Que tiempos aquellos en que el hombre realmente debía ser ingenioso para lograr conquistar a una mujer! Hoy por hoy,la cosa es bastante diferente,no hace falta mas que pararse en la barra de un boliche para ver que a las mujeres que no se "regalan" o hacen diez mil cosas para llamar la atención de un muchacho (o no tan muchacho, porque en esto no hay distincion de edades...),no les queda otra que bailar entre ellas, cansadas de esperar a alguien que se digne a invitarlas a bailar. Los cambios de roles en la sociedad que llegaron de la mano de la crisis económica y del liberalismo coparon todas las circunstancias de la vida, hasta conseguir que alguien te de bola!hablando mal y pronto. Ahora los "exquisitos" son ellos, que sin privarse de mirar, y de probar aqui y allá... se muestran inalcanzables,dificiles,usan como escudo el "no quiero nada serio",que engloba el :-posiblemente esta sea la unica vez que permita que te me acerques -todavia no se si te doy mi numero de telefono -no voy a conocer a tus padres -no te regalare flores ni bombones -despues de tener sexo,te vas. etc etc... sin embargo,cabe distinguir entre entre un hombre histérico (una novedad contemporánea) y uno que sabe muy bien lo que quiere pero simplemente no lo expresa (un viejo conocido). Los seductores compulsivos buscan emociones fuertes y juegan a evadirse. Incapaces de construir relaciones duraderas, dejan a su paso una estela de corazones rotos. Más que un deporte, una limitación personal. A todas las mujeres les ha sucedido. Conocen a un hombre, intiman y después, tan rápido como un bombero, ellos se mandan a mudar y el supuesto vínculo se esfuma como por arte de magia. "Son todos histéricos, no se quieren comprometer" ¿qué pasa con esos señores que le escapan a "la pareja" como si fuera peste? La palabra histeria proviene del griego hystero, que significa útero. Si bien en principio se vinculaba a esta alteración únicamente con la mujer, a fines del siglo diecinueve el mismísimo Freud anunció en un congreso que aunque no es lo más común, los hombres también pueden sufrirla. Interminablemente el padre del psicoanálisis describió en sus escritos sus espectaculares síntomas físicos: parálisis, desmayos, catatonia... Mucho tiempo ha pasado y los especialistas consultados concuerdan con que los síntomas que deslumbraron a Freud en los albores de la psicología, hoy no se ven ni en los hospitales. Sin embargo la palabra histeria se ha popularizado tanto que la gente la usa sin ningún prurito para designar a quienes se ponen "muy nerviosos" y también a aquellos que "seducen y no concretan". "El hombre que hace eso no necesariamente es un histérico clínicamente hablando. Puede ser un obsesivo que posterga el encuentro con una mujer", precisa la psicoanalista Clarisa Kicillof.Subraya que la supuesta "feminización del hombre" (ahora más preocupado por su cuerpo y por su imagen) no es sinónimo de histeria y que tampoco puede decirse que este trastorno esté en aumento en las legiones masculinas. "Lo que sucede es que una serie de transformaciones sociales han desdibujado el lugar del hombre: la caída de los emblemas masculinos, de los roles tradicionales, la autoridad patriarcal, la falta de ideales y el encierro de los sujetos en cierto aislamiento subjetivo, dificulta establecer lazos afectivos con el otro sexo". El investigador Peter Trachtenberg identificó que estos donjuanes buscan emociones que le den sentido a su vida: jugar, evadirse y el afán de devorar conquistas. Estas motivaciones esconden "un hambre insatisfecho, un empobrecimiento espiritual, una visión inconsciente de la mujeres como instrumento impersonal de placer, gratificación del ego y alivio. Para ellos, las mujeres son intercambiables y se dividen entre las que persiguen y aquellas de las que huyen". Según pudo observar el especialista, estos casanovas tuvieron un padre ausente o distante y una madre invasora y narcisista. La socióloga Silvia Morate, especialista en cultura y comunicación, puntualiza que si existen hombres histéricos es porque hay igual cantidad de mujeres dispuestas a favorecer y reforzar tales conductas. Entonces, ¿quién tiene la culpa? Para Morate este desencuentro permanente entre los sexos tiene que ver con la velocidad con que se vive: "Igual que en el zapping televisivo, en la vida actual todo es tan fugaz. Se seduce indiscriminadamente, sin esforzarse invertir tiempo en vincularse profundamente con nadie. La seducción histérica que insinúa y provoca en un eterno juego de inconcreción tiene el estimulante sabor de la fantasía, donde todo es posible y se evita el riesgo de un vínculo real que demande más exposición" Todo parecería indicar que en la actualidad el mayor miedo de los seres humanos es a abrir el corazón y vivir sentimientos amorosos. El terapeuta Alberto Wang observa: "Cada vez hay más resistencia a entregarse y no hablo de entregarse a otro, sino a entregarse a los propios sentimientos profundos. Hay un culto al narcisismo. Todos se concentran en su ombligo y huyen despavoridos frente al compromiso afectivo. Aparecen entonces síntomas histéricos que dejan al descubierto la verdadera enfermedad: indiferencia y desamor". Es un hecho: entre los varones hay cada vez mayor pánico a la vulnerabilidad. "Aunque lo desean, temen enamorarse. Creen que es más fácil escapar de un vínculo que sostener la angustia que provoca una emoción intensa". FUENTES: www.paginadigital.com.ar EDICION E INTRODUCCION: YO.
histericas e histericos
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
6visitas
0comentarios
Dar puntos: