Hola, les traigo este post, para que sepan todo acerca de las mil grullas por la paz... AHÍ VA:
EL ESPECTACULAR PROYECTO
El Proyecto "Mil grullas por la Paz", intenta sensibilizar a la comunidad
sobre el concepto de la Paz y su necesidad para construir a partir de ella
un mundo con más oportunidades para todos.
Consideramos que, si todos pudiéramos detenernos un momento y pensar en
nuestros actos cotidianos, en lo importante que es la Paz para poder lograr
que nuestros deseos se cumplan, podríamos modificar nuestras actitudes y
ser sus portadores en cada momento.
La propuesta consiste en plegar cada año al menos mil grullas e instalarlas
en un espacio público para sensibilizar por la Paz.
Es la combinación de un trabajo anual que se hace en los talleres de
Origami, con una antiquísima leyenda japonesa que narra que, si alguien
puede plegar Mil grullas, puede con ellas pedir un deseo y éste se
cumplirá.
Nuestro deseo es la Paz, y nuestra intención es sensibilizar con esta
acción a más personas cada vez, con la temática de la Paz y su
construcción cotidiana.
La Instalación pública de las "Mil Grullas por la Paz" valora el espacio de
encuentro de quienes venimos trabajando en torno a esta idea y la
oportunidad de sumar a más gente que pueda sensibilizarse a partir de una
acción estéticamente convocante. Estimamos imprescindible que la actividad
sea llevada a cabo en un espacio público donde puedan aglutinarse todos los
grupos que participen y cuya instalación no pase desapercibida para el
resto de la comunidad.
En el transcurso de los años que lleva el proyecto, se han ido sumado
muchas personas e instituciones a él, creemos que en la medida que podamos
sumar gente que se sensibilice con la necesidad de vivir en Paz, el
proyecto tiene la vigencia necesaria que habilita su continuidad.
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Mil Grullas por la Paz - 2009
Datos de Contacto:
www.milgrullasporlapaz.com.ar
e-mail: [email protected]
[email protected]
Propuesta Pedagógica
OBJETIVO GENERAL: Sensibilizar a la población en general y a los niños en particular con el tema de la Paz, generando la participación en una acción pública que se realiza todos los años el día 6 de agosto, en la ciudad de Rosario - Argentina
OBJETIVOS EDUCATIVOS:
Motivar a la participación activa de cada persona, en una campaña por la Paz.
Una forma original de llamar la atención sobre la Paz y de comprometernos personalmente con ella es participar en la Acción Pública de izar Mil Grullas por la Paz.
Esta Acción nació en Hiroshima, de una de las víctimas de la primera bomba atómica utilizada en la Segunda Guerra Mundial y se extiende por el mundo a partir de entonces. En Rosario se lleva a cabo desde 1999, sumando cada año más Instituciones y Grullas que participan en ella.
GRULLAS PARA LA PAZ
¿POR QUÉ UNA GRULLA? - ¿POR QUÉ LA PAZ?
ACTIVIDADES:
- Leemos la historia de Sadako Sasaki. La incluímos en un contexto general sobre la Guerra y lo que significó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Trabajamos el concepto de cuántas veces la Paz se sigue rompiendo cotidianamente y como podemos evitarlo.
- Comprendemos la tradición japonesa de hacer grullas de papel, haciendo hincapié en lo estético de la propuesta y lo lúdico de construir una Acción por la Paz
- Leemos el sentido que le damos a participar en una campaña pública en general y en una campaña por la Paz en particular.
- Plegamos y enhebramos grullas por la Paz
- Participamos de la Acción Pública, el día 6 de agosto, en el Monumento Nacional a la Bandera- Rosario - ARGENTINA. O en su defecto acordamos elegir a quienes irán en representación del grupo, llevando parte del trabajo colectivo y sumándolo a la acción general .
ACTIVIDAD ALTERNATIVA:
- Elaboramos mensajes por la Paz y los adherimos en cada grulla. Dichos mensajes podrán contener nuestros datos, y nuestros deseos.
MATERIALES
Cuadrados de Papel de Color ( en el caso de usarse papel de revista, recomendamos usar el gramaje de las tapas, papeles afiches, blancos pintados por los niños, o cualquiera de sus variantes que puedan integrarse a la propuesta educativa de cada lugar en particular)
Sugerimos doblar las grullas partiendo de cuadrados de papel de 15 cm de lado. De las dimensiones de que se parta dependerá el tamaño de su resultado. (Ejemplo: de un cuadrado de 15 cm de lado, resulta una grulla de unos 7 cm.)
La construcción de la Grulla en sí puede hacerse en dos jornadas de clase (40 minutos): una para plegar y otra para enhebrar las grullas.
La actividad en general depende de cuanto se trabaje el contexto y la participación en él.
Material Didáctico:
Se adjuntan dos materiales para la realización de la actividad:
1. Historia de Sadako Sasaki
2. Diagrama de plegado de las Grullas
NOTA:
Desde el Proyecto Mil Grullas por la Paz, nos proponemos además de convocar esta Acción Pública, acompañar esta propuesta, en todo aquello que sea necesario, por lo que quedamos a disposición de quien pueda necesitar, tanto que presentemos el tema, como que enseñemos a plegar las grullas.
Gracias desde ya por difundir nuestra propuesta.
¿Quién está a cargo de este inmenso proyecto?
LA ASOCIACIÓN C.H.I.C.O.S
La asociación C.H.I.C.O.S. asiste diariamente a más cincuenta adolescentes de entre 12 y 18 años en situación de calle, en la ciudad de Rosario.Como respuesta a las necesidades que padecen los chicos de la calle, la Asociación C.H.I.C.O.S. (Con Hondo Interés Comunitarios Obramos) busca brindar un espacio de contención a través de talleres de artes y oficios a adolescentes de entre 12 y 18 años que viven en la calles de la ciudad de Rosario, en Santa Fe.
Entre 300 y 400 chicos pasan por año por esta organización social, fundada en 1993 con el objetivo de contener a niños y adolescentes que viven en las calles de Rosario. La idea es ayudarlos a que puedan construir una vida diferente, mejor, y también luchamos para eliminar los prejuicios que la sociedad tienen hacia ellos
El objetivo es brindarles herramientas para que puedan expresarse, ya que en las calles construyen una coraza, porque están en un lugar donde la sociedad no respeta sus derechos. Además, se busca desafiar a la calle como destino de estos chicos y lograr que vuelvan a sus casas o que descubran otras posibilidades.
C.H.I.C.O.S., que funciona como “centro de día”, cuenta con diez talleres de artes y oficios: historia, carpintería, origami, artesanía, cine, serigrafía, panadería son algunos de los espacios de contención y aprendizajes.
Asimismo, cuenta con un aula radial escolar donde asisten 14 jóvenes para terminar sus estudios.
Cómo los contactas???
VÍA MAIL: [email protected]
VÍA TELEFÓNICA: (0341) 4802707
LA HISTORIA
Este proyecto surge, en el año 1999, de un grupo de personas que comparten
talleres de Origami dictados por la Prof. Meri Affranchino. Estos talleres,
en la actualidad, están nucleados en la Asociación C.H.I.C.O.S. de la
ciudad de Rosario.
Dicha Asociación se inserta en la comunidad a partir de su trabajo con
chicos en situación de calle o en condición de vulnerabilidad, los
adolescentes que allí concurren conocen de manera vivencial en sus
cotidianidades las dificultades de una sociedad cada vez más violenta y que
ha postergado dentro de sus valores más urgentes, el de la Paz.
La propuesta de plegar cada año al menos mil grullas, ha ido sumando
voluntades individuales y grupales, las que todos los años acuden a nuestra
cita cada seis de agosto.
Así de las mil grullas originales que fueron colgadas por un grupo pequeño
de personas llegamos cada año a colgar más grullas y a ser más personas e
instituciones quienes estamos representadas en este acto.
Han transcurridos varios años de nuestros inicios y también recorrimos
diferentes escenarios para establecer esta acción, así visitamos: la Casa
de la Poesía, el Centro de Expresiones Contemporáneas, el predio de Ciudad
de los Niños en la Estación Embarcadero, la casa de C.H.I.C.O.S., La Isla
de los Inventos, siendo algunos de ellos nuestra sede en dos oportunidades.
En el Año 2006 el proyecto Mil grullas por la Paz hizo 6000 grullas en el Monumento Nacional a la Bandera. Centro cívico por excelencia de la ciudad de Rosario, También fue declarado de Interés Municipal
¿Por qué el 6 de Agosto?
El 6 de agosto de 1945, durante la II Guerra Mundial, los aliados
arrojaron la primera bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. El mando
supremo aliado informó que 129.558 personas murieron, fueron heridas o
desaparecieron a causa del lanzamiento, y más de 176.987 perdieron sus
hogares. La población de Hiroshima en 1940 había sido de 343.698
habitantes. La explosión arrasó más de 10 km2 de terreno, cerca del 60% de
la superficie de la ciudad.
Cada año, el 6 de agosto, los japoneses recuerdan a sus muertos honrando
sus monumentos con grullas que lleven sus deseos de paz.
Cada 6 de agosto, desde 1947, miles de personas participan en una ceremonia
multiconfesional en el parque de la Paz, construido en el lugar en donde
explotó la bomba.
En 1949 el gobierno japonés nombró a Hiroshima santuario internacional de
la paz.
Hace algunos años, algunos artistas de todo el mundo, nos unimos
simbólicamente a ellos, plegando mil papeles en forma de grullas y
aportando nuestro esfuerzo por la paz.
Cada uno de nosotros ha ido eligiendo la fecha en la que armar su Árbol de
la Paz.
Nosotros preferimos el 6 de agosto, para que cada año volvamos a pensar en
ese inicio fatídico de la cadena de violencia sobre la población civil y
en cuanto lo reproducimos en nuestro quehacer cotidiano.
Historia de Sadako Sasaki
Hace ya 50 años que ocurrió lo que te vamos a contar.
Fue después de la bomba atómica sobre Hiroshima, al final de la Segunda Guerra Mundial. Seguro que has oído hablar de esta tragedia y de sus horribles consecuencias para la salud de los pocos que sobrevivieron, ¿verdad?
Pues pasó que Sadako Sasaki fue una de las niñas que no murió el día de la explosión, pero sí que enfermó de mucha gravedad – sufrió una leucemia- poco después, con 11 años, por la radiación atómica.
Cuando supo que estaba enferma, una amiga suya intentó animarla y le contó la tradición de las 1000 grullas de papel – hacer figuritas de papel es una tradición japonesa la tecnica se llama Origami y se conoce ya en casi todas partes del mundo-
La tradición japonesa dice que– le contó a Sadako su amiga-
“concederán un deseo a aquél que consiga doblar 1000 grullas de papel como recompensa por el esfuerzo y la concentración que hacen falta para lograrlo.
Este trabajo se llama el Senbazuru”.
Entonces, su amiga hizo una grulla de origami y se la dio a Sadaho. “Aquí está tu primera grulla”. Y le deseó que se cumpliera su deseo, curarse de su enfermedad.
Sadako empezó a doblar grullas, una tras otra, intentando conseguir su deseo de curarse mágicamente.
Pero por desgracia, no lo logró.
Murió en 1955 con 644 grullas revoloteando a su alrededor.
Conmovidos, sus amigos y compañeros de la escuela se propusieron terminar de plegar las mil grullas como un homenaje a su dedicación, y volverlas a plegar cada año para recordarla.
Así, se propusieron también contarles a otros niños de Japón y del mundo cual había sido su historia y la de tantos niños, que como ella, no pudieron sobrevivir a la bomba atómica.
Para que está historia estuviera presente todos los días, se propusieron hacer un monumento, una estatua de Sadako con una grulla que hoy está en el Parque de la Paz de Hiroshima.
Bajo ella está escrito:
“Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.
La historia de Sadako dio la vuelta al mundo y las grullas y el origami se convirtieron en símbolos de Paz, del rechazo a la guerra.
LA HISTORIA POR: ELSA I. BORNEMANN
Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos.
Porque ellos eran nuevos en el mundo. Tambíen, como todos los chicos. Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el año 1945, y otra vez estaba en guerra. Naomi y Toshiro no entendían muy bien qué era lo que estaba pasando.
Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a la noticia de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.
Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo.
¡Ah... y también se estaban descubriendo uno al otro!
Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando suponían que sus miradas levantaban murallas y nadie más que ellos podían transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos.
Apenas si habían intercambiado algunas frases. El afecto de los dos no buscaba las palabras. Estaban tan acostumbrados al silencio...
Pero Naomi sabía que quería a ese muchachito delgado, que más de una vez se quedaba sin almorzar por darle a ella la ración de batatas que había traído de su casa.
-No tengo hambre —le mentía Toshiro, cuando veía que la niña apenas si tenía dos o tres galletitas para pasar el mediodía—. Te dejo mi vianda —y se iba a corretear con sus compañeros hasta la hora de regreso a las aulas, para que Naomi no tuviera vergüenza de devorar la ración.
Naomi... Poblaba el corazón de Toshiro. Se le anudaba en los sueños con sus largas trenzas negras. Le hacía tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos aún...
El futuro inmediato de aquella primavera de 1945 fue el verano, que llegó puntualmente el 21 de junio y anunció las vacaciones escolares.
Y con la misma intensidad con que otras veces habían esperado sus soleadas mañanas, ese año los ensombreció a los dos: ni Naomi ni Toshiro deseaban que empezara. Su comienzo significaba que tendrían que dejar de verse durante un mes y medio inacabable.
A pesar de que sus casas no quedaban demasiado lejos una de la otra, sus familias no se conocían. Ni siquiera tenían entonces la posibilidad de encontrarse en alguna visita. Había que esperar pacientemente la reanudación de las clases.
Acabó junio, y Toshiro arrancó contento la hoja del almanaque...
Se fue julio, y Naomi arrancó contenta la hoja del almanaque...
Y aunque no lo supieran: ¡Por fin llegó agosto! —pensaron los dos al mismo tiempo.
Miyashima: pequeña isla situada en las proximidades de la ciudad de Hiroshima
Fue justamente el primero de ese mes cuando Toshiro viajó, junto a sus padres, hacia la aldea de Miyashima. Iban a pasar una semana. Allí vivían los abuelos, dos ceramistas que veían apilarse vasijas en todos los rincones de su local.
Ya no vendían nada. No obstante, sus manos viejas seguían modelando la arcilla con la misma dedicación de otras épocas, -Para cuando termine la guerra... —decía el abuelo—. Todo acaba algún día... —comentaba la abuela por lo bajo. Y Toshiro sentía que la paz debía de ser algo muy hermoso, porque los ojos de su madre parecían aclararse fugazmente cada vez que se referían al fin de la guerra, tal como a él se le aclaraban los suyos cuando recordaba a Naomi.
¿Y Naomi?
El primero de agosto se despertó inquieta; acababa de soñar que caminaba sobre la nieve. Sola. Descalza. Ni casas ni árboles a su alrededor. Un desierto helado y ella atravesándolo.
Tatami: estera que se coloca sobre pisos, en las casas japonesas tradicionales
Abandonó el tatami, se deslizó de puntillas entre sus dormidos hermanos y abrió la ventana de la habitación. ¡Qué alivio! Una cálida madrugada le rozó las mejillas. Ella le devolvió un suspiro.
Haiku: breve poema de diecisiete sílabas, típico de la poesía japonesa.
El dos y el tres de agosto escribió, trabajosamente, sus primeros haikus:
Lento se apaga
El verano
Enciendo
Lámpara y sonrisas.
Pronto
Florecerán los crisantemos.
Espera,Corazón.
Después, achicó en rollitos ambos papeles y los guardó dentro de una cajita de laca en la que escondía sus pequeños tesoros de la curiosidad de sus hermanos.
El cuatro y el cinco de agosto se lo pasó ayudando a su madre y a las tías ¡Era tanta la ropa para remendar!
Sin embargo, esa tarea no le disgustaba. Naomi siempre sabía hallar el modo de convertir en un juego entretenido lo que acaso resultaba aburridísimo para otras chicas. Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidós puntadas podía sujetar un deseo para que se cumpliese.
La aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el pantalón de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los puños de la cmisa de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca...
Y los dos deseos se cumplieron.
Pero el mundo tenía sus propios planes...
Ocho de la mañana del seis de agosto en el cielo de Hiroshima.
Obi: faja que acompaña al kimono.
Kimono: vestimenta tradicional japonesa, de amplias mangas, largas hasta los pies y que se cruza por delante, sujetándose con una especie de faja llamada obi.
Naomi se ajusta el obi de su kimono y recuerda a su amigo: -¿Qué estará haciendo ahora?
"Ahora", Toshiro Pesca en la isla mientras se pregunta: -¿Qué estará haciendo Naomi?
En el mismo momento, un avión enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima.
En el avión, hombres blancos que pulsan botones y la bomba atómica surca por primera vez un cielo. El cielo de Hiroshima.
Un repentino resplandor ilumina extrañamente la ciudad.
En ella, una mamá amamanta a su hijo por última vez.
Dos viejos trenzan bambúes por última vez.
Verso de una popular canción infantil japonesa.
Una docena de chicos canturrea: "Donguri-Koro Koro- Donguri Ko..." por última vez.
Cientos de mujeres repiten sus gestos habituales por última vez.
Miles de hombres piensan en mañana por última vez.
Naomi sale para hacer unos mandados.
Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río.
Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana. Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima.
Ya ninguno de los sobrevivientes podrán volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido.
Nadie será ya quien era.
Hiroshima arrasada por un hongo atómico.
Hiroshima es el sol, ese seis de agosto de 1945. Un sol estallando.
Recién en diciembre logró Toshiro averiguar donde estaba Naomi. ¡Y que aún estaba viva, Dios!
Ella y su familia, internados en el hospital ubicado en una localidad próxima a Hiroshima, como tantos otros cientos de miles que también habían sobrevivido al horror, aunque el horror estuviera ahora instalado dentro de ellos, en su misma sangre.
Y hacia ese hospital marchó Toshiro una mañana.
El invierno se insinuaba ya en el aire y el muchacho no sabía si era frío exterior o su pensamiento lo que le hacía tiritar.
Naomi se hallaba en una cama situada junto a la ventana. De cara al techo. Ya no tenía sus trenzas. Apenas una tenue pelusita oscura.
Sobre su mesa de luz, unas cuantas grullas de papel desparramadas.
-Voy a morirme, Toshiro... —susurró. No bien su amigo se paró, en silencio, al lado de su cama—. Nunca llegaré a plegar las mil grullas que me hacen falta...
Semba-Tsuru (Mil grullas): Una creencia popular japonesa, asegura que haciendo mil de esas aves –según enseña a realizarlo el origami (nombre del sistema de plegado de papel)– se logra alcanzar la larga vida y felicidad.
Mil grullas... o "Semba-Tsuru", como se dice en japonés.
Con el corazón encogido, Toshiro contó las que se hallaban dispersas sobre la mesita. Sólo veinte. Después, las juntó cuidadosamente antes de guardarlas en un bolsillo de su chaqueta.
-Te vas a curar, Naomi —le dijo entonces, pero su amiga no le oía ya: se había quedado dormida.
El muchachito salió del hospital, bebiéndose las lágrimas.
Ni la madre, ni el padre, ni los tíos de Toshiro (en cuya casa se encontraban temporariamente alojados) entendieron aquella noche el porqué de la misteriosa desaparición de casi todos los papeles que, hasta ese día, había habido allí.
Hojas de diario, pedazos de papel para envolver, viejos cuadernos y hasta algunos libros parecían haberse esfumado mágicamente. Pero ya era tarde para preguntar. Todos los mayores se durmieron, sorprendidos.
En la habitación que compartía con sus primos, Toshiro velaba entre las sombras. Esperó hasta que tuvo la certeza de que nadie más que él continuaba despierto. Entonces, se incorporó con sigilo y abrió el armario donde se solían acomodar las mantas.
Mordiéndose la punta de la lengua, extrajo la pila de papeles que había recolectado en secreto y volvió a su lecho.
La tijera la llevaba oculta entre sus ropas.
Y así, en el silencio y la oscuridad de aquellas horas, Toshiro recortó primero novecientos ochenta cuadraditos y luego los plegó, uno por uno hasta completar las mil grullas que ansiaba Naomi, tras sumarles las que ella misma había hecho. Ya amanecía, el muchacho se encontraba pasando hilos a través de las siluetas de papel. Separó en grupos de diez las frágiles grullas del milagro y las aprestó para que imitaran el vuelo, suspendidas como estaban de un leve hilo de coser, una encima de la otra.
Furoshiki: tela cuadrangular que se usa para formar una bolsa, atándola por sus cuatro puntas después de colocar el contenido
Con los dedos paspados y el corazón temblando, Toshiro colocó las cien tiras dentro de su furoshiki y partió rumbo al hospital antes de que su familia se despertara. Por esa única vez, tomó sin pedir permiso la bicicleta de sus primos.
No había tiempo que perder. Imposible recorrer a pie, como el día anterior, los kilómetros que lo separaban del hospital. La vida de Naomi dependía de esas grullas.
-Prohibidas las visitas a esta hora —le dijo una enfermera, impidiéndole el acceso a la enorme sala en uno de cuyos extremos estaba la cama de su querida amiga.
Toshiro insistió: -Sólo quiero colgar estas grullas sobre su lecho, Por favor...
Ningún gesto denunció la emoción de la enfermera cuando el chico le mostró las avecitas de papel. Con la misma aparentemente impasililidad con que momentos antes le había cerrado el paso, se hizo a un lado y le permitió que entrara: -Pero cinco minutos, ¿eh?
Naomi dormía.
Tratando de no hacer el mínimo ruidito, Toshiro puso una silla sobre la mesa de luz y luego se subió.
Tuvo que estirarse a más no poder para alcanzar el cielorraso. Pero lo alcanzó. Y en un rato estaban las mil grullas pendiendo del techo; los cien hilos entrelazados, firmemente sujetos con alfileres.
Fue al bajarse de su improvisada escalera cuando advirtió que Naomi lo estaba observando. Tenía la cabecita echada hacia un lado y una sonrisa en los ojos.
Tosi-can: diminutivo de Toshiro
-Son hermosas, Tosí-can... Gracias...
-Hay un millar. Son tuyas, Naomi. Tuyas —y el muchacho abandonó la sala sin darse vuelta.
En la luminosidad del mediodía que ahora ocupaba todo el recinto, mil grullas empezaron a balancearse impulsadas por el viento que la enfermera también dejó colar, al entreabrir por unos instantes la ventana.
Los ojos de Naomi seguían sonriendo.
La niña murió al día siguiente. Un ángel a la intemperie frente a la impiedad de los adultos. ¿Cómo podían mil frágiles avecitas de papel vencer el horror instalado en su sangre?
Febrero de 1976.
Toshiro Ueda cumplió cuarenta y dos años y vive en Inglaterra. Se casó, tiene tres hijos y es gerente de sucursal de un banco establecido en Londres.
Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle por qué, entre el aluvión de papeles con importantes informes y mensajes telegráficos que habitualmente se juntan sobre su escritorio, siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar.
Grullas seguramente hechas por él, pero en algún momento en que nadie consigue sorprenderlo.
Grullas desplegando alas en las que se descubren las cifras de las máquina de calcular.
Grullas surgidas de servilletas con impresos de los más sofisticados restaurantes...
Grullas y más grullas. Y los empleados comentan, divertidos, que el gerente debe de creer en aquella superstición japonesa.
-Algún día completará las mil... —cuchicheaban entre risas— ¿Se animará entonces a colgarlas sobre su escritorio?
Ninguno sospechaba, siquiera, la entrañable relación que esas grullas tienen con la perdida Hiroshima de su niñez. Con su perdido amor primero.
CÓMO REALIZAR UNA GRULLA PARA AYUDAR EN EL PROYECTO
Aquí subo 2 videos para que utilizen la explicación que les parezca más sencilla.
IMÁGENES DEL PROYECTO C.H.I.C.O.S
BUENO ESPERO QUE LES GUSTE Y REFLEXIONEN ACERCA DEL TEMA
SALUDOS
Maxialba96
EL ESPECTACULAR PROYECTO
Mil grullas por la Paz
El Proyecto "Mil grullas por la Paz", intenta sensibilizar a la comunidad
sobre el concepto de la Paz y su necesidad para construir a partir de ella
un mundo con más oportunidades para todos.
Consideramos que, si todos pudiéramos detenernos un momento y pensar en
nuestros actos cotidianos, en lo importante que es la Paz para poder lograr
que nuestros deseos se cumplan, podríamos modificar nuestras actitudes y
ser sus portadores en cada momento.
La propuesta consiste en plegar cada año al menos mil grullas e instalarlas
en un espacio público para sensibilizar por la Paz.
Es la combinación de un trabajo anual que se hace en los talleres de
Origami, con una antiquísima leyenda japonesa que narra que, si alguien
puede plegar Mil grullas, puede con ellas pedir un deseo y éste se
cumplirá.
Nuestro deseo es la Paz, y nuestra intención es sensibilizar con esta
acción a más personas cada vez, con la temática de la Paz y su
construcción cotidiana.
La Instalación pública de las "Mil Grullas por la Paz" valora el espacio de
encuentro de quienes venimos trabajando en torno a esta idea y la
oportunidad de sumar a más gente que pueda sensibilizarse a partir de una
acción estéticamente convocante. Estimamos imprescindible que la actividad
sea llevada a cabo en un espacio público donde puedan aglutinarse todos los
grupos que participen y cuya instalación no pase desapercibida para el
resto de la comunidad.
En el transcurso de los años que lleva el proyecto, se han ido sumado
muchas personas e instituciones a él, creemos que en la medida que podamos
sumar gente que se sensibilice con la necesidad de vivir en Paz, el
proyecto tiene la vigencia necesaria que habilita su continuidad.
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Mil Grullas por la Paz - 2009
Datos de Contacto:
www.milgrullasporlapaz.com.ar
e-mail: [email protected]
[email protected]
Propuesta Pedagógica
OBJETIVO GENERAL: Sensibilizar a la población en general y a los niños en particular con el tema de la Paz, generando la participación en una acción pública que se realiza todos los años el día 6 de agosto, en la ciudad de Rosario - Argentina
OBJETIVOS EDUCATIVOS:
Motivar a la participación activa de cada persona, en una campaña por la Paz.
Una forma original de llamar la atención sobre la Paz y de comprometernos personalmente con ella es participar en la Acción Pública de izar Mil Grullas por la Paz.
Esta Acción nació en Hiroshima, de una de las víctimas de la primera bomba atómica utilizada en la Segunda Guerra Mundial y se extiende por el mundo a partir de entonces. En Rosario se lleva a cabo desde 1999, sumando cada año más Instituciones y Grullas que participan en ella.
GRULLAS PARA LA PAZ
¿POR QUÉ UNA GRULLA? - ¿POR QUÉ LA PAZ?
ACTIVIDADES:
- Leemos la historia de Sadako Sasaki. La incluímos en un contexto general sobre la Guerra y lo que significó la primera bomba atómica sobre Hiroshima. Trabajamos el concepto de cuántas veces la Paz se sigue rompiendo cotidianamente y como podemos evitarlo.
- Comprendemos la tradición japonesa de hacer grullas de papel, haciendo hincapié en lo estético de la propuesta y lo lúdico de construir una Acción por la Paz
- Leemos el sentido que le damos a participar en una campaña pública en general y en una campaña por la Paz en particular.
- Plegamos y enhebramos grullas por la Paz
- Participamos de la Acción Pública, el día 6 de agosto, en el Monumento Nacional a la Bandera- Rosario - ARGENTINA. O en su defecto acordamos elegir a quienes irán en representación del grupo, llevando parte del trabajo colectivo y sumándolo a la acción general .
ACTIVIDAD ALTERNATIVA:
- Elaboramos mensajes por la Paz y los adherimos en cada grulla. Dichos mensajes podrán contener nuestros datos, y nuestros deseos.
MATERIALES
Cuadrados de Papel de Color ( en el caso de usarse papel de revista, recomendamos usar el gramaje de las tapas, papeles afiches, blancos pintados por los niños, o cualquiera de sus variantes que puedan integrarse a la propuesta educativa de cada lugar en particular)
Sugerimos doblar las grullas partiendo de cuadrados de papel de 15 cm de lado. De las dimensiones de que se parta dependerá el tamaño de su resultado. (Ejemplo: de un cuadrado de 15 cm de lado, resulta una grulla de unos 7 cm.)
La construcción de la Grulla en sí puede hacerse en dos jornadas de clase (40 minutos): una para plegar y otra para enhebrar las grullas.
La actividad en general depende de cuanto se trabaje el contexto y la participación en él.
Material Didáctico:
Se adjuntan dos materiales para la realización de la actividad:
1. Historia de Sadako Sasaki
2. Diagrama de plegado de las Grullas
NOTA:
Desde el Proyecto Mil Grullas por la Paz, nos proponemos además de convocar esta Acción Pública, acompañar esta propuesta, en todo aquello que sea necesario, por lo que quedamos a disposición de quien pueda necesitar, tanto que presentemos el tema, como que enseñemos a plegar las grullas.
Gracias desde ya por difundir nuestra propuesta.
¿Quién está a cargo de este inmenso proyecto?
LA ASOCIACIÓN C.H.I.C.O.S
La asociación C.H.I.C.O.S. asiste diariamente a más cincuenta adolescentes de entre 12 y 18 años en situación de calle, en la ciudad de Rosario.Como respuesta a las necesidades que padecen los chicos de la calle, la Asociación C.H.I.C.O.S. (Con Hondo Interés Comunitarios Obramos) busca brindar un espacio de contención a través de talleres de artes y oficios a adolescentes de entre 12 y 18 años que viven en la calles de la ciudad de Rosario, en Santa Fe.
Entre 300 y 400 chicos pasan por año por esta organización social, fundada en 1993 con el objetivo de contener a niños y adolescentes que viven en las calles de Rosario. La idea es ayudarlos a que puedan construir una vida diferente, mejor, y también luchamos para eliminar los prejuicios que la sociedad tienen hacia ellos
El objetivo es brindarles herramientas para que puedan expresarse, ya que en las calles construyen una coraza, porque están en un lugar donde la sociedad no respeta sus derechos. Además, se busca desafiar a la calle como destino de estos chicos y lograr que vuelvan a sus casas o que descubran otras posibilidades.
C.H.I.C.O.S., que funciona como “centro de día”, cuenta con diez talleres de artes y oficios: historia, carpintería, origami, artesanía, cine, serigrafía, panadería son algunos de los espacios de contención y aprendizajes.
Asimismo, cuenta con un aula radial escolar donde asisten 14 jóvenes para terminar sus estudios.
Cómo los contactas???
VÍA MAIL: [email protected]
VÍA TELEFÓNICA: (0341) 4802707
LA HISTORIA
Este proyecto surge, en el año 1999, de un grupo de personas que comparten
talleres de Origami dictados por la Prof. Meri Affranchino. Estos talleres,
en la actualidad, están nucleados en la Asociación C.H.I.C.O.S. de la
ciudad de Rosario.
Dicha Asociación se inserta en la comunidad a partir de su trabajo con
chicos en situación de calle o en condición de vulnerabilidad, los
adolescentes que allí concurren conocen de manera vivencial en sus
cotidianidades las dificultades de una sociedad cada vez más violenta y que
ha postergado dentro de sus valores más urgentes, el de la Paz.
La propuesta de plegar cada año al menos mil grullas, ha ido sumando
voluntades individuales y grupales, las que todos los años acuden a nuestra
cita cada seis de agosto.
Así de las mil grullas originales que fueron colgadas por un grupo pequeño
de personas llegamos cada año a colgar más grullas y a ser más personas e
instituciones quienes estamos representadas en este acto.
Han transcurridos varios años de nuestros inicios y también recorrimos
diferentes escenarios para establecer esta acción, así visitamos: la Casa
de la Poesía, el Centro de Expresiones Contemporáneas, el predio de Ciudad
de los Niños en la Estación Embarcadero, la casa de C.H.I.C.O.S., La Isla
de los Inventos, siendo algunos de ellos nuestra sede en dos oportunidades.
En el Año 2006 el proyecto Mil grullas por la Paz hizo 6000 grullas en el Monumento Nacional a la Bandera. Centro cívico por excelencia de la ciudad de Rosario, También fue declarado de Interés Municipal
¿Por qué el 6 de Agosto?
El 6 de agosto de 1945, durante la II Guerra Mundial, los aliados
arrojaron la primera bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. El mando
supremo aliado informó que 129.558 personas murieron, fueron heridas o
desaparecieron a causa del lanzamiento, y más de 176.987 perdieron sus
hogares. La población de Hiroshima en 1940 había sido de 343.698
habitantes. La explosión arrasó más de 10 km2 de terreno, cerca del 60% de
la superficie de la ciudad.
Cada año, el 6 de agosto, los japoneses recuerdan a sus muertos honrando
sus monumentos con grullas que lleven sus deseos de paz.
Cada 6 de agosto, desde 1947, miles de personas participan en una ceremonia
multiconfesional en el parque de la Paz, construido en el lugar en donde
explotó la bomba.
En 1949 el gobierno japonés nombró a Hiroshima santuario internacional de
la paz.
Hace algunos años, algunos artistas de todo el mundo, nos unimos
simbólicamente a ellos, plegando mil papeles en forma de grullas y
aportando nuestro esfuerzo por la paz.
Cada uno de nosotros ha ido eligiendo la fecha en la que armar su Árbol de
la Paz.
Nosotros preferimos el 6 de agosto, para que cada año volvamos a pensar en
ese inicio fatídico de la cadena de violencia sobre la población civil y
en cuanto lo reproducimos en nuestro quehacer cotidiano.
Historia de Sadako Sasaki
Hace ya 50 años que ocurrió lo que te vamos a contar.
Fue después de la bomba atómica sobre Hiroshima, al final de la Segunda Guerra Mundial. Seguro que has oído hablar de esta tragedia y de sus horribles consecuencias para la salud de los pocos que sobrevivieron, ¿verdad?
Pues pasó que Sadako Sasaki fue una de las niñas que no murió el día de la explosión, pero sí que enfermó de mucha gravedad – sufrió una leucemia- poco después, con 11 años, por la radiación atómica.
Cuando supo que estaba enferma, una amiga suya intentó animarla y le contó la tradición de las 1000 grullas de papel – hacer figuritas de papel es una tradición japonesa la tecnica se llama Origami y se conoce ya en casi todas partes del mundo-
La tradición japonesa dice que– le contó a Sadako su amiga-
“concederán un deseo a aquél que consiga doblar 1000 grullas de papel como recompensa por el esfuerzo y la concentración que hacen falta para lograrlo.
Este trabajo se llama el Senbazuru”.
Entonces, su amiga hizo una grulla de origami y se la dio a Sadaho. “Aquí está tu primera grulla”. Y le deseó que se cumpliera su deseo, curarse de su enfermedad.
Sadako empezó a doblar grullas, una tras otra, intentando conseguir su deseo de curarse mágicamente.
Pero por desgracia, no lo logró.
Murió en 1955 con 644 grullas revoloteando a su alrededor.
Conmovidos, sus amigos y compañeros de la escuela se propusieron terminar de plegar las mil grullas como un homenaje a su dedicación, y volverlas a plegar cada año para recordarla.
Así, se propusieron también contarles a otros niños de Japón y del mundo cual había sido su historia y la de tantos niños, que como ella, no pudieron sobrevivir a la bomba atómica.
Para que está historia estuviera presente todos los días, se propusieron hacer un monumento, una estatua de Sadako con una grulla que hoy está en el Parque de la Paz de Hiroshima.
Bajo ella está escrito:
“Éste es nuestro grito, ésta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.
La historia de Sadako dio la vuelta al mundo y las grullas y el origami se convirtieron en símbolos de Paz, del rechazo a la guerra.
LA HISTORIA POR: ELSA I. BORNEMANN
Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos.
Porque ellos eran nuevos en el mundo. Tambíen, como todos los chicos. Pero el mundo era ya muy viejo entonces, en el año 1945, y otra vez estaba en guerra. Naomi y Toshiro no entendían muy bien qué era lo que estaba pasando.
Desde que ambos recordaban, sus pequeñas vidas en la ciudad japonesa de Hiroshima se habían desarrollado del mismo modo: en un clima de sobresaltos, entre adultos callados y tristes, compartiendo con ellos los escasos granos de arroz que flotaban en la sopa diaria y el miedo que apretaba las reuniones familiares de cada anochecer en torno a la noticia de la radio, que hablaban de luchas y muerte por todas partes.
Sin embargo, creían que el mundo era nuevo y esperaban ansiosos cada día para descubrirlo.
¡Ah... y también se estaban descubriendo uno al otro!
Se contemplaban de reojo durante la caminata hacia la escuela, cuando suponían que sus miradas levantaban murallas y nadie más que ellos podían transitar ese imaginario senderito de ojos a ojos.
Apenas si habían intercambiado algunas frases. El afecto de los dos no buscaba las palabras. Estaban tan acostumbrados al silencio...
Pero Naomi sabía que quería a ese muchachito delgado, que más de una vez se quedaba sin almorzar por darle a ella la ración de batatas que había traído de su casa.
-No tengo hambre —le mentía Toshiro, cuando veía que la niña apenas si tenía dos o tres galletitas para pasar el mediodía—. Te dejo mi vianda —y se iba a corretear con sus compañeros hasta la hora de regreso a las aulas, para que Naomi no tuviera vergüenza de devorar la ración.
Naomi... Poblaba el corazón de Toshiro. Se le anudaba en los sueños con sus largas trenzas negras. Le hacía tener ganas de crecer de golpe para poder casarse con ella. Pero ese futuro quedaba tan lejos aún...
El futuro inmediato de aquella primavera de 1945 fue el verano, que llegó puntualmente el 21 de junio y anunció las vacaciones escolares.
Y con la misma intensidad con que otras veces habían esperado sus soleadas mañanas, ese año los ensombreció a los dos: ni Naomi ni Toshiro deseaban que empezara. Su comienzo significaba que tendrían que dejar de verse durante un mes y medio inacabable.
A pesar de que sus casas no quedaban demasiado lejos una de la otra, sus familias no se conocían. Ni siquiera tenían entonces la posibilidad de encontrarse en alguna visita. Había que esperar pacientemente la reanudación de las clases.
Acabó junio, y Toshiro arrancó contento la hoja del almanaque...
Se fue julio, y Naomi arrancó contenta la hoja del almanaque...
Y aunque no lo supieran: ¡Por fin llegó agosto! —pensaron los dos al mismo tiempo.
Miyashima: pequeña isla situada en las proximidades de la ciudad de Hiroshima
Fue justamente el primero de ese mes cuando Toshiro viajó, junto a sus padres, hacia la aldea de Miyashima. Iban a pasar una semana. Allí vivían los abuelos, dos ceramistas que veían apilarse vasijas en todos los rincones de su local.
Ya no vendían nada. No obstante, sus manos viejas seguían modelando la arcilla con la misma dedicación de otras épocas, -Para cuando termine la guerra... —decía el abuelo—. Todo acaba algún día... —comentaba la abuela por lo bajo. Y Toshiro sentía que la paz debía de ser algo muy hermoso, porque los ojos de su madre parecían aclararse fugazmente cada vez que se referían al fin de la guerra, tal como a él se le aclaraban los suyos cuando recordaba a Naomi.
¿Y Naomi?
El primero de agosto se despertó inquieta; acababa de soñar que caminaba sobre la nieve. Sola. Descalza. Ni casas ni árboles a su alrededor. Un desierto helado y ella atravesándolo.
Tatami: estera que se coloca sobre pisos, en las casas japonesas tradicionales
Abandonó el tatami, se deslizó de puntillas entre sus dormidos hermanos y abrió la ventana de la habitación. ¡Qué alivio! Una cálida madrugada le rozó las mejillas. Ella le devolvió un suspiro.
Haiku: breve poema de diecisiete sílabas, típico de la poesía japonesa.
El dos y el tres de agosto escribió, trabajosamente, sus primeros haikus:
Lento se apaga
El verano
Enciendo
Lámpara y sonrisas.
Pronto
Florecerán los crisantemos.
Espera,Corazón.
Después, achicó en rollitos ambos papeles y los guardó dentro de una cajita de laca en la que escondía sus pequeños tesoros de la curiosidad de sus hermanos.
El cuatro y el cinco de agosto se lo pasó ayudando a su madre y a las tías ¡Era tanta la ropa para remendar!
Sin embargo, esa tarea no le disgustaba. Naomi siempre sabía hallar el modo de convertir en un juego entretenido lo que acaso resultaba aburridísimo para otras chicas. Cuando cosía, por ejemplo, imaginaba que cada doscientas veintidós puntadas podía sujetar un deseo para que se cumpliese.
La aguja iba y venía, laboriosa. Así, quedó en el pantalón de su hermano menor el ruego de que finalizara enseguida esa espantosa guerra, y en los puños de la cmisa de su papá, el pedido de que Toshiro no la olvidara nunca...
Y los dos deseos se cumplieron.
Pero el mundo tenía sus propios planes...
Ocho de la mañana del seis de agosto en el cielo de Hiroshima.
Obi: faja que acompaña al kimono.
Kimono: vestimenta tradicional japonesa, de amplias mangas, largas hasta los pies y que se cruza por delante, sujetándose con una especie de faja llamada obi.
Naomi se ajusta el obi de su kimono y recuerda a su amigo: -¿Qué estará haciendo ahora?
"Ahora", Toshiro Pesca en la isla mientras se pregunta: -¿Qué estará haciendo Naomi?
En el mismo momento, un avión enemigo sobrevuela el cielo de Hiroshima.
En el avión, hombres blancos que pulsan botones y la bomba atómica surca por primera vez un cielo. El cielo de Hiroshima.
Un repentino resplandor ilumina extrañamente la ciudad.
En ella, una mamá amamanta a su hijo por última vez.
Dos viejos trenzan bambúes por última vez.
Verso de una popular canción infantil japonesa.
Una docena de chicos canturrea: "Donguri-Koro Koro- Donguri Ko..." por última vez.
Cientos de mujeres repiten sus gestos habituales por última vez.
Miles de hombres piensan en mañana por última vez.
Naomi sale para hacer unos mandados.
Silenciosa explota la bomba. Hierven, de repente, las aguas del río.
Y medio millón de japoneses, medio millón de seres humanos, se desintegran esa mañana. Y con ellos desaparecen edificios, árboles, calles, animales, puentes y el pasado de Hiroshima.
Ya ninguno de los sobrevivientes podrán volver a reflejarse en el mismo espejo, ni abrir nuevamente la puerta de su casa, ni retomar ningún camino querido.
Nadie será ya quien era.
Hiroshima arrasada por un hongo atómico.
Hiroshima es el sol, ese seis de agosto de 1945. Un sol estallando.
Recién en diciembre logró Toshiro averiguar donde estaba Naomi. ¡Y que aún estaba viva, Dios!
Ella y su familia, internados en el hospital ubicado en una localidad próxima a Hiroshima, como tantos otros cientos de miles que también habían sobrevivido al horror, aunque el horror estuviera ahora instalado dentro de ellos, en su misma sangre.
Y hacia ese hospital marchó Toshiro una mañana.
El invierno se insinuaba ya en el aire y el muchacho no sabía si era frío exterior o su pensamiento lo que le hacía tiritar.
Naomi se hallaba en una cama situada junto a la ventana. De cara al techo. Ya no tenía sus trenzas. Apenas una tenue pelusita oscura.
Sobre su mesa de luz, unas cuantas grullas de papel desparramadas.
-Voy a morirme, Toshiro... —susurró. No bien su amigo se paró, en silencio, al lado de su cama—. Nunca llegaré a plegar las mil grullas que me hacen falta...
Semba-Tsuru (Mil grullas): Una creencia popular japonesa, asegura que haciendo mil de esas aves –según enseña a realizarlo el origami (nombre del sistema de plegado de papel)– se logra alcanzar la larga vida y felicidad.
Mil grullas... o "Semba-Tsuru", como se dice en japonés.
Con el corazón encogido, Toshiro contó las que se hallaban dispersas sobre la mesita. Sólo veinte. Después, las juntó cuidadosamente antes de guardarlas en un bolsillo de su chaqueta.
-Te vas a curar, Naomi —le dijo entonces, pero su amiga no le oía ya: se había quedado dormida.
El muchachito salió del hospital, bebiéndose las lágrimas.
Ni la madre, ni el padre, ni los tíos de Toshiro (en cuya casa se encontraban temporariamente alojados) entendieron aquella noche el porqué de la misteriosa desaparición de casi todos los papeles que, hasta ese día, había habido allí.
Hojas de diario, pedazos de papel para envolver, viejos cuadernos y hasta algunos libros parecían haberse esfumado mágicamente. Pero ya era tarde para preguntar. Todos los mayores se durmieron, sorprendidos.
En la habitación que compartía con sus primos, Toshiro velaba entre las sombras. Esperó hasta que tuvo la certeza de que nadie más que él continuaba despierto. Entonces, se incorporó con sigilo y abrió el armario donde se solían acomodar las mantas.
Mordiéndose la punta de la lengua, extrajo la pila de papeles que había recolectado en secreto y volvió a su lecho.
La tijera la llevaba oculta entre sus ropas.
Y así, en el silencio y la oscuridad de aquellas horas, Toshiro recortó primero novecientos ochenta cuadraditos y luego los plegó, uno por uno hasta completar las mil grullas que ansiaba Naomi, tras sumarles las que ella misma había hecho. Ya amanecía, el muchacho se encontraba pasando hilos a través de las siluetas de papel. Separó en grupos de diez las frágiles grullas del milagro y las aprestó para que imitaran el vuelo, suspendidas como estaban de un leve hilo de coser, una encima de la otra.
Furoshiki: tela cuadrangular que se usa para formar una bolsa, atándola por sus cuatro puntas después de colocar el contenido
Con los dedos paspados y el corazón temblando, Toshiro colocó las cien tiras dentro de su furoshiki y partió rumbo al hospital antes de que su familia se despertara. Por esa única vez, tomó sin pedir permiso la bicicleta de sus primos.
No había tiempo que perder. Imposible recorrer a pie, como el día anterior, los kilómetros que lo separaban del hospital. La vida de Naomi dependía de esas grullas.
-Prohibidas las visitas a esta hora —le dijo una enfermera, impidiéndole el acceso a la enorme sala en uno de cuyos extremos estaba la cama de su querida amiga.
Toshiro insistió: -Sólo quiero colgar estas grullas sobre su lecho, Por favor...
Ningún gesto denunció la emoción de la enfermera cuando el chico le mostró las avecitas de papel. Con la misma aparentemente impasililidad con que momentos antes le había cerrado el paso, se hizo a un lado y le permitió que entrara: -Pero cinco minutos, ¿eh?
Naomi dormía.
Tratando de no hacer el mínimo ruidito, Toshiro puso una silla sobre la mesa de luz y luego se subió.
Tuvo que estirarse a más no poder para alcanzar el cielorraso. Pero lo alcanzó. Y en un rato estaban las mil grullas pendiendo del techo; los cien hilos entrelazados, firmemente sujetos con alfileres.
Fue al bajarse de su improvisada escalera cuando advirtió que Naomi lo estaba observando. Tenía la cabecita echada hacia un lado y una sonrisa en los ojos.
Tosi-can: diminutivo de Toshiro
-Son hermosas, Tosí-can... Gracias...
-Hay un millar. Son tuyas, Naomi. Tuyas —y el muchacho abandonó la sala sin darse vuelta.
En la luminosidad del mediodía que ahora ocupaba todo el recinto, mil grullas empezaron a balancearse impulsadas por el viento que la enfermera también dejó colar, al entreabrir por unos instantes la ventana.
Los ojos de Naomi seguían sonriendo.
La niña murió al día siguiente. Un ángel a la intemperie frente a la impiedad de los adultos. ¿Cómo podían mil frágiles avecitas de papel vencer el horror instalado en su sangre?
Febrero de 1976.
Toshiro Ueda cumplió cuarenta y dos años y vive en Inglaterra. Se casó, tiene tres hijos y es gerente de sucursal de un banco establecido en Londres.
Serio y poco comunicativo como es, ninguno de sus empleados se atreve a preguntarle por qué, entre el aluvión de papeles con importantes informes y mensajes telegráficos que habitualmente se juntan sobre su escritorio, siempre se encuentran algunas grullas de origami dispersas al azar.
Grullas seguramente hechas por él, pero en algún momento en que nadie consigue sorprenderlo.
Grullas desplegando alas en las que se descubren las cifras de las máquina de calcular.
Grullas surgidas de servilletas con impresos de los más sofisticados restaurantes...
Grullas y más grullas. Y los empleados comentan, divertidos, que el gerente debe de creer en aquella superstición japonesa.
-Algún día completará las mil... —cuchicheaban entre risas— ¿Se animará entonces a colgarlas sobre su escritorio?
Ninguno sospechaba, siquiera, la entrañable relación que esas grullas tienen con la perdida Hiroshima de su niñez. Con su perdido amor primero.
CÓMO REALIZAR UNA GRULLA PARA AYUDAR EN EL PROYECTO
Aquí subo 2 videos para que utilizen la explicación que les parezca más sencilla.
IMÁGENES DEL PROYECTO C.H.I.C.O.S
BUENO ESPERO QUE LES GUSTE Y REFLEXIONEN ACERCA DEL TEMA
SALUDOS
Maxialba96

