Uno de los habitantes marinos con peor carácter es el pez globo. Perteneciente a la familia de los Tetraodontidae, este enigmático pez es temido, a la par que admirado, por su capacidad de hincharse como una pelota en los momentos en los que se siente atacado por algún depredador. Este sistema de defensa se completa con el empleo de una sustancia extremadamente venenosa que invita a no tomar a la ligera lo que, a simple vista, parece un pequeño animal de lo más inofensivo.
Actualmente se está estudiando la posibilidad de utilizar el veneno del respetable pez globo como analgésico en pacientes con cáncer terminal. De hecho, en las pruebas realizadas en laboratorios, casi el 75% de los pacientes experimentaron buenos resultados gracias a medicamento formulados a partir de esta toxina.
A pesar de este sofisticado método de defensa, el pez globo cuenta con un enemigo mucho más voraz: el propio ser humano. En algunas regiones, este animal es un souvenir precioso por lo que el equilibrio de la especie está en grave peligro. Al sacarlo del agua, el pez globo se infla tragando aire. Después, se deja secar al calor del sol para que conserve la forma redondeada que le da fama; así adquiere el papel de elemento decorativo.
Pero la particular venganza del pez globo contra el ser humano tiene lugar entre fogones. El pez globo es considerado un sabroso manjar en el Imperio del Sol Naciente. La intoxicación por pez globo o ‘fuguismo’ es un problema continuo para Japón, donde existe un 60% de casos mortales por comer la carne de este animal. Cortar y cocinar el 'fugu' debe recaer en las manos de expertos cocineros que posean un certificado de una escuela especial.