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Pol Pot y la Kampuchea Democrática

Info3/23/2010
Pol Pot y la Kampuchea Democrática


Kampuchea Democrática fue el nombre oficial del Reino de Camboya bajo el régimen de Pol Pot y su partido de los jemeres rojos que gobernaron el país entre 1975 y 1979. Este periodo vio la muerte de aproximadamente 1.5 millones de camboyanos a través de ejecuciones políticas, hambrunas y trabajo forzado, lo que representó la desaparición de entre el 25 y el 30% de la población nacional. Los jemeres rojos llegaron al poder después de la llamada II Guerra de Indochina o Guerra de Vietnam y el juego de poderes entre URSS y China por tener influencia en la región alimentó las hostilidades entre Camboya y Vietnam lo que llevó a este último a invadir el país en 1979 y precipitar la caída del régimen.

De acuerdo a las estadísticas de K.D. Jackson, el 17 de abril de 1975, año en que los Jemeres Rojos tomaron Phnom Penh, había en Camboya una población de 7,3 millones de habitantes. Cuando Vietnam comenzó la invasión en diciembre de 1978, el país tenía una población de 6 millones de habitantes, lo que representa un dramático descenso de 1.5 millones en menos de cuatro años. K. D. Chandler señala como razones de este drástico descenso de la población -que calcula en 1,5 millones de desaparecidos- la malnutrición, los trabajos forzados y las enfermedades mal atendidas en general, pero 200.000 personas, probablemente más, fueron ejecutadas sin juicio, clasificados como "enemigos", entre los que se contaban niños, ancianos y personas pertenecientes incluso al mismo Partido. Puesto que la mayoría de las víctimas pertenecían a la etnia jemer, el periodista socialista Jean Lacouture denominó a este proceso "auto-genocidio"



Contexto

Si bien el gobierno del príncipe Norodom Sihanouk había sido de mano dura en contra del comunismo camboyano después de la independencia del país en 1954, se opuso a la intervención estadounidense en el conflicto de Vietnam. La neutralidad camboyana fue vista con desconfianza por Estados Unidos que acusó a Norodom Sihanouk de prestar el territorio como santuario del Viet Cong y del ejército de Vietnam del Norte. En 1970, con la ayuda de la CIA, el General Lon Nol, quien había sido su ministro de defensa, dio un golpe de estado contra el príncipe, que estaba en una gira internacional, y alineó inmediatamente a Camboya de parte de Estados Unidos y de Vietnam del Sur. Este acto evidenció a un nuevo actor en el conflicto: los jemeres rojos, que actuaban como una guerrilla, pero que hasta entonces no habían tenido mayor importancia. El movimiento, liderado por un personaje oscuro del cual no se supo su identidad sino hasta 1976, Pol Pot, pronto ganó popularidad entre el campesinado del norte del país, que estaba acosado por los intensos bombardeos estadounidenses realizados sin la aprobación de la ONU y que representaban un desesperado intento de destruir lo que llamaban los "santuarios del Viet Cong". Los bombardeos sobre el norte de Camboya comenzaron en marzo de 1969 y duraron hasta 1973 autorizados por el presidente Richard Nixon y liderados por su director de seguridad nacional Henry Kissinger. Camboya recibió por parte de los bombarderos estadounidenses 539.129 toneladas de bombas, es decir, tres veces más de las que EEUU lanzó contra Japón durante la II Guerra Mundial. Los bombardeos causaron la muerte de 600 mil personas y no hicieron otra cosa que incrementar la popularidad y la fuerza de la naciente guerrilla. Los jemeres rojos recibieron además apoyo de China, que les suministró armamento.



Para 1973 el 60% del territorio camboyano estaba bajo control de la guerrilla y empezó una segura marcha hacia la capital. Muchos camboyanos se unieron a los jemeres rojos por lealtad al príncipe Norodom Sihanouk en nombre del cual la guerrilla decía actuar prometiendo su restitución al poder en cuanto el dictador y los estadounidenses fueran derrocados. A principios de 1975 la suerte estaba echada en la Peninsula Indochina: los Estados Unidos y sus aliados tuvieron que retirarse precipitadamente y las fuerzas comunistas tomaron el control de Laos, Vietnam del Sur y Camboya. El 17 de abril de 1975 los jemeres rojos entraron victoriosos en Phnom Penh, una populosa ciudad de más de dos millones de habitantes, la mayoría refugiados. Ese mismo día comenzó la evacuación forzada, preludio de lo que sería la Kampuchea Democrática de Pol Pot.



Evacuación forzada

Una de las primeras acciones de los jemeres rojos fue la evacuación de toda la población urbana hacia el campo. Para C. Etcheson se pueden especular al menos cinco razones para esta decisión:

1. El problema de la seguridad en la ciudad: Los jemeres rojos temían que elementos contrarevolucionarios pudieran desestabilizar las áreas urbanas, por lo que era mejor mover a toda la población urbana al campo que ellos conocían mejor.
2. Problemas de sanidad.
3. Programa político basado en las teorías de Huo Yuon que abogaba por la construcción de una sociedad estrictamente agraria y Pol Pot tenía en su programa el cumplimiento de dicho ideal al pie de la letra.
4. Divisiones internas en el Partido y la intención de Pol Pot de asentar definitivamente su supremacía.
5. Temores de un bombardeo de la capital.

Liquidacion del ejercito republicano

Una primera etapa después de la caída de Phnom Penh la constituye la liquidación del ejército republicano del dictador Lon Nol. Según los estudios de Etcheson los jemeres rojos "actuaron rápida y sistemáticamente para liquidar a los altos mandos del derrotado ejército". Uno de los testimonios presentados por el autor se sitúa el 19 de abril de 1975 en al área de Battambang:

El 19 de abril de 1975 más de 300 oficiales del ejército de Lon Nol fueron reunidos de Battambang y se les dijo que se pusieran sus mejores uniformes y todas sus decoraciones porque iban a saludar al Príncipe Sihanouk en su regreso glorioso a la Camboya libre. Después de prepararse como les fue dicho fueron llevados en camiones y se les hizo bajar en una localidad prevista cerca de Kbal Damrei. A continuación fueron acribillados desde todos los lados. Dos de las víctimas pudieron escapar y mencionar su historia fuera de la Kampuchea Democrática.

Sin embargo, para algunos estudiosos esta primera fase de muertes no puede ser atribuida directamente al plan del posterior genocidio, como argumenta el mismo Etcheson:

Un pequeño número de analistas han argumentado que las matanzas del gobierno [de Lon Nol] (y aquellos de un rango menor y de civiles) inmediatamente después de la victoria del 17 de abril no representaron una exterminación sistemática ordenada por los líderes del partido, sino más bien el resultado de un espontáneo y no planificado exceso de venganzas por parte de un ejército de guerrilleros ignorantes, adolescentes y soldados campesinos.

Dicha posición sostenida entonces por autores como Noam Chomsky y Edward S. Herman es contestada por la mayoría de estudiosos del tema que dicen que si fue así, no se entiende la razón por la cual se esperó a que pasaran seis semanas antes de que las autoridades centrales del partido dieran la orden de detener dichos actos de eliminación (28 de mayo).

Población

Si se incluyen las estadísticas de población de la llamada República Jemer fundada por el dictador Lon Nol en 1970 hasta la caída del régimen de los jemeres rojos en 1979, Camboya presenta el crecimiento de población negativo más alto de la historia de la humanidad desde la II Guerra Mundial. Según un censo de población de 1962, Camboya debía tener una previsión de 7,1 millones de habitantes para 1970 y, si todo hubiera sido normal, para 1979 debería de haber tenido 9 millones de habitantes. Cuando Vietnam invadió el país había entre 4,7 y 5,5 millones de habitantes.

Se tienen entonces dos periodos irregulares que no deben confundirse: el primero corresponde a la República Jemer de Lon Nol (1970 - 1975) y el segundo a la Kampuchea Democrática de Pol Pot (1975 - 1979). Evidentemente el descenso de población se dio durante el primer periodo por causa de la guerra y sus consecuencias y varias fuentes determinan que el número de muertes está en un rango entre 200 mil (según W.J. Sampson) y 1 millón de personas (según Khieu Samphan). En 1975, con la victoria de los jemeres rojos, el cálculo de población es de 7.2 millones de personas, es decir, el crecimiento es mínimo en relación a los datos de 1970. Esto quiere decir que un promedio de 1,5 millones de personas desaparecieron durante el régimen de Pol Pot.

Calculo de muertes

Las siguientes fuentes presentadas por Etcheston dan un cálculo de muertes durante los años del régimen (1975-1978):

1. Ieng Sary: 3 mil.
2. Time Magazine: 60 mil.
3. Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia: 800 mil.
4. Pol Pot: 800 mil.
5. Khieu Samphan: 1 millón.
6. Barron y Paul: 1 millón 200 mil.
7. Departamento de Estado de EEUU: 1 millón 200 mil.
8. Amnistía Internacional: 1 millón 400 mil.
9. Norodom Sihanouk: 1 millón 500 mil.
10. Ben Kiernan: 1 millón 500 mil.
11. François Ponchaud: 2 millones 30 mil.
12. Lon Nol: 2 millones 50 mil.

Para Etcheston, todos estos cálculos no pueden ser considerados estrictos simplemente porque no existió un censo real de población durante el periodo 1970-1978. Los que se tienen son los de 1967 y 1983. Sin embargo, las evidencias de muertes generalizadas, ejecuciones extra-judiciales, hambrunas, terrorismo de estado y epidemias son legítimas y la cifra más objetiva del número de desaparecidos puede ponerse en 1,5 millones de personas para el periodo 1975-1979:

En magnitud absoluta de masacres la revolución de la Kampuchea [Democrática] puede ser comparada con las revoluciones rusa y china. En términos del porcentaje total de población desaparecida es sin duda la más sangrienta.

Causas de morbilidad

Si bien entre las causas de morbilidad de la población durante los años del régimen (1975-1979) se pueden señalar las hambrunas y epidemias, las pruebas conservadas actualmente por el Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam) añaden las siguientes:

* Torturas sistemáticas.
* Extensiva práctica de ejecuciones extra-judiciales.
* Programas de genocidio específicos contra grupos religiosos y minorías étnicas.
* Dramático declive de la población nacional.

Las pruebas de la existencia de dichos actos pueden ser clasificadas de la siguiente manera:

* Testimonios de los sobrevivientes tanto de víctimas como de los mismos verdugos.
* Testimonios de los refugiados de guerra en Tailandia, especialmente después de iniciada la invasión por parte de Vietnam. Los refugiados fueron los primeros en dar a conocer los primeros relatos del sangriento régimen. Estos testimonios han producido una gran cantidad de material documental en la actualidad como libros, vídeos y arte gráfico. Los testimonios coinciden todos en los siguientes hechos históricos:
o La evacuación precipitada de los grandes centros urbanos.
o La marcha forzada durante un periodo de tres meses hacia diferentes sectores del país.
o La brusca colectivización de la producción y la colectivización de la vida cotidiana.
o La abolición de la moneda.
o Los ataques cotidianos a las religiones y a las tradiciones culturales.
o La normalización de ejecuciones sumarias.
o El hambre y las epidemias.
* Los centros de interrogación y tortura descubiertos por los vietnamitas en 1979.
* Las fosas comunes encontradas y excavadas con esqueletos humanos de todas las edades.
* El dramático descenso de la población a escala global en al menos un millón y medio de personas y asimismo la reducción de minorías étnicas como los Cham o camboyanos de origen vietnamita y la de origen chino.
* La gran cantidad de material elaborado en esa época por los mismos Jemeres Rojos como las fotografías de las víctimas, sus testimonios firmados bajo tortura, informes elaborados por mandos medios y superiores, órdenes y cartas.

En Tuol Sleng, como un ejemplo, se tiene el siguiente balance de prisioneros presentado por David Hawk:

1. 15 de octubre de 1977: 418 ejecuciones.
2. 18 de octubre de 1977: 179 ejecuciones.
3. 20 de octubre de 1977: 88 ejecuciones.
4. 23 de octubre de 1977: 148 ejecuciones.
5. 27 de mayo de 1978: 582 ejecuciones.

Las cifras de ejecuciones y torturas eran cuidadosamente archivadas por los jemeres rojos. Las víctimas eran fotografiadas al ingresar a la prisión, antes, durante y después de la tortura y tras la ejecución. Todo ese material, hoy conservado en DC-Cam, es parte de las pruebas para la acusación de crímenes de guerra y genocidio.

Por otra parte, los jemeres rojos conservaron los diarios de interrogación con notas adjuntas por parte de los mandos superiores sobre las maneras de interrogar, de torturar o sobre lo que tenían que confesar:

Después de 1979, los casi cientos de miles de páginas de confesión, sumarios, formularios de ingreso [de prisioneros], autorización de tortura, informes de tortura, fotografias de prisioneros, órdenes firmadas de ejecución, diarios de ejecución y documentos similares fueron conservados en la antigua prisión en un salón del segundo piso de Tuol Slang. Las fotografías de los arrestados fueron exhibidas en el primer piso en donde los camboyanos podían ir a buscar a sus parientes desaparecidos. La "sección de empleados" de los archivos contiene fotografías y biografías de los guardias, interrogadores y ejecutores de Tuol Slang

La política de los Jemeres Rojos

Después de la victoria del 17 de abril de 1975, Pol Pot lanzó un rápido programa de gobierno en busca de la consolidación de un régimen de rasgos totalitarios, basado en un sistema económico de explotación radicalmente agraria, que incluía la evacuación forzosa y desaparación de las ciudades, tenidas por espacios de la burguesía, la moneda, el mercado, las religiones y una completa ruralización de la sociedad, y el férreo control de las bases del ejército guerrillero sobre la población civil. Pol Pot había sido secretario general del Partido Comunista Camboyano desde febrero de 1963 y con sus asociados conformó la máxima cúpula del partido poniendo en lugares claves a sus aliados. Como Stalin, Pol Pot inició una purga de sus oponentes, tanto reales como imaginarios, a la que llamó "en busca del enemigo oculto", que llevó a que numerosos miembros del partido, entre ellos altos mandos, fueran ejecutados, junto con grandes capas de la población civil, aplicando un extensivo sistema de arresto, torturas y ejecuciones sumarias.

La oposición a Vietnam fue una característica de la Kampuchea Democrática. Primero Pol Pot evitó cualquier intromisión de Hanói dentro de Camboya y después abogó por devolver a Camboya la llamada Kampuchea Krom, el sur de Vietnam, que había sido en siglos pasados territorio camboyano. Con ese motivo dirigió múltiples hostilidades contra los países vecinos, pero especialmente contra Vietnam.

El príncipe Sihanouk, que había sido derrocado por Lon Nol en 1970 y que había liderado un gobierno en el exilio desde China, fue más bien una figura emblemática utilizada por los jemeres rojos para consolidar su poder ante una nación rural que respetaba profundamente la tradición reverencial al rey (aunque Norodom Sihanouk había abdicado para poder presentarse como primer ministro, para el pueblo seguía siendo el rey):
Una de las razones principales por las cuales el KCP (...) pudo alcanzar la victoria sobre las fuerzas de la República Jemer de Lon Nol fue que este pudo enlazarse, a los ojos de los campesinos, a dos fuentes primarias de la mitología consciente del colectivo: la monarquía y los monjes.

