Juanse: “Tengo la fantasía de que Pomelo presente
un show nuestro”
un show nuestro”

Son las 3 y media. Juanse está retrasado. En el living, los señores periodistas entramos en un acalorado debate sobre si Charly ya murió y su cadáver está siendo teledirigido por sus productores a base de descargas eléctricas; o si acaso está atravesando un duro proceso de limpieza y ahorro para volver con un disco de las proporciones bíblicas de “Piano Bar” (1984). Las opiniones están divididas.
JuanseSon las 4 y media. Llega Juanse con paso zigzagueante. Habla con los jefes de prensa, entra a la sala privada, se acomoda, se sirve dos tragos y nos recibe. Tenemos 20 minutos. Al ver dos vasos llenos de líquido transparente y una botella de agua, agarro uno con plena confianza y mientras lo trago noto que tiene hielos. Después noto que no es agua. “Eso es whisky, tené cuidado”, avisa Juanse. Arranca el grabador.
¿Qué podemos esperar del próximo show de Los Ratones en el Luna Park el 21 de mayo?
Juanse: Yo creo que no hay que tener expectativas o especulaciones, hay que ir. Tenemos preparado un gran sonido y un gran show; pero nuestra intención es mostrar nuestro sonido como banda en éste momento, no más.
¿A qué va el lanzamiento del disco “20 años de Los Chicos Quieren Rock”?
J: Fue una transmisión que hicimos en los estudios Napolitano de la Rock&Pop, con Mario Pergolini, en una co-producción con Sony Music. Fue producido por Nosferatu, el productor del disco original. Es una muestra de cómo sonaría el disco si fuera grabado hoy en día.
Spinetta cada tanto comenta que no le gusta mucho escuchar sus discos viejos. ¿A vos te pasa lo mismo?
J: A él lo que siento es que no le gusta ensalsarse en sí mismo, digamos. A mí me pasa parecido. Cuando alguien viene a mi casa, no pongo el disco de Los Ratones y cuando es el cumpleaños de un amigo, no le compro el disco de Los Ratones. Aunque a veces, en el fervor de la batalla, confundo la pila de discos y termino regalando “Sigo girando”. Spinetta lo que tiene es que tiene tal cúmulo de creatividad e imaginación, que ni puede estar escuchando lo que grabó hace media hora.
¿Entonces, a vos qué te pasa con tus discos?
J: Yo los escucho. Como somos una banda que toca mucho, siento el deber de estar escuchando los discos del pasado, para descubrir aquellos temas que en su momento no fueron protagonistas, pero que me hagan sentir algo en ése momento. Esos son los que elijo para formar la lista de temas y darles una nueva vuelta, un nuevo sonido o para hacernos un chiste a nosotros mismos.
¿Entonces tu lectura de los discos tiene que ver con tu estado de ánimo?
J: Es relativo, no hay reglas ni definiciones. Todo cambia todo el tiempo, no importa. El disco a veces es un posavasos de primer nivel y no importa la música que lleva adentro. Si le toca ser un posavasos, lo mejor será que cumpla esa función, a pesar de que no lo puedas escuchar más porque se moje todo.
Bueno, de última lo podés poner en el freezer mojado y dicen que ahí el agua se congela y el disco salta menos…
J: Sí, bueno, yo el hielo lo prefiero para el whisky.
Ratones Paranoicos presentará este viernes 21 de mayo su último disco homónimo, en el Luna Park a las 21hs
Sorteadas las cuestiones de publicidad, se viene la verdadera entrevista. Hay un satélite que gira alrededor de la figura de Juanse en el imaginario cultural hace un buen rato, que involucra rumores de posters rotos, de puteadas en vivo y de broncas por detrás de la espalda…
Juanse, ¿qué pasa con Pomelo?
J: No pasa nada. Es algo gratificante para los dos lados. A él le va bien y a mí me honra ver algo de inspiración de ese personaje en mi persona. Mas que nada en la imagen, me parece. Pero obviamente yo no soy así como el personaje y nadie pretende que así lo sea. Lo que sí hay es muchos que me imitan que son así.
Se corría la bola de que le tenías un poco de bronca a Capusotto por el personaje…
J: Para nada, porque no veo que sea algo hecho con mala leche. Es como si Spinetta se ofendiera por Luis Almirante Brown. Para mí es un orgullo. Cuando era chico hubiera sido mi fantasía ser usado para hacer un personaje casi iconográfico. Es algo muy fuerte. Y me da un poco de impresión ese tipo de popularidad. Hay que reconocer que no todos pueden ser amados por todo el mundo. Ni Lennon, ni Clapton, ni este personaje.
Hay que reconocer que ha sido algo que despertó muchos odios y amores hacia vos…
J: Bueno, entre el amor y el odio está la envidia. Imaginate un tipo grandote que maneja una moto, hecho mierda, que lo único que hace es escuchar una música de gruñidos en un audífono chiquito. Ese tipo lo ve a Charly por la calle y hay dos opciones: o lo saluda y abraza o lo putea. Cuando Cerati va caminando y pasa un fan de Los Redondos, lo bardea. Cuando va por Núñez, lo saludan todos. Cuando yo voy por La Boca, me saluda todo el mundo y cuando voy por… Boedo, digamos, me putean. Pero ¿viste que hay gente que insulta a Maradona?
Sí, somos unos cuantos…
J: No, yo no. Y si hay gente que insulta a Maradona, entonces puede pasar cualquier cosa. Hay gente que ha insultado a Pappo y que le han dicho que es un grasa, pero que ahora lo idolatran. ¿Por qué? Porque se murió. Entonces a la fama hay que tomarla con pinzas, sea por una ironía de un personaje de la tele o por un reconocimiento formal, como cuando me dan un premio, que tampoco me lo creo. Los premios generalmente los uso para apoyar bien la parrilla, una bandeja o para trabar una puerta. Es un absurdo. Si al fin y al cabo todos vamos a terminar en ese bulo de un ambiente, sin luz y con gas natural que hay del otro lado.
¡Ésto es como una reconciliación de una pelea que nunca existió!
J: Y sí. Yo siempre tengo la fantasía de que Pomelo presente uno de nuestros shows. Y se lo propuse a Capusotto cuando vino a ver los ensayos de Spinetta para hacer lo de Vélez. Pero no le gustó mucho la idea, porque las multitudes violentas lo ponen un poco incómodo. Yo también siento un poco ese vértigo ahora. Es raro, es como un ataque de pánico, pero mínimo.
¿Pensás que la violencia en el rock fue creciendo?
J: Creo que hay varias violencias. Pero es que el hombre es violento de por sí. El hombre aprendió a trabajar antes que a querer. Primero el hombre trabajó, después de cientos de miles de años empezó a tenerle miedo a la muerte y ahí creo el rito del entierro y la manera mística de la vida. Desde ahí la violencia fue evolucionando y subdividiéndose.
¿Y la violencia de ahora cómo es?
J: La violencia ahora es psicológica, cosa que antes no existía. Es una violencia rusa, la violencia del comercio, del mercader. Del que te vende un arma y te convence de que la necesitas para que no te asalten. Esa es la peor violencia, la violencia de la coerción. Que se ejerce a través de un simple pensamiento.
A mí una vez me metieron en cana una semana a los 14 años por no tener boleto en el tren. Y durante esa semana, cada tanto el oficial abría la puerta de la celda, me miraba y me decía “eh, viste que hoy no vino tu vieja”. Eso es verdadera violencia.
Terminada la nota, se termina el whisky. Complacido, me voy sabiendo que en la charla se rescataron dos o tres ideas interesantes y divertidas. Atrás quedaron mis temores de quedarme con un cassette de 20 minutos con todo “nena nena, rock rock”.
Le comento a Juanse como muchos de mis amigos me decían que una nota así iba a ser una seguidilla de clichés, lugares comunes y una conversación que no iba a llegar a ningún lado. El líder de Los Ratones, inmutado y sirviéndose otro whisky, me aclara: “entonces ahí, al final, podés agregar que realmente a mí me chupa todo bien un huevo”.
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