©Derechos Reservados Dintel-GID 2003-2008. Se prohibe la reproducción total o parcial de textos y fotografías sin declarar la fuente y autores. link: http://www.youtube.com/watch?v=KUzR0dGXy4s Por: Marcelo Rivera La madrugada del 21 de mayo de 1982 amaneció con una bruma matinal que se extendió hasta entrada la mañana y donde la visibilidad había sido bastante baja, sin embargo, los rumores de embarcaciones de desembarco y helicópteros se podían oír a varios kilómetros de la zona de operaciones. Los británicos habían llegado con fuerza y habían establecido la Anphibius Operation Area (AOA) en la zona de San Carlos. A las 0800 horas la situación sobre las playas era preocupante, los elementos del Ejército en la zona no solo habían entrado en combate con las fuerzas británicas, sino que habían informado a Puerto Argentino sobre la dimensión de la operación británica, además de solicitar apoyo aéreo a San Julián. Los combates terrestres de los 62 soldados argentinos en la zona había sido inusitadamente dura a lo largo de la mañana, causando el derribo de dos helicópteros artillados “Gazelle”, daños en un tercero, así como daños en un “Sea King” que transportaba equipo para los sistemas antiaéreos “Rapier”. A partir de ese momento se lanzaría la mayor operación aérea de combate de la Historia de la aviación militar sudamericana, durante el 21 de mayo se lanzarían cuatro oleadas de aviones de la Fuerza Aérea y dos de la Armada, más de medio centenar de misiones de ataque serían llevadas a cabo por los aviones argentinos bajo un esfuerzo sorprendente, representando el punto álgido de las acciones aéreas argentinas en una batalla que duraría poco más de una semana. Los británicos habían llegado a San Carlos durante la noche del 20 de mayo, disponían de seis buques de escolta compuestos por el destructor D-18 “Antrim” y las fragatas F-56 “Argonaut”, F-88 “Broadsword”, F-90 “Brilliant”, F-101 “Yarmouyh” y F-124 “Ardent”, a los que se sumaban los buques de desembarco anfibio L-10 “Fearless” y L-11 “Intrepid”, así como el transatlántico MV “Canberra”, el ferry MV “Norland” y el mercante MV “Stromness”. Cuando las luces permitieron observar el dispositivo, se podía ver la situación en la zona, el destructor D-18 “Antrim” se encontraba realizando misiones de apoyo de fuego a los comandos SBS y tropas del 3º Batallón Paracaidista que combatían con la pequeña fracción argentina en los alrededores de Fanning Head (Altura 234), mientras que la fragata F-124 “Ardent” se había dirigido hacia el Sur, ubicándose en la Bahía Ruíz Puente, desde donde bombardeaba a las posiciones argentinas en Darwin y Pradera de Ganso, además de servir de alerta temprana desde el Sur del estrecho. La fragata F-56 “Argonaut” se ubicó en la boca norte del ingreso al Estrecho de San Carlos como medio de alerta temprana, mientras que las F-88 “Broadsowrd” y F-90 “Brilliant” se ubicaron en el centro del estrecho para coordinar la defensa antiaérea del desembarco, debido a sus modernos misiles “Sea Wolf”. Cuando las tropas en tierra ya habían iniciado la consolidación de la cabeza de playa, y a lo largo del día, hacen su ingreso nuevos buques logísticos a la zona de operaciones, que incluye los buques de desembarco logístico RFA “Sir Galahad”, RFA “Sir Lancelot”, RFA “Sir Tristam” y RFA “Sir Perceval”, así como el buque de apoyo HMS “Fort Austin” y el ferry MV “Europic Ferry”, escoltados por la fragata F-126 “Plymouth”. Se inician las acciones aéreas argentinas Un avión cisterna KC-130H "Hércules" suministrando combustible en vuelo a dos A-4B "Skyhawk" . Sin el repostaje en vuelo las misiones a Malvinas hubieran sufrido graves penalidades, tal y como sucedió con los cazas Mirage IIIEA y Dagger que carecían de esa posibilidad. La importancia del repostaje en vuelo durante Malvinas centó un antecedente muy importante para las operaciones aéreas tácticas a gran distancia. Los KC-130H argentinos lograron salvar a, al menos, tres pilotos cuando sus aviones, dañados en combate y perdiendo combustible, pudieron recibir el carburante necesario para llegar a casa La situación pronto comenzó a cambiar, desde Puerto Argentino se despachó un elemento aéreo del Comando de Aviación Naval (COAN) para una misión de reconocimiento armado, este contaría solamente con un solo avión MB-339 (4-A-116) de la 1ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque, con el teniente de navío Guillermo Owen Crippa a los mandos. El avión estaba armado con dos cañones de 30 mm y dos barquillas de cuatro cohetes de 127 mm. Sobrevolando el terreno a baja altura, aproximadamente a las 1010 horas, Crippa salió sobre la desembocadura del estrecho y se topó con el grueso de los movimientos británicos. Reteniendo en la mente lo que había podido ver, se dirigió hacia