¿Vives pendiente de las necesidades de los otros?. Prometo que al finalizar de leer serás mas inteligente para administrar tu generosidad, sin pecar de egoísta.
La guía del buen generoso que no corre riesgos.
Me encanta ofrecerme para hacer cualquier tipo de favor aún antes de que me lo pidan, se siente bien. ¿O será que tengo el SI fácil, o no sé decir NO?.
Como ser generoso
Conozco personas que compran regalos en nombre de todo el resto de familiares y amigos, y los que van a hacer las compras para sus vecinos.
A veces – muy de vez en cuando – encuentras alguien que responde de la misma manera cuando, rarísima vez, necesitas algo de los demás.
Pero, en general, las personas generosas terminan topándose, tarde o temprano, con una realidad dura de afrontar: el supuesto egoísmo de los otros, que no asumen las mismas responsabilidades.
Detrás de esta gran generosidad se oculta a veces la silenciosa necesidad de ser querido. Y hay también una buena cuota de omnipotencia, un “poder todo” ante los ojos de los demás.
Si eres de esas personas que hacen demasiados favores, siempre estás dispuesto a prestar dinero o ayudar, ponte a salvo de algunas conductas exageradas que probablemente, complican tu vida.
Nada a cambio
Ser generoso es una actitud positiva. Pero lo importante es que siempre que entregues algo, tengas presente que no recibirás lo mismo a cambio.
De lo contrario terminarás sintiéndote muy frustrado e incomprendido.
Identificar aprovechadores
Hay personas que tienen actitudes muy egoístas y es saludable que sepas identificarlas. Presta atención también a aquellos que se muestran demasiado cómodos y que no tienen inconvenientes en que otros les solucionen sus problemas.
En general, son los que mejor se “enganchan” con las personas generosas, pero son también los que con mayor indiferencia responden si alguna ves les pides algo.
Involucrarse menos
Evita anticiparte a los pedidos de los demás. Si puedes ayudar, hazlo. Pero deja de estar pendiente de organizarle la vida a tu hermana separada o de preocuparte porque tu mejor amiga no llega a fin de mes con el dinero.
Los demás pedirán colaboración si hace falta.
Primero yo, luego los otros
Tienes que permitirte decir “NO” si no puedes o no tienes ganas. No tener ganas de algo es un motivo tan valedero, en algunos casos, como no poder por alguna razón aparentemente objetiva.
Si ayudas menos, es probable que al principio te quede mas tiempo libre. Por ejemplo, para pensar y hacer cosas para ti mismo.
¿Vives pendiente de las necesidades de los otros?. Prometo que al finalizar de leer serás mas inteligente para administrar tu generosidad, sin pecar de egoísta.
La guía del buen generoso que no corre riesgos.
Me encanta ofrecerme para hacer cualquier tipo de favor aún antes de que me lo pidan, se siente bien. ¿O será que tengo el SI fácil, o no sé decir NO?.
Como ser generoso
Conozco personas que compran regalos en nombre de todo el resto de familiares y amigos, y los que van a hacer las compras para sus vecinos.
A veces – muy de vez en cuando – encuentras alguien que responde de la misma manera cuando, rarísima vez, necesitas algo de los demás.
Pero, en general, las personas generosas terminan topándose, tarde o temprano, con una realidad dura de afrontar: el supuesto egoísmo de los otros, que no asumen las mismas responsabilidades.
Detrás de esta gran generosidad se oculta a veces la silenciosa necesidad de ser querido. Y hay también una buena cuota de omnipotencia, un “poder todo” ante los ojos de los demás.
Si eres de esas personas que hacen demasiados favores, siempre estás dispuesto a prestar dinero o ayudar, ponte a salvo de algunas conductas exageradas que probablemente, complican tu vida.
Nada a cambio
Ser generoso es una actitud positiva. Pero lo importante es que siempre que entregues algo, tengas presente que no recibirás lo mismo a cambio.
De lo contrario terminarás sintiéndote muy frustrado e incomprendido.
Identificar aprovechadores
Hay personas que tienen actitudes muy egoístas y es saludable que sepas identificarlas. Presta atención también a aquellos que se muestran demasiado cómodos y que no tienen inconvenientes en que otros les solucionen sus problemas.
En general, son los que mejor se “enganchan” con las personas generosas, pero son también los que con mayor indiferencia responden si alguna ves les pides algo.
Involucrarse menos
Evita anticiparte a los pedidos de los demás. Si puedes ayudar, hazlo. Pero deja de estar pendiente de organizarle la vida a tu hermana separada o de preocuparte porque tu mejor amiga no llega a fin de mes con el dinero.
Los demás pedirán colaboración si hace falta.
Primero yo, luego los otros
Tienes que permitirte decir “NO” si no puedes o no tienes ganas. No tener ganas de algo es un motivo tan valedero, en algunos casos, como no poder por alguna razón aparentemente objetiva.
Si ayudas menos, es probable que al principio te quede mas tiempo libre. Por ejemplo, para pensar y hacer cosas para ti mismo.
Cuidado con la generosidad en materia de dinero. A vos también te cuesta ganarlo. Elegir a quien se presta no es ser un tacaño ni poco solidario.
No perderás buenos amigos
Plantéate una nueva forma de encarar tus vínculos y relaciones. Que los demás te quieran por lo que eres, no simplemente porque vives haciendo favores. Escucha a tus deseos mas que a tu voluntad.
Verás que al respetarte mas a vos mismo, las personas que realmente te quieren seguirán haciéndolo, aunque ya no seas tan, pero tan, generoso como antes.
Espero que entiendas: Ser muy generoso con los demás implica ser muy egoísta con uno mismo. Intenta equilibrar.
La guía del buen generoso que no corre riesgos.
Me encanta ofrecerme para hacer cualquier tipo de favor aún antes de que me lo pidan, se siente bien. ¿O será que tengo el SI fácil, o no sé decir NO?.
Como ser generoso
Conozco personas que compran regalos en nombre de todo el resto de familiares y amigos, y los que van a hacer las compras para sus vecinos.
A veces – muy de vez en cuando – encuentras alguien que responde de la misma manera cuando, rarísima vez, necesitas algo de los demás.
Pero, en general, las personas generosas terminan topándose, tarde o temprano, con una realidad dura de afrontar: el supuesto egoísmo de los otros, que no asumen las mismas responsabilidades.
Detrás de esta gran generosidad se oculta a veces la silenciosa necesidad de ser querido. Y hay también una buena cuota de omnipotencia, un “poder todo” ante los ojos de los demás.
Si eres de esas personas que hacen demasiados favores, siempre estás dispuesto a prestar dinero o ayudar, ponte a salvo de algunas conductas exageradas que probablemente, complican tu vida.
Nada a cambio
Ser generoso es una actitud positiva. Pero lo importante es que siempre que entregues algo, tengas presente que no recibirás lo mismo a cambio.
De lo contrario terminarás sintiéndote muy frustrado e incomprendido.
Identificar aprovechadores
Hay personas que tienen actitudes muy egoístas y es saludable que sepas identificarlas. Presta atención también a aquellos que se muestran demasiado cómodos y que no tienen inconvenientes en que otros les solucionen sus problemas.
En general, son los que mejor se “enganchan” con las personas generosas, pero son también los que con mayor indiferencia responden si alguna ves les pides algo.
Involucrarse menos
Evita anticiparte a los pedidos de los demás. Si puedes ayudar, hazlo. Pero deja de estar pendiente de organizarle la vida a tu hermana separada o de preocuparte porque tu mejor amiga no llega a fin de mes con el dinero.
Los demás pedirán colaboración si hace falta.
Primero yo, luego los otros
Tienes que permitirte decir “NO” si no puedes o no tienes ganas. No tener ganas de algo es un motivo tan valedero, en algunos casos, como no poder por alguna razón aparentemente objetiva.
Si ayudas menos, es probable que al principio te quede mas tiempo libre. Por ejemplo, para pensar y hacer cosas para ti mismo.
¿Vives pendiente de las necesidades de los otros?. Prometo que al finalizar de leer serás mas inteligente para administrar tu generosidad, sin pecar de egoísta.
La guía del buen generoso que no corre riesgos.
Me encanta ofrecerme para hacer cualquier tipo de favor aún antes de que me lo pidan, se siente bien. ¿O será que tengo el SI fácil, o no sé decir NO?.
Como ser generoso
Conozco personas que compran regalos en nombre de todo el resto de familiares y amigos, y los que van a hacer las compras para sus vecinos.
A veces – muy de vez en cuando – encuentras alguien que responde de la misma manera cuando, rarísima vez, necesitas algo de los demás.
Pero, en general, las personas generosas terminan topándose, tarde o temprano, con una realidad dura de afrontar: el supuesto egoísmo de los otros, que no asumen las mismas responsabilidades.
Detrás de esta gran generosidad se oculta a veces la silenciosa necesidad de ser querido. Y hay también una buena cuota de omnipotencia, un “poder todo” ante los ojos de los demás.
Si eres de esas personas que hacen demasiados favores, siempre estás dispuesto a prestar dinero o ayudar, ponte a salvo de algunas conductas exageradas que probablemente, complican tu vida.
Nada a cambio
Ser generoso es una actitud positiva. Pero lo importante es que siempre que entregues algo, tengas presente que no recibirás lo mismo a cambio.
De lo contrario terminarás sintiéndote muy frustrado e incomprendido.
Identificar aprovechadores
Hay personas que tienen actitudes muy egoístas y es saludable que sepas identificarlas. Presta atención también a aquellos que se muestran demasiado cómodos y que no tienen inconvenientes en que otros les solucionen sus problemas.
En general, son los que mejor se “enganchan” con las personas generosas, pero son también los que con mayor indiferencia responden si alguna ves les pides algo.
Involucrarse menos
Evita anticiparte a los pedidos de los demás. Si puedes ayudar, hazlo. Pero deja de estar pendiente de organizarle la vida a tu hermana separada o de preocuparte porque tu mejor amiga no llega a fin de mes con el dinero.
Los demás pedirán colaboración si hace falta.
Primero yo, luego los otros
Tienes que permitirte decir “NO” si no puedes o no tienes ganas. No tener ganas de algo es un motivo tan valedero, en algunos casos, como no poder por alguna razón aparentemente objetiva.
Si ayudas menos, es probable que al principio te quede mas tiempo libre. Por ejemplo, para pensar y hacer cosas para ti mismo.
Cuidado con la generosidad en materia de dinero. A vos también te cuesta ganarlo. Elegir a quien se presta no es ser un tacaño ni poco solidario.
No perderás buenos amigos
Plantéate una nueva forma de encarar tus vínculos y relaciones. Que los demás te quieran por lo que eres, no simplemente porque vives haciendo favores. Escucha a tus deseos mas que a tu voluntad.
Verás que al respetarte mas a vos mismo, las personas que realmente te quieren seguirán haciéndolo, aunque ya no seas tan, pero tan, generoso como antes.
Espero que entiendas: Ser muy generoso con los demás implica ser muy egoísta con uno mismo. Intenta equilibrar.