Un productor rural de 65 años disparó con una escopeta a su empleado, de 55 años, porque no le prestaba el automóvil y lo hirió. El extraño y singular suceso se desencadenó en la mañana del jueves en un campo ubicado caso frente a la aceitera de la ruta provincial 102, a unos 6 kilómetros de General Pico, rumbo a Metileo. Allí tiene una propiedad rural el acusado, un hombre cuyo apellido sería Michellis, de 65 años, a quien por razones médicas se le habría prohibido conducir automóviles, informó MaracóDigital.
Empecinado en que su empleado, de apellido Leguizamón, de 55 años, le prestara el Fiat Uno de color blanco en el que se moviliza, Michellis tomó una escopeta calibre 16 de dos caños y sin mediar palabra, ante la negativa del trabajador, disparó dos veces en dirección a él.
Las fuentes policiales entendieron probable que Michellis haya observado sangre en el cuerpo de Leguizamón, por su conducta posterior. Pero lo perdió de vista porque el empleado puso distancia del patrón lo más rápido que pudo y se perdió de vista entre los pajonales del cuadro cercano al casco rural.
Michellis tiró el arma sobre el asiento del auto y partió velozmente hacia General Pico. Eran alrededor de las 9.30 de la mañana cuando llegó a la esquina de las calles 2 y 21, frenó y abandonó el vehículo, al tiempo que dio cuenta de la situación vivida momentos antes, exclamando a viva voz, al paso de la gente, que había matado a dos personas.
Los que lo oyeron a los gritos tomaron distancia, despavoridos, y llamaron a la policía, que lo demoró de inmediato y se dirigió al campo donde el hombre decía que había ocurrido el supuesto doble homicidio.
Cuando los uniformados arribaron al predio, fueron recibidos por Leguizamón, que caminaba cojeando: había sido alcanzado por un perdigón en su tobillo izquierdo.
El trabajador aclaró que él era la única persona que estaba en el campo junto a Michellis cuando fue atacado. Leguizamón fue trasladado al Hospital Centeno, donde fue dado de alta poco después, ya que la herida fue muy leve.
En el transcurso de la mañana, el juez encargado del caso, Horacio Tolosa, ordenó al sicólogo forense efectuar una pericia al acusado, que concluyó con la decisión de internar a Michellis en calidad de detenido.
Las fuentes consultadas indicaron que el profesional médico concluyó que el hombre sufre un delirio paranoide extremo que lo torna muy peligroso para terceros.
diariotetual.com
Empecinado en que su empleado, de apellido Leguizamón, de 55 años, le prestara el Fiat Uno de color blanco en el que se moviliza, Michellis tomó una escopeta calibre 16 de dos caños y sin mediar palabra, ante la negativa del trabajador, disparó dos veces en dirección a él.
Las fuentes policiales entendieron probable que Michellis haya observado sangre en el cuerpo de Leguizamón, por su conducta posterior. Pero lo perdió de vista porque el empleado puso distancia del patrón lo más rápido que pudo y se perdió de vista entre los pajonales del cuadro cercano al casco rural.
Michellis tiró el arma sobre el asiento del auto y partió velozmente hacia General Pico. Eran alrededor de las 9.30 de la mañana cuando llegó a la esquina de las calles 2 y 21, frenó y abandonó el vehículo, al tiempo que dio cuenta de la situación vivida momentos antes, exclamando a viva voz, al paso de la gente, que había matado a dos personas.
Los que lo oyeron a los gritos tomaron distancia, despavoridos, y llamaron a la policía, que lo demoró de inmediato y se dirigió al campo donde el hombre decía que había ocurrido el supuesto doble homicidio.
Cuando los uniformados arribaron al predio, fueron recibidos por Leguizamón, que caminaba cojeando: había sido alcanzado por un perdigón en su tobillo izquierdo.
El trabajador aclaró que él era la única persona que estaba en el campo junto a Michellis cuando fue atacado. Leguizamón fue trasladado al Hospital Centeno, donde fue dado de alta poco después, ya que la herida fue muy leve.
En el transcurso de la mañana, el juez encargado del caso, Horacio Tolosa, ordenó al sicólogo forense efectuar una pericia al acusado, que concluyó con la decisión de internar a Michellis en calidad de detenido.
Las fuentes consultadas indicaron que el profesional médico concluyó que el hombre sufre un delirio paranoide extremo que lo torna muy peligroso para terceros.
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