uno de los buques en la zona y lo atacó con fuego de cañones y cohetes. Su blanco había sido la fragata F-56 “Argonaut”, la cual recibió daños leves en la acción. El TN Crippa logró volver a Puerto Argentino sin mayores inconvenientes y luego de obtener valiosísima información sobre los movimientos británicos. Con la información radiada por el teniente 1º Esteban desde Puerto San Carlos, más el grueso de la información obtenida por diversos medios, el Comando de Fuerza Aérea Sur se había puesto manos a la obra e inició el lanzamiento de lo que sería la primera oleada de ataques contra las fuerzas británicas, a la par lo hizo el COAN con sus propios medios. A las 0800 horas habían despegado desde San Julián tres cazas “Dagger” del Grupo 6 de Caza (G6C), cada uno armado con dos bombas BRP de 250 Kg. y munición completa para sus cañones de 30 mm. Esta sección recibiría el indicativo “Zorro” y estaba compuesta por el capitán Díaz (C-412), el capitán Dellepiane (C-434) y el teniente Faget (C-415). Ingresaron al estrecho y descubrieron a la fragata F-90 “Brilliant”, sin embargo fallaron los mecanismos de lanzamiento de las bombas y debieron atacar solo con cañones. El buque fue alcanzado por numerosos impactos de 30 mm que produjeron varios daños y heridos en el Centro de Información de Combate (CIC). A las 0944 horas había despegado la sección “Ñandú” desde Río Grande con otros tres cazas “Dagger” del G6C, estando a los mandos el capitán Rhode (C-409), el teniente Bean (C-428) y el capitán Jannet (C-436), y con sus aviones armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y munición completa para sus dos cañones DEFA 553 de 30 mm. Arribaron al estrecho de San Carlos a las 1032 horas y en la aproximación, el teniente Bean (C-428) es derribado por un misil “Sea Wolf” disparado por la fragata HMS (F-88) “Broadsword”, aunque se eyecta, el piloto nunca fue rescatado ni por ingleses ni argentinos, suponiéndose que murió congelado en las aguas del estrecho, siendo la primer baja de la FAA en la batalla de San Carlos. Los dos pilotos sobrevivientes atacaron a las fragatas F-56 “Argonaut” y F-88 “Broadsword”, ésta última recibió numerosos impactos de 30 mm en la zona del hangar, los cuales provocaron varios heridos entre la tripulación. Un minuto después del despegue de la sección “Ñandú” despega la sección “Perro”, también con tres cazas “Dagger” del G6C desde Río Grande. Estos aviones estaban armados con dos bombas BRP de 250 Kg. y munición para los cañones de 30 mm, estando integrada por el capitán Moreno (C-437), el mayor Martínez (C-435) y el teniente Volponi (C-418), con el indicativo “Perro”. Ingresaron al estrecho a las 1031 horas y atacaron al destructor D-18 “Antrim”, el cual realizaba una serie de maniobras evasivas y disparaba sus misiles antiaéreos en contra de los cazas argentinos, sin embargo la acción no tuvo éxito, varios impactos de cañón produjeron daños menores y una de las bombas BRP impactó a popa, aunque no estalló ésta destruyó el sistema de recarga de los misiles antiaéreos “Sea Slug” y terminó alojada en la zona de los baños de la tripulación. Cuando salían de la zona de combate fueron seguidos por una Patrulla Aérea de Combate (PAC) y uno de los “Sea Harrier” disparó un misil AIM-9L contra los cazas argentinos, pero quedó corto y los cazas argentinos retornaron a su base. A las 0955 horas se lanza una nueva sección de cazas “Dagger” del G6C desde San Julián. Armados con bombas BRP de 250 Kg. y munición para sus cañones, la sección “León” estaba compuesta por el capitán Dimeglio (C-404) y el teniente Castillo (C-407). Los dos aviones ingresan al estrecho a las 1040 horas y realizaron el ataque contra el destructor D-18 “Antrim”, al cual impactaron con fuego de cañón y, aunque no hubo impacto de las bombas, al menos una de ellas estalló muy cerca del buque, sacudiéndolo y provocando daños diversos. Considerados graves, el destructor fue evacuado del área de combate y se lo llevó a zonas más seguras, donde se le realizaron reparaciones de importancia hasta el día 23 de mayo. Sin sus capacidades recuperadas, algunas fuentes indican que este buque se usó como medio de apoyo y enlace entre la Task Force y las islas Georgias. Ya cerca del mediodía, y mientras los británicos aún lamían sus heridas, se lanza la segunda oleada de ataques, en este caso participarían los aviones A-4B y A-4C “Skyhawk” de los Grupos 5 y 4 de Caza (G5C y G4C), respectivamente, además de los A-4Q “Skyhawk” de la 3ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque (EA33). Cronológicamente la primera acción correspondió a la EA33, la cual despachó dos secciones de tres A-4Q, cada una, armados con cuatro bombas frenadas Mk.82SE “Snakeye” de 225 Kg. y munición para sus cañones de 20 mm. A los mandos de los capitanes Castro Fox y Zubizarreta, despegaron a las 1015 horas, pero no lograron identificar blancos y retornaron a Río Grande. A las 1117 horas, desde San Julián, despegó la sección “Tero” con tres cazas A-4C “Skyhawk” armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y municiones para sus cañones de 20 mm. Durante el reabastecimiento en vuelo el jefe y el segundo deben regresar a la base por novedades técnicas en sus aviones y el alférez Martínez se une a la escuadrilla “Pato”, sin embargo debe retornar por fallas técnicas. La escuadrilla “Pato” había despegado a las 1125 horas con tres A-4C en la misma configuración que los anteriores, esta unidad estaba formada por el capitán Almoño (C-310), el teniente López (C-309) y el 1er teniente Manzotti (C-325), la cual fue reforzada por el capitán García (C-304) que cuando despegaba al mando de la sección “Rondó” quedó solo por problemas técnicos en el avión de su numeral. Con los cuatro aviones, la escuadrilla llegó a la zona de las islas y fue detectada por la fragata F-90 “Brilliant”, la cual dirigió una PAC de “Sea Harrier” contra ellos. Cuando los pilotos argentinos se percatan de la presencia de los dos cazas británicos, de inmediato lanzan sus armas e inician acciones evasivas, pero aún así el 1erTte. Manzotti (C-325) es derribado por un misil AIM-9L y aunque se eyecta, muere debido a las condiciones de eyección, encontrándose su cuerpo el día 24 de mayo. También es derribado el teniente López (C-309), que muere en su avión. En Río Gallegos, el Grupo 5 de Caza ya había comenzado sus preparativos, a las 1130 horas despega la escuadrilla “Pico”, compuesta por cuatro cazas A-4B “Skyhawk”, cada uno armado con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y munición para sus cañones de 20 mm. Estos estaban a los mandos del capitán Palaver (C-207), Tte. Gálvez (C-221), 1erTte. Guadagnini (C-212) y el alférez Gómez (C-226). El alférez Gómez retorna por problemas en el reabastecimiento, mientras que los otros tres no alcanzaron a visualizar blancos y retornaron. Más suerte tendría la escuadrilla “Mula”, con otros cuatro A-4B “Skyhawk” armados de igual manera que la anterior. Durante el vuelo dos de los pilotos debieron retornar, continuando solamente el capitán Carballo (C-204) y el alférez Carmona (C-214), los cuales ingresaron al estrecho, descubriendo un buque de gran tamaño, con cierto temor a que se tratara de un mercante propio, Carballo ordenó no atacar a último momento, pero el alférez Carmona ya había lanzado su bomba, aunque no se reportó ninguna explosión. Según las fuentes consultadas, el buque podría ser el mercante argentino “Río Carcarañá”, aunque la FAA asevera que se trata de un mercante inglés. Quedando solamente un avión con armamento, Carmona recibió la orden de retornar a la base y el capitán Carballo continuó su ataque en solitario, obteniendo un objetivo sobre la Bahía Ruiz Puente, resultando ser la fragata F-124 “Ardent”, a la cual arrojó su bomba de 454 Kg., la cual, al parecer, no impactó o no causó daños de mayor importancia. La tercera oleada sería verdaderamente exitosa y tendría un efecto devastador sobre los británicos. A las 1330 horas despega la escuadrilla “Leo”, compuesta por tres aviones A-4B del G5C, cada uno armado con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y munición para sus cañones. Esta formación estaba integrada por el 1er teniente Filipinni (C-215), el teniente Auterio (C-240) y el alférez Vottero (C-224). Tres minutos después despega la escuadrilla “Orion”, configurada de la misma forma, aunque uno de los aviones retorna por desperfectos y los tenientes Osses (C-239) y Robledo(C-222) se unen a la escuadrilla “Leo”, la cual ahora tendría cinco aeronaves. Sin repostaje en vuelo llegaron a la zona de Puerto San Carlos, donde el líder avistó a la fragata F-56 “Argonaut”, ya dañada y ubicada en una zona cercana a la costa. Los cinco aviones de inmediato iniciaron el ataque en formación de “escalonado táctico hacia la izquierda”, guiado por el 1erTte. Filippini (C-215), el cual lanza su bomba contra el buque, pero se recupera a muy baja altura e impacta el mástil de la fragata con el tanque suplementario izquierdo, que pierde el cono de cola, aunque pudo retornar a la base. La fragata, entonces quedó con las antenas superiores del mástil fuera de servicio, mientras que dos de las pesadas bombas de 454 Kg. impactaron en el casco y aunque sin estallar provocaron tremendos daños. Una de las bombas destruyó el sistema de propulsión, en tanto que los daños provocados generaron la explosión de las calderas, a lo que se sumó la detonación espontánea de tres misiles “Sea Cat”, lo que terminó generando un incendio que tardó bastante tiempo en ser controlado. Completamente fuera de combate, con dos tripulantes muertos y tres heridos, la fragata debió ser auxiliada por la F-126 “Plymouth” que había ingresado al estrecho hacía pocas horas, posteriormente el buque sería evacuado de la zona de combate y enviado a Gran Bretaña para sus reparaciones. (1) A las 1355 horas el G6C vuelve al combate, desde Río Grande se despacha a la escuadrilla “Cueca”, con tres cazas “Dagger” armados con una bomba de 454 Kg. cada uno. Esta unidad estaba compuesta por el capitán Mir González (C-418), 1erTte. Luna (C-409) y el teniente Bernhardt (C-436). Poco después había despegado la sección “Libra”, con cazas “Dagger” en la misma configuración, con el capitán Cimatti como líder y el capitán Robles (C-429) como numeral. Sin embargo, el capitán Cimatti retorna a su base por problemas de técnicos y el capitán Robles (C-429) se une a la escuadrilla “Cueca”, la cual quedaría formada por dos secciones, la “Cueca” con el capitán Mir González y el tte. Bernhardt, y la sección “Libra” estaba compuesta por el capitán Robles y el 1erTte. Luna. Sobre Gran Malvinas, una capa de nubes les obligó a volar en rasante prácticamente por debajo de los 50 metros de altura y siguiendo el contorno del terreno, sin embargo fueron detectados por la fragata F-90 “Brilliant”, la cual despachó una PAC de “Sea Harrier” hacia ellos. El 1erTte. Luna trató de informar de la presencia de los cazas británicos, pero su equipo de comunicación falló y debió eyectarse en el momento en que un misil AIM-9L “Sidewinder” impactaba su caza. Sin embargo, los británicos no pudieron continuar su ataque, ya que estarían ingresando a la zona de adquisición de los SAM de los buques en el estrecho. Luna luego pudo ser rescatado y volvió al continente días después. Los restantes cazas argentinos continuaron su ataque, al no tener noticias sobre el avión de Luna supusieron que en la aproximación éste había chocado con alguna elevación del terreno debido a la baja altura a la que volaban. Ingresando desde el Sur por el canal e identificaron uno de los buques en la zona, que resultaría ser la fragata F-124 “Ardent”. El ataque contra el buque británico se produjo aproximadamente a las 1420 horas, y los cazas argentinos lograron dos impactos en el buque con sus bombas de 454 Kg., y aunque no estallaron, una de ellas impactó a popa, mientras que la otra dio directamente en el hangar, demoliéndolo y destruyendo al helicóptero HAS.Mk.2 (XZ244) del 815 Squadron que albergaba. Los daños no fueron de gran magnitud, fuera de la destrucción del hangar y el helicóptero, por lo que continuaba moviéndose tras haber realizado los bombardeos sobre Pradera de Ganso y Darwin. Los tres cazas volvieron a Río Grande. A las 1400 horas el G6C despacha dos nuevas escuadrillas desde San Julián, cada una con tres cazas “Dagger” armados con una sola bomba BRP de 250 Kg. y munición de cañón. La sección “Laucha” fue la primera en despegar, estando compuesta por el mayor Puga (C-412), capitán 1erTte. Román (C-421) y el tte. Callejo (C-415). La segunda sección en despegar sería, entonces, la “Ratón”, que se había retrasado por problemas de encendido en el avión del 1erTte. Senn (C-407), y estando compuesta, además, por el capitán Donadille (C-403) como líder y el mayor Piuma (C-404). Cuando la sección “Laucha” ingresó al estrecho de San Carlos descubrió a la fragata F-90 “Brilliant” y procedieron al ataque, donde las bombas del 1erTte. Román (C-421) y el tte. Callejo (C-415) fallaron el blanco, mientras que la bomba del mayor Puga (C-412) falló el lanzamiento y quedó pendida del soporte. Sin embargo, antes del lanzamiento, los aviones habían cañoneado a la fragata, inflingiéndole cuantiosos daños con los proyectiles de 30 mm, debiendo reportar que su Centro de Información de Combate había quedado fuera de combate y que uno de sus tripulantes había resultado herido, a su vez, el helicóptero “Sea Lynx” HAS.Mk.2 (XZ732) recibió algunos impactos que lo dejaron temporalmente fuera de servicio. Fuera de combate temporalmente, esto obligó a que la defensa aérea en la zona quedara a cargo de la F-88 “Broadsword”. Los tres cazas argentinos retornan al continente con daños leves en sus aviones, en tanto que minutos después de su ataque hace entrada a la zona la sección “Ratón”, pero para entonces ya habían aparecido en la zona los “Sea Harrier” británicos. De inmediato, los pilotos argentinos se desprenden de sus bombas y eyectan sus tanques suplementarios, alistando sus cañones para trabar combate con los cazas británicos. Pero no tuvieron demasiado tiempo, el mayor Piuma (C-404) es derribado por un misil AIM-9L disparado por el Lt. Steve Thomas (ZA190/009), el piloto argentino se eyectó en el último instante y salvó su vida por muy poco. Paralelamente, el capitán Donadille (C-403) inicia su ataque contra el “Sea Harrier” del Lt.Cdr. Nigel Ward (ZA175/004) cuando éste se cruzaba delante de su línea de fuego a muy corta distancia. Sin embargo, Donadille ya había sido adquirido por el Lt. Thomas, que se recuperaba del ataque a Piuma, y fue derribado por un misil lanzado por el piloto británico, obligando a su eyección. La acción fue tan simultánea que el capitán Donadille aseguró que su avión había chocado con el caza británico. Para entonces, y ya con las espaldas cubiertas, el Lt.Cdr. Ward concluyó su combate con el 1erTte. Senn (C-407), el cual se había salvado de uno de los AIM-9L lanzados por el piloto británico, pero que no pudo evitar el segundo misil, que impacta en el avión y le obliga a eyectarse en forma exitosa. La primera baja británica de la Batalla de San Carlos fue la fragata HMS F-172 "Ardent", la cual fue ataca por lo menos tres veces por aviones de la FAA y el COAN. En el último ataque de los aviones navales argentinos, una bomba Mk.82SE "Snakeye" estalló debajo de los depósitos de combustible del buque, produciendo un incendio que no pudo ser totalmente controlado y obligando a abandonar la nave, que terminaría hundiéndose. Para entonces, el COAN había alistado sus aviones para lanzar su segunda misión del día. La primera sección estaba compuesta por tres cazas A-4Q “Skyhawk”, pilotados por el capitán Phillipi (3-A-307) y los tenientes Arca (3-A-312) y Márquez (3-A-314), despegando a las 1410 horas. La segunda sección, compuesta por los tenientes Rótolo, Lecour y Silvester debería haber despegado inmediatamente después, sin embargo reparaciones de último momento en los sistemas de navegación VLF “Omega” supusieron un retraso y despegaron a las 1425 horas. Los seis aviones estaban armados con cuatro bombas Mk.82SE “Snakeye” de cola frenada y 225 Kg. de peso, consideraba idóneas para el ataque a baja altura contra blancos navales. La primera sección ingresó a San Carlos desde el Sur, en rasante y bordeando la costa de la isla Soledad, a las 1505, aproximadamente, atacan a la fragata F-124 “Ardent” que se encontraba casi en el centro del estrecho. Los aviones lanzaron sus bombas sobre el blanco, registrándose dos impactos de los dos primeros aviones (Phillippi y Arca). Aunque las bombas no estallaron, produjeron graves daños, la primera bomba, lanzada por Phillippi, arrancó el lanzador de misiles antiaéreos “Sea Cat”, lo que dejó a la nave sin posibilidades de rechazar las amenazas aéreas, mientras que la segunda se alojó a popa sin generar ningún daño mayor. Cuando intentaban el escape por el Sur, los aviones fueron interceptados por una PAC del 800 Squadron. El Lt. Clive Morrel (XZ457) interceptó al capitán Phillippi (3-A-307), disparando un misil AIM-9L que arrancó la cola del avión y obligó a su piloto a eyectarse sobre el mar de forma exitosa. Tan pronto como se recuperó del ataque, el piloto británico se volvió contra el teniente Arca (3-A-312), alcanzando el semiala izquierda de su A-4Q con varios impactos de 30 mm. Viendo que había perdido el tren de aterrizaje izquierdo y comenzó a tener problemas hidráulicos, Arca se eyectó sobre el mar en las cercanías de Puerto Argentino, donde sería rescatado por un helicóptero del Ejército Argentino. El teniente Márquez (3-A-314) no tuvo tanto éxito y murió cuando su avión estalló alcanzado por el fuego de cañón de 30 mm del “Sea Harrier” pilotado por el Fl.Lt. John Leeming (XZ500). La segunda sección de A-4Q navales apareció unos diez minutos después sobre la zona, seleccionando, también, a la fragata F-124 “Ardent” como blanco, que lo supieron muchos años después. Los pilotos de esta sección escucharon lo sucedido con la sección anterior, y continuaron su ataque bajo fuego cruzado desde diversos buques en la zona. El teniente Rótolo (3-A-306) inició su ataque a unos 60 metros de altura, pero sus cuatro bombas horquillan el buque sin provocar daños, segundos después ingresó el tte. Lecour (3-A-305), que logró impactar al buque con dos de sus bombas, mientras que detrás llegaría el el teniente Silvester (3-A-301), que también lanzó sus bombas sin resultados efectivos. Una de las bombas lanzadas por el teniente Lecour ingresó por el boquete dejado por otra lanzada en un ataque previo, penetró en profundamente y estalló debajo de los depósitos de combustibles del buque, desatando un incendio tan grande que no pudo ser controlado, obligando a que el buque fuese abandonado. La fragata HMS (F-124) “Ardent” se hundió el día 22 de mayo, llevándose la vida de 22 marinos británicos, otros 31 resultaron heridos. La tercera oleada de ataques había sido por demás eficiente, pese a las bajas, y aún quedaría una cuarta oleada más, aunque ya casi al limite de las posibilidades de éxito, debido a las bajas condiciones de