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La leyenda argentina del Cerro Punta Negra Los huarpes desarrollaron sus vivencias en la mitad norte delactual territorio de la provincia de Mendoza en Argentina. Algunos deellos habitaron la orilla del río Tumy, y es allí donde se genera estaleyenda; la leyenda del Punta Negra. Los huarpes, aborígenes cazadores, recolectores y, según lascircunstancias, agricultores; vivían en el Valle de Uco, a las orillasdel río Tunuyán y de los innumerables arroyos que cruzan de oeste aeste esas hermosas tierras. Desandaban los días mansamente, sin tenermayores preocupaciones, hasta que, en días aciagos, fueron alcanzadospor hordas indígenas provenientes del poniente, del otro lado de lacordillera. Los pueblos fueron entonces arrasados una y otra vez,quemadas las cosechas, sus viviendas, raptadas sus mujeres y niños,muertos sus hombres de trabajo. Cauén, hijo altivo de un cacique huarpe, cansado de tanto pillaje,de tanta injusticia, un día formó una tropa y partió rumbo al poniente,a la sierra andina, para buscar la solución al problema que vivía sugente. No encontraron a los bandidos, pero sí sus rastros, encontraronel paso por donde raudamente los malvivientes ingresaban al Cuyún yescapaban luego de cometer sus fechorías. Prontamente decidieron levantar un muro en un punto en que laquebrada se angostaba lo suficiente. Piedra sobre piedra, arcilla yagua, piedras…. Levantaban más piedras, sin descanso, sin resuello,solamente pensando en la seguridad de la tribu que esperaba en el valleque Cauén encontrar la solución a tantos males. El trabajo era hartoduro, los guerreros se sentían fatigados e hicieron un alto al llegarlas sombras de la noche. Cauén, haciendo un extraordinario derroche de esfuerzo, continuócon la labor. No le importaba la oscuridad ni el frío de la nievecercana. Seguía y seguía, le bastaba para ello el sólo pensar en sugente y en todo lo que aquellos maleantes que llegaban a destrozar suscosechas lpor aquél paso le habían hecho. El sol del amanecer mostrócon sus rayos un nuevo muro: un cerro, que se apareció a la vista delos guerreros. ¡Es Cauén!. Sí. Su negra cabellera semejaba rematar elcerro. Así lo atestiguaron los huarpes de la caravana. Cauén no apreció. Se fue con la luna. Cauén se transformó en elnuevo Cerro que, desde entonces protegió a los huarpes de los maleantestranscordilleranos. Desde entonces, el Cerro Punta Negra – tal como erala cabellera de Cauén – dominó los altos e impidió pasar las hordasasesinas. El nacimiento de las aguas termales de Cacheuta La leyenda de Cacheuta se sitúa en el corredor andino, al oeste dela ciudad de Mendoza, en Argentina, y transcurre en los tiempos de laconquista del Perú. En ese entonces, Francisco Pizarro se habíaapoderado del Cuzco y apresado al Inca Atahualpa, por el que pedía unfabuloso rescate en oro. La noticia llegó a todos los rincones delimperio y conmovió a sus habitantes. Todos los indios se pusieron atrabajar para conseguir el oro que pedía al conquistador, y aquélpedido que más bien era una orden fue llevado por los chasquis a todaslas poblaciones, para que aunaran esfuerzos en salvar la vida del SeñorInca. En los confines del vasto territorio imperial, hacia el sur,habitaba la nación huarpe en un valle llamado Cuyo, e incluso allí lastribus pusieron su empeño en conseguir el oro para llevarlo a la sededel Imperio. Una tribu, comandada por el cacique Cacheuta, asentada enla precordillera andina a orillas del río Mayumpoto se dispuso a subira lo alto de la sierra para poder extraer todo el mineral posible. Alpoco tiempo bajaban las llamas cargadas con el precioso metal. Luego de reunir toda la riqueza posible, las llamas, cargadas conlos sacos henchidos de oro estaban prestas a obedecer las órdenes de lacaravana. Después de la invocación religiosa de rigor, se emprendió elviaje por los tortuosos caminos cordilleranos. Fue necesario bordearabismos, vadear arroyos y ríos caudalosos y sortear muchos espaciospeligrosos en la cordillera andina. Cacheuta dirigía a su gente, que iba protegiendo la marcha de losanimales y del oro. De pronto, un pájaro negro sobrevoló la tropa. Aeste le siguió otro, y luego otro, hasta que una