 1-2 con Alemania, 1-3 con Inglaterra) en los 2 primeros años. Luego, Menotti ajustó algunos puntos y aparecieron los triunfos, que dejaron con enorme expectativa al pueblo futbolero argentino de cara a España 1982.
La sensación que se vivía con respecto a ese Mundial, era que el bicampeonato era sólo una cuestión de salir a la cancha y ganarlo. Al equipo que se consagró en Buenos Aires en junio de 1978, Menotti le había sumado el talento sin igual de Maradona, la capacidad goleadora de Ramón Díaz y a un atacante de excepción como Jorge Alberto Francisco Valdano.
No obstante, el partido inaugural en el Camp Nou de Barcelona, fue el lamentable síntoma de lo que vendría: caída 1-0 con Bélgica ante la sorpresa de propios y extraños.
La Guerra de Malvinas había estallado y nadie podía abstraerse a semejante situación. Los jugadores en España tampoco fueron indiferentes al conflicto. Los triunfos ente Hungría (4-1) y El Salvador (2-0) devolvieron la confianza.
Sin embargo, la clasificación a la siguiente ronda, trajo a la realidad al campeón del mundo. Compartió grupo con Italia y Brasil, 2 potencias que superaron de manera inobjetable a un conjunto que, para colmo de males, sufrió la expulsión de Maradona ante los verdeamarelhos.
Fue el cierre de un ciclo brillante, la conclusión de una idea que llevó a la Argentina a lo más alto. El legado de ese trabajo fue su victoria más importante.
A partir de este proceso, la Selección pasaría a ser prioridad y una de las dominadoras del mundo del fútbol.
bilardo con su tactica argentina lebanta por segunda ves la copa del mundo 1983-1990
La AFA, bajo la administración de Julio Humberto Grondona, decidió que el técnico para el nuevo período, fuera Carlos Salvador Bilardo.
El ex jugador de Estudiantes de La Plata, contaba con interesantes antecedentes (sacó campeón al Pincharrata en 1982 y había llevado al Deportivo Cali a la final de la Copa Libertadores en 1978) y pregonaba un nuevo sistema táctico que luego haría furor: jugaba 3-5-2, con líbero y stopper en la defensa.
Para ello, Bilardo, un obsesivo del trabajo y de la planificación, trabajó sobremanera con todos los futbolistas para inculcarles su filosofía. En los primeros tiempos, obtuvo algunos resultados importantes (1-0 a Brasil y 3-1 a Alemania), aunque el modo de jugar del equipo, no convencía ni al público ni al periodismo.
Bilardo había tomado una decisión clave: le comunicó a Maradona, que le iba a dar la cinta de capitán, dato que no era para nada menor, dado que a Daniel Alberto Passarella, en la Argentina se lo conoce como “El Gran Capitán”. Esta situación llenó de orgullo y compromiso al entonces mejor jugador del planeta.
La clasificación agónica para México 1986, en cancha de River Plate frente a Perú, encendió aún más los cuestionamientos hacia Bilardo, que resistió gracias al sólido respaldo de Julio Grondona.
Con rumores y falta de crédito, el equipo nacional fue el primero en llegar a la capital azteca: “somos los primeros en llegar y seremos los últimos en irnos” sostuvo el técnico. Muchos se rieron y sólo esperaron una derrota que de acuerdo a su óptica, era previsible.
Argentina debutó frente a Corea del Sur, en un encuentro marcado por el juego brusco empleado por los asiáticos, en especial contra Maradona. La victoria 3-1 marcó el andar de nuestra Selección.
Empate 1-1 ante el campeón del mundo Italia, triunfos 2-0 con Bulgaria y 1-0 en el clásico rioplatense (Uruguay era el campeón de América) hasta el inolvidable triunfo sobre los ingleses. Fue 2-1, con el recordado tanto convertido “por la mano de Dios” y el mejor gol en la historia de los Mundiales, obras del genio sin par de Maradona.
Diego anotó otros 2 goles (el segundo fue otra pincelada de talento, repentización y resolución en espacios reducidos) en la semifinal con Bélgica y Argentina disputó, 8 años después, otra definición mundialista. Enfrente estuvo la dura Alemania de Rummenigge, Matthaus, Briegel y Völler.
Pese a contar con una ventaja de 2-0, los germanos empataron en 7 minutos y a 9 del final. Maradona sacó a relucir su entereza, valentía y lucidez, para colocar un pase extraordinario que Jorge Luis Burruchaga, tras una electrizante carrera, transformó en el gol de la gloria, un remate cruzado ante la salida de Schumacher, a los 84 minutos.
Argentina conquistó su segunda estrella, desplegando un fútbol práctico, ordenado y muy táctico, con el aporte de un Maradona extraterrestre, fuera de serie, único, inigualable.
Nunca en la historia de una Copa del Mundo, un jugador fue tan decisivo para la victoria final, como lo fue Diego en México 1986.
Todos se rindieron ante el brillante campeón. Las críticas desaparecieron y hasta el técnico recibió las disculpas: una bandera en pleno Estadio Azteca rezó “perdón Bilardo”.
La Selección llegó al país y festejó a lo grande en el balcón de la Casa Rosada, ante una Plaza de Mayo colmada como en las grandes gestas de la historia de nacional.
Llegó primera y se fue última, nomás.
bueno amigos es todo lo que tengo
rcopilacio de barios de mis familiares
y de algunas fuentes
afa.org.ar
laseleccion.com.ar
ole.clarin.com
chau
los comienzos 1901-1930
El primer partido de nuestra Selección fue el 16 de mayo de 1901, ante Uruguay en Montevideo. La victoria 3-2 como visitante, fue el exitoso bautismo de un equipo con inconfundible destino de grandeza.
Durante esos momentos iniciales y ante la falta de competiciones internacionales, los amistosos se pactaron ante rivales sudamericanos. Las distancias, que debían ser cubiertas en larguísimos viajes en barco, la Primera Guerra Mundial y las continuas disoluciones de las Federaciones, situación que recién se normalizó en 1934 con la creación de la AFA, impidieron que Argentina se midiera con los europeos.
Tan así fue, que el primer encuentro ante un equipo del Viejo Mundo (0-0 con Portugal), se produjo recién en 1928, en la gira previa a los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, en que la Selección conquistó la medalla de plata tras caer con Uruguay en la final.
La instauración de la Copa América, en 1916, hizo que la competencia aumentara. La Selección no tardó en cosechar los primeros títulos: 4 Sudamericanos en 1921, 1925, 1927 y 1929.
El Mundial de Uruguay 1930 cerró un ciclo inicial brillante: Argentina llegó a la final con los locales, bicampeones olímpicos, y perdió 4-2, luego de ir ganando 2-1, ante 93.000 espectadores en el mítico estadio Centenario de Montevideo.
La Selección debería esperar 48 años para disputar un encuentro definitorio en una Copa del mundo
a espaldas del mundo 1931-1957
Después de esa generación que había obtenido la medalla de plata olímpica y el subcampeonato mundial, la Selección entró en un túnel cuyas consecuencias fueron más que nefastas.
En esos tiempos, a raíz de la diferencia de criterios y enojos impensables en la actualidad, sumado a la dramática situación que se vivía en Europa con la Segunda Guerra Mundial, nuestro equipo nacional quedó al margen de las grandes competencias y sufrió las secuelas.
A la Copa del Mundo Italia 1934, Argentina concurrió con un plantel amateur, dado que los clubes, agrupados en la Liga Profesional (la Asociación Amateur poseía la afiliación a la FIFA) negaron a los jugadores. Las instituciones no estaban dispuestas a someter a sus figuras a un viaje en barco de 13.000 kilómetros. El rendimiento estuvo a la altura: caída 3-2 ante el poderoso conjunto de Suecia, en el estadio Littorale de Bologna.
En el plano continental, Argentina conquistó de manera brillante el Sudamericano de 1937.
Luego de que la FIFA le concediera a Francia la organización del Mundial 1938, las autoridades argentinas, que habían solicitado ser sede en ese año, desistieron de participar. El argumento era que, de acuerdo a la alternancia entre Europa y Sudamérica, Argentina merecía la distinción.
Prueba de la ceguera de los directivos, hay 2 datos insoslayables: Argentina no cotejó con un rival europeo desde 1930 (Yugoslavia) hasta 1951 (Inglaterra). En ese lapso, la Selección conquistó 7 Sudamericanos (1937, 1941, 1945, 1946, 1947, 1955 y 1957).
Brasil 1950 también fue otra cita en la que Argentina estuvo ausente. Cuando el máximo organismo del fútbol mundial decidió que los brasileños llevaran adelante esa Copa, los argentinos se negaron a disputarla.
El año anterior, en ocasión de la victoria 2-0 de Argentina por la Copa América Extra, se produjo una violenta gresca que generó la ruptura de relaciones deportivas. Además, la huelga de 1948 que había hecho emigrar a muchas figuras a Colombia, ocasionó que desde el gobierno del General Juan Domingo Perón desistieran de participar del Mundial.
La decisión se fundamentaba en que la imposibilidad de jugar con los futbolistas que estaban en Colombia, impedía presentar un equipo que pudiera pelear el título.
Para no ir a Suiza 1954, también pesaron argumentos políticos, el enojo con la FIFA por la no designación como sede del Mundial y la enemistad con varias asociaciones sudamericanas.
Luego de ese oscuro período, Argentina no volvería a negarse a participar en la Copa del Mundo (no estuvo en la fase final de México 1970 pero sí jugó las Eliminatorias).
la tranzison acia la organisazion 1958-1975
Argentina volvió a jugar una Copa del Mundo luego de 24 años. La enorme calidad de sus jugadores y la supremacía en Sudamérica, hicieron pensar que la consagración sería un trámite. La realidad fue tan dura como dramática: la Selección cayó 3-1 en su debut con el campeón mundial Alemania, le ganó 3-1 a Irlanda y perdió 6-1 con Checoslovaquia, la derrota más abultada en certámenes de esta categoría. La participación fue denominada “el desastre de Suecia” y, hasta la eliminación en primera rueda en Corea/Japón 2002, nunca se vivió algo semejante.
Al año siguiente, la Selección conquistó la Copa América, que no volvería a alzar hasta 1991 y en '60, obtuvo el Campeonato Panamericano.
En 1962, Argentina cumplió con el compromiso de participar en el Mundial de Chile. Si bien se mejoró mucho en el aspecto físico y organizativo, los europeos siguieron sorprendiendo por su táctica: victoria 1-0 a Bulgaria, derrota 3-1 ante Inglaterra y empate 0-0 con Hungría. Juan Carlos “Toto” Lorenzo intentó aplicar una revolución, pero los jugadores no lo interpretaron.
Entre Chile 1962 e Inglaterra se produjeron algunos episodios extraordinarios. La conquista de la Copa de las Naciones 1964, de manera invicta y doblegando a Portugal, Brasil e Inglaterra, en el mismísimo Maracaná de Río de Janeiro y el constante cambio de técnicos (pasaron 4 diferentes a sólo 6 meses de la Copa del Mundo), marcaron un período de confusión.
Finalmente, Lorenzo tuvo su revancha y fue designado para dirigir en Inglaterra. El desempeño en la tierra de los creadores del fútbol, fue más que digno. Victorias 2-1 ante España y 2-0 ante Suiza, empate 0-0 con Alemania y caída 1-0 con los dueños de casa, luego de una cuestionada actuación del árbitro alemán Rudolf Kreitlein.
La Selección fue recibida en Buenos Aires en medio de un clima de algarabía. La ya mítica imagen de Antonio Rattín, sentado sobre la alfombra roja de la reina (el propio jugador confesó que no sabía en dónde se había posado) y estrujando la bandera inglesa, enfervorizó a los simpatizantes, que brindaron una ovación a ese equipo en su llegada al país. Esa buena actuación no derivó en un mejor proceso.
Por primera y única vez hasta el momento, Argentina no superó las Eliminatorias y quedó fuera de México 1970. Un ciclo para el olvido. Esa frustración caló hondo en el ambiente del fútbol. A la convulsionada realidad política nacional (la AFA estaba intervenida desde 1966), se sumó el hecho de que la Selección no era prioridad y muchos le escapaban.
La falta de organización no hizo más que redondear una actuación mediocre en Alemania 1974, profundizada con la inolvidable goleada 4-0 sufrida ante la fantástica Holanda del “fútbol total”.
argentina campeon del mundo 1975-1978
La desorganización que se plasmaba de manera concreta en la falta de compromiso de los jugadores con la Selección, debía llegar a su fin.
El médico cirujano David Bracuto, nombrado presidente de la AFA en 1974, estaba dispuesto a hacer cirugía mayor. Bracuto era vicepresidente de Huracán en 1973 cuando el equipo de Parque de los Patricios conquistó, de forma brillante, el Campeonato Metropolitano, de la mano del técnico César Luis Menotti.
El máximo responsable del fútbol argentino del momento le propuso a Menotti la dirección de la Selección, cargo que el “Flaco” aceptó luego de que le aseguraran el cumplimiento de una serie de rígidas pautas, entre las que se encontraba el impedimento de la venta de jugadores menores de 25 años al exterior.
Los frutos no tardaron en observarse, la Juvenil logró el prestigioso Torneo Esperanzas de Toulón y la Mayor cosechó algunos triunfos importantes.
De todas maneras, el proceso hacia el Mundial '78, no fue para nada sencillo. El equipo nacional llegó a ese Campeonato del Mundo realizado en nuestro país, con dudas y críticas, sobre todo por la exclusión de un chico de 17 años que ya en ese tiempo, demostraba sus enormes cualidades: Diego Armando Maradona.
Argentina tuvo una primera ronda exigente, en Buenos Aires: debutó con victoria 2-1 ante Hungría, venció 2-1 a Francia y cayó en la tercera presentación 1-0 con Italia.
Esa derrota determinó que la Selección viajara a Rosario, para enfrentar a Polonia (2-0), Brasil (0-0) y Perú (6-0). Por diferencia de gol, el dueño de casa clasificó para disputar la gran final en el estadio Monumental de River Plate.
El rival fue Holanda, el mismo que 4 años antes había asombrado al mundo por su concepción de juego y que alcanzaba su segundo partido decisivo consecutivo, aunque esta vez sin su máxima figura, Johan Cruyff.
Argentina ganó de manera inobjetable, en tiempo suplementario, 3-1 con goles de Mario Kempes (máximo artillero del torneo) y Daniel Bertoni. La locura se adueñó de todo un país, harto necesitado de alegrías, habida cuenta de los difíciles momentos sociales y económicos por los que atravesaba la población.
La Selección, con orden, coherencia y un grupo de hombres, le demostró al mundo el valor de su fútbol, confirmó lo que en innumerables oportunidades había insinuado y conquistó la ansiada Copa del Mundo.
uana alegria y un golpe inesperado 1979-1982
La conquista de Argentina 1978 potenció al fútbol argentino.
Los jugadores se revalorizaron y el planeta observó la consagración en Japón de un grupo de juveniles que deslumbraron por su juego, desenfado y calidad. Ese equipo tenía como figuras excluyentes a Diego Maradona y a Ramón Angel Díaz.
Pese a contar con un plantel sensacional, la Mayor cosechó varias derrotas (1-2 con Brasil, 1-2 con Alemania, 1-3 con Inglaterra) en los 2 primeros años. Luego, Menotti ajustó algunos puntos y aparecieron los triunfos, que dejaron con enorme expectativa al pueblo futbolero argentino de cara a España 1982.
La sensación que se vivía con respecto a ese Mundial, era que el bicampeonato era sólo una cuestión de salir a la cancha y ganarlo. Al equipo que se consagró en Buenos Aires en junio de 1978, Menotti le había sumado el talento sin igual de Maradona, la capacidad goleadora de Ramón Díaz y a un atacante de excepción como Jorge Alberto Francisco Valdano.
No obstante, el partido inaugural en el Camp Nou de Barcelona, fue el lamentable síntoma de lo que vendría: caída 1-0 con Bélgica ante la sorpresa de propios y extraños.
La Guerra de Malvinas había estallado y nadie podía abstraerse a semejante situación. Los jugadores en España tampoco fueron indiferentes al conflicto. Los triunfos ente Hungría (4-1) y El Salvador (2-0) devolvieron la confianza.
Sin embargo, la clasificación a la siguiente ronda, trajo a la realidad al campeón del mundo. Compartió grupo con Italia y Brasil, 2 potencias que superaron de manera inobjetable a un conjunto que, para colmo de males, sufrió la expulsión de Maradona ante los verdeamarelhos.
Fue el cierre de un ciclo brillante, la conclusión de una idea que llevó a la Argentina a lo más alto. El legado de ese trabajo fue su victoria más importante.
A partir de este proceso, la Selección pasaría a ser prioridad y una de las dominadoras del mundo del fútbol.
bilardo con su tactica argentina lebanta por segunda ves la copa del mundo 1983-1990
La AFA, bajo la administración de Julio Humberto Grondona, decidió que el técnico para el nuevo período, fuera Carlos Salvador Bilardo.
El ex jugador de Estudiantes de La Plata, contaba con interesantes antecedentes (sacó campeón al Pincharrata en 1982 y había llevado al Deportivo Cali a la final de la Copa Libertadores en 1978) y pregonaba un nuevo sistema táctico que luego haría furor: jugaba 3-5-2, con líbero y stopper en la defensa.
Para ello, Bilardo, un obsesivo del trabajo y de la planificación, trabajó sobremanera con todos los futbolistas para inculcarles su filosofía. En los primeros tiempos, obtuvo algunos resultados importantes (1-0 a Brasil y 3-1 a Alemania), aunque el modo de jugar del equipo, no convencía ni al público ni al periodismo.
Bilardo había tomado una decisión clave: le comunicó a Maradona, que le iba a dar la cinta de capitán, dato que no era para nada menor, dado que a Daniel Alberto Passarella, en la Argentina se lo conoce como “El Gran Capitán”. Esta situación llenó de orgullo y compromiso al entonces mejor jugador del planeta.
La clasificación agónica para México 1986, en cancha de River Plate frente a Perú, encendió aún más los cuestionamientos hacia Bilardo, que resistió gracias al sólido respaldo de Julio Grondona.
Con rumores y falta de crédito, el equipo nacional fue el primero en llegar a la capital azteca: “somos los primeros en llegar y seremos los últimos en irnos” sostuvo el técnico. Muchos se rieron y sólo esperaron una derrota que de acuerdo a su óptica, era previsible.
Argentina debutó frente a Corea del Sur, en un encuentro marcado por el juego brusco empleado por los asiáticos, en especial contra Maradona. La victoria 3-1 marcó el andar de nuestra Selección.
Empate 1-1 ante el campeón del mundo Italia, triunfos 2-0 con Bulgaria y 1-0 en el clásico rioplatense (Uruguay era el campeón de América) hasta el inolvidable triunfo sobre los ingleses. Fue 2-1, con el recordado tanto convertido “por la mano de Dios” y el mejor gol en la historia de los Mundiales, obras del genio sin par de Maradona.
Diego anotó otros 2 goles (el segundo fue otra pincelada de talento, repentización y resolución en espacios reducidos) en la semifinal con Bélgica y Argentina disputó, 8 años después, otra definición mundialista. Enfrente estuvo la dura Alemania de Rummenigge, Matthaus, Briegel y Völler.
Pese a contar con una ventaja de 2-0, los germanos empataron en 7 minutos y a 9 del final. Maradona sacó a relucir su entereza, valentía y lucidez, para colocar un pase extraordinario que Jorge Luis Burruchaga, tras una electrizante carrera, transformó en el gol de la gloria, un remate cruzado ante la salida de Schumacher, a los 84 minutos.
Argentina conquistó su segunda estrella, desplegando un fútbol práctico, ordenado y muy táctico, con el aporte de un Maradona extraterrestre, fuera de serie, único, inigualable.
Nunca en la historia de una Copa del Mundo, un jugador fue tan decisivo para la victoria final, como lo fue Diego en México 1986.
Todos se rindieron ante el brillante campeón. Las críticas desaparecieron y hasta el técnico recibió las disculpas: una bandera en pleno Estadio Azteca rezó “perdón Bilardo”.
La Selección llegó al país y festejó a lo grande en el balcón de la Casa Rosada, ante una Plaza de Mayo colmada como en las grandes gestas de la historia de nacional.
Llegó primera y se fue última, nomás.
bueno amigos es todo lo que tengo
rcopilacio de barios de mis familiares
y de algunas fuentes
afa.org.ar
laseleccion.com.ar
ole.clarin.com
chau

