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Los bravos del norte, Güemes y sus Infernales

Info1/24/2010
Los bravos del norte, Güemes y sus Infernales
Los bravos del norte, Güemes y sus InfernalesSalta

Nada ni nadie podía detener, en esos turbulentos días a los realistas que desbordaban con todo su poderío bélico por el norte de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Hasta que un heroico hijo de esta tierra lleno a la joven patria de triunfos y la mantuvo a salvo. Ese era el General Güemes y sus bravos gauchos del norte, milicianos estos tan valientes y arrojados en batalla que pronto merecieron el nombre de “Los Infernales”, esta es la historia de la formación de ese destacado cuerpo en la lucha por la libertad.

Fue creado por disposición de Güemes, en su carácter de gobernador Intendente de la Provincia de Salta, en Oficio del 12 de septiembre de 1815, elevado al Director Supremo del Estado.
Los fundamentos esgrimidos fueron que convenía reunir en un cuerpo orgánico a los gauchos, que hasta ese entonces habían combatido desinteresadamente por la libertad de la Patria , expresándolo así: "No dudando del beneplácito de V. E. he organizado una división de caballería compuesta de dos escuadrones de a dos compañías, cada una de cien plazas; y he dispuesto se les instruya en todo lo necesario al desempeño del servicio de infantería, para que puedan ser ocupados así a pie como a caballo, con la denominación de División Infernal de Gauchos de Línea. A la fecha se halla con la fuerza que manifiesta el Estado que adjunto a V. E. armada por ahora con fusil y bayoneta. Su disciplina es ya regular en una y otra arma, tanto que la considero suficiente para el desempeño del servicio en campaña y en guarnición". La creación de esta unidad, destinada a combatir a pie o a caballo, revelaba el interés de Güemes de disponer de una unidad del tipo de los "Dragones", de los españoles, apta para su movilidad para cubrir largos trayectos y efectuar la defensa a pie de pasos, desfiladeros, bañados o lugares de difícil tránsito o acceso.
En el borrador de contestación el gobierno central expresa: "No hay motivo que justifique la creación de un Cuerpo de Línea en esa Provincia donde no hace falta; la aprobación del que dice V. S. ha organizado denominándole División Infernal de Gauchos de Infantería cuyo estado de fuerza y propuestas respectivas dirige con oficio del 12 del presente no haría sino arruinar los escasos fondos del erario público." Güemes propone la creación de una división de caballería (con aptitud para el combate a pie como luego sucedió en todos los ejércitos del mundo, a partir de la 1era Guerra Mundial) a la que llama División Infernal de Gauchos de Línea, que el gobierno confunde, negando el permiso para constituir una división de infantería. Para comprender la negativa del gobierno nacional baste señalar que el tercer ejército auxiliar del Perú, al mando de Rondeau, sería derrotado en noviembre de ese año, en Sipe Sipe, es decir un mes después del requerimiento de Güemes que, ya para ese entonces, no dudaba de esa suerte, dada la indisciplina y escasa efectividad de aquella tropa.
Igualmente Güemes forma dicho Regimiento con los siguientes efectivos: 2 Jefes, 16 Oficiales, 32 Cabos, 16 Músicos y 336 Infernales. Este Regimiento, al contrario de lo que se sostiene, estaba uniformado con prendas de color azul y sólo llevaban prendas coloradas los músicos y la escolta del Gobernador (unos cien).
El uniforme constaba de: Chaqueta y pantalón azules. Forros de elefante. Botones de cascabel. Gorras azules con mangas de bayeta grana y azul. Botas negras hasta la rodilla. Ponchos de bayetón. Los músicos: casaca colorada, pantalón colorado, gorra seguramente colorada, con manga de bayeta grana y azul. Botas negras hasta la rodilla. La escolta: chaqueta y pantalón de paño encarnadas con mangas de bayeta grana y azul.
En un parte del 15 de abril de 1819, el general Güemes dispone que "el comerciante don Martín Torino ponga a disposición de Ud. trescientas cinco, tres cuartas varas de paño azul ordinario; catorce y tercia varas de ídem grana de buena calidad (que es para mi escolta) setenta y ocho y media varas bayeta grana y azul para mangas de las gorras.". Es de resaltar que los Infernales de Jujuy llevaban uniforme de color verde", expresa Houssay.
Consultando la obra Martín Güemes, el héroe mártir de Luís Oscar Colmenares, en la página 98 se lee:
"Güemes no logró la aprobación de su pedido, pero los Infernales actuaron como fuerza de línea desde aquella solicitud, no registrándose deserciones. En 1818 llegó a tener 6.610 hombres, entre los que ya había una pequeña fuerza de línea. De acuerdo a una lista del año citado, el Ejército se componía así: un primer grupo integrado por el Estado Mayor, la artillería y la caballería de línea (en la que figura la división de gauchos de línea no aceptada por el Directorio) que ascendían a 667 plazas; y un segundo grupo integrado por Escuadrones de Gauchos con 5.943 hombres. Era indispensable convocar siempre el menor número posible, por cuanto los gastos de manutención de las divisiones de gauchos estaban a cargo de los pudientes de Salta y Jujuy. Sin embargo, estos escuadrones de gauchos "no eran meras agrupaciones ocasionales de paisanos sino verdaderos cuerpos fijos y reglados de milicias, con fuero militar propio para sus componentes". Este ejército tenía un verdadero servicio de maestranza, una fábrica de pólvora y cartuchos, un hospital y una sastrería. Contaba, además, con varias divisiones corsarias con funciones parecidas a los modernos comandos y los escuadrones tenían sus capellanes", escribe Colmenares.

LA GUERRA GAUCHA
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El General Güemes es un “Icono de la Guerra de la Independencia Argentina” porque fue un eficaz colaborador del General don José de San Martín en el Frente Norte de nuestro país, donde, como ya dijimos, su actuación contenedora del avance realista contribuyó a concretar el objetivo de la Independencia Sudamericana de la Corona Española, gracias a la especialización o adaptación al terreno y a la época de la “guerra de guerrillas” o “guerra de recursos” en un sistema bélico creado por él que permite considerarlo el “Padre de la Guerra Gaucha”.


Efectivamente, este sistema de lucha surgió de las conversaciones que tuvieron ambos próceres, cuando San Martín estuvo al mando del Ejército del Norte, sobre la manera de terminar con la dominación española en América, pues Jorge Newton nos cuenta que “Durante años, mientras San Martín desarrolla su deslumbrante campaña, Güemes desarrolla metódicamente los planes que aquel le ha trazado. Obliga a los realistas a mantener poderosos ejércitos en las proximidades de la Quebrada de Humahuaca, ya hacia el sur, ya hacia el norte, impidiendo, al propio tiempo, que en su avance lleguen a sobrepasar el Valle de Lerma, donde se encuentra la ciudad de Salta.”1. Y Güemes pudo cumplir su cometido gracias a la epopeya de la Guerra Gaucha.



Veamos, a continuación, las apreciaciones de Jorge Newton sobre la Guerra Gaucha: “Lo que la historia recuerda con el nombre de Guerra Gaucha no constituye un episodio, ni está circunscripto a una campaña. Es, por el contrario, un cúmulo de acciones que se desarrollan desde el momento en que Güemes regresa a la provincia de su nacimiento, hasta que muere en ella, un lustro largo mas tarde.

Es una guerra de guerrillas, de recursos, de emboscadas, de cargas de caballería, y de choque de infantes, de la que participa la población en masa, y a la que ni siquiera permanecen ajenas las mujeres…



La guerra gaucha comprende todos los aspectos de una lucha sin cuartel y a muerte. Sus movimientos están perfectamente coordinados, mas no obstante parecen anárquicos. Los realistas tienen siempre al frente un enemigo móvil, que golpea sin cesar, pero que sólo excepcionalmente ofrece blanco para el ataque. Y, por supuesto, la guerra es total. Nadie deja de participar en ella: ni el niño que espía en un camino, ni el anciano que aparenta ir inocentemente de un pueblo a otro, pero que en realidad es portador de algún mensaje.


Cuando las milicias españolas se adelantan por un campo, por un monte o por una quebrada aparentemente libre de toda clase de enemigos, se escucha el ruido producido por el arma de fuego de un franco tirador, y algún soldado realista cae muerto.
[

Las vanguardias parecen avanzar por tierras desiertas, pero de pronto surge al frente una partida de gauchos que parece haberse descolgado del cielo, desorganiza la vanguardia, causa bajas entre quienes la integran y desaparece tan misteriosamente como se hizo presente, sin dar tiempo a que el enemigo tome represalias.


A retaguardia de los ejércitos realistas, las emboscadas son aún mas frecuentes, y los soldados que se retrasan desaparecen con harta frecuencia.


Los campos están devastados, y en los pueblos, cuando las tropas reales se aproximan, los habitantes desaparecen, llevándose todos los víveres e inclusive los enseres domésticos.

El tiempo trabaja para los patriotas que, bajo la mano maestra de Güemes, van organizándose día tras día, mientras aumentan sus efectivos y la moral se tonifica.”.2



Esta Guerra Gaucha fue también una guerra de inteligencia, de ingenio, pues las reducidas partidas gauchas, cuando cabalgaban para atacar sorpresivamente al enemigo, producían un ruido tal con sus guardamontes que provocaba la huida de los españoles al hacerles creer que eran atacados por una muchedumbre. De este mismo tenor, la obra sobre Güemes de la colección “Grandes Protagonistas de la Historia Argentina” dirigida por Félix Luna nos cuenta el siguiente acontecimiento: “En la noche del 5 de mayo de 1817 los gauchos han probado con gran éxito un ingenioso método que alarmó al campamento enemigo. Largaron un potro con un cuero encendido arado a la cola, a toda carrera por el campo español, seguido por gran número de yeguas cerriles que eran azuzadas por los gritos de los gauchos, para gran terror de los soldados godos. Por otro flanco, cuatrocientos gauchos abrieron fuego en todas direcciones sobre el campamento. Se generó una gran confusión y el tumulto fue tal que los españoles creyeron que los patriotas tenían un ejército cuantioso. Los realistas perdieron bienes, vituallas y ganado, pero lo mas importante que perdieron fue el poco ánimo que les quedaba. Al día siguiente habían retrocedido hasta Jujuy. Cuando el comandante recibe el reporte en su tienda, las risotadas de los gauchos, felices, ponen una nota de calidez al frío atardecer.”


El éxito de la guerra irregular se debió al buen trato que este carismático líder siempre tuvo para con sus hombres, pues Félix Luna, en la obra ya citada, afirma: “Encaminado hacia Rosario de la Frontera, en el límite entre Salta y Tucumán, Güemes establece su cuartel general en el centro de su poder y prestigio. Toda Salta lo ha convertido en su ídolo, y su sola presencia enciende el entusiasmo de los abnegados paisanos, enardecidos con sus arengas fogosas y conmovidos por sus optimismo y voluntad infatigable. Güemes ha adoptado las costumbres de los jinetes del campo y comparte con ellos las penurias de los combates y los momentos de esparcimiento cuando se reúnen junto a un fogón o en una riña de gallos. Brinda a sus hombres una atención distinguida, los llama por su nombre y comparte con ellos el sueldo que recibe por sus servicios”.


Por derrotar a tropas vencedoras del mismo Napoleón Bonaparte, los “Infernales de Güemes” han sido comparados con excelentes tropas de caballería como las de los cosacos o las de los mamelucos árabes.


Sin embargo, las milicias gauchas no constituían un cuerpo regular porque el Gobierno Central nunca quiso reconocerlos oficialmente; pero sí actuaban como una auténtica fuerza de línea que en 1818 llegó a tener mas de 6.000 hombres y contó con una fábrica de pólvora y cartuchos, un hospital y su propia sastrería que confeccionaba los uniformes colorados que usaron algunos de ellos, y por los cuales también merecieron este nombre. Las tropas estaban constituidas por hombres de las mas variadas capas sociales que solamente permanecían en servicio mientras enfrentaban alguna invasión realista; el resto del tiempo, cuando los españoles se retiraban, estos soldados volvían a sus labores de costumbre
"La verdad nos hara libres" no olvidemos nuestra historia !

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