oscura bandada hizopresagiar el peligro. El cacique quiso apresurar el paso en aras dellegar pronto al valle de Uspallata, donde residía el caciqueCoinincha, amigo de la tribu. Sin embargo, de pronto, un tumulto de polvareda y gritos de guerrase oyó venir desde el fondo de la quebrada. A galope tendido, animalesmontados por hombres con rayos de muerte se abalanzaron sobre lapacífica caravana de Cacheuta. Este ordenó el adelantamiento de loslanceros para proteger a las llamas y a la preciada carga quetransportaban, pero la mayoría cayó muerta antes de que ninguno de losindios pudiera hacer nada, fulminadas por los rayos de fuego quelanzaban los hombres desconocidos. Cacheuta ordenó entonces retirar lasllamas a un lugar seguro para proteger el cargamento. La arremetida de los conquistadores fue feroz, e hizo estragosentre los pacíficos huarpes. Cacheuta, junto a un pequeño grupo a sumando logró retirarse encaramándose en una cornisa que zigzagueabapeligrosamente en una barranca muy profunda. Los españoles cargaroncontra ellos, pero una gran nube les impidió la visión y gruesoschorros de agua hirviendo cayeron sobre los soldados montados, quemandoa hombres y a bestias, las que se abalanzaron aterradas al abismo de labarranca profunda del río Mayumpoto. Nunca más se supo del cacique y del cargamento de oro quetransportaban las llamas. Lo que sí puede verse en ciertas noches deluna llena, es la silueta recortada contra el cielo andino, en loscerros, de una veintena de llamas que caminan cargadas, repechando unacuesta rumbo al norte. ¿Serán las llamas con el oro, camino al Cuzco? Mientras tanto, las aguas calientes siguen manando por siempre delas entrañas de la montaña. Pero ahora lo hacen para curar las heridasde los hombres y restablecer la salud a los enfermos. Este es el origen– según la leyenda – de las aguas termales de Cacheuta. La Casa del Pino, leyenda argentina En Argentina, en la vieja Mendoza achaparrada, provincia ubicada enel centro oeste de Argentina, nació la leyenda de “La casa del Pino”.La Cañada era un lugar al que, mansa y habitualmente, iban a descansarlos laguneros venidos de las lagunas de Huanacache, luego del largotransitar trayendo hacia la ciudad los productos de la tierra y el aguaque ellos vendían a las familias asentadas en el incipiente caserío. Los cantos, dichos y contares eran el marco propicio para eldescanso luego de la larga jornada y como preludio para que, al díasiguiente, comenzara el sempiterno regateo por las frutas, verduras,cestos de totora y los preciados peces que eran traídos desde laslagunas. Un pino enhiesto servía de natural refugio a los indioshuarpes que llegaban desde la tierra de Lavalle, uh distritocolindante. Hasta a estas tierras llegó la cacería de brujas que se habíainiciado con tantas aguas de distancia. Un buen día, una mujer venidahasta esas tierras desde Castilla fue sentenciada a morir colgada deaquel pino por cuanto fue acusada de diabla y bruja. Aún cuentan lopobladores, que han mantenido la memoria colectiva por medio de susnarraciones orales dictadas por los viejos de las tribus y transmitidasde generación en generación, que al momento de ser ahorcada, Brunegilda– ese era su nombre – profirió extraños, horrendos y guturales gritosque no sonaban humanos, y juró vengarse aún después de muerta. Asímurió, ahogada por el cáñamo mortal de la justicia, pero volvió con másfuerza en sus brujerías. En las noches oscuras, vestida de intenso blanco se aparecía aquienes transitaban el lugar y los hechizaba con sus conjurosmisteriosos y secretos. Enamoraba a los hombres y hacía que se ahogaranen el remanso de las aguas sin que nadie pudiera explicárselo. Sinembargo, rehuía de aparecerse a las mujeres de las tribus que pasabanpor aquellas tierras de noche, quizá, por aquella que dicen que todamujer posee una poderosa hechicera en su interior. Mientras, con el correr de los años, el verde ramaje del pino fuemostrando poco a poco, entre sus ensombrecidas ramas, la silueta de unahermosa mujer, vestida de blanco. Es la “bruja diosa”, como la llamanlos lugareños, y a ella se le ofrendaban las más diversas promesas enagradecimiento por favores recibidos. Mientras tanto, la casa del pino – así se llamaba a la vivienda queestaba en las cercanías – sigue siendo motivo de misterios, de duendes,de fantasmales figuras que recuerdan a aquella bruja castellana que seatrevió a desafiar la autoridad de entonces. La leyenda del Viento Zonda en Argentina En las provincias argentinas de Mendoza y San Juan, en el períodode los meses que va de agosto a diciembre, corre algunas veces ydependiendo de los caprichos del clima, un viento caliente y seco quese origina en el océano Pacífico. Este viento corre llevando airehúmedo y fresco, que produce nevadas y lluvias en el lado chileno de lacordillera y parte del lado argentino. Sin embargo, al bajar a los llanos, por un efecto termodinámico, elaire se comprime y calienta, y sopla en los valles de la regiónargentina con ráfagas fuertes y violentas, que producen muchas vecesdestrozos en las poblaciones, además de producir en los pobladoresproblemas médicos, sobe todo a la gente que sufre de asma o alergias.Este viento es conocido como el Viento Zonda. La leyenda que explicalos orígenes de este viento tiene su origen en el pueblo de los indioshuarpes. Hace muchos años, los integrantes de esta tribu eran agricultores ycazadores, y también vivían gracias a la recolección de frutossilvestres. De entre ellos, había un joven indio llamada Gilanco, quesobresalía entre todos sus compañeros por sus habilidades en la cazacon el arco y la flecha; no había nadie en la tribu que poseyera unamejor puntería. Su único defecto era su soberbia, que lo empujaba acazar animales en demasía, sólo para vanagloriarse de su destreza. Un día, mientras el joven descansaba luego de una jornada de cazainnecesaria, se le apareció la Pachamama envuelta en un fuerte viento,enojada por su proceder. Allí le previno de que si seguía matandotantos guanacos por diversión, pronto desaparecerían dela faz de latierra y ya no habría más pieles ni carne para nadie; y lo amenazó conun castigo si no cejaba en su empeño de matar animales sólo pordiversión. Luego, el espíritu de la Madre Tierra desapareció tal comohabía llegado. Gilanco, no obstante, no tomó en cuenta sus palabras, y no sólo noabandonó sus costumbres, sino que además de guanacos, emprendió tambiénla caza de liebres, vizcachas, piches, y cuanto animal se cruzara en sucamino. Pasado un tiempo, la Pachamama volvió a aparecérsele, y, por haberdesobedecido su consejo, condenó a Gilanco y a su pueblo a sufrir losembates de un viento rastrero y caliente como el infierno, que losahogaba en tierra e incendiaba los campos y quemaba las chacras, cuyafuerza volaba los ranchos, mataba a los viejos y enloquecía a losjóvenes… Dioses de los indios Selk’nam, dioses onas Los Onas, o indios Selk’nam, fueron un grupo étnico que vivió en laisla de Tierra del Fuego, en la parte más austral del planeta. Eranhábiles cazadores de guanacos y otros animales y llamaban la atenciónpor su gran altura, ya que solían medir en torno a 1,80. Vivían en pequeñas comunidades compuestas de dos o tres familias,no más. Su panteón de dioses era extenso y muchos de sus espíritusrepresentaban partes de la naturaleza. Vamos a conocer mejor a los dioses de los Onas: - Temáukel: es el Ser Supremo de los onas, creador del hombre, losanimales, las plantas y todo lo que existe. Existió siempre y porsiempre existirá, como el Dios de los cristianos. A decir verdad comotodos los dioses supremos de casi todas las religiones del planeta.Vive en el cielo, detrás de las estrellas. Las almas cuando mueren vanhacia él y se quedan en el cielo para siempre. - Kran: es el hombre-sol de los onas. Si bien ahora su casa es elcielo, antes era un excelente cazador que vivía en la Tierra. Despuésde una terrible batalla subió al cielo detrás de Kra, la mujer-luna.Allí lo esperaba Kranakhataix, su padre. - Kra: es la mujer-luna. Odia a los hombres, por lo que de tanto entanto suele devorarse alguno de ellos. Para engañarlos cambia suaspecto, lo que se corresponde con las fases lunares. Es un espírituiracundo que de tanto en tanto se suele teñir de rojo por tanta iraalmacenada. Tal vez esta característica se relacione con los eclipsesde luna, momento en el cual el astro se vuelve rojizo debido a unefecto lumínico. - Akáinik: es la hermanastra de Kra y representa el espíritu del arco iris. - Short: es una deidad malvada y peligrosa. Es el espíritu de laspiedras blancas. Viste un traje de este color, lo que contrasta con sucuerpo negro y cornudo. Va armado con un palo con el que castiga a todoaquel que alcanza. Suele perseguir a las personas, que para evitar susgolpes se trepan a los árboles, puesto que Short no puede treparlos,aunque si intentará derribarlos a pedradas. A ningún otro espíritu sele teme más. - Jalpen: es la esposa de Short y representa el espíritu de lasnubes entre los onas. Se la imagina vestida de blanco y con un vuelosilencioso. Decían que su cabeza se alarga mucho hacia atrás. - Oleming: aquellos hombres que resultan heridos por Short, soncurados por este espíritu de los cielos onas. Cura todas las heridassin dejar cicatriz alguna o acaso pequeñas señales. Anda pintado demanchas rojas y blancas. - Huepen Mehn: es el espíritu de la montaña. - Hashe: es el espíritu del árbol seco. Es de color rojo oscurocaracterístico de las plantas muertas. Su grito se escucha desde lejosy anuncia su venida. Al oírlo, los hombres y las mujeres huyen de loscampamentos. Cuando el Hashe llega hace destrozos. Casi nunca se lodeja ver, pero si se pueden escuchar sus alaridos que causan terror. - Quemanta: espíritu del árbol vivo. Viste de cortezas, ramas yhojas de las lengas y coihues vivos de la región más austral del mundo.Es inofensivo, pero las mujeres le temen, por lo que huyen de supresencia cuando lo intuyen cerca. - Mehn: es la sombra de los muertos que vaga por la tierra como si fuera un alma en pena. - Cenuke: ser mítico ona que mataba por puro placer. Violento enextremo. Durante su estadía en la Tierra se le llamó Hásaps, sólo alfinal, cuando se transformó en estrella se cambió su nombre por el deCenuke. - Fosha: Es el dios del aire y vive en los bosques. El mate, la leyenda de su origen Los guaraníes cuentan que la luna, Yacy, paseaba desde siempre porlos cielos nocturnos, observando curiosa los bosques, las lagunas, elrío y los esteros desde lo alto. Cada día contemplaba su belleza comouna niña que está conociendo el mundo por primera vez. Sin embargo, a sus oídos fueron llegando los relatos de quieneshabían visitado el mundo y que le iban contando de la vida de losanimales, de la belleza de las flores, del canto de los grillos, elpiar de las aves, del sonido del río… y la luna fue tornándose cada vezmás curiosa y con deseos de visitar la tierra. Así que un día se decidió y, junto con Araí, la nube, fue a pedirleautorización a Kuaray, el Sol, para que las dejase bajar un día a latierra para así poder contemplar de cerca las bellezas del mundo. Eldios Sol se mostró reacio a dejarlas partir, pero por fin cedió y lasdejó marchar. Sólo les impuso una condición: en la tierra seríanvulnerables a los peligros de la selva como cualquier humano, aunquetambién serían invisibles para estos. Luego las dejó partir. Fue así como la luna, Yacy, llegó un día a la tierra. Y junto conAraí fueron visitando los lugares que veían desde las alturas,maravillándose a cada paso. Observaron de cerca como las arañas tejíansus redes, sintieron el frío del agua del río, tocaron la tierra rojacon sus manos. Tan absortas en su mundo estaban ambas diosas que no se percataronde la acechanza de un yaguareté que las seguía de cerca. El felinoestaba hambriento y quería comer, por lo que en un momento largo elzarpazo para atrapar a las mujeres. En el momento justo cuando estaba por alcanzarlas, el animal fuealcanzado por una flecha lanzada por un joven cazador guaraní, quejusto pasaba por el lugar, y que sin saberlo, salvó la vida de lasdiosas. El joven cansado por la búsqueda, pero feliz por su conquista,decidió descansar al pie de un árbol, antes de regresar a la tribu. Yentonces se durmió. Y en sus sueños fue visitado por las diosas que, vestidas deblanco, le hablaron con cariño. Yacy le dijo que como símbolo degratitud, cuando llegue a su tribu, encontrará un arbusto a la entradaque nunca antes había visto. Le dijo como hacer con sus hojas parapreparar una infusión que uniría a las personas de todas las tribus,como símbolo de hermandad y de confraternidad. Cuando se despertó y volvió con su gente, el joven cazador vio elarbusto a la entrada del campamento y siguiendo las instrucciones quela diosa le dio en sueños, el muchacho buscó una calabaza hueca, picólas hojas del arbusto, las puso dentro y llenó el cuenco con agua.Luego, con una pequeña caña tomó la bebida. Inmediatamente compartió la infusión con la gente de la tribu queobservaban curiosos es trabajo del cazador. La calabaza fue pasando demano en mano, y todos fueron tomando la infusión. Así nació el mate, que une a las personas, que es un símbolo de pazy confraternidad. Y que fue un regalo de la luna a los hombres para quecompartan vivencias, para que fomenten su amistad, o para que disfrutenun silencio compartido. Panteon de dioses Tobas, mitologia argentina Los indios Tobas vivían en la zona del centro norte argentino, laque se llama Chaco Oriental. Se trataba de una comunidad extensa ybelicosa que poblaba una región de miles de kilómetros cuadrados, quesupieron vivir y defender su territorio en épocas de la conquista. Hoy mantienen una población reducida que, paradójicamente es una delas más numerosas de la Argentina con cerca de 60.000 habitantes.Lamentablemente, sus actuales condiciones de vida distan mucho de serdignas, y muchas de estas personas están sufriendo de pobreza extrema,viviendo en condiciones inhumanas y soportando la ignorancia, laindiferencia y la falta de respeto de las autoridades que sedesentienden de su situación y los dejan relegados en ranchos dondemueren de hambre o carcomidos por enfermedades que no pueden tratar. Su panteón de dioses era rico en historias y variado en atributos.Presentamos algunos de las deidades de los Tobas, las cuales nos hablande su grandeza pasada, de su visión de la tierra y el cosmos. - K´ata: es el dios supremo de los Tobas. Vive en las alturas desdedonde ve y oye todo lo que pasa en las tierras. Nadie conoce su figura,por lo que se supone incorpóreo. A él le ruegan los que salen abatallar, o los que van de caza. Vive desde siempre y para siempre. - Payak: es el espíritu del mal. Siente placer absorbiendo lasangre de los que están enfermos hasta matarlos. Se dice que es elresponsable de todas las muertes que ocurren, excepto de aquellas queson ocasionadas por la guerra. Cuando un enfermo se cura es porquePayak se ha alejado de la persona y lo deja tranquilo. También penetralos cuerpos de las personas para tomar sus almas. Lo hace en forma dealacrán o de lagarto, y es el shamán de la tribu quien debe expulsar elespíritu invasor. - Nowet: es el Señor de los Animales Terrestres. A él obedecentodos los seres vivos que viven sobre la superficie de la tierra, perotambién la naturaleza que produce tormentas, o sequías según los deseosdel dios. Es ayudado en sus labores por pequeñas mujeres llamadasWashí. A Nowet se le atribuye la forma de una constelación, aunqueposee una gran capacidad para metamorfosearse. Puede hacer el bientanto como el mal, lo que le da cierto aspecto de justiciero, sobretodo cuando castiga a aquellos cazadores que matan más de la cuenta. - Nalah: curiosamente, y a diferencia de casi todas las culturasdel mundo, es la deidad que representa al Sol, pero es de carácterfemenino. Tiene dos cabañas, una que deja al amanecer para caminar loscielos del mundo, y la otra que está en el inframundo, lugar querecorre por las noches dando calor a los muertos. Durante las épocasestivales, y desde el solsticio de verano, es una joven, pero en losdías de invierno, es una vieja que apenas puede con su cuerpo y marchapenosamente. - Kalk´rroik: es la luna de los Tobas, de característicasmasculinas. Se lo representa como un ser de gran barriga, algotransparente que deja traslucir sus intestinos azulados. Alumbra elmundo en las noches montado en un burro porque así lo dispuso K´ata. Aveces desaparece porque se muere, pero resucita a lo dos o tres días yvuelve a recorrer los cielos nocturnos. También suele visitar vestidode viejo a las mujeres de las tribus para avisarles que al díasiguiente les vendrá el período. - Tanqui: héroe mítico de los Tobas. A él se le adjudica el robodel fuego que entrega a los hombres, como si fuera una especie dePrometeo del sur. Todas las aventuras y proezas que se le adjudican sonpositivas. - Danaik: es el dios de los avestruces. Los cuida y no permite que nadie los cace sin una necesidad real de comida. Estos son algunos de los dioses de los Tobas que nos hablan de estacultura que tuvo su esplendor, y que hoy sobrevive entre tantamodernidad que las asfixia. El mito de la cruz en el cielo Nemec era el mejor cazador de la tribu de los mocobíes, tribu cuyoorigen lo encontramos en el sur del Chaco, Argentina. Su habilidad ydestreza le daban fama entre su gente. No había animal que pudieraescapársele. Y no había rival que pudiera competir con él. Al acercarse el día en que se iba a llevar a cabo la fiesta másimportante de la tribu, el cacique se dio cuenta que las plumas con lasque se adornaba la cabeza y el cuerpo, estaban ajadas, resecas ydescoloridas. Recordó que un día su padre le había dicho que existía unanimal que tenía las plumas más hermosas que pudiera imaginar. Setrataba de Manic, el ñandú. Por lo que el cacique, decidido a conseguiresas plumas, llamó a Nemec y le pidió que vaya por el ñandú y por susplumas. Entonces el joven cazador se dispuso a emprender la misión. Antes de partir escuchó las palabras de los sabios de la tribu. ”Esel animal más rápido que puedas imaginar, aunque le cuesta un pocotomar velocidad”, “Manic nunca deja de estar atento a su alrededor porlo que es difícil cazarlo”, “sus huellas son como las de un ave, peromucho más grandes”, “sigue el camino hacia el sur, pues allí vive elñandú”… Nemec escuchó con humildad y a la mañana siguiente emprendió elviaje en busca del animal. Caminó durante días y días sin perder la calma, ni las esperanzas.Anduvo por selvas, bosques, llanuras. Cruzó ríos. Soportó el frío y elviento. La noche y la soledad. Tanto caminó Nemec que los paisajes que lo acompañaban se fueronhaciendo menos altos y más secos y desoladores. El aire infundíavientos de tristeza que sonaban a silbidos lejanos. Y en medio de tantosuelo marchito, encontró un día al ñandú. Lo descubrió comiendotranquilamente los duros pastos de la región. Su largo cuello se hundíasobre el piso buscando el alimento. Sus patas eran largas y finas acomparación del cuerpo gordo y pesado. Sus plumas eran grandes ybellas. Su sola presencia infundía de vida a una tierra por demás deagreste. Nemec se sentó maravillado a observar al animal. Así permaneció un tiempo hasta que Manic, el ñandú, se percató dela presencia del hombre y se alejó corriendo. Para Nemec éste era elinicio de la caza. Entonces se dispuso a seguir las huellas del animal,que caminaba hacia el sur. Fue un juego entre dos contrincantes de excelencia. Iban ambosrumbo al sur. Uno escapando a grandes velocidades. El otro siguiendo lahuella con paciencia y tratando de acercarse lo más posible al animal.La persecución duró días. El joven se sentía cada vez mas cerca delanimal. Aunque nunca llegó a estar lo suficiente como para arrojar sulanza. Pero un atardecer Nemec se acercó a Manic lo suficiente, sin queéste pudiera reaccionar a tiempo. Entusiasmado el joven tomó su lanza yse dispuso a correr para arrojársela al animal. El ñandú desprevenidose percató tarde de la presencia del hombre y comenzó a correr, pero lecostaba tomar velocidad para escapar. El joven estaba a punto de lanzarsu arma, cuando vio con extrañeza cómo Manic empezaba a tomar vuelo,elevándose por los aires. Nada pudo hacer el hombre. Con su lanza caída en su mano, el jovense quedó parado en el suelo del mundo, viendo como el animal se alejabamajestuoso por los aires, dejando tras de si, algunas plumas olvidadasy las huellas de su andar que se perdían. El ñandú voló rumbo a lanoche que se avecinaba y fue desapareciendo de a poco. Mientras se iba,el joven pudo ver como de la cabeza, de sus pies, y de la punta deambas alas, nacían cuatro estrellas que se iban haciendo más brillantesen el firmamento a medida que la figura de Manic desaparecía. Nemec, por primera vez en su vida, volvió a la tribu sin su presa,pero con el corazón colmado por la entereza del animal, que habíapodido escapar convirtiéndose en firmamento, y que ahora caminaba juntoa él, dibujado en el cielo, marcando con sus estrellas una cruz rumboal sur.
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