La película argentina El secreto de sus ojos , de Juan José Campanella, se llevó ayer los premios Goya de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España a la mejor película iberoamericana y a revelación femenina para Soledad Villamil.
El reconocimiento, con el que derrotó a La teta asustada , película peruana que, como la de Campanella, aspira al Oscar, es el mismo que históricamente consagró a otras películas argentinas, como La película del rey e Historias mínimas, ambas de Carlos Sorín; Un lugar en el mundo , de Adolfo Aristarain; Gatica, el Mono, de Leonardo Favio; Cenizas del paraíso y Plata quemada , de Marcelo Piñeyro; Sol de otoño, El faro y La fuga , de Eduardo Mignogna; Iluminados por el fuego , de Tristán Bauer; Las manos , de Alejandro Doria, y XXY , de Lucía Puenzo. En ausencia de Campanella, el premio fue recibido por los productores Vanessa Ragone, Axel Kuschevatzky y Mariela Besuievski.
Está claro: para los españoles, y no son excepción los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, El secreto de sus ojos es una película netamente argentina, por contenidos y por director, técnicos y figuras centrales, más allá de una única participación en el reparto y, esto sí es importante, el dinero invertido. Y así quedó demostrado en la fiesta de los premios Goya, que se entregaron anoche en el Palacio Municipal de los Congresos, de Madrid. La velada pareció hecha a medida para Celda 211 - la cuarta película del aquí desconocido Daniel Monzón-, un drama carcelario duro, muy bien narrado, que se llevó ocho de los mejores bustos del pintor de Fuendetodos, entre ellos los destinados a mejor película, director, adaptación y montaje. También, el de mejor actor para Luis Tosar, protagonista de las también aquí estrenadas Los lunes al sol y Te doy mis ojos, por las que, como en esta oportunidad, fue premiado con el Goya. En la película, Tosar compone a Malamadre, un recluso que lidera un motín en el que accidentalmente un aspirante a guardia de seguridad queda atrapado y confundido con los condenados. El joven en aprietos es interpretado por Alberto Amman, ganador como revelación masculina. El debutante, argentino e hijo de exiliados en España durante la dictadura militar, consiguió derrotar a Pablo Pineda, el favorito, protagonista de Yo, también , en la que encarna a un joven con síndrome de Down, que él mismo en verdad padece. La película tuvo en España una recepción de público excelente y, tras su nominación a 16 estatuillas, llegó a alcanzar los 2.000.000 de espectadores.
El reconocimiento, con el que derrotó a La teta asustada , película peruana que, como la de Campanella, aspira al Oscar, es el mismo que históricamente consagró a otras películas argentinas, como La película del rey e Historias mínimas, ambas de Carlos Sorín; Un lugar en el mundo , de Adolfo Aristarain; Gatica, el Mono, de Leonardo Favio; Cenizas del paraíso y Plata quemada , de Marcelo Piñeyro; Sol de otoño, El faro y La fuga , de Eduardo Mignogna; Iluminados por el fuego , de Tristán Bauer; Las manos , de Alejandro Doria, y XXY , de Lucía Puenzo. En ausencia de Campanella, el premio fue recibido por los productores Vanessa Ragone, Axel Kuschevatzky y Mariela Besuievski.
Está claro: para los españoles, y no son excepción los integrantes de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España, El secreto de sus ojos es una película netamente argentina, por contenidos y por director, técnicos y figuras centrales, más allá de una única participación en el reparto y, esto sí es importante, el dinero invertido. Y así quedó demostrado en la fiesta de los premios Goya, que se entregaron anoche en el Palacio Municipal de los Congresos, de Madrid. La velada pareció hecha a medida para Celda 211 - la cuarta película del aquí desconocido Daniel Monzón-, un drama carcelario duro, muy bien narrado, que se llevó ocho de los mejores bustos del pintor de Fuendetodos, entre ellos los destinados a mejor película, director, adaptación y montaje. También, el de mejor actor para Luis Tosar, protagonista de las también aquí estrenadas Los lunes al sol y Te doy mis ojos, por las que, como en esta oportunidad, fue premiado con el Goya. En la película, Tosar compone a Malamadre, un recluso que lidera un motín en el que accidentalmente un aspirante a guardia de seguridad queda atrapado y confundido con los condenados. El joven en aprietos es interpretado por Alberto Amman, ganador como revelación masculina. El debutante, argentino e hijo de exiliados en España durante la dictadura militar, consiguió derrotar a Pablo Pineda, el favorito, protagonista de Yo, también , en la que encarna a un joven con síndrome de Down, que él mismo en verdad padece. La película tuvo en España una recepción de público excelente y, tras su nominación a 16 estatuillas, llegó a alcanzar los 2.000.000 de espectadores.