Libro Metamorfosis
La lectura de la obra “Metamorfosis”, de Franz Kafka es extremadamente actual, en que pese a haber sido escrita en 1912, contextualizada en el momento histórico de la crisis de la “Bélle Époque” que antecede a la Primera Guerra Mundial, Kafka está en medio de una crisis existencial, religiosa y racional, que podría ser llamada de crisis de la Modernidad. En este libro, se hace evidente la desesperanza del ser, el pesimismo con relación al futuro, la falta de respuestas a las preguntas mas simples y a las mas profundas. En fin, “La Metamorfosis” es una obra agresiva, verídica, mordaz y, por sobre todo, de rescate de valores y principios.
La metamorfosis del cajero-viajante Gregor Samsa en un insecto inmundo nos remite a una serie interminable de cuestionamientos. Uno primero puede ser la situación de la soledad humana en su plenitud, esto es, en lo íntimo indisoluble, de nada sirve estar con alguien o estar acompañado, pues nuestro pasado y nuestras experiencias son únicos. Y, frente al mundo y al todo somos una nada insignificante. Por eso, talvez, la metamorfosis haya sido percibida por Gregor al despertar por la mañana, imaginándose aun en un sueño que posiblemente somatizase su realidad. También se percibe la necesidad de aislamiento, o talvez de fuga, presente en la situación, ya que el protagonista se sentía reconfortado en no tener mas compromisos con la familia, el trabajo y la sociedad como un todo. Además de eso, queda explícito cierto placer en no pactar más con personas y situaciones que abominaba, aún transformado en una cucaracha. Parece una forma de venganza sorda e inmunda. Sin embargo, esa situación metamórfica impide a Gregor expresar todos sus sentimientos, toda su rabia e indignación, sea contra la familia que lo explotaba, el patrón que lo oprimía o la sociedad en general que lo sofocaba. En este impedimento se establece una relación de deshumanidad real, ya que el mundo impone esas situaciones a todos nosotros.
Sin dudas estamos delante de un ser absolutamente pobre de espíritu e iniciativa, dominado por la desatención consigo y con el mundo. Es un ser angustiado que no percibió en su angustia y agonía la posibilidad del cambio, aunque para eso hubiera sufrimiento y dolor. Prefirió el acomodamiento y posterior rebajamiento a la condición subhumana envés de sustraer de su pasado, de hijo dominado, de empleado subordinado, de su condición de pequeño burgués decadente, las condiciones necesarias para su liberación.
Talvez el hecho que ilumina mas fuertemente la obra en su aspecto psicológico sea el momento en que el padre de Gregor intenta matarlo tirándole una manzana. Aquí se presencia una relación edipiana mal resuelta que, posiblemente, nos esclarezca la formación y el carácter del protagonista en cuanto angustiado, inactivo frente a las cosas del mundo, transformado en un insecto por el padre opresor. O, quien lo transformó en una cucaracha indefensa fue el mismo, que no reaccionó y no asumió su condición de sujeto, sea frente al padre, la hermana y los demás. La muerte de Gregor representa una liberación para todos, principalmente para si, pues es olvidado; mas, por otro lado, la verdadera transformación ocurrirá no con el, sino con los otros: el padre del narrador sale de la completa apatía para la actividad, la hermana sale de la soledad para la convivencia, la familia ( padre, madre e hija ) antes presa en la oscuridad del hogar sale para el sol, para la vida, para un futuro que promete felicidad. Por mas que un sujeto imagine que es posible vivir solo, aunque el sea olvidado, sus actos producirán efectos en los otros.
Esa transcendencia del yo para el otro puede adquirir tanto sentido filosófico, religioso, psicológico. Pensadores como Marx, Nietzsche, Heidegger y los descubrimientos de Freud del inconsciente dan una respuesta a la objetividad y racionalidad extrema, poniendo en escena la subjetividad. Para Marx, lo que ultrapasaba al sujeto y su capacidad de conocer era la propia historia y el futuro, en el cual había que invertir de inmediato. La salvación y la trascendencia eran una cuestión de tiempo. Una generación invirtiendo en la salvación de la próxima. Ese sacrificio y transformación en la propia carne para salvar al otro, aún a veces sin darse cuenta de eso, aparece de forma extrema en la “Metamorfosis”. Así, podemos cuestionarnos sobre cual es el real valor del ser humano frente a la sociedad y aun mismo frente a los suyos. Nova Prata, 13 de Abril de 2006. Renata Cristina B. Farina.
La lectura de la obra “Metamorfosis”, de Franz Kafka es extremadamente actual, en que pese a haber sido escrita en 1912, contextualizada en el momento histórico de la crisis de la “Bélle Époque” que antecede a la Primera Guerra Mundial, Kafka está en medio de una crisis existencial, religiosa y racional, que podría ser llamada de crisis de la Modernidad. En este libro, se hace evidente la desesperanza del ser, el pesimismo con relación al futuro, la falta de respuestas a las preguntas mas simples y a las mas profundas. En fin, “La Metamorfosis” es una obra agresiva, verídica, mordaz y, por sobre todo, de rescate de valores y principios.
La metamorfosis del cajero-viajante Gregor Samsa en un insecto inmundo nos remite a una serie interminable de cuestionamientos. Uno primero puede ser la situación de la soledad humana en su plenitud, esto es, en lo íntimo indisoluble, de nada sirve estar con alguien o estar acompañado, pues nuestro pasado y nuestras experiencias son únicos. Y, frente al mundo y al todo somos una nada insignificante. Por eso, talvez, la metamorfosis haya sido percibida por Gregor al despertar por la mañana, imaginándose aun en un sueño que posiblemente somatizase su realidad. También se percibe la necesidad de aislamiento, o talvez de fuga, presente en la situación, ya que el protagonista se sentía reconfortado en no tener mas compromisos con la familia, el trabajo y la sociedad como un todo. Además de eso, queda explícito cierto placer en no pactar más con personas y situaciones que abominaba, aún transformado en una cucaracha. Parece una forma de venganza sorda e inmunda. Sin embargo, esa situación metamórfica impide a Gregor expresar todos sus sentimientos, toda su rabia e indignación, sea contra la familia que lo explotaba, el patrón que lo oprimía o la sociedad en general que lo sofocaba. En este impedimento se establece una relación de deshumanidad real, ya que el mundo impone esas situaciones a todos nosotros.
Sin dudas estamos delante de un ser absolutamente pobre de espíritu e iniciativa, dominado por la desatención consigo y con el mundo. Es un ser angustiado que no percibió en su angustia y agonía la posibilidad del cambio, aunque para eso hubiera sufrimiento y dolor. Prefirió el acomodamiento y posterior rebajamiento a la condición subhumana envés de sustraer de su pasado, de hijo dominado, de empleado subordinado, de su condición de pequeño burgués decadente, las condiciones necesarias para su liberación.
Talvez el hecho que ilumina mas fuertemente la obra en su aspecto psicológico sea el momento en que el padre de Gregor intenta matarlo tirándole una manzana. Aquí se presencia una relación edipiana mal resuelta que, posiblemente, nos esclarezca la formación y el carácter del protagonista en cuanto angustiado, inactivo frente a las cosas del mundo, transformado en un insecto por el padre opresor. O, quien lo transformó en una cucaracha indefensa fue el mismo, que no reaccionó y no asumió su condición de sujeto, sea frente al padre, la hermana y los demás. La muerte de Gregor representa una liberación para todos, principalmente para si, pues es olvidado; mas, por otro lado, la verdadera transformación ocurrirá no con el, sino con los otros: el padre del narrador sale de la completa apatía para la actividad, la hermana sale de la soledad para la convivencia, la familia ( padre, madre e hija ) antes presa en la oscuridad del hogar sale para el sol, para la vida, para un futuro que promete felicidad. Por mas que un sujeto imagine que es posible vivir solo, aunque el sea olvidado, sus actos producirán efectos en los otros.
Esa transcendencia del yo para el otro puede adquirir tanto sentido filosófico, religioso, psicológico. Pensadores como Marx, Nietzsche, Heidegger y los descubrimientos de Freud del inconsciente dan una respuesta a la objetividad y racionalidad extrema, poniendo en escena la subjetividad. Para Marx, lo que ultrapasaba al sujeto y su capacidad de conocer era la propia historia y el futuro, en el cual había que invertir de inmediato. La salvación y la trascendencia eran una cuestión de tiempo. Una generación invirtiendo en la salvación de la próxima. Ese sacrificio y transformación en la propia carne para salvar al otro, aún a veces sin darse cuenta de eso, aparece de forma extrema en la “Metamorfosis”. Así, podemos cuestionarnos sobre cual es el real valor del ser humano frente a la sociedad y aun mismo frente a los suyos. Nova Prata, 13 de Abril de 2006. Renata Cristina B. Farina.