luz. Así, las escuadrillas “Ratón” y “Choclo”, con un total de cinco A-4C del G4C, no divisaron blancos y retornaron. La escuadrilla “Mate”, con cuatro A-4B del G5C ingresó a la zona del estrecho ya con bajas condiciones de luz y al no poder identificar blancos volvieron al continente. Sin embargo, el 21 de mayo fue un día durísimo para la Task Force, pese a que habían logrado derribar un gran número de aviones argentinos, éstos habían logrado causar tremendos daños al dispositivo británico. Si bien éstos ataques no habían afectado al desembarco británico, ahora el almirante Sandy Woodward se encontró con que la fragata F-124 “Ardent” había sido hundida, mientras que el destructor D-18 “Antrim” y la fragata F-56 “Argonaut” habían sido puesta fuera de combate, mientras que la fragata F-90 “Brilliant” realizaba reparaciones aceleradas de su CIC para mantener sus operaciones en primera línea, incluyendo la reparación de su helicóptero, a la vez que la F-88 “Broadsword” había recibido daños ligeros. A partir de entonces, la Royal Navy tomó más en serio el accionar de los pilotos argentinos, sabiendo que a ese ritmo las bajas serían muy elevadas, algo que quedaría demostrado los días siguientes. Las acciones del 22 de mayo Durante el día 21 de mayo se había iniciado la planificación de una serie de acciones conjuntas entre la Armada (ARA) y la FAA para atacar la cabeza de playa en San Carlos, donde se determinó que se lanzarían misiones de interdicción sobre Puerto San Carlos y Puerto Sussex, a cargo de los aviones de la FAA, y sobre Establecimiento San Carlos y blancos navales a cargo del COAN. Sin embargo, la climatología del 22 de mayo en el continente hizo muy difícil las operaciones aéreas argentinas hasta mucho después de pasado el mediodía. Asimismo, el esfuerzo provocado por el lanzamiento de 64 misiones aéreas desde el continente en un solo día había provocado un gran desgaste en las unidades, máxime si analizamos que se perdieron diez aviones y cuatro pilotos. De igual manera el tiempo que no pudo ganarse en lanzar ataques aéreos, se aprovechó en realizar mantenimiento y reparaciones a las aeronaves que participarían de las acciones posteriores. En base a esto, el día 22 el COAN no puedo organizar ninguna salida de combate, principalmente debido al desgaste operativo y a las duras inclemencias climáticas, mientras que el comando de la Fuerza Aérea Sur recibió las instrucciones y órdenes para la planificación de las acciones determinándose tres graves inconvenientes: El mal tiempo afectaba a las bases aéreas y zonas de reabastecimiento. Aunque no dificultaban la partida, ponía en riesgo la recuperación de las aeronaves. El esfuerzo del día 21 de mayo había insumido un gran desgaste al material y personal de las unidades, que aún se encontraba poniendo en condiciones a las aeronaves dañadas el día anterior, además de reorganizar las unidades tras las bajas. No se disponía de un control aéreo avanzado en la zona de los blancos y había muy poca capacidad de adquisición de blancos y el guiado de los ataques hacia los mismos. El mayor inconveniente terminó siendo la imposibilidad de adquirir y señalizar eficientemente los blancos que serían atacados por los aviones de combate. Aún así, el COFAS determinó que el Grupo 4 de Caza alistara una escuadrilla de aeronaves para lanzar una incursión sobre blancos terrestres. Los cuatro aviones A-4C “Skyhawk” constituirían la escuadrilla “León” y estaba compuesta por el capitán Cafaratti (C-319), el 1erTte. Ureta (C-310), el Tte. Bono (C-319) y el alférez Codrington (C-301), despegando de San Julián a las 1440 horas, arribando al estrecho de San Carlos con muy malas condiciones meteorológicas y baja visibilidad. La falta de señalización impidió que sus objetivos asignados sean identificados, por lo que el capitán Cafaratti ordenó abortar la misión, sobre la bahía Rincón de San Martín descubrieron un buque al que decidieron no atacar, debido realizarían un giro muy expuesto. El buque era argentino y había sido atacado anteriormente por los británicos. A las 1515 horas despega la escuadrilla “Chispa”, compuesta por cinco A-4B del Grupo 5 de Caza, pilotados por el capitán Varela (C-250), los 1er Teniente Sánchez (C-231) y Berrier (C-225), y los tenientes Cervera (C-204), Roca (C-228) y Mayor (C-207). Durante el vuelo, problemas técnicos obligaron al retorno de cuatro aviones y continuaron solamente el capitán Varela (C-250) y el 1er Tte. Sánchez (C-231), con la misión de realizar interdicción y apoyo de fuego directo era sobre Puerto Sussex. Luego de repostar llagaron a la zona de ataque volando por instrumentos, con la nula visibilidad, y realizaron el lanzamiento de sus bombas, sin poder corroborar los resultados del ataque. 23 de mayo, otra jornada dura para la Task Force Entre la tarde del 22 y la madrugada del 23 de mayo, el COFAS comenzó a realizar un ingente esfuerzo de planificación para el lanzamiento de diversas acciones contra las fuerzas británicas, lo que determinó que, cuando el día 23 culminara, se hayan registrado 34 salidas de ataque, cinco salidas de defensa aérea y casi un centenar de misiones logísticas, de repostaje en vuelo, exploración y control aéreo táctico, siempre desde el continente. Nuevamente, se determinó que se realizarían dos oleadas principales bien diferenciadas. La primera de ellas se inició a las 0845 horas desde Río Grande, cuando las escuadrillas “Puma” y “Potro” despegaban para atacar blancos en San Carlos. Los aviones “Dagger” del G6C no pudieron encontrar al avión guía y la mala visibilidad y las malas condiciones meteorológicas obligaron a abortar sus incursiones. A las 0905 horas, el G5C lanza dos escuadrillas, “Lanza” y “Tejo”, desde Río Gallegos”, pero una suma de desperfectos técnicos y mala visibilidad impidió que los aviones alcanzaran sus blancos, pese a que dos de los aviones de la escuadrilla “Tejo” llegaron a la zona de operaciones. El mediodía fue mucho más beneficioso, el clima y la visibilidad habían mejorado sustancialmente y a las 1200 horas el G5C alista otras dos escuadrillas, cada una con tres aviones A-4B armados con una bomba Mk.17 de 454 Kg. y munición de cañón. Sin embargo, antes del despegue los problemas se presentaron, el capitán Palaver, líder de la escuadrilla “Trueno”, reporta novedades en su avión y no puede despegar, simultáneamente, la escuadrilla “Nene” sufre una baja cuando el 1erTte. Cachón sufre una lesión que le impide abordar su avión. De inmediato, se ordena que los cuatro aviones formen una sola escuadrilla, indicativo “Nene”, la cual estaría conformada por dos secciones, la primera integrada por el capitán Carballo (C-228) y el alférez Gómez (C-240), y la segunda por el 1Tte. Guadagnini (C-242) y el Tte. Rinke (C-239). Por un error de planificación en la posición del avión cisterna KC-130H, la escuadrilla no pudo repostar en vuelo y continuaron su misión. Arribaron al estrecho desde el Sur, donde se cruzan con un helicóptero “Sea Lynx” británico, y de inmediato fueron recibidos por un denso fuego antiaéreo desde las fragatas F-88 “Broadsword” y F-170 “Antelope”. Luego de realizar una maniobra para ponerse en posición de ataque, el Guadagnini pierde de vista al líder, por lo que la escuadrilla se divide en dos secciones definidas. En la aproximación de la primera escuadrilla, el avión de Carballo (C-228) es alcanzado debajo del ala derecha, que algunas fuentes adjudican a un misil “Rapier”, lo que le obliga a abortar el ataque y buscar una zona segura para la eyección, pero con el avión aún dominado decido retornar al continente. Próximo a Pradera de Ganso observa el ataque con otros dos misiles, tal vez “Rapier” de las baterías en los montes Sussex, pero no es alcanzado. Por su parte el alférez Gómez (C-240) continúa su ataque en solitario y lo hace sobre la fragata F-170 “Antelope”, registrando el impacto de su bomba Mk.17, aunque esta no estalla. Segundos después aparece la segunda sección, con el 1erTte. Guadagnini (C-242) como líder, atacando al mismo buque. Tan pronto como lanza su bomba contra la fragata británica, el fuego antiaéreo impacta su ala derecha, casi al borde de estrellarse contra el mar, Guadagnini recupera el avión, pero no lo suficiente para evitar estrellarse contra el mástil de la “Antelope”, muriendo en el choque. Aún sacudiéndose por el impacto del avión, la bomba de Guadagnini impacta al buque casi a mitad del casco, aunque no estalla. Segundos después, el Tte. Rinke (C-239), logra esquivar el fuego antiaéreo y lanza su bomba sin resultados, mientras se retiraba sobrevuela al trasatlántico MV “Canberra” y avista otros ocho buques en la bahía. Separados por las circunstancias, los tres aviones arriban a Río Gallegos con unos pocos minutos de diferencia entre sí. A las 1235 horas, la EA33 lanza su ataque, alineaba sólo cuatro aeronaves y todas habían sido asignadas al ataque. Armados con cuatro bombas frenadas Mk.82SE “Sakeye”, la escuadrilla naval estaba compuesta por los capitanes Castro Fox (3-A-301) y Zubizarreta (3-A-306), así como los tenientes Benítez (3-A-302) y Olivera (3-A-305). Durante el vuelo, el teniente Olivera (3-A-305) informa novedades y debe regresar a la base, mientras que los otros tres aviones arriban a la zona de los blancos y se encuentran bajo una densa respuesta antiaérea, motivada por los ataques previos de la sección “Nene”, y los tres pilotos realizan sus ataques en manera individual. El capitán Castro Fox (3-A-301) atacó al buque de desembarco L-11 “Intrepid”, mientras que el teniente Benítez (3-A-302) lo hizo