Hola, quiero saludarlos, y decirles que este es mi primer post, y espero que les guste fue un ensayo que hice para mi escuela, aquí en México, ese dato es para que entiendan lo del himno, pero bueno, espero que sea de su agrado, y que comenten, gracias, hasta pronto.
“Y aunque juzgo esta obra indigna de Vuestra Magnificencia, no por eso confío menos en que sabréis aceptarla, considerando que no puedo haceros mejor regalo que poneros en condición de poder entender…”. Maquiavelo, Nicolás.
Desde el principio de los tiempos la gente ha tenido la necesidad de defenderse, contra los desastres naturales, contra los animales salvajes, contra ellos mismos. Esto los impulsó ha hacer cada vez mejores armas, alianzas con comunidades vecinas, estrategias de caza, etc.
Entonces el hombre empezó a ser más agresivo, empezó a luchar contra otros iguales a él, siempre quería más, buscaba más alimentos, más territorios, así, poco a poco, fue creando lo que conocemos como guerra.
Empezó a someter a pueblos ajenos a los suyos, empezó a lograr cada vez más, creó armamentos, ejércitos, incluso tratados, que hoy continuamos usando gracias a su utilidad, comenzó a ser organizado, hasta llegar a hacer de la guerra un arte.
El porque de este tema es porque me gustaría ampliar el conocimiento de los demás acerca de este tema, no me gustaría que solo vieran a la guerra como una atrocidad, como algo inhumano cuando es de lo más humano seguir lo que deseas. Esa es la única visión de la guerra que nos dan los medios, no nos dejan reflexionar acerca de los intereses de los partidos, ni de lo que ocurre en ella, no nos deja pensar si está bien o mal, solo nos enseñan lo que quieren que veamos. Sun Tzu explica: “La guerra es de gran importancia para el Estado. Es la base de la vida y de la muerte, el Tao de la supervivencia o de la extinción. Es indispensable examinarlo”.
La guerra en la vida cotidiana.
Diariamente vivimos en un mundo que esta azotado por problemas, pobreza, corrupción, asesinatos, todo lo que vemos en las noticias nos habla de lo mal que estamos, pero casi no proponen soluciones a estos problemas, hasta nos parecer normal que nos asalten a altas horas de la noche, y a pesar de todo, es la culpa de la víctima, porque no debería estar en esos lugares a esas horas.
Por donde sea que nos paramos escuchamos tambores de guerra, a veces lejos, como un pequeño susurro, otras veces cerca, inclusive saludamos a nuestra bandera entonando un canto que lo que nos dice en la primera línea es “guerra”. Desde las campañas políticas, las votaciones, los negocios hasta los filmes más taquilleros y los mejores videojuegos, se desenvuelven en torno de las guerras, las que fueron, las que pudieron ser o las que serán, incluso desde la primaria nos enseñan que nuestros héroes, son los mártires de las guerras, los que dieron su vida por este país, y no los que usaron métodos más pacifistas para avanzar, aunque fuera un poco, a el país.
Lamentablemente el impacto de la guerra no se deja en el gobierno, ni en los grandes lideres del mundo, sino en la gente común que muere, los soldados que tienen una idea absolutista que les dice que lo buscan es el bien, y el que se resista es el mal, aunque lo más probable es que simplemente busquen el beneficio de los que quieren más poder, sin importar si es bien o mal.
"Todo aquel que no entienda la necesidad de un ejército que se pregunte primero por qué existe la policía." A pesar de todo esto la guerra es una parte necesaria en la vida del ser humano, estamos en una constante lucha y competitividad que nos enseñan en todas partes, desde pequeño te enseñan a que siempre debes de ganar, que lo que hagas lo hagas bien, siempre con alguien al mando, así es y será mínimo hasta que dejen de existir las competencias deportivas, los juegos donde compiten personas para ver quien tiene más propiedades, hasta que deje de haber un ganador, dejará de existir la guerra.
Para mucha gente la guerra, no es más que un conflicto sin sentido que tiene un fuerte contra un débil, casi siempre en busca de dominar, una lucha de poderes que hacen que crean que simplemente es una perdida de dinero. En términos económicos la guerra es un Dios, aunque parezca ilógico, siempre ganarás más de lo que pierdes. Sería irracional pensar que en las guerras se pierde el dinero invertido, si fuera así no hubieran gastado millones ni hubieran usado a los mejores científicos para lograr una bomba nuclear.
El gobierno y la guerra.
El gobierno siempre mantendrá una estrecha relación con las actividades militares, uno no puede ser sin el otro, son simbiontes, sería extremadamente difícil, además de que hilarante, intentar dirigir un país sin un ejercito detrás del gobierno. Un buen estado se basa en los mismos fundamentos que un buen ejercito, necesitan conocer a sus enemigos, diseñar tácticas que les permitan lograr el objetivo en común, planear estrategias para vencer.
Pero el gobierno debería dejar de ver por sus intereses propios, deberían de invertir más recursos en cosas que necesita el pueblo. La guerra no es más que un instrumento político, aunque las razones no sean las mismas es lo único que han compartido todas las culturas sobre la Tierra, por ejemplo, la cultura romana, tenía guerras para ampliar su imperio, el objetivo militar principal eran los combatientes de la nación a conquistar, para incorporar el pueblo una vez conquistado al imperio, en el caso de los aztecas, las guerras eran para conseguir esclavos, y gente para sacrificios.
En la actualidad, a veces se hace distinción entre conflictos armados y guerras. De acuerdo con este punto de vista, un conflicto sólo seria una guerra si los beligerantes han hecho una declaración formal de la misma, pero aún con esta distinción seguirá siendo un conflicto en el que se vean alteradas los bandos que estén dentro.
Causas de la guerra.
Pueden existir cientos de causas para iniciar una guerra, algunas muy tontas como lo fue la Guerra de los Pasteles, y otras tan nobles y justas como lo puede ser una Independencia. Tradicionalmente hay tres causas que las originan, las que son:
• Causas de tipo psicológico. Basadas en la percepción de los conflictos, como lo fue la del Führer, Hitler, que al tener un odio exagerado hacia la raza judía, empezó el conflicto más sangriento registrado, la Segunda Guerra Mundial.
• Causas de tipo tradicional. De estas podemos englobar una cantidad de guerras ilimitada, la mayoría ha sido por esta razón, en búsqueda de territorio, como las guerras expansionistas, o en busca de recursos económicos, como nos sucedió a nosotros con los españoles y la fiebre del oro.
• Causas modernas. Actualmente se vive una de estas guerras en Iraq, el empobrecimiento de la primera potencia mundial, y la desesperación de un presidente por la rápida decadencia, lo mandaron a buscar más poder fuera de su país.
Habiendo también más razones como el fanatismo religioso y las crisis económicas, donde la minoría acapara la mayor cantidad de riquezas de los gobernados, habrá lugares donde no haya esto, donde la democracia sea la causa mayoritaria, será donde la posibilidad de recurrir a la fuerza sea menor, pero siempre habrá una dictadura, estos conflictos, nunca se verán con dos países en verdad demócratas, siempre deberá de haber uno que sea dictadura. “Lo fundamental no es conocer las causas por las que se desencadenan los conflictos armados; sino los motivos por los que no se recurre a otras medios para resolverlos”.
Al final de todo, el hombre seguirá siendo humano, tendrá la constante necesidad de superarse y de superar a los demás, siempre buscará más, no logrará la paz, hasta que este en paz con él mismo, hasta que haya llegado a un límite y se de cuenta de que no hay a quien superar.
Desde tiempos inmemoriales la gente ha hablado de paz, pero no la ha conseguido. ¿Será sencillamente que carecemos de suficiente experiencia? Aunque hablamos de paz, hacemos la guerra. A veces hasta guerreamos en el nombre de la paz. [...] Puede que la guerra sea una parte tan intrínseca de la historia que no pueda eliminarse... jamás.
Tal vez, la guerra solo será el instinto del hombre, el instinto que les permite sobrevivir, probablemente también ese instinto será el que nos lleve a la decadencia, o tal vez pueda ser la frustración de nosotros, al no poder ser ni los más fuertes ni los más agiles, al tener que adaptar al mundo a nosotros, y no nosotros a él.
“Y aunque juzgo esta obra indigna de Vuestra Magnificencia, no por eso confío menos en que sabréis aceptarla, considerando que no puedo haceros mejor regalo que poneros en condición de poder entender…”. Maquiavelo, Nicolás.
Desde el principio de los tiempos la gente ha tenido la necesidad de defenderse, contra los desastres naturales, contra los animales salvajes, contra ellos mismos. Esto los impulsó ha hacer cada vez mejores armas, alianzas con comunidades vecinas, estrategias de caza, etc.
Entonces el hombre empezó a ser más agresivo, empezó a luchar contra otros iguales a él, siempre quería más, buscaba más alimentos, más territorios, así, poco a poco, fue creando lo que conocemos como guerra.
Empezó a someter a pueblos ajenos a los suyos, empezó a lograr cada vez más, creó armamentos, ejércitos, incluso tratados, que hoy continuamos usando gracias a su utilidad, comenzó a ser organizado, hasta llegar a hacer de la guerra un arte.
El porque de este tema es porque me gustaría ampliar el conocimiento de los demás acerca de este tema, no me gustaría que solo vieran a la guerra como una atrocidad, como algo inhumano cuando es de lo más humano seguir lo que deseas. Esa es la única visión de la guerra que nos dan los medios, no nos dejan reflexionar acerca de los intereses de los partidos, ni de lo que ocurre en ella, no nos deja pensar si está bien o mal, solo nos enseñan lo que quieren que veamos. Sun Tzu explica: “La guerra es de gran importancia para el Estado. Es la base de la vida y de la muerte, el Tao de la supervivencia o de la extinción. Es indispensable examinarlo”.
La guerra en la vida cotidiana.
Diariamente vivimos en un mundo que esta azotado por problemas, pobreza, corrupción, asesinatos, todo lo que vemos en las noticias nos habla de lo mal que estamos, pero casi no proponen soluciones a estos problemas, hasta nos parecer normal que nos asalten a altas horas de la noche, y a pesar de todo, es la culpa de la víctima, porque no debería estar en esos lugares a esas horas.
Por donde sea que nos paramos escuchamos tambores de guerra, a veces lejos, como un pequeño susurro, otras veces cerca, inclusive saludamos a nuestra bandera entonando un canto que lo que nos dice en la primera línea es “guerra”. Desde las campañas políticas, las votaciones, los negocios hasta los filmes más taquilleros y los mejores videojuegos, se desenvuelven en torno de las guerras, las que fueron, las que pudieron ser o las que serán, incluso desde la primaria nos enseñan que nuestros héroes, son los mártires de las guerras, los que dieron su vida por este país, y no los que usaron métodos más pacifistas para avanzar, aunque fuera un poco, a el país.
Lamentablemente el impacto de la guerra no se deja en el gobierno, ni en los grandes lideres del mundo, sino en la gente común que muere, los soldados que tienen una idea absolutista que les dice que lo buscan es el bien, y el que se resista es el mal, aunque lo más probable es que simplemente busquen el beneficio de los que quieren más poder, sin importar si es bien o mal.
"Todo aquel que no entienda la necesidad de un ejército que se pregunte primero por qué existe la policía." A pesar de todo esto la guerra es una parte necesaria en la vida del ser humano, estamos en una constante lucha y competitividad que nos enseñan en todas partes, desde pequeño te enseñan a que siempre debes de ganar, que lo que hagas lo hagas bien, siempre con alguien al mando, así es y será mínimo hasta que dejen de existir las competencias deportivas, los juegos donde compiten personas para ver quien tiene más propiedades, hasta que deje de haber un ganador, dejará de existir la guerra.
Para mucha gente la guerra, no es más que un conflicto sin sentido que tiene un fuerte contra un débil, casi siempre en busca de dominar, una lucha de poderes que hacen que crean que simplemente es una perdida de dinero. En términos económicos la guerra es un Dios, aunque parezca ilógico, siempre ganarás más de lo que pierdes. Sería irracional pensar que en las guerras se pierde el dinero invertido, si fuera así no hubieran gastado millones ni hubieran usado a los mejores científicos para lograr una bomba nuclear.
El gobierno y la guerra.
El gobierno siempre mantendrá una estrecha relación con las actividades militares, uno no puede ser sin el otro, son simbiontes, sería extremadamente difícil, además de que hilarante, intentar dirigir un país sin un ejercito detrás del gobierno. Un buen estado se basa en los mismos fundamentos que un buen ejercito, necesitan conocer a sus enemigos, diseñar tácticas que les permitan lograr el objetivo en común, planear estrategias para vencer.
Pero el gobierno debería dejar de ver por sus intereses propios, deberían de invertir más recursos en cosas que necesita el pueblo. La guerra no es más que un instrumento político, aunque las razones no sean las mismas es lo único que han compartido todas las culturas sobre la Tierra, por ejemplo, la cultura romana, tenía guerras para ampliar su imperio, el objetivo militar principal eran los combatientes de la nación a conquistar, para incorporar el pueblo una vez conquistado al imperio, en el caso de los aztecas, las guerras eran para conseguir esclavos, y gente para sacrificios.
En la actualidad, a veces se hace distinción entre conflictos armados y guerras. De acuerdo con este punto de vista, un conflicto sólo seria una guerra si los beligerantes han hecho una declaración formal de la misma, pero aún con esta distinción seguirá siendo un conflicto en el que se vean alteradas los bandos que estén dentro.
Causas de la guerra.
Pueden existir cientos de causas para iniciar una guerra, algunas muy tontas como lo fue la Guerra de los Pasteles, y otras tan nobles y justas como lo puede ser una Independencia. Tradicionalmente hay tres causas que las originan, las que son:
• Causas de tipo psicológico. Basadas en la percepción de los conflictos, como lo fue la del Führer, Hitler, que al tener un odio exagerado hacia la raza judía, empezó el conflicto más sangriento registrado, la Segunda Guerra Mundial.
• Causas de tipo tradicional. De estas podemos englobar una cantidad de guerras ilimitada, la mayoría ha sido por esta razón, en búsqueda de territorio, como las guerras expansionistas, o en busca de recursos económicos, como nos sucedió a nosotros con los españoles y la fiebre del oro.
• Causas modernas. Actualmente se vive una de estas guerras en Iraq, el empobrecimiento de la primera potencia mundial, y la desesperación de un presidente por la rápida decadencia, lo mandaron a buscar más poder fuera de su país.
Habiendo también más razones como el fanatismo religioso y las crisis económicas, donde la minoría acapara la mayor cantidad de riquezas de los gobernados, habrá lugares donde no haya esto, donde la democracia sea la causa mayoritaria, será donde la posibilidad de recurrir a la fuerza sea menor, pero siempre habrá una dictadura, estos conflictos, nunca se verán con dos países en verdad demócratas, siempre deberá de haber uno que sea dictadura. “Lo fundamental no es conocer las causas por las que se desencadenan los conflictos armados; sino los motivos por los que no se recurre a otras medios para resolverlos”.
Al final de todo, el hombre seguirá siendo humano, tendrá la constante necesidad de superarse y de superar a los demás, siempre buscará más, no logrará la paz, hasta que este en paz con él mismo, hasta que haya llegado a un límite y se de cuenta de que no hay a quien superar.
Desde tiempos inmemoriales la gente ha hablado de paz, pero no la ha conseguido. ¿Será sencillamente que carecemos de suficiente experiencia? Aunque hablamos de paz, hacemos la guerra. A veces hasta guerreamos en el nombre de la paz. [...] Puede que la guerra sea una parte tan intrínseca de la historia que no pueda eliminarse... jamás.
Tal vez, la guerra solo será el instinto del hombre, el instinto que les permite sobrevivir, probablemente también ese instinto será el que nos lleve a la decadencia, o tal vez pueda ser la frustración de nosotros, al no poder ser ni los más fuertes ni los más agiles, al tener que adaptar al mundo a nosotros, y no nosotros a él.