Uno de los errores más graves de Lon Nol no fue que hubiera hecho un golpe de estado al Reino de Camboya para establecer su "República Jemer", sino que hizo un golpe de estado a quien ostentaba el linaje del antiguo Imperio jemer y de la gloria de Angkor. Los jemeres rojos habían sido más conscientes que el dictador de este hecho y lo aprovecharon en su favor diciendo a los campesinos que ellos luchaban no sólo por la expulsión de los imperialistas yanquis, sino también por la restitución de Su Alteza. Una prueba de la manipulación de la figura de la monarquía ancestral y de la religión lo constituye el hecho de que los jemeres rojos situaron artilleros en las bases del Templo de Angkor, una estrategia que les atrajo simpatías ante los camboyanos que vieron el acto como una demostración de que la guerrilla estaba protegiendo los lugares sagrados del gobierno ilegítimo. Los ataques contra esa artillería que dañaron parte del Templo por parte del ejército del dictador fue además una prueba a los ojos de los camboyanos de que Lon Nol no quería sino destruir la identidad jemer: la estrategia dio sus resultados.

Con la victoria el rey no era necesario, así como no eran necesarios los monjes. Comenzó entonces el rápido proceso de reemplazo del rey y de la religión por la del Partido. El príncipe Norodom Sihanouk fue presentado durante los primeros meses del régimen como el primer ministro restituido, pero no era más que una figura protocolaria. Su aparente renuncia y su "retiro voluntario" con una pensión fijada por el Partido, darían vía libre a la proclamación definitiva de una constitución proclamada el 5 de enero de 1976 y que dio oficialmente inicio a la "Kampuchea Democrática":
Puesto que todo el pueblo camboyano y todo el Ejército Revolucionario de Kampuchea deseaba la independencia, unidad, paz, neutralidad, no alineación, una Kampuchea soberana que goza de la integridad de su territorio, una sociedad nacional hecha de una genuina felicidad, igualdad, justicia y democracia, sin ricos ni pobres y sin explotadores ni explotados, una sociedad en la cual todos viviesen en armonía en una solidaridad nacional y que reúna fuerzas para hacer el trabajo manual todos juntos e incremente la producción para la construcción y defensa del país; y puesto que la resolución del Congreso Especial Nacional tenido el 25, 26 y 27 de abril de 1975 solemnemente proclamó el reconocimiento y respeto por las voluntades citadas de todo el pueblo y de todo el Ejército Revolucionario de Kampuchea (...)

Historia

Tras la victoria de los jemeres rojos en 1975 se produjeron escaramuzas entre sus tropas y las fuerzas vietnamitas. Los camboyanos lanzaron un ataque sobre las islas vietnamitas de Phu Quoc y Tho Chu e hicieron incursiones en las provincias vietnamitas fronterizas. A finales de mayo, al mismo tiempo que Estados Unidos bombardeaba la refinería petrolífera de Kompung Sao tras el incidente de Mayagüez, fuerzas vietnamitas tomaron la isla de Poulo Wai, perteneciente a la Kampuchea Democrática. El mes siguiente, Pol Pot y Ieng Sary visitaron Hanói. Propusieron un tratado de amistad entre ambos países, idea que tuvo una acogida fría por parte de los dirigentes vietnamitas. Aunque Vietnam evacuó Poulo Wai en agosto, los incidentes continuaron a lo largo de la frontera nororiental de la Kampuchea Democrática.

Las relaciones entre la Kampuchea Democrática y Vietnam mejoraron en 1976, en parte debido a los problemas dentro del PCK. En mayo representantes de ambos países se reunieron en Phnom Penh para establecer una comisión de resolución de las disputas fronterizas. Vietnam se negaba a aceptar la Línea Brévié (demarcación colonial de fronteras marítimas entre los dos países) y las negociaciones se rompieron. A finales de septiembre, sin embargo, días después de que Pol Pot dimitiera como primer ministro (aunque ello fue una jugada política porque continuó con el poder), comenzó a operar una línea aérea entre Phnom Penh y Hanoi.

Con Pol Pot de nuevo al frente del gobierno en 1977, la situación se deterioró rápidamente. Se produjo una escalada de incidentes a lo largo de todas las fronteras de la Kampuchea Democrática. Las fuerzas de los jemeres rojos atacaron pueblos en las zonas fronterizas de Tailandia, cerca de Aranyaprathet. El modo brutal en que murieron los campesinos tailandeses fue señalado como la primera prueba concreta registrada de las atrocidades de los jemeres rojos. También se produjeron incidentes en la frontera con Laos. Aproximadamente al mismo tiempo, localidades fronterizas vietnamitas fueron atacadas de nuevo. En respuesta, Vietnam lanzó ataques aéreos contra Camboya. En septiembre, la luchas fronterizas tuvieron como resultado unas 1.000 muertes de civiles vietnamitas. El mes siguiente, el contraataque vietnamita movilizó a 20.000 soldados. El ministro de defensa de Vietnam, general Vo Nguyen Giap infravaloró la tenacidad de los jemeres rojos y tuvo que enviar 58.000 más en diciembre. El 6 de enero de 1978, las fuerzas de Giap comenzaron su retirada del territorio kampucheano. Aparentemente, los vietnamitas creyeron que habían dado una lección a Camboya, pero Pol Pot proclamó que esta victoria había sido aun mayor que la del 17 de abril de 1975.

En 1978 Vietnam decidió apoyar la resistencia interna al gobierno de Pol Pot, lo que tuvo como resultado que la zona oriental se convirtiera en un foco de insurrección. La histeria alcanzó niveles extremos dentro de la Kampuchea Democrática. En mayo de 1978, la víspera del levantamiento de So Phim en la zona oriental, Radio Phnom Penh declaró que si cada soldado kampucheano mataba treinta vietnamitas, dos millones de soldados bastarían para eliminar a toda la población de Vietnam (de unos cincuenta millones en aquel momento). Los dirigentes de Phnom Penh albergaban grandes ambiciones de carácter territorial (como por ejemplo, recuperar la región del Delta del Mekong, que consideraban territorio jemer).

Las masacres de vietnamitas étnicos y de sus simpatizantes a manos de los jemeres rojos se intensificaron en la zona oriental tras la revuelta de mayo. En noviembre, Vorn Vet dirigió un golpe de estado que no tuvo éxito. En aquel momento había decenas de miles de camboyanos y vietnamitas refugiados en territorio de Vietnam. El 3 de diciembre de 1978, Radio Hanoi anunció la formación del Frente Unido de Kampuchea para la Salvación Nacional. Se trataba de un grupo heterogéneo de comunistas y no comunistas que compartían su enemistad con el régimen de Pol Pot y una dependencia casi total de Vietnam. El Frente ofrecía la imagen de legitimidad que Vietnam necesitaba para invadir la Kampuchea Democrática y para el consiguiente establecimiento de un gobierno satélite en Phnom Penh.

Mientras transcurría 1978, la belicosidad camboyana en las áreas fronterizas había sobrepasado el umbral de tolerancia de Hanoi. Los políticos vietnamitas optaron por una solución y el 22 de diciembre lanzaron una ofensiva para derrocar al gobierno de la Kampuchea Democrática. Una fuerza invasora de 120.000 hombres, que consistía en una combinación de artillería e infantería, se introdujo hacia las planicies del sureste de la Kampuchea Democrática. Tras una guerra relámpago que duró 17 días, Phnom Penh cayó el 7 de enero de 1979. Desde algunos reductos en la montaña y la jungla, Pol Pot y otros líderes jemeres reagruparon sus unidades y lanzaron una nueva llamada a las armas, reiniciando una obstinada insurgencia contra el régimen en el poder tal y como habían hecho en los años sesenta. Por el momento, la invasión vietnamita había conseguido deponer el gobierno establecido. Se instaló en el poder una nueva administración bajo la influencia de Hanoi y comenzó la disputa tanto interna como internacional para aparecer como el gobierno legítimo, frente al de los jemeres rojos. Sin embargo, la paz no acababa de llegar a esta nación, desgarrada por la guerra. Aunque la insurgencia puesta en marcha por los jemeres rojos no fue capaz de derrocar al régimen provietnamita, sí que lo fue de mantener al país en un estado permanente de inseguridad.

Decadencia

En 1977 se revela que "Angkar" es el Partido Comunista Camboyano, (PCC). Se producen considerables hambrunas en el país, comienzan conflictos en las fronteras con Tailandia, Laos y Vietnam y este último comienza a tener más relaciones con la URSS que con China.

Pol Pot anunciaría en diciembre de 1976 a todos los oficiales que debían prepararse para una guerra de guerrillas y convencional y por primera vez habla de Vietnam como "enemigo de la Kampuchea Democrática". El 27 de enero de 1977 una incursión de los Jemeres Rojos asesinó a 30 campesinos tailandeses mientras empezaban a causar disturbios en las fronteras con Laos. Pero los acontecimientos más graves se darían en la frontera con Vietnam: según los informes vietnamitas, desde marzo de 1977 los Jemeres Rojos lanzaron continuos ataques en la zona suroccidental de Vietnam con incursiones que atacaron al ejército de ese país y a la población campesina, especialmente en Ha Tien y Chau Doc. Dichos informes vietnamitas coinciden con testimonios de refugiados de ese país en el exterior según los Archivos Contemporaneos de Keesing. Pol Pot aseguraba entonces que el enemigo , no se "atrevería a atacarnos" porque, según su modo de ver, Vietnam era menos potente que Camboya (posiblemente confiado en la amistad que tenía con China y la enemistad de China con Vietnam). Para Pol Pot, la manera en la que Vietnam atacaba a Camboya no era abiertamente sino de manera silenciosa, infiltrándose en las filas jemer. Esto lo llevaría a desarrollar una auténtica paranoia que lo llevaría a buscar el "enemigo oculto" en el interior de su propio partido. Por el contrario, Vietnam siempre se referiría al comunismo camboyano como "su hermano", según lo testimonian refugiados camboyanos que entraron en territorio de ese país en 1977. Sería solo a partir de 1978 cuando las autoridades vietnamitas comenzarían a ver a los Jemeres Rojos desde otra perspectiva.

Kampuchea Krom fue una antigua provincia camboyana que pasó a manos de los vietnamitas en el siglo XIX y que hoy es el sur de Vietnam. En la actualidad existe una población significativa de vietnamitas de etnia jemer que se sienten naturalmente más cercanos a su patria ancestral que a Vietnam. Desde la perspectiva de Pol Pot la "recuperación" de dicho territorio era un deber histórico para Camboya y ese fue el principal causante de los ataques en el suroccidente del Vietnam en donde murieron numerosos campesinos, tanto de etnia jemer como vietnamita.

El 6 de enero de 1978 Pol Pot se dirigiría así a las tropas en la zona oriental:

Cada camboyano ha de matar 30 vietnamitas con el fin de avanzar hacia la liberación, luchar fuertemente para recuperar el sur de Vietnam.

En una entrevista que hizo Ben Kiernan a Heng Sarim sobre el propósito de las incursiones en Vietnam, este respondió:

Él dijo [Pol Pot] que teníamos que liberar esa parte y hacer rebelarse a la gente del sur y derrocar a Vietnam y tomar el sur... Él nos dijo que teníamos que motivar a los jemeres que vivían en el sur de Vietnam, los jemeres krom, a alzarse en rebelión.

Mientras los Jemeres Rojos se concentraban en atacar a todos sus "enemigos", Radio Phnom Penh convocaba a los habitantes del oriente del país a "levantar las banderas del celo nacional, confrontar el deber de odio y de sangre en contra del... expansionismo y el anexionismo".

En 1978 Pol Pot lanzó la campaña para "descubrir" lo que él llamaba el enemigo oculto. Su idea de que el Partido y el Ejército estaban infiltrados de vietnamitas y de agentes de la CIA hizo que muchos de sus hombres fueran detenidos, interrogados, torturados y ejecutados. La teoría del régimen fue que dentro del Partido había enemigos y que ubicarlos y eliminarlos era una obligación a toda costa. Los "enemigos contra-revolucionarios" debían desaparecer en un proceso que Pol Pot llamó de "barrida y limpieza" (boh somat). Uno de los lemas del partido era "una mano para la producción y otra para combatir al enemigo". Vann Nath, uno de los pocos sobrevivientes de S-21, dijo a Alexander Hinto que "la palabra enemigo tenía un gran poder... al escucharla, todos nos poníamos nerviosos.

El "enemigo oculto" se volvió una obsesión para Pol Pot y si no existían, él mismo los crearía bien pronto. Para él, los "enemigos externos" eran visibles, fáciles de identificar y de combatir, pero los "enemigos en el interior" eran una tarea en la que todos debían implicarse. En su anuncio de la existencia del Partido Comunista de Kampuchea (PCK), dijo a la asamblea:

Dentro de la sociedad camboyana existen semejantes contradicciones de vida y muerte como enemigos que pertenecen a variadas redes de espionaje trabajando para los imperialistas y reaccionarios internacionales que planean entre nosotros llevar a cabo acciones subersivas, actividades en contra de la revolución... Esos elementos son un número reducido, solo un uno o dos por ciento de la población.

Interpretando literalmente las palabras del discurso de Pol Pot y siguiendo la lectura de Chandler, un uno o dos por ciento de la población camboyana entonces representaba 140 mil personas de 7 millones de habitantes, es decir, todas esas personas estaban consideradas "enemigos del Estado". Pol Pot decía que los enemigos no podían ser tratados de la misma manera: unos debían ser "re-educados" y otros debían ser "neutralizados". Al mismo tiempo que se mantenía dicho discurso, cientos de personas eran interrogadas, torturadas y ejecutadas en S-21.

En 1978, durante el aniversario de Partido Comunista de Kampuchea, Pol Pot expresó:

El 17 de abril de 1975 significó una gran victoria como nunca se había visto en más de dos mil años de historia de Kampuchea. Matar a los enemigos de la revolución fue otra meticulosa victoria próxima a los eventos del 17 de abril.

El 10 de mayo del mismo año en una transmisión de Radio Kampuchea Democrática dirigiría las siguientes palabras en el contexto de los ataques a Vietnam:

Debemos combatir para defender la independencia, soberanía e integridad territorial de Camboya. Debemos vivir autónomamente, defendiéndonos. Debemos tratar de eliminar el creciente número de enemigos, tantos como nos sea posible y tratar de mantener nuestras fuerzas al máximo. Tenemos una fuerza pequeña, pero tenemos que atacar fuerzas grandes. Ese es nuestro lema guía.

Los ataques reiterados a territorio vietnamita y las persecuciones dentro del propio partido se combinarían para precipitar rápidamente el fin del régimen. Comenzó ya desde 1978 una oleada de deserciones que prepararían los elementos para una nueva historia en suelo camboyano: la invasión vietnamita efectuada con los propios camboyanos.

Los campos de exterminio

En Camboya tuvo lugar el experimento de ingeniería social más atrevido y radical de todos los tiempos. Fue el comunismo llevado a su consecuencia lógica, a su mayor extremo. El dinero desapareció y la colectivización integral se llevó a cabo en sólo dos meses. El gobierno del Angkar duró tres años y ocho meses y sembró de cadáveres el país: alrededor de dos millones de muertos para una población total de ocho millones.

Pin Yatay, superviviente, nos cuenta que "en la Kampuchea democrática no había cárceles, ni tribunales, ni universidades, ni institutos, ni moneda, ni deporte, ni distracciones… En una jornada de veinticuatro horas no se toleraba ningún tiempo muerto. La vida cotidiana se dividía del modo siguiente: doce horas de trabajo físico, dos horas para comer, tres para el descanso y la educación, siete horas de sueño. Estábamos en un inmenso campo de concentración. Ya no había justicia. Era el Angkar el que decidía todos los actos de nuestra vida"

Pol Pot y sus jemeres rojos iniciaron en 1970 una guerra civil apoyada por el gobierno de Hô Chi Minh. Ya entonces mostraron su extrema crueldad: no sólo los prisioneros fueron maltratados y ejecutados, sino que también fueron encarcelados sus familias, reales o inventadas, monjes budistas, gente sospechosa en general, etc.. En las prisiones, los malos tratos, el hambre y las enfermedades acabaron con casi todos ellos y, desde luego, con la totalidad de los niños detenidos.

Pero ese horror en guerra no era más que el preludio de lo que llegaría desde que el 17 de abril de 1975 ésta terminó con el triunfo de Pol Pot y los suyos. La primera medida fue el desalojo de los más de 3 millones de habitantes de las ciudades, realizada inmediatamente. Esto provocó la división entre "viejos" (los campesinos de siempre) y "nuevos" (los habitantes de las ciudades reconvertidos), de los que estos últimos se llevarían la peor parte de la represión que vino más tarde.

El horror cotidiano

La "Kampuchea democrática" dejó en sus supervivientes una pérdida completa de valores; la supervivencia exigía la adaptación a las nuevas reglas del juego, de las cuales la primera era el desprecio a la vida humana. "Perderte no es una pérdida. Conservarte no es de ninguna utilidad", según rezaban los manuales del Angkar.

Pol Pot anunciaba un futuro radiante en sus discursos. Prometía pasar de la tonelada de arroz por hectárea y año a tres en breve sucesión. El arroz se convirtió en el monocultivo. Los mandos obligaban a trabajar sin descanso a los esclavos a su mando, para mejorar su reputación entre sus superiores. En algunos extremos se llegaba a jornadas de 18 horas, en la que los hombres más robustos eran los que padecían mayores exigencias y, en consecuencia, morían antes.

camboya

No obstante, la planificación central y el desprecio por la técnica (sustituida por la educación política) destruyeron la hasta entonces siempre próspera cosecha arrocera camboyana. Para finales del 76 se calculaba que la superficie cultivada era la mitad que antes del 75. El hambre era inevitable y, con él, la deshumanización y el sometimiento al Angkar. Aunque quizá menos extendido que en la China del "Gran Salto Adelante", el canibalismo se convierte en costumbre.

La familia era considerada una forma de resistencia natural al poder absoluto del Partido, que debía llevar al individuo a una dependencia total del Estado. Por tanto, las familias eran separadas y la autoridad paterna castigada: la educación era responsabilidad exclusiva del Angkar. Los sentimientos humanos eran despreciados y considerados un pecado de individualismo. Al intentar ayudar a una vecina, Pin Yatay se ganó esta reprimenda: "No es su deber ayudarla, al contrario, esto demuestra que todavía tiene usted piedad y sentimientos de amistad. Hay que renunciar a esos sentimientos y extirpar de su mente las inclinaciones individualistas."



Los esclavos pertenecen al sistema, no a sí mismos. Su vida es totalmente regulada. Había de evitar cualquier fallo, incluso involuntario, un resbalón, la rotura de un vaso, no podían ser un error sino una traición contrarrevolucionaria que conducía a un castigo seguro. A veces, la muerte. O la flagelación, que en los más débiles era equivalente. Los niños espiaban a los mayores en busca de culpabilidades reales o inventadas. Pero no había muertos, esa palabra era tabú, ahora tan sólo existían cuerpos que desaparecen.

"Basta un millón de buenos revolucionarios para el país que nosotros construimos", se rezaba en las reuniones de los jemeres rojos. El destino de los demás era evidente. La muerte cotidiana era lo frecuente; curiosamente los casos considerados graves eran los que iban a prisión, donde se obligaba con tortura a la delación y, finalmente, se ejecutaba a los presos. Un detenido por el crimen de hablar inglés cuenta como fue encadenado con unos grilletes que cortaban la piel y torturado durante meses. El desmayo era su único alivio. Todas las noches los guardias se llevaban a varios prisioneros a los que nunca volvían a ver. Él pudo sobrevivir gracias a las fábulas de Esopo y cuentos jemeres tradicionales que contaba a los adolescentes y niños que eran sus guardianes.

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Los niños no se libraban de la crueldad del sistema carcelario. Muchos eran encarcelados por robar comida. Los guardianes los golpeaban y daban patadas hasta que morían. Los convertían en juguetes vivos, colgándolos de los pies, luego trataban de acertarles con sus patadas mientras se balanceaban. En una marisma cercana a la prisión, los hundían y, cuando empezaban las convulsiones, dejaban que apareciera su cabeza para sumergirlos de nuevo.

En los campos, lo que atemorizaba era la imprevisibilidad y el misterio que rodeaban las innumerables desapariciones. Los asesinatos se llevaban a cabo con discreción. Era frecuente el uso de los cadáveres como abono. No obstante, la brutalidad reaparecía en el momento de la ejecución: para ahorrar balas sólo un 29% eran disparados. El 53% moría con el cráneo aplastado, el 6% ahorcado, el 5% apaleado.

Camboya, hoy

Algunos autores niegan la inclusión del exterminio por razones políticas dentro del ámbito del genocidio. No hacen más que seguir las órdenes de la extinta URSS, el único país que, por razones evidentes, se opuso a incluir a éstos dentro de la definición de genocidio de la ONU.



La educación política recibida del Partido Comunista de Kampuchea persiste aún en Camboya. Los valores humanos han sido sustituidos por un cinismo y egoísmo que comprometen cualquier tipo de desarrollo.



Aún persisten jemeres rojos parapetados tras campos de minas, lo que ha convertido a este país en el que posee mayor número de mutilados, sobre todo en adolescentes y niños.

Las secuelas continúan.

A pesar de que la mitad de los habitantes de Camboya nació después del régimen, sus secuelas siguen presentes en la vida del país:

Educación

Los Jemeres Rojos aspiraban a una sociedad sin educación, ya que, según ellos, la educación sólo llevaba a ideas imperialistas. La educación se basaba, por tanto, en la repetición de consignas revolucionarias. La limpieza intelectual que llevaron a cabo los Jemeres Rojos ha desprovisto al país de cualquier tipo de especialista en cualquier campo, incluyendo maestros, médicos o ingenieros.

No obstante, en los últimos años el país se ha llenado de escuelas que, aunque aún no cuentan con un profesorado adecuadamente cualificado, está permitiendo que las nuevas generaciones tengan una mejor educación.

Minas

Camboya es el país con mayor número de minas y artefactos no explosionados por habitante del mundo. Se calcula que quedan entre 4 y 6 millones de artefactos que fueron sembrados por estadounidenses y Jemeres Rojos, principalmente.

Es además uno de los países con más víctimas y se calcula que uno de cada 236 habitantes está mutilado. Los trabajos son costosos y, aunque deberían haber terminado en 2009, se han prorrogado durante 10 años más.

Problemas psicológicos

El régimen trajo consigo graves problemas psicológicos, que no están siendo tratados por la falta de especialistas. Muchas de las víctimas tienen cuadros depresivos que les impiden trabajar. Los pocos expertos que existen en Camboya aseguran que la mayoría de la población tiene algún tipo de secuela psicológica, que además está siendo transmitida a las nuevas generaciones de forma inconsciente. La violencia y la desconfianza características del régimen de los Jemeres Rojos siguen presentes en la sociedad actual.

Pobreza

La incapacidad de salir de su círculo de pobreza es probablemente una de los peores herencias de los Jemeres Rojos, a pesar de que Camboya vivía antes del régimen una época de bonanza económica. Las secuelas anteriormente descritas, junto a una guerra civil que se ha prolongado hasta finales de los años 90, hacen que el camino de Camboya hacia el desarrollo sea especialmente oneroso, especialmente en las zonas rurales.

La corrupción, la falta de infraestructuras o la carencia de un sistema impositivo eficaz que permita financiar la educación, la sanidad o la justicia, entre otros, son sectores en los que se ha avanzado poco en los últimos años.

Dependencia

Las graves dificultades que estaba sufriendo Camboya después de la caída de los Jemeres Rojos atrajo una ayuda al desarrollo masiva que ha creado una dependencia importante por parte de los camboyanos.

Asistencia sanitaria, educación o servicios sociales para pobres, mujeres maltratadas o niños desnutridos, entre otros, son financiados por ONGs de todo el mundo, que en muchas ocasiones no cuentan con la coordinación suficiente como para repartir la ayuda de forma eficaz. El gobierno aprovecha estas ayudas para concentrar la inversión en otros sectores, especialmente en las deficientes infraestructuras, lo que retrasa la creación de un sistema social público.

(Sepan perdonar por la falta de imagenes, pero hay cosas que no podía poder. Cualquier cosa que les inquiete, o si quieren agregar algo,solamente avisen.)

http://es.wikipedia.org/wiki/Kampuchea_Democr%C3%A1tica
http://www.liberalismo.org/articulo/126/20/campos/exterminio/
http://guerrasconflictosarmados.suite101.net/article.cfm/la-huella-de-los-jemeres-rojos-en-camboya
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