contra la fragata F-170 “Antelope”. Sin embargo, el capitán Zubizarreta (3-A-306) no pudo soltar sus bombas debido a un fallo en el lanzador múltiple MER, quedando con sus bombas suspendidas en el soporte ventral. Los ataques no presentaron daños de gravedad para ninguno de los objetivos navales atacados en la incursión. Cuando los tres aviones arriban al continente, el viento cruzado y el hielo en la pista hacen que el avión de Zubizarreta salga de la pista, quebrando el aterrizador frontal, con la carga de bombas al completo, decidió eyectarse, pero las condiciones en que lo hizo impidieron que se abriera el paracaídas y muere al impactar contra el suelo. El capitán Castro Fox apenas logró un aterrizaje de emergencia casi sin combustible. La fragata F-56 "Argonaut" cubierta de humo, el estallido de la caldera y tres misiles antiaéreos "Sea Cat" en los pañoles produjo gravísimos daños, dos muertos y tres heridos. Permaneció en la zona de operaciones antes de poder ser retirada y posteriormente enviada hacia Gran Bretaña para recibir reparaciones. Si bien no fue hundida, la unidad no pudo continuar en la zona de conflicto, lo que supuso un serio desgaste para las fuerzas británicas. La segunda oleada de ataques se inició a las 1330 horas, cuando el G4C lanza, desde San Julián, a las escuadrillas “Plata” y “Oro”, sin embargo no encontraron al avión cisterna, como sucedió con la escuadrilla “Nene”, y los A-4C abortaron el ataque. A las 1420 horas, el G6C inicia su participación del día, alistando dos escuadrillas, cada una con tres “Dagger” cada una, armados con una bomba Mk.17 cada uno, mientras que en Río Grande se alistó una tercera escuadrilla, con otros tres “Dagger”, estos armados con dos bombas BRP de 250 Kg., además de la munición de cañón. La sección “Daga” estaba compuesta por el capitán Cimatti (C-417), capitán Rhode (C-414) y 1erTte. Ratti (418), mientras que la sección “Puñal” estaba compuesta por el mayor Martínez (C-429) y el Tte. Volponi (C-437), ya que el capitán Moreno no pudo despegar. La última sección era la “Coral”, ésta estaba compuesta por el capitán Dimeglio (C-421), el Tte. Faget (C-420) y el 1erTte. Roman (C-434) La sección “Daga” inicia su vuelo y durante el mismo, el capitán Cimatti (C-417) informa pérdida de combustible y regresa al continente. Los dos aviones restantes, al mando del capitán Rhode (C-414) informan que en la zona del objetivo no había ningún blanco y contactó con la sección “Puñal” que venía detrás, pudiendo escuchar que “Puñal 2”, el Tte. Volponi, informaba de que eran interceptados por una PAC británica. La sección “Puñal” llevaba un retraso de cinco minutos con respecto a la sección “Daga” cuando son interceptados por una patrulla de “Sea Harrier” del 800 Squadron compuesta por el Lt. Hale (ZA194) y el Lt.Cdr. Auld (ZA177/77). En la acción, el Tte. Volponi (C-437) informa que estaban siendo interceptados, pero poco después el mayor Martínez (C-429) informaba del posible derribo de su numeral, algo que así había ocurrido, el Lt. Hale disparó un misil AIM-9L contra Volponi, logrando el impacto. El cuerpo de Volponi sería recuperado por personal de la isla Borbón (EAN “Calderón”) y luego enviado al continente. Por su lado, la escuadrilla “Coral”, al conocer la amenaza británica y saber del derribo de Volponi, abortaron la misión. Si bien el día aparentaba no haber supuesto más que los daños registrados en la fragata F-170 “Antelope”, ésta quedó fuera de combate temporalmente hasta que se desactivaran las bombas alojadas en el casco. Por ello se decidió evacuar al buque y solamente se embarcaron dos especialistas en explosivos de la RAF encargados de la peligrosa tarea, quienes durante la noche iniciaron los trabajos sobre la bomba lanzada por el 1erTte. Guadagnini. En el intento de desactivación, la bomba de 454 Kg. se activó y estalló iluminando la noche con una explosión de tremendas dimensiones. Sin personal a bordo y con los dos técnicos muertos, el incendio ganó el buque y ardió durante toda la noche y parte de la mañana del día 24 de mayo antes de que la fragata se partiera en dos y se hundiera en las aguas del estrecho de San Carlos. Los británicos ahora veían con gravedad lo peligroso que se estaba poniendo la operación de desembarco, habían perdido dos buques, otros dos habían quedado fuera de combate por el resto de la guerra, mientras que dos más habían sufrido daños menores en los primeros días de combate. ©Derechos Reservados Dintel-GID 2003-2008. Se prohibe la reproducción total o parcial de textos y fotografías sin declarar la fuente y autores.
La batalla de San Carlos, el callejón de las bombas parte 1
Datos archivados del Taringa! original
21puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
5visitas
0comentarios
Dar puntos: