Querido Manuel Belgrano:
Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los
políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos
políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría
se enriquece ilícitamente. Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario.
Nació rico. Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso
pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid. Pero se pasó
la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre. Se empobreció
lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted,
que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el
abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a
servir a su comunidad. Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la
hora de pedirle perdón. Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me
permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo
por nosotros. En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los
mas desprotegidos, a los mas humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por
haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente. Por darle a la tierra el
carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras
improductivas. Progresismo puro. Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa
frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en
héroes a los ciudadanos mas simples. Gracias por su combate permanente contra los
monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno
patrio. Por defender la libertad de prensa y la modernización. Por haber traído de Europa
las ideas mas avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la
revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Gracias por la inmensidad de su
cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias
por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la
Junta. Gracias por decir que la patria es educación. Por haber donado sus sueldos para
construir la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después.
Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en
general de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y
periodista. Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para
defender esta bendita tierra.Gracias por haberle salvado la vida a la esposa y a la hija
del general San Martín. Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la
mas terrible de las miserias. Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su
reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Le confieso que
me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser
sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y
gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo
gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que la lucha por una patria
mas justa es la verdadera bandera idolatrada.
Un Argentino
Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los
políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos
políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría
se enriquece ilícitamente. Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario.
Nació rico. Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso
pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid. Pero se pasó
la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre. Se empobreció
lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted,
que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el
abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a
servir a su comunidad. Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la
hora de pedirle perdón. Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me
permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo
por nosotros. En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los
mas desprotegidos, a los mas humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por
haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente. Por darle a la tierra el
carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras
improductivas. Progresismo puro. Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa
frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en
héroes a los ciudadanos mas simples. Gracias por su combate permanente contra los
monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno
patrio. Por defender la libertad de prensa y la modernización. Por haber traído de Europa
las ideas mas avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la
revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Gracias por la inmensidad de su
cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias
por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la
Junta. Gracias por decir que la patria es educación. Por haber donado sus sueldos para
construir la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después.
Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en
general de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y
periodista. Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para
defender esta bendita tierra.Gracias por haberle salvado la vida a la esposa y a la hija
del general San Martín. Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la
mas terrible de las miserias. Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su
reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Le confieso que
me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser
sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y
gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo
gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que la lucha por una patria
mas justa es la verdadera bandera idolatrada.
Un Argentino