Auroras Boreales La aurora polar es un fenómeno en forma de brillo o luminiscencia que aparece en el cielo nocturno, usualmente en zonas polares, aunque puede aparecer en otras partes del mundo por cortos periodos de tiempo. Por esta razón algunos científicos la llaman "aurora polar" (o "aurora polaris". En el hemisferio norte se conoce como "aurora boreal", y en el hemisferio sur como "aurora austral", cuyo nombre proviene de Aurora, la diosa romana del amanecer, y de la palabra griega Boreas, que significa norte, debido a que en Europa comúnmente aparece en el horizonte de un tono rojizo como si el sol emergiera de una dirección inusual. La aurora boreal es visible de octubre a marzo, aunque en ciertas ocasiones hