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La Entrega - Mi Creepypasta

Paranormal3/25/2011
La Entrega
Buenas Taringueros, esta vez les traigo mi cuarto Creepypasta que lo hice con ayuda de Mati, un amigo, espero que les guste

Era un día gris, el cielo no se decidía entre solearse o llover, pero por desgracia eso no impedía que yo vaya al trabajo. Estábamos con los muchachos de la pizzería cuando recibimos un llamado como cualquier otro ordenando media docena de empanadas… Fue la hora del sorteo, con mis dos compañeros, Marcos y Jony lo decidimos de la forma más madura, piedra papel o tijera, y el azar se encargo de sentenciarme a la última entrega del día, tome mi moto, coloque las empanadas en la parte trasera y enfile al domicilio…
Mi maldita suerte no me dejo tomar un respiro, y la lluvia no se hizo esperar, reduje la velocidad, y gire en la siguiente cuadra, Belgrano II… Me faltaban dos cuadras y media para llegar a la casa del señor Gonzales, un viejo ciego, que rondaba los 60 años que tenia nietos y usualmente pedía delivery a la pizzería, se destacaba por dar bastante propina… Faltando una cuadra mi mente ya se imaginaba la considerable propina del señor Gonzales, cuando sucedió lo inesperado, instantáneamente, perdí el control de mi moto y esta se cayó arriba de mi pierna quebrándomela en un movimiento demasiado rápido el cual no logre comprender, el dolor era intenso, no lo podía soportar, por suerte mis gritos de dolor llamaron la atención de una vecina que no había visto nunca, mis últimas imágenes antes de perder el conocimiento, fueron las de aquella señora arrodillándose ante mí y la lluvia nublando mis ojos.
Me desperté, exaltado y sin recordar nada, y me llene de preguntas. Estaba sentado en un viejo sillón, y mi pierna yacía tapada con una sabana sobre una silla. ¿Dónde estaba? ¿Qué me había pasado? ¿Quién me había ayudado? ¿Me estarían buscando ya? Todas esas preguntas rondaban sin respuesta en mi cabeza, cuando el pánico me invadió. Trate de abrir la boca, para pedir ayuda, pero estaba totalmente inmovilizado, de pies a cabeza. En eso apareció una anciana, y allí recordé: ella era la anciana que me había ayudado, al caerme de la moto. Se apareció con una charola llena de cosas extrañas, que no había visto en mi vida, y se sentó en una butaca, enfrente de mí.

En ese momento, comenzó a hablar. Tenía una voz particularmente dulce, para tratarse de una anciana. Me dijo: “Eres obstinado, como todos los adolescentes. Sé que les encantan los desafíos a ustedes, pero no deberías haberte metido en ese lago, seguro las criaturas que viven allí han hecho maldades en tu pobre pierna.”
Allí comencé a inquietarme un poco, dado que la señora no estaba muy en sus cabales, y que además, inexplicablemente, seguía sin poder moverme. Pero la señora, ni se inmuto, y prosiguió: “ahora tenemos que curarte esa herida, por suerte mi marido es muy buen curandero, no John?” dijo hablándole al aire.

Allí, definitivamente, me empecé a asustar, mas al ver que quitaba la sabana de mi pierna y mi pierna tenía una herida monstruosa, de unos 15 cm de largo, y empezaba a pasar su mano sobre ella. Me decía suavemente “es una lástima, era una pierna muy bonita… igual podremos hacer algo, John ayúdame…” de repente, la vieja corrió la silla, y mi pierna cayo secamente al suelo, sentí mucho dolor, y en eso la señora dijo “hay John, no puede ser, te dije que la sostuvieras firme… ahora tendremos que cortársela. Espérame aquí querido ya vengo” me dijo, y se fue.
Definitivamente tenía que pedir ayuda, pero no podía gritar, no podía moverme, y antes de que algo se me ocurriera, la vieja volvía con un cuchillo oxidado en la mano. Me dijo “aguanta, que esto no va a doler mucho…” y sentí la hoja oxidada introducirse en mi piel, desgarrándome y cortándome lentamente, hasta que por fin separo mi pierna derecha en dos… Sentí que me iba a morir sin poder gritar, la sangre caía a chorros de mi pierna y no podía hacer nada para evitarlo, sentí que perdía el conocimiento lentamente, mis ojos se cerraban... Pero en eso la señora se levanto de un salto y exclamo “no puedes desmayarte en este momento, es muy importante que estés quieto y lo veas TODO…” y sin dejarme reaccionar, saco un bisturí de su bolsillo, y comenzó a cortar mis parpados. No lo podía creer, sentía terror, al querer cerrar los ojos y no poder… en ese momento, sentí una extraña libertad, en mi brazo derecho y lo primero que atine a hacer, en un acto reflejo, fue moverlo, pero fue un grave error… la señora, sin cambiar su dulce tono de voz, me dijo “te dije que tenias que quedarte quieto, pero parece que no entiendes…” y con el mismo cuchillo afilado, comenzó a cortar mi brazo también, ya era inaguantable, quería morirme de una vez, era demasiado el sufrimiento… y en ese momento, nuestras miradas se cruzaron, y fue como si me hubiera leído el pensamiento, ya que dijo en un tono de voz, nada dulce, sino mas bien siniestro “es inútil, intentar curarte, tu ya no sirves para nada… mejor terminar con esto de una vez” y sentí por tercera y última vez, clavarse el cuchillo , esta vez hasta lo más profundo de mi garganta… El dolor estaba cesando, pronto seria el final…


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