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experiencias cercanas a la muerte (edit)

Info8/29/2010
Experiencias cercanas a la muerte o ECM


Las experiencias cercanas a la muerte o ECM son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica y han sobrevivido. Hay numerosos testimonios, sobre todo desde el desarrollo de las técnicas de resucitación cardiaca, y según algunas estadísticas, podrían suceder aproximadamente a una de cada cinco personas que superan una muerte clínica.






Durante las últimas décadas, un fenómeno se ha convertido en el centro de las discusión acerca de la supervivencia después de la muerte. Las experiencias cercanas a la muerte o ECM parecen proveer evidencia de la supervivencia en conjunto con las comunicaciones mediúmnicas y otros fenómenos relacionados, como es el caso de las apariciones de personas fallecidas.
El interés en este tema por el público en general y la comunidad científica, así como por parte de la religión, comenzó con la publicación del libro Life after Life (Vida después de la Vida) de Raymod Moody, un psiquiatra nortamericano, en 1975, quien se vio impulsado a estudiar estas experiencias luego de escuchar la vivencia del Dr. George Ritchie durante la guerra, a quien dedicó su libro. A partir de esto, cada vez más investigadores serios han buscado explicaciones al fenómeno, publicándose variados estudios en revistas especializadas.

Vida después de la Vida se convirtió rápidamente en un bestseller, y otros médicos y científicos comenzaron su propia investigación, como el Dr. Kenneth Ring de la Universidad de Connecticut, quien pudo reunir una gran cantidad de reportes sobre esta experiencias y estableció la IANSDS (International Association for Near Death Studies) en 1977. En 1992, el doctor Ring determinó el perfil psicológico de la gente que pasa por ellas y el grado real de impacto en sus vidas. Mientras tanto, nuevos investigadores hacían oír su voz. Algunos se mostraban escépticos y surgieron distintas explicaciones psicológicas y neurológicas. Para el doctor Ring, sin embargo, el hecho de que se pueda constatar la existencia de alteraciones neurológicas relacionadas con las imágenes y sensaciones experimentadas en las ECMs no indica que éstas sean solo un producto de la imaginación







Podríamos citar como ejemplos el de aquel que tiene un accidente automovilístico y parece que ha fallecido, pero conserva todavía un halo de vida; o el de aquella otra persona que sufre un infarto y ofrece los mismos síntomas. Existen infinidad de casos más, pero basten estos para muestra.

Como hemos dicho, la experiencia viene a ser parecida en casi todos ellos, con alguna variación. Una E.C.M. típica sería así: Una vez se han dado las circunstancias del accidente, el paro cardiaco o cualquier otro motivo inicial, las personas que rodean al sujeto llevan a cabo todo tipo de intentos para recuperar las constantes vitales del mismo. Tanto si se encuentra en el lugar del suceso -en caso de accidente-, como si se halla en un recinto cerrado (hospital, hogar, etc.), alrededor de la persona se sucede el drama lógico de estos casos: la familia, los amigos, la gente que intenta ayudar, las ayudas sanitarias, etc, rodean el cuerpo en un loco afán por reanimar al paciente. Mientras tanto, para éste ya ha comenzado su aventura.

El sujeto de la experiencia no comprende gran cosa. De pronto se ve saliendo de su cuerpo físico y situándose por encima de la escena descrita anteriormente. Mira hacia abajo y ve su cuerpo rodeado de la gente que intenta recuperarlo sin conseguirlo. Todo es inútil. Se empieza a dar cuenta de la situación y observa como tristemente las personas que luchan por su vida se apartan de su cuerpo entendiendo que ha fallecido. Y es que así lo parece realmente; incluso el electroencefalograma -E.E.G.- resulta plano, dando a entender el deceso de nuestro amigo.

Él quiere consolarlos, le gustaría gritarles que se encuentra bien y que está allí, con ellos, pero no puede. Se siente muy a gusto, sin dolor alguno, aunque totalmente perplejo ante su nueva situación... ¡parece mentira pero está muerto!... es increíble, no lo acaba de asimilar.

De pronto siente una gran fuerza que es como si tirase de él hacia atrás. Nota como su cuerpo -por llamarle de algún modo- se proyecta hacia una especie de túnel, atraído por esa fuerza que lo arrastra. Es como una especie de túnel circular. Es inmenso y algo oscuro. Al fondo comienza a vislumbrarse un potente luz que se hace más grande a cada momento. En el transcurso del viaje, intuye o presiente la presencia de algo o de alguien que le observa y le proyecta tranquilidad y paz; puede tratarse de una o varias presencias, más o menos reconocibles para la persona.





a luz se va haciendo más grande y próxima. La persona se siente muy bien, tranquila y con una gran sensación de paz, aunque, eso si, algo inquieta también. La ansiedad termina y el cuerpo llega al extremo del túnel. La sensación que siente entonces es indescriptible: es como si se encontrase en el séptimo cielo. Todo lo que le rodea es luz, una maravillosa luz que todo lo envuelve y que le cubre infundiéndole una seguridad, un amor y una alegría que no puede expresar con palabras. En esos momentos incluso ha olvidado prácticamente toda su vida física anterior, incluida la angustia que sentía hacía pocos momentos ante la desesperación de los que intentaban evitar su muerte.

Pero no todo es dicha en este mundo, y se ve que tampoco en el otro. Al cabo de unos instantes observa como delante de él se sitúa una especie de pantalla panorámica y, en cuestión de décimas de segundo, toda su vida recién terminada pasa ante sus ojos. Y no precisamente en modo resumido; toda su vida al completo, incluyendo hasta los detalles más banales, pequeños y olvidados. En esos momentos, la persona siente como si él mismo estuviese juzgando de alguna manera sus propios actos, y se da cuenta además de que otorga mucha menos importancia a las acciones que en vida consideraba dignas de premio y de que, por el contrario, se fija más en todo aquello que hubiese preferido no revisar. De todos modos no se siente observado y reprobado; se trata más bien de una sensación de autoexámen interior para ayudarle a sacar unas conclusiones sobre su existencia anterior. La pantalla se retira y vuelve a encontrarse rodeado de esa luz que se extiende hasta el infinito. Llega un momento en el que siente la presencia de una gran energía, de algo superior a él, que le observa amorosamente y con quien quiere comunicarse, pero justo cuando se dispone a hacerlo o ha empezado, nota de nuevo una fuerza parecida a la que le había llevado allí y que le arrastra suavemente hacia atrás. La persona intenta luchar de algún modo contra aquella atracción que intenta sacarle de aquel maravilloso paraíso de amor, pero todo es en vano. La fuerza que tira de él le lleva de nuevo hacia el túnel por el que vino y el viaje de retorno comienza. El sujeto de la experiencia se siente desolado, porque empieza a comprender lo que sucede: no puede quedarse porque parece ser que no ha llegado su momento, que ha habido algún error y que su vida debe continuar en la Tierra.

Así pués, tras su paso de nuevo por el túnel de vuelta, observa como regresa al lugar de donde había partido, al mismo sitio en que había dejado su cuerpo físico al comenzar. Y de alguna manera se proyecta hacia su interior. Ese es el momento en el que normalmente abre los ojos y despierta, provocando la sorpresa mayúscula de todos los que le rodean, que no pueden dar crédito a lo que están viendo. Las funciones vitales vuelven a animar el desahuciado cuerpo y el alboroto y el regocijo toman al asalto el lugar.






Hasta el momento muchos pacientes han sufrido la llamada "muerte clínica" y tras ser declarados fallecidos por los médicos han regresado a la vida a los escasos diez, quince o más minutos. Según los estudios, las experiencias cercanas a la muerte tienen características similares, independientemente de la formación cultural, intelectual o económica de los pacientes y son independientes de la edad.





De izq. a derecha:
Kenneth Ring, experto en experiencias cercanas a la muerte,
Kubler Ross, Melvin Morse y Raymond Moody.



Hasta incluso los niños, que no están todavía condicionados por ninguna idea concreta, y han sufrido una ECM, relatan los mismos hechos.
A lo largo de una experiencia cercana a la muerte se producen varias fases. La inmensa mayoría de los que han pasado por este trance describen de manera similar algunos de los pasos siguientes:




1.- Flotan sobre su cuerpo físico, observando todo el acontecimiento y perciben que poseen otro cuerpo. Suelen presenciar su cuerpo inerte en la cama o quirófano. Escuchan y ven cómo se les declara fallecidos.
2. Se van elevando y atraviesan por un oscuro túnel. A veces es un movimiento por una escalera o un vacío oscuro, el cual se traviesa con relativa rapidez y muchas veces con la sensación de estar flotando.
3. Aparece una figura hacia el final del túnel; es hermosa, blanca o transparente, tiene una cualidad intensamente amorosa. Algunas veces hay paisajes, voces o música.
4. El testigo se torna espectador, no siente dolor ni molestias, así que se siente distante de su cuerpo físico. Experimentan una sensación de paz interior.
5. Parece ser que los padres, y amigos difuntos son quienes vienen a su encuentro. Se encuentran con familiares o amigos anteriormente fallecidos, experimentando inmensa alegría. Todos hablan de las tareas que desarrollan en el mundo espiritual, de la necesidad de continuar estudiando, evolucionando, trabajando, y de que los lazos familiares no se rompen, más bien al contrario, se fortalecen
6. Puede ser una presencia o una voz que se identifica según las creencias religiosas de cada uno: Jesús, un ángel, Buda. En este momento se establece un diálogo sin palabras con este ser que parece conocer todo del moribundo. Ese ser divino les muestra los errores y aciertos de la existencia corporal.
7. Se presenta una revisión global pero integral de lo vivido. Asiste a la película de su existencia como espectador.
8. Finalmente, el sujeto, se ve delante de un obstáculo, un muro, una pared o una puerta, y toma conciencia brusca de que su hora todavía no ha llegado. Aunque suelen encontrarse con una paz y tranquilidad indescriptibles, comienzan a sentir que deben volver. Así también se lo indican sus acompañantes, recordándoles que todavía tienen asuntos pendientes por resolver en la vida y que deben regresar para cumplir con su tarea. La vuelta es normalmente desagradable. Los testigos pueden volver a la tierra por decisión propia o por ayuda de terceros y cuando regresan, muchos de ellos se sienten ligados a una misión urgente que deben realizar en la tierra. Otros experimentan efectos secundarios que cambian su perspectiva de la vida.

No todas estas fases se presentan en todas las ECM, más bien son categorías generales que permiten definirla dentro de algunos parámetros, ya que la mayoría de quienes las han vivido tienen dificultad para dar una descripción.

A pesar de la vana insistencia de quienes se llaman a sí mismos "escépticos" y de la negativa de parte del estamento médico, ninguna explicación fisiológica, psicológica, neurológica o farmacológica puede aclarar la totalidad del desarrollo de los casos.






Testimonios








GRIGORIEVICH RODONAIA




El georgiano Grigorievich Rodonaia fue atropellado y dado de por muerto. Lo llevaron a la morgue, en donde permaneció hasta que se le practicara la autopsia. Tres días después cuando el forense comenzó a trabajar con el escapelo, Rodonaia abrió los ojos. El médico los cerró y continuo su trabajo, pero los parpados se abrieron nuevamente. Rodonaia estaba vivo. Sin dudas es un hecho sorprendente, pero no tanto como la historia que relató más tarde la victima. Mientras estuvo "muerto" fue arrastrado a un mundo de luz sin leyes físicas. Viajaba alrededor del mundo y a través del tiempo, veía a través de las paredes y leía la mente de las personas.






