El próximo domingo, la ciudad festejará la fiesta del zumo de uva con el que el dios Baco regaba sus prodigios.
Las casualidades no existen. Ayer, la presidenta Cristina Fernández firmó el decreto que instituye al vino como bebida nacional y el domingo próximo un grupo de jóvenes cordobeses celebrará en Colonia Caroya la fiesta del zumo de uva con el que el dios Baco regaba sus prodigios.
El Museo Casa Copetti, que funciona en una antigua vivienda en la zona rural de esa ciudad del departamento Colón, situada a 45 kilómetros al norte de la Capital, será sede de la alegría, desde el mediodía.
La entrada será libre y gratuita y el programa de actividades contempla degustación de vinos, carreras de carretillas, exposición de tractores y espectáculos musicales.
De la mano por la historia. La producción de vinos en Córdoba y Colonia Caroya entrelazan sus raíces en el suelo de la historia.
En las ancestrales tierras de Guanusacate ("agua muerta o bañado", en lengua aborigen) los jesuitas construyeron la Estancia de Jesús María, el segundo núcleo productivo del sistema organizado por la Compañía de Jesús, a partir de 1618.
La finca (donde desde 1946 funciona el Museo Jesuítico Nacional) se caracterizó por su producción vitivinícola, rasgo distintivo que llega hasta el presente.
En el siglo XVIII se elaboraban allí los primeros vinos cordobeses, entre ellos el famoso "Lagrimilla", que se exportaba a España y consumía el rey y sus cortesanos.
La estancia conserva la Capilla de San Isidro Labrador, de nave única abovedada con una importante cúpula central. Colindante a ella, la bodega de los misioneros.
Después de un período declinante, en la última década la producción vitivinícola caroyense recuperó su ímpetu y la calidad de sus productos ha sido con varias docenas de medallas en concursos nacionales.
La Fiesta de la Bebida Nacional en Colonia Caroya comenzará el domingo al mediodía con un almuerzo a la sombra de los plátanos del parque Rogelio Lauret, del Museo Casa Copetti. Los comensales compartirán polenta blanca y rognosa, como platos principales, que los anfitriones prepararán en el momento.
Una propuesta por demás tentadora.]
COLONIA CAROYA. Celebrará la fiesta del zumo de uva
Las casualidades no existen. Ayer, la presidenta Cristina Fernández firmó el decreto que instituye al vino como bebida nacional y el domingo próximo un grupo de jóvenes cordobeses celebrará en Colonia Caroya la fiesta del zumo de uva con el que el dios Baco regaba sus prodigios.
El Museo Casa Copetti, que funciona en una antigua vivienda en la zona rural de esa ciudad del departamento Colón, situada a 45 kilómetros al norte de la Capital, será sede de la alegría, desde el mediodía.
La entrada será libre y gratuita y el programa de actividades contempla degustación de vinos, carreras de carretillas, exposición de tractores y espectáculos musicales.
De la mano por la historia. La producción de vinos en Córdoba y Colonia Caroya entrelazan sus raíces en el suelo de la historia.
En las ancestrales tierras de Guanusacate ("agua muerta o bañado", en lengua aborigen) los jesuitas construyeron la Estancia de Jesús María, el segundo núcleo productivo del sistema organizado por la Compañía de Jesús, a partir de 1618.
La finca (donde desde 1946 funciona el Museo Jesuítico Nacional) se caracterizó por su producción vitivinícola, rasgo distintivo que llega hasta el presente.
En el siglo XVIII se elaboraban allí los primeros vinos cordobeses, entre ellos el famoso "Lagrimilla", que se exportaba a España y consumía el rey y sus cortesanos.
La estancia conserva la Capilla de San Isidro Labrador, de nave única abovedada con una importante cúpula central. Colindante a ella, la bodega de los misioneros.
Después de un período declinante, en la última década la producción vitivinícola caroyense recuperó su ímpetu y la calidad de sus productos ha sido con varias docenas de medallas en concursos nacionales.
La Fiesta de la Bebida Nacional en Colonia Caroya comenzará el domingo al mediodía con un almuerzo a la sombra de los plátanos del parque Rogelio Lauret, del Museo Casa Copetti. Los comensales compartirán polenta blanca y rognosa, como platos principales, que los anfitriones prepararán en el momento.
Una propuesta por demás tentadora.]
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