en este post les dare una informacion sobre la
deliciosa
espero que les guste la info:
La alimentación es un conjunto de acciones por medio de los cuales se le proporcionan alimentos al organismo. Los alimentos proveen sustancias que denominamos nutrientes los cuales necesitamos para el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades.
Desde niños nos enseñan a comer una buena comida en casa junto a familiares, el Desayuno, el Almuerzo, y la Cena todos parte fundamental de los buenos hábitos alimenticios, además de una balanceada nutrición para el cuerpo, es notable, que cuando entramos al Kinder algunos todavía desayunamos en casa otros cambian un poco el desayuno en casa por la "lonchera" que nuestros padres nos dan,
Después en la primaria debido al tiempo se nos hace mas difícil el desayuno así que optamos por la lonchera o en algunos casos dinero en el bolsillo para comprar en la cantina, luego en el bachillerato, aparte del desayuno también nos vemos obligados a cambiar el almuerzo por el comedor del liceo que muy poco tiene que dar o en su defecto correr la hora del almuerzo mas tarde por cuestiones de horario un punto mas a favor de perder el habito.
Después de esto, entramos a la universidad o al campo laboral y aquí es donde se nos complica mas, la mayoría de las personas en este caso nosotros estudiantes, nos vemos obligados a cambiar la comida en casa por la "comida chatarra", por el "factor tiempo".
Un estudio realizado por la Secretaría de Salud Pública durante el año pasado demostró, que el 90% de los jóvenes estudiantes compra la merienda en el kiosco o cantina escolar, y que la mayoría consume comida chatarra.
El estudio se hizo entre alumnos de 6 a 18 años. Participaron un médico nutricionista, dos especialistas en nutrición y seis promotores de Salud Municipal.
Los resultados fueron evidentes: un 92% de los encuestados consumía productos del kiosco. De ellos, el 79% tomaba gaseosas entre tres y cinco veces por semana. ¿Pero como nos afecta esto a nosotros y como poder evitarla?
La comida rápida, comida de la calle o comida chatarra como queramos llamarle, causa diversos desordenes en nuestros organismos además de no darnos las vitaminas y minerales necesarias para nuestro cuerpo, de acuerdo a la tabla nutricional, las comidas chatarras sólo aportan hidratos de carbono y grasas.
Los análisis muestran que la comida chatarra es rica en grasas -particularmente saturadas- en densidad energética y en fructosa, mientras que es escasa en fibras, vitaminas A, C y calcio.
Una comida rápida típica contiene mil 400 calorías, que se desglosan en 85% del aporte de grasa diaria recomendada, 73% de la grasa saturada recomendada, pero sólo el 40% de fibras diarias recomendadas y 30% del calcio recomendado.
Hoy en día la comida chatarra esta mas que popularizada y es culpable de la falta de apetito en muchas personas, según la nutricionista Rosa Álvarez de la universidad de las Américas, advierte que la situación de alimentación entre los jóvenes es muy preocupante, ya que ellos son capaces de tomar decisiones y elegir libremente qué comer, sin mucha supervisión de los padres para quienes es más "cómodo" darles dinero y listo.
Pero según la experta una dieta poco equilibrada puede tener nefastas consecuencias en los jóvenes y afectar directamente en los resultados académicos.
Es así como se ha registrado un aumento en los niveles de colesterol que exhiben los menores, de acuerdo al Programa del Adolescente que se ejecuta en Salud Primaria. Además, de este problema, afirmó la especialista, también se pueden generar cuadros de Anemia, bulimia y anorexia que se expresan en decaimiento, falta de apetito y dolores de cabeza.
Por esta razón, debemos ser un poco mas consientes de lo que comemos, la comida chatarra no solo nos trae problemas digestivos y de nutrición sino También pueden causar terribles enfermedades a la larga, los Especialistas del Centro Nacional de Nutrición (CENAN) del Ministerio de Salud (MINSA) alertaron que el excesivo consumo de la "comida chatarra", está causando el incremento de sobrepeso, obesidad, y otras enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes y el cáncer, especialmente de colon.
Esto podríamos evitarlo comiendo balanceadamente una variedad de alimentos, consumir sales, grasas y azucares en pocas cantidades, y ademas tener una buena dieta con diferentes proteínas y minerales que el cuerpo necesita.
A todas estas, quizás el hambre también es la culpable de todo este cambio, ya que la comida chatarra no logra compensar totalmente la sensación de hambre. Esto se debe, al menos en parte, a la escasez de fibras, ya que se observó que los alimentos ricos en fibras producen mayor saciedad y sensación de llenado gástrico.
La comida chatarra al ser la mas rápida en el momento para nosotros debido al "Tiempo" que nos llevaría comer en casa, por las clases u horarios de trabajo o bien el gasto y perdida de tiempo en un restaurat , pues entonces, comemos algo rápido: un Perro caliente, un Tequeño, un Sándwich, un Pastelito o hasta Chesee trees, Pepito, Rufles, Doritos, etc.
Podrían ser una solución para aguantar o para quitar el hambre, pero además de estos, tenemos también las comidas rápidas como: el Mc donald’s, Wendy’s, Arturo’s, Burger king y otras. Que si bien es "comida chatarra" nos brindan una opción rápida para aliviar el hambre sin ver las consecuencias que esta nos trae.
En conclusión luego de ver los diferentes puntos de vista planteados nos percatamos entonces, que quizás una de las razones por las cuales cambiamos el metal por el plástico y dejamos la comida de casa, cambiándola sin otra opción a la comida chatarra, se debe al factor "Tiempo" en el que vivimos en la actualidad, ya que la sociedad nos obliga a darle prioridad a otras cosas como estudio y trabajo, antes de dársela a la comida,
Pongamos un ejemplo: cuando somos niños nuestras madres normalmente nos forman un habito alimenticio en el que comemos a las 9 de la mañana nuestro desayuno, a las 12 pm el almuerzo y a las 6 pm la cena ( suponiendo que nuestra madre no trabaja) luego, comenzamos a estudiar la primaria donde nos tenemos que parar temprano y como normalmente desayunamos a las 9 entonces, optamos por no comer en casa, por lo contrario, comemos en la cantina o comemos de la lonchera suponiendo entonces que el recreo es alas 9am, si es así, no variaría mucho nuestro habito pero ¿que pasa?
Igual cuando nos vamos haciendo mas grandes en la primaria ya no nos mandan la lonchera y comemos mas que nada en la cantina, donde probablemente hay mucha comida chatarra que para los niños es la preferida, a pesar, de que perderíamos el habito de desayunar en la mañana seguiríamos con el habito del almuerzo en casa, con la probabilidad de que se posponga de 1 a 2 horas, ya vendríamos comiendo como a la 1 o 2 de la tarde en lugar de las 12 como era la costumbre, luego entramos a bachillerato donde el habito de la comida chatarra no se pierde, por lo contrario se acentúa pues nuestros padres nos dan mas libertad de escoger lo que queremos comer.
Luego de terminar el bachillerato, entramos a la universidad donde el hábito se podría decir que desaparece por completo, ya que a diferencia del colegio no tenemos un control sobre el horario que llevamos por las exigencias académicas, así pues, no comemos el desayuno en casa, el almuerzo es muy poco probable y la cena la damos por olvidada.
Es aquí donde se marca la diferencia de los hábitos de cuando teníamos 6 años a cuando somos mayores, aproximadamente entre 17 y 20 años.
Este ejemplo nos hace ver que no es un secreto para nadie que desde pequeños a medida que vamos creciendo hasta pasar a nuestra etapa adulta, nuestro ritmo de vida se va incrementando poco a poco y los horarios nos van ajetreando, lo que nos trae como consecuencia un desorden alimenticio y la necesidad de la comida chatarra, porque si bien estamos hablando que llevamos un ritmo de vida mas acelerado, entonces pensamos en un comida mas acelerada que se ajuste a nuestro horario, por esa razón recurrimos a la comida chatarra porque cuando tenemos hambre, pensamos en comer mas no, en lo que estamos comiendo ya que lo importante para muchos es quizás, llegar temprano a clase o al trabajo así que, si bien sabemos, lo bueno que es una sana alimentación en casa, los estudios, los horarios y el trabajo; nos obligan a cambiar eso por algo rápido y sencillo.
fuente
¿De qué manera la comida chatarra predispone al síndrome metabólico?
Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira.
La comida chatarra (CC) o “fast food”, definida por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos como “comida adquirida en autoservicios o kioskos al paso”, ha crecido enormemente en popularidad desde su humilde origen por la década del 30 en los puestos callejeros de hamburguesas en California (figura 1). La CC tiende a ser rica en grasas, con alta densidad energética, y pobre en micronutrientes y fibras.
La expansión del consumo de CC se asocia con el crecimiento de la obesidad que ya adquirió la característica de una epidemia. Este artículo analiza los mecanismos mediante los cuales la CC contribuye a la obesidad.
Epidemiología de la obesidad y la tendencia al consumo de CC
La figura 2 muestra el aumento de obesidad en la población infantil y adulta en los últimos 40 años en los Estados Unidos, según cifras del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES). Se considera obeso al adulto cuando su índice de masa corporal (IMC) es >30 kg/m2 y al niño cuando el IMC es mayor del percentilo 95 para la edad. La figura 2 también muestra el aumento del consumo de CC durante el mismo período.
Figura 2. Variaciones en porcentaje de la obesidad en niños y adultos y consumo de CC entre 1960 y 2000.
El consumo de bebidas azucaradas también aumentó en forma considerable en las últimas 3 décadas desde un 61,4% en 1977 hasta un 76% en 1996. Como se verá después, estas bebidas tienen un alto contenido de fructosa que sigue vías metabólicas que predisponen a la obesidad y al síndrome metabólico.
Otra patología en expansión es la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2) que se ha más que duplicado entre 1980 y 2002 y se supone que volverá a duplicarse para 2050. Mientras tanto, la frecuencia de la DMT2 aumentó casi 10 veces en la población infantil y constituye el 30% de los nuevos casos de diabetes diagnosticadas entre los 11 y los 18 años de edad.
La DMT2, la obesidad y la resistencia a la insulina
La DMT2 se caracteriza por una resistencia periférica a la insulina, con eventual insuficiencia de las células beta. La obesidad y la DMT2 están inexorablemente vinculadas puesto que el 46% de los adultos con DMT2 tienen un IMC >30 kg/m2. La resistencia a la insulina (RI) apuntala al síndrome metabólico que afecta entre el 20% y el 25% de la población adulta de los Estados Unidos.
La RI es muy dependiente de la obesidad. Los ácidos grasos libres podrían ser uno de los mecanismos que vinculan a estas dos entidades, ya que valores altos de ácidos grasos libres liberados por los adipocitos promueven la RI en el hígado y en el músculo, un fenómeno conocido como lipotoxicidad.
La hormona adiponectina derivada de los adipocitos y que aumenta la sensibilidad a la insulina constituye una segunda conexión entre la obesidad y la RI. Los obesos segregan menos adiponectina que las personas delgadas, mientras que la pérdida de peso restablece la adiponectina a los valores normales. Además, los adipocitos son inmunológicamente activos y segregan diversas citokinas (factor de necrosis tumoral alfa, IL-6, IL-1beta, etc) que inducen RI y se correlacionan con el síndrome metabólico.
El papel del sistema nervioso central en la regulación del balance energético
En el sistema nervioso central (SNC), el hipotálamo dirige el control neuroendocrino del balance energético en una vía compleja que incluye señales aferentes, señales de transducción en el núcleo periventricular y en el área hipotalámica. También hay señales eferentes hacia otras regiones del hipotálamo, el sistema límbico y las vísceras que modifican la captación y el gasto de energía.
La región ventromedial del hipotálamo recibe señales aferentes hormonales y nerviosas relacionadas con el balance energético, los depósitos de grasa y la saciedad. Las señales aferentes más importantes son la insulina, la leptina y varias hormonas derivadas del intestino. Según el estado nutricional, la región ventromedial del hipotálamo transduce señales proanorexígenas o antianorexígenas. Las principales vías eferentes relacionadas con el gasto de energía pertenecen al sistema nervioso simpático y las relacionadas con la acumulación de energía, pertenecen al sistema nervioso parasimpático. La insulina participa de ambos sistemas y poder develar su doble actividad aporta una información valiosa en la patogénesis de la obesidad.
La vía aferente
La secreción de ghrelina por parte de las células tipo A del estómago aumenta durante el ayuno, alcanza un pico cuando comienza el ingreso del alimento y luego decae. La ghrelina, considerada la hormona del hambre, se une en el hipotálamo al receptor secretagogo de la hormona de crecimiento para aumentar el apetito y el consumo de alimentos.
La leptina es una señal aferente en el balance energético y es secretada por los adipocitos en respuesta a la acumulación de energía, bajo el control de la insulina y los glucocorticoides. Los niveles circulantes de leptina se correlacionan con el porcentaje de grasa corporal y por lo tanto transmiten información al hipotálamo sobre las reservas a largo plazo de energía. La disminución de la leptina es interpretada por el hipotálamo como “desnutrición” y esto genera respuestas de adaptación que aumentan el apetito y reducen el gasto energético de reposo. A la inversa, el aumento de leptina reduce la curva de ingreso de alimentos y aumenta la actividad del sistema nervioso autónomo produciendo un aumento del gasto energético.
La insulina como señal aferente
La insulina también desempeña una función clave en el control del apetito y el ingreso de alimentos. Además de su bien conocida función en la depuración y utilización de la glucosa, la insulina participa en las vías aferentes y eferentes del hipotálamo, donde controla el ingreso de energía y en el sistema límbico donde influye sobre la respuesta placentera ante los alimentos.
Mientras que la insulina maneja la acumulación de energía en los depósitos, como el hígado, el tejido adiposo y el músculo, en el SNC, esta hormona tiende a disminuir el ingreso de energía. Esto no constituye una paradoja sino más bien una forma elegante de retroalimentación negativa. Cuando abundan los depósitos de energía, los valores circulantes de insulina tienden a ser elevados produciendo una disminución del comportamiento que se manifiesta en una menor necesidad de comer y un menor placer y satisfacción ante los alimentos.
Vías eferentes vagales y del sistema simpático
El sistema parasimpático afecta el balance energético a través de señales que se proyectan desde el hipotálamo hacia el núcleo dorsal motor del vago, que a su vez inerva las vísceras, incluyendo las células beta del páncreas donde estimula la secreción de insulina en respuesta a una carga de glucosa.
En el hígado, la insulina reduce la producción de glucosa (por inhibición de la glucogenólisis y la gluconeogénesis) y aumenta la conversión de glucosa en glucógeno. La insulina es el único mecanismo mediante el cual se produce la lipogénesis en el adipocito.
Por su parte, el sistema nervioso simpático moviliza los depósitos de energía mediante las catecolaminas y la hormona TSH.
El SNC en la obesidad
La obesidad es un estado en el cual las vías de retroalimentación negativas de la insulina y la leptina son ineficaces. El SNC resiste el efecto regulador de la insulina y la leptina, de tal manera que el apetito no se reduce y el peso aumenta a pesar de depósitos de energía adecuados. Si bien los niveles circulantes de leptina y de insulina están elevados en la obesidad, se produce una interrupción de las señales de saciedad que dependen de estas hormonas y esto produce una falsa sensación de falta de alimento.
bueno eso fuetodo gracias por leeer