ELSA BALLESTEROS



El 15 de mayo de 1971, ingresa a la clínica San Blas de Caracas, victima de un accidente automovilístico, la joven Elsa Ballestero de 21 años, la misma se encontraba en un cuadro realmente delicado, fracturas de cráneo, clavícula y en tres partes el fémur, inmediatamente fue sometida a una intervención quirúrgica. A los diez minutos de comenzada la operación, sufre un paro cardiorrespiratorio que le produce la muerte, los médicos intentan por todos los medios posibles hacerla reaccionar con masajes directos al corazón y respiración boca a boca. Este esfuerzo extremo, que dura 2 minutos da sus frutos, recuperan a la joven que finalmente fue operada con bastante éxito. Una semana después de ocurrido el accidente, Elsa recupera el conocimiento y muestra síntomas de mejoría, pasan los días y recupera el habla. Una semana después pide hablar con él medico que la atendió en el quirófano para contarle algo que no podía sacarse de su cabeza. Elsa comento al medico que un momento dado comenzó a sentirse muy aliviada de los dolores del cuerpo, hasta llegar al punto de sentir placer, en ese momento vio al equipo de médicos atendiendo a un cuerpo realmente lastimado; describió exactamente como estaban vestidos en el quirófano y el número de médicos y enfermeros que llegaba a ocho; de pronto y como si fuera una película en blanco y negro paso a gran velocidad lo que le pareció, fueron los momentos más alegres de su vida; cuenta Elsa que hasta ese entonces no entendía nada, luego de esto pudo ver a lo lejos una luz muy potente junto al sonido de algo que parecía música pero que no podía describir, la única intención era la de ir hacia ella, "era como si un gran imán me empujara hacia ella". Pero al estar apunto de tocarla, una horrible sensación de tristeza y melancolía la rodeo y pudo ver que la persona que estaba siendo atendida en el quirófano era ella, comenzó a sentir nuevamente un dolor intenso y gran desesperación. Eso fue lo último que recuerda de ese momento. Elsa Ballesteros, se recupero tras un año de rehabilitación y cuidados, siempre recordó el incidente hasta su muerte el 15 de mayo de 1989, justo la misma fecha de su accidente 18 años después.



me desmayé al salir de mi habitación, todo comenzo a perder su forma, se fue apagando, veia sólo los contornos de los objetos que luego se fueron poniendo brillantes, hasta que todo se volvió una luz que cada vez se hacia más fuerte y que fue cambiando de azulada a blanca. De la oscuridad a ahi sentí una mezcla de sentimientos muy extraña, una sensación de paz, tranquilidad, felicidad, gozo... me sentia segura, firme, unión con todo, hacia parte de algo inmenso. Una cantidad de sentimientos indescriptibles. Y esa luz me llamaba, sentia que tenia que ir, no sentia mi cuerpo, pero sabia que podia alcanzarla. Luego senti que algo me estiraba en lo que seria mi pecho, senti tristeza, preocupación por mi familia, no queria dejar esa tranquilidad, pero escuché la voz de mi papá que me decia que ayude, que ellos me necesitaban, que ponga de mi parte sino no iba a salvarme, que soy fuerte, entonces me entregué a eso y desapareció la luz.







Vi un túnel con una luz que me atraía. Yo me vi en silueta, que avanzaba hacia allí. Vi a Jesús joven y con barba, como he visto después en la imagen de la Divina Misericordia. Me decía: Ven. Y yo vi algunos momentos de mi vida de los que me arrepentía. Le dije: Aún no, dáme más tiempo de penitencia. Y oí en mi interior: Todo lo que has confesado ya está perdonado y olvidado. Y oigo la oración de mi padre que reza por mi y que aún no es el momento de morir. Tengo mucha paz y alegría y empiezo a mejorar físicamente.






yo recuerdo que me veo en un sitio pero todo es luz, no miro para atrás pero noto que esa luz envuelve todo lo que me rodea, no se diferenciar el suelo del techo, osea, todo es luz, una luz muy brillante, rara, pero no molesta, la forma de llegar hasta ese sitio la desconozco, pero siempre he tenido la sensación de haber llegado a una velocidad increíble, como haber recorrido un pasillo o túnel a una velocidad increíble y desembocar ahí, pero solo es una sensación ya que no pude ver ni pasillo ni túnel.






e pronto estaba frente a un remolino negro y avanzaba hacia delante para atravesarlo y llegar hacia una luz brillante que a medida que avanzaba se hacia mas grande, de pronto entro como a esa luz y hay personas sin rostro con forma humana pero brillantes las cuales yo no conocía pero sentía que ellos si me conocían a mi por la familiaridad con que me recibían, uno de ellos me pareció sentir que era un tio mio ya fallecido a quien quería mucho; estas entidades me recibían con mucha alegría y me saludaban por mi nombre pero todo este diálogo era como telepático es decir yo no hablaba y ellos tampoco era sin voces. Recuerdo también sentir una sensación de paz, bienestar y felicidad indescriptible, como que yo pertenecía a ese lugar. De pronto una voz de conciencia que me dice que aun no es mi momento, que debo regresar y yo que no quiero hacerlo me resisto pues estaba muy confortaba, y siento como que de otro lugar me tironean.







Pero de repente ví una lúz a lo lejos como quien vé un lucero y en ese momento supe que tenía que hir hacia esa lúz y fué en ese momento cuando me imbadíó una paz muy hermosa, una tranquilidad nunca experimentada y mucha mucha alegría de ir hacia esa lúz, y al llegar era un resplandor de muchísima luz y al entrar en esa luz oí que alguien me hablaba por mi nombre, pero de una manera muy cariñosa y me decía que no era mi momento, que yo tenía dos hijos que me nesecitaban y que debía regresar, pero yo respondía ( sin palabras ) que no, que yo me quería quedar en ese lugar y que yo estaba muy bien pero de repente me sacan de esa luz y buelvo a intentarlo y al bolver a entrar en esa lúz otra vez me repiten lo mismo y en mi interior no sentía nada por nadie y solo quería permanecer en ese lugar y a la segunda ves que me dicen lo mismo me sacan de esa lúz y abro los ojos





que el corazon no podria resistir, en ese momento pense como has podido ser tan tonto al final los has conseguido, malditas drogas, vi como la persona que iba en el asiento delantero se giro y me miro con cara muy asustada, en ese momento senti como una explosion en mi pecho y mi corazon se paro. se me nublo la vista y sali como disparado de mi cuerpo a traves de la oscuridad, estaba muy asustado y plenamente consciente de que me estaba muriendo, pensaba que en unos instantes todo se acabaria ya que el estado de lucidez que tenia en ese momento seria por la adrelina que seguro mi cuerpo habia segregado debido al panico, derrepente me vi flotando se oia y se sentia como una vibracion, un zumbido muy placentero muy relajante me di cuenta que a mi alrededor flotaban unas extrañas bolas de colores muy vivos y extraños que giraban sobre si mismas lentamente y moviendose todas en una misma direccion como atraidas por alguna fuerza, mire en esa direccion y habia una luz blanca brillante calida.




http://tejiendoelmundo.files.wordpress.com/2010/06/muerte.jpg]


Estaba jugando cerca de una zona de avalanchas y fui golpeado en la cabeza por una piedra. Estuve en coma durante 3 días y durante ese tiempo, estuve muerto 3 veces. En el hospital, durante todo ese tiempo, no mostré ningún signo vital, me acuerdo de haber escuchado a las enfermeras y a los médicos hablando de mi condición y de los diversos procedimientos que iban a intentar utilizar para hacerme volver a la vida. Después de cada episodio, me despertaba y preguntaba a las enfermeras y a los médicos lo que ciertos procedimientos y los llamaba por su nombre. Los médicos estaban asombrados y algunas enfermeras se marcharon de la habitación gritando. Durante cada episodio, flotaba por encima de mi cuerpo y me elevaba e iba a la ventana y miraba afuera un brillante día de verano. Después, volvía a flotar por encima de mi cama y veía lo que los equipos médicos hacían para hacerme volver a la vida. Yo pensaba que estaba soñando, pero podía recitar todos los procedimientos por su nombre, y los equipos médicos estaban asombrados porque manifiestamente no había ido nunca a una escuela médica, no podían por tanto encontrarle una explicación.






Escuchaba lo que decían las enfermeras, sin más se me pasó todo el dolor y de repente escuche a mi madre que estaba en la habitación lllamándome con un tono de gran preocupación, intenté girar mi cabeza para indicarla que estaba bien y que ya no me dolía nada, a todo esto seguía escuchando todo con gran claridad pero con eco, y de repente empezé a tener una sensación de túnel y como si la salida estuviera hacia mi conducto auditivo externo, en el momento en el que sentí el túnel estaba como flotando dentro de él, intenté sentir mis manos y analizé la situación y pense lo siguiente: 1 me encuentro sin dolor. 2 escucho con eco. 3 tengo sensación de túnel ¡¡¡Ostrás!!!! ¿¿¿a ver si la estoy palmando!!!!???? empezé a notar que me alejaba de la salida del tunel muy lentamente. Me asusté muchísimo y me puse muy nerviosa y empezé a decirme a mi misma: "espabila espabila espabila" intentando revolverme y moverme para no alejarme más. de repente noté que salía a gran velocidad de aquel túnel recuperando de golpe todas mis funciones vitales, vista oido, tacto...








Primero estaba flotando rodeado de una luz muy banca y brillante y amedida que me desplazaba hacia abajo note que la luz blanca no era solo luz, eran nubes muy muy blancas por la que estaba pasando. Luego de pasar las nubes me encontre descendiendo hacia un paisaje muy hermoso con prados verdes rios y mariposas pajaros y me dirigia hacia una colina sobre la cual habia un arbol. La sensacion que experimente no la puedo expresar con palabras pero fue tan maravillosamente tranquilizadora que dan ganas de regresar para sentirlo otra vez. Antes de llegar al arbol senti que se estaba oscurecioendo el paisaje y senti como si me arrastraran de espaldas a gran velocidad alejandome de ese lugar y me encontre denuevo en el hospital rodeado de gente.







Es uno de los fenómenos más trascendentales para la humanidad, del cual se ha escuchado muchísimo pero nunca nada ha podido comprobarse: lo que experimenta un ser humano al estar al borde de la muerte. Ahora, una nueva investigación científica sobre las experiencias cercanas a la muerte de pacientes en terapia intensiva intenta responder si éstas realmente ocurren.

Es una publicación académica escrita por Penny Sartori, una enfermera que tomó diez años de investigación y está dirigida a estudiantes de medicina y bibliotecas universitarias. El libro cuenta las experiencias de pacientes que sufrieron infartos y estuvieron al borde de la muerte. Los individuos hablan de circunstancias en las que se vieron fuera de su cuerpo, o de un túnel que los conducía a una luz brillante donde se reunían con sus seres queridos.

En 1998 Penny Sartori, enfermera de terapia intensiva de los hospitales galeses de Singleton y Morriston, se dio cuenta de que había muy pocos datos de referencia disponibles para enfermeras y trabajadores de salud sobre este tipo de experiencias.

Fue por eso que desde 1998, tras obtener aprobación ética, investigó lo que ocurre cuando un paciente tiene una experiencia cercana a la muerte o ECM, precisó a la BBC Mundo.

Sartori siguió los casos y entrevistó a unos 300 pacientes en las unidades de terapia intensiva y obtuvo 15 narraciones completas sobre este tipo de experiencias.

El resultado es el libro "Experiencias cercanas a la muerte de pacientes hospitalizados en terapia intensiva. Un estudio clínico de cinco años".

Muchos de los enfermos dijeron haberse visto flotando sobre su cuerpo, observando lo que ocurre en la sala. "Llevé a cabo el estudio con una amplia variedad de pacientes en terapia intensiva, incluidos los que estaban muy enfermos pero no cerca de la muerte", dijo Penny Sartori.

"Obtuve los mejores resultados cuando estudié a pacientes de infarto que estuvieron al borde de la muerte. Al final, 15 pacientes pudieron narrar sus experiencias cercanas a la muerte y descubrí que habían experimentado situaciones comunes", precisó.

La enfermera encontró que la gente que pasaba una ECM se veía "flotando sobre sí misma y que el techo se había disuelto".

Los pacientes también fueron capaces de recordar con precisión lo que había ocurrido en la sala, a pesar de haber estado inconscientes y de haber tenido los ojos cerrados".

Los enfermos, dijo Sartori, contaron asimismo que se veían viajando por un túnel hacia una luz brillante.

Algunos dijeron haberse reunido con una figura que les decía que "su tiempo no había llegado todavía" y otros se habían reunido con parientes muertos y se habían comunicado con ellos por telepatía.

"Ciertos pacientes informaron que vieron toda su vida proyectada en un instante", afirmó la enfermera.

La autora sostiene que muchas de las experiencias cercanas a la muerte por lo general pueden explicarse por el efecto de las endorfinas (sustancias químicos que libera el organismo como respuesta a la ansiedad o el dolor), los niveles anormales de gases sanguíneos, o los bajos niveles de oxígeno.

Sin embargo, midió estos tres factores y los tomó en cuenta cuando llevó a cabo el análisis de los informes de los pacientes.

Al final de estas ECM algunos pacientes contaron que flotaron de regreso a su cuerpo, y otros sintieron como si despertaran súbitamente.

Según la investigadora, a pesar de que sólo 15 pacientes lograron describir sus experiencias cercanas a la muerte, cree que éstas son mucho más comunes y quienes las han experimentado no las manifiestan por temor a hacer el ridículo.

"No creo que exista vida después de la muerte. Más bien se trata de lo que es la conciencia y la forma como la definimos", dijo Sartori.

Penny Sartori intenta ahora continuar investigando sobre el fenómeno de ECM y lo que ocurre con estos pacientes.

La ciencia define a la conciencia como un subproducto del cerebro, pero como señala Sartori, quizás estamos rodeados por la conciencia y el cerebro, en lugar de controlarla, es sólo un mediador o una antena. "Es un tema fascinante y es muy emocionante poder seguir investigándolo", dijo.

Ciertos pacientes informaron que vieron toda su vida proyectada en un instante"

Víctor Sueiro, uno que lo experimentó y lo contó

Víctor Sueiro relató numerosas experiencias de "vida después de la muerte" basándose en sus propias experiencias reveladas en algunas de las cirugías a las que fue sometido : "En serio, suena loco pero es así: un sueñito suavecito y después... ¡tac! Un túnel con una luz hermosa al final, y la línea mortal. Me gustaría que la gente le perdiera el miedo a la muerte. Ahí no hace frío ni calor, no hay temores ni sensaciones malas. Nos esperan cosas buenas". Murió el 13 de diciembre de 2007.




Hipótesis explicativas



Espiritual



Para algunos, las ECM son una prueba de que la mente o el alma, como entidad inmaterial, se separa del cuerpo físico que actúa como mero soporte material, para dirigirse a otro reino.

No obstante, ninguna OBE (out-of-body experience) ha podido ser confirmada científicamente como tal, a pesar de haberse intentado experimentalmente. Por ejemplo, en uno de los ensayos se colocó un cuadro en el techo de la sala, con el dibujo mirando hacia arriba: ninguno de los pacientes que “abandonaron” su cuerpo fue capaz de adivinar lo que había en el cuadro. A pesar de esto, existe la evidencia de los relatos vividos de las personas que experimentaron el fenómeno, que relatan detalladamente el entorno físico (personas, situaciones, objetos, etc.) en los cuales se encontraban en el momento de la experiencia.




Psicoanalítica




En 1976 se sugirió que la ECM era una forma de despersonalización, de disociación, que actúa como defensa ante la amenaza de muerte en situaciones de extremo peligro. Psiquiátricamente, la disociación se define como una respuesta adaptativa a un trauma físico o emocional intolerable y, según el DSM-IV, no debe ser considerada patológica por sí sola; para estimar su potencial “malignidad” con mayor precisión se cuenta con los cuestionarios DES y DES-T. La disociación es la capacidad de abstraerse de la realidad (vg. alguien que está concentrado viendo al televisión); este tipo de respuesta aparece en algunas víctimas de trauma (secuestros, violaciones…) que, inconscientemente, intentan evitar esta realidad desagradable con fantasías más apacibles.

Respecto a esta teoría disociativa, Bruce Greyson publicó en el Lancet (2000) un artículo en el que busca una relación entre los trastornos disociativos, como patología psiquiátrica, y las ECM. Concluye que las personas que han sufrido una ECM obtienen mayores puntuaciones en los test DES que aquellas que no han tenido ninguna, si bien los valores se mantienen siempre por debajo del umbral de lo patológico. Otro estudio de Greyson, publicado en 2003, afirma que existen personalidades “proclives” a la ECM y, lo que es más curioso, que esta tendencia es independiente de la religiosidad.

De todas formas, y a pesar de esta aparente correlación entre ECM y disociación, no se trata del mismo tipo de fenómeno, ya que las ECM son percibidas como completamente reales, al contrario que la despersonalización típica. Así mismo, las ECM se diferencian de la despersonalización en que lo alterado no es el sentido de la identidad propia (la “yo-idad”), sino la asociación de esta identidad con las sensaciones corporales.

Otra hipótesis psicológica relacionada con las ECM mantiene que la luz al final del túnel es una regresión al momento del parto: la salida del útero, donde no hay luz, al exterior, fuertemente iluminado, a través del canal del parto. No obstante, esta teoría es inválida por dos razones: la primera es que un niño nunca nace mirando hacia delante sino exponiendo la coronilla, y la segunda es que la experiencia del viaje a través del túnel la han sufrido también personas que han nacido por cesárea.




Fisiológica



Primeramente se estableció la hipótesis de la anoxia. Esta analogía se dedujo por las similaridades entre las ECM y las G-LOC (Gravity-induced Loss Of Consciousness): cuando un piloto de avión de caza hace un pull-up, tirando fuertemente de los mandos para ascender, la fuerza centrífuga les empuja contra el asiento con una magnitud que es varias veces la de la gravedad, por lo que la sangre se les baja a los pies. Así, el cerebro se queda sin oxígeno y se produce lo que se llama un black-out: va desapareciendo la visión periférica, cerrándose el campo visual en un túnel hasta que, por fin, se pierde el conocimiento.

Así mismo, en una situación de hipoxia cerebral, la corteza visual se desinhibe, de modo que las neuronas empiezan a dispararse anárquicamente. Dado que el 90% de las células de la retina (y, por tanto, del córtex visual) están en la fóvea, en la región central del campo visual, la percepción que se tiene de ese disparo aleatorio es la visión de un centro más iluminado que se va ampliando según más células empiezan a descargar.

Se ha intentado refutar esta teoría de la anoxia basándose en que las personas que han sufrido una ECM han sido capaces de razonar con claridad, mientras que en la hipoxia sabemos que ocurre lo contrario, pues se caracteriza por una capacidad de juicio reducida y un pensamiento errático. Sin embargo, quien dijo esto no tuvo en cuenta que esa clarividencia no se ha determinado objetivamente, sino que se basa en la impresión subjetiva de quien ha sufrido la ECM, en cuyo caso sí concordaría. De hecho, ese es el principal problema de los pilotos que vuelan en condiciones de bajo oxígeno: su capacidad mental está disminuida, pero ellos se sienten eufóricos, “iluminados” (parecido a una borrachera).

En cualquier caso, de momento podemos explicar la visión de túnel, pero no otros fenómenos como las visiones divinas y los flashbacks de memoria. En este sentido, ciertos trastornos epileptiformes del lóbulo temporal se han asociado con la aparición de sentimientos místicos, los mismos que en la ECM. Y esta región cerebral es especialmente sensible a la anoxia que ocurre en una situación de hipoperfusión, lo cual apoyaría la teoría.

Respecto a las sensaciones de bienestar y paz, se ha especulado con la secreción endógena de endorfinas. Esto concordaría con el hecho de que aquellas personas en las que se ha empleado naloxona (un antagonista de endorfinas) durante la reanimación reportan ECM’s más bien desagradables.

Y, por último, algunos investigadores han relacionado las ECM con la secreción de serotonina, que explicaría las OBE’s y las alucinaciones místicas. Otros, por su parte han dicho que podía tratarse de un trastorno disociativo análogo al producido por la ketamina, pasando por alto que las alucinaciones de ésta tienden a ser terroríficas e irreales.

En cualquier caso, de todas las explicaciones proporcionadas sobre una base fisiológica, no todas parecen plausibles, y, de las verosímiles, ninguna cubre todos los sucesos que ocurren en una ECM. Además de que también hay descritas ECM’s en ausencia de daño físico, donde la relevancia de estos mecanismos fisiológicos quedaría muy en entredicho.



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