No Te Va Gustar - Por lo menos hoy
En el último año, no Te Va Gustar giró por América y Europa, trabajó intensamente en Montevideo y convocó a Juanchi Baleirón, Perico mayor y uno de los productores más inteligentes de Argentina. Todo eso se refleja en el sexto disco de los uruguayos.
Con menos calentura rítmica y sin mucho lugar para el baile, NTVG se encuentra con el cemento y abandona la impronta latina y los tímidos beats electrónicos de El camino más largo.
El comienzo con "Angel con campera" y su espíritu stone mid tempo es un claro ejemplo. Baleirón supo entender las obsesiones de Emiliano Brancciari y leer la música del grupo, por lo que recortó el exceso de percusión y aquellos vientos omnipresentes, y convirtió por momentos al noneto en una curtida y elegante banda de bar.
Con un sonido más orgánico y menos pretensioso, Brancciari regresa sobre sus melodías agridulces, pero lo hace de forma más punzante y despojada ("Los indiferentes", apoyado en una backing band que por momentos toma prestadas las pilchas de los Heartbreakers de Tom Petty y luce etiqueta cool ("El equilibrista", con coro gospel incluido). El amor, la desigualdad, el olvido, los temores del hombre común, la discriminación y la violencia vuelven a la pluma del argentino, que se descarga sin culpa con un incendiario solo de guitarra en la bellísima "Arde".
Por Daniel Jimenez
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Extraido de ACA
En el último año, no Te Va Gustar giró por América y Europa, trabajó intensamente en Montevideo y convocó a Juanchi Baleirón, Perico mayor y uno de los productores más inteligentes de Argentina. Todo eso se refleja en el sexto disco de los uruguayos.
Con menos calentura rítmica y sin mucho lugar para el baile, NTVG se encuentra con el cemento y abandona la impronta latina y los tímidos beats electrónicos de El camino más largo.
El comienzo con "Angel con campera" y su espíritu stone mid tempo es un claro ejemplo. Baleirón supo entender las obsesiones de Emiliano Brancciari y leer la música del grupo, por lo que recortó el exceso de percusión y aquellos vientos omnipresentes, y convirtió por momentos al noneto en una curtida y elegante banda de bar.
Con un sonido más orgánico y menos pretensioso, Brancciari regresa sobre sus melodías agridulces, pero lo hace de forma más punzante y despojada ("Los indiferentes", apoyado en una backing band que por momentos toma prestadas las pilchas de los Heartbreakers de Tom Petty y luce etiqueta cool ("El equilibrista", con coro gospel incluido). El amor, la desigualdad, el olvido, los temores del hombre común, la discriminación y la violencia vuelven a la pluma del argentino, que se descarga sin culpa con un incendiario solo de guitarra en la bellísima "Arde".
Por Daniel Jimenez
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