El caso Pomar, una foto y muchas mentiras.
Una reflexión sobre el Caso pomar, una foto y los conocidos de siempre...
Debo confesar que el caso de la familia Pomar me genero mucha curiosidad. No es extraño que esto pase, ya que se trataba de cuatro personas que tal vez en su afán de iniciar una nueva vida o de escapar de un gran problema, se esfumaron sin dejar rastros. ¿Cómo hacen cuatro personas para no dejar marcas? ¿Qué recaudos toman para evitar ser encontrados, para no dejar a su paso testigos que puedan brindar un testimonio fidedigno a la policía? Esas preguntas fueron el pan nuestro de los noticieros de cada dia hasta que se supo lo del accidente. Mientras no se supo nada de su paradero ni su destino, no me intereso el por qué de tanto misterio.Ahora me quiero concentrar en el cómo,como hicieron que de la nada y de no saber nada de ellos fueran casi parte de nuestras familias. Desde hacia más de tres semanas sus rostros estuvieron en todos los diarios y noticieros del país, al punto tal que hasta yo los conocí.
Partir de la nada como dato es investigar sin saber qué se está buscando. La famosa foto del jefe de familia conduciendo el Fiat Duna Weekend rojo por el peaje de una secundaria carretera provincial, haciendo un gesto con la mano izquierda y el rostro eufórico, fue la única marca que dejo la familia Pomar desde que se fueron de su casa de Mármol rumbo a Pergamino. Pero esa marca no fue huella, no se puede anclar a un sentido que depare una hipótesis, que dé cuenta de alguna información útil. Sencillamente porque no hubo nada de irregular en esa captura que hicieron las cámaras de seguridad. La familia se dirigía a Pergamino, como era de suponer, pagó el peaje como se espera de un automóvil que utiliza esa ruta y todo fue hecho dentro de un marco temporal predecible. ¿Entonces por qué tanto afán en reproducir esa imagen? ¿Qué brindo ese dato? ¿Qué podemos leer a través del retrato robado, arrancado a un señor cualquiera en una circunstancia esperable? Esa foto fue un signo vacío, que la prensa se encargo de completar de la manera más espectacular posible, acorde con estos tiempos de infoentretenimiento, de cruce de géneros que deparan un tratamiento sensacionalista de los hechos devenidos en noticia. Como la imagen pertenece a un primer plano indefinido del Sr. Pomar, todas las fichas estuvieron puestas en su perfil psicológico. Y está claro que cuando se habla de los aspectos de la personalidad de un individuo, es siempre con la intención de sembrar la duda acerca de su (a)normalidad. Estuvieron construyendo a un monstruo capaz de albergar los deseos más oscuros y los planes más macabros para él y su familia,la busqueda de un arma, rastrillaje en rios y fincas bajo hipotesis siniestras propias de series policiales, etc. El clan Los Pomar. El cuadro se completa con los testimonios de la familia de la Sra. Pomar, cuya vocera es la hermana que atiende a la prensa en la puerta de su casa de Pergamino, adonde la familia desaparecida nunca llegó. También se dieron a conocer declaraciones de presuntos amigos y vecinos de Luis Pomar, las cuales giraban en torno a remarcar una y otra vez que se trata de una persona común, normal, buen padre, excelente esposo y mejor amigo. En cierta oportunidad, la madre de Gabriela Pomar también recibió a la prensa, quizás con la esperanza de que su imagen en la televisión pudiera conmover a la familia y así entrar en contacto. Todo este esfuerzo periodístico puesto al servicio de tratar de despejar dudas sobre la personalidad del padre, logra que uno como simple espectador de noticieros, como mero lector de diarios, vuelva a esa primera fotografía pero ya sin verla tan imprecisa, sino que se definen infundadamente ciertos rasgos. Los rumores que se recolectan de los distintos medios favorecen a cargar de contenido una mirada que antes era neutra, tal vez hasta indiferente, sobre una imagen que sólo habla de un hecho puntual, acotado y del pasado: los Pomar estuvieron allí, eso es lo único que dijo la foto, nada más. Porque exceptuando ese no-dato, lo cierto es que no hubo nada más de qué hablar. Sin embargo, ahí estubieron los medios de comunicación imponiéndole sus verdades a la realidad.
El contexto de la ausencia, de la falta, de la no renovación del acontecimiento (esto es, desde que la familia Pomar se reporta como desaparecida, no paso nada más hasta ayer, con lo cual el único hecho registrado fue que no estuvieron y todo giro en torno a ello, porque no surgieronhasta ayer eventos comprobables que renuovaran la noticia) es el mejor campo posible para que la prensa, entonces, trabaje inútilmente haciendo uso de todos los recursos disponibles. Ante la nada –que puede ser creada de manera virtual, como cuando intencionalmente se evita dar repercusión a hechos que afecten sus intereses; o ser una nada real, como en este caso- el periodismo establecido como independiente, encuentra el terreno propicio para ficcionalizar sin límites la redacción de una noticia. Tiene un deber, que es el de cubrir tiempo en la televisión y las radios, y espacio en los diarios. Lo que no tiene es el contenido necesario para llenarlos. Cuando se habla de las “grandes plumas del periodismo”, cabe preguntarse si no estamos alentando la proliferación de autores de novelas reprimidos, que no encuentran otra forma de darle viabilidad a sus deseos más que la de usurpar egoístamente una profesión tan inherente a la libertad de todos nosotros. Por otra parte, precisamente así se inició la historia del periodismo moderno.
Hoy el Caso que desvelo a los argentinos durante mas de veinte dias podria estar resuelto pero hay una busqueda morbida por parte de la prensa y tambien de la sociedad, que es la que alimenta y se alimenta con esto de buscar algo mas, como cierto canibalismo insaciable,e incluso cierta decepción y muchos ambitos por el desenlace del caso mientras esto ocurra el calvario de esta familia continúara y el dolor de sus allegados tambien, lamentablemente esto ocurre en un país donde quienes tendrian que impartir justicia no lo hacen y quienes tendrian que velar porque se haga justicia la hacen a su criterio.
