Hace tiempo que Flash reina en el panorama web a la hora de crear animaciones y reproducir vídeo. Ahora, se ha dado paso a otra nueva tecnología, HTML5. Revisamos los puntos fuertes y debilidades de ambas propuestas En los inicios de la Web, hubo un tiempo en que las páginas eran prácticamente texto, quizás texto rico, con formato y alguna imagen, pero poco más, y todo lo que uno podía encontrar fuera de lo común era algún botón, un cuadro de texto y una tabla formateada. Surgió entonces la necesidad de dotarla de mayor atractivo e interactividad. Despliegue de creatividad La tecnología pionera para conseguirlo fue el formato Flash, que abrió la puerta a la creatividad y dio la posibilidad de generar animaciones y objetos interactivos para incrustarlos y embeberlos en las páginas basadas en código HTML. Dichos componentes persisten hoy mucho más elaborados, son los archivos de extensión SWF, y aparecen como animaciones en páginas web y sitios multimedia; y más recientemente también en las RIA (aplicaciones de Internet ricas). Éstas han crecido y se han multiplicado siendo utilizadas en anuncios para la Web y en la implementación de reproductores de vídeo. Originalmente, Flash no fue un desarrollo propio de Adobe, sino de FutureWave Software, que le llamó FutureSplash Animator. En diciembre de 1996, Macromedia la adquirió y pasó a ser conocido como Flash 1.0. Más tarde, en 2005, Adobe Systems compró Macromedia, y el formato pasó a conocerse como Adobe Flash. A partir de ese momento, varias versiones han ido aportando mejoras, al tiempo que se ha completado la plataforma con Flex, tecnología que se apoya en el lenguaje ActionScript (el núcleo de Flash) para realizar aplicaciones web que llevan a un cambio de paradigma, donde existe un fuerte componente de ejecución de código en la parte del cliente, hecho que posibilita crear aplicaciones ricas. Por tanto, el formato Flash no es un estándar web, aunque está globalmente extendido. Hoy en día es un formato propietario de Adobe, que se encarga de desarrollarlo, añadir nuevas funcionalidades y posibilitar reproductores y plug-ins para los principales navegadores y plataformas. 15 junio 2010 Flash 10.1 versus HTML5 El formato Flash no es un estándar web, aunque está globalmente extendido, mientras HTML5 es una revisión del lenguaje básico de la web, el conocido código HTML Hace tiempo que Flash reina en el panorama web a la hora de crear animaciones y reproducir vídeo. Ahora, se ha dado paso a otra nueva tecnología, HTML5. Revisamos los puntos fuertes y debilidades de ambas propuestas En los inicios de la Web, hubo un tiempo en que las páginas eran prácticamente texto, quizás texto rico, con formato y alguna imagen, pero poco más, y todo lo que uno podía encontrar fuera de lo común era algún botón, un cuadro de texto y una tabla formateada. Surgió entonces la necesidad de dotarla de mayor atractivo e interactividad. Despliegue de creatividad La tecnología pionera para conseguirlo fue el formato Flash, que abrió la puerta a la creatividad y dio la posibilidad de generar animaciones y objetos interactivos para incrustarlos y embeberlos en las páginas basadas en código HTML. Dichos componentes persisten hoy mucho más elaborados, son los archivos de extensión SWF, y aparecen como animaciones en páginas web y sitios multimedia; y más recientemente también en las RIA (aplicaciones de Internet ricas). Éstas han crecido y se han multiplicado siendo utilizadas en anuncios para la Web y en la implementación de reproductores de vídeo. Originalmente, Flash no fue un desarrollo propio de Adobe, sino de FutureWave Software, que le llamó FutureSplash Animator. En diciembre de 1996, Macromedia la adquirió y pasó a ser conocido como Flash 1.0. Más tarde, en 2005, Adobe Systems compró Macromedia, y el formato pasó a conocerse como Adobe Flash. A partir de ese momento, varias versiones han ido aportando mejoras, al tiempo que se ha completado la plataforma con Flex, tecnología que se apoya en el lenguaje ActionScript (el núcleo de Flash) para realizar aplicaciones web que llevan a un cambio de paradigma, donde existe un fuerte componente de ejecución de código en la parte del cliente, hecho que posibilita crear aplicaciones ricas. Por tanto, el formato Flash no es un estándar web, aunque está globalmente extendido. Hoy en día es un formato propietario de Adobe, que se encarga de desarrollarlo, añadir nuevas funcionalidades y posibilitar reproductores y plug-ins para los principales navegadores y plataformas. Los cimientos de la Web Por el contrario, el estándar HTML5 es una revisión del lenguaje básico de la web, el conocido código HTML (Hyper Text Mark-up Language), que es, sin duda, el esqueleto sobre el que se sustenta toda la programación de las páginas a las que podemos acceder al conectarnos a Internet, por así decirlo, son los cimientos de la Web tal como la conocemos. Su desarrollo está regulado por el Consorcio W3C (World Wide Web Consortium) Apoyándonos en lo que nos explica Wikipedia, dicho organismo internacional fue fundado en 1994 y desde entonces elabora recomendaciones, define estándares y marca la guía para el desarrollo de la World Wide Web. En esta nueva versión del estándar se establecen una serie de nuevos elementos y atributos; unas novedades que, hasta ahora, venían implementándose en otras tecnologías, como Flash o paquetes con un alto contenido de Java Script, como por ejemplo el Framework AJAX que nutre gran parte de la Web 2.0. Además, el estándar sigue fiel a sus inicios y continúa basándose en el lenguaje por etiquetas, que representan objetos y texto que son interpretados por los navegadores. Ahora, entre los nuevos elementos, podemos encontrar mejoras en las etiquetas de siempre, etiquetas que abren el camino hacia la Web semántica y otras dedicadas a la reproducción de contenido multimedia. Y es aquí donde establecemos nuestra comparativa, ya que ambas tecnologías sirven para reproducir animaciones y vídeo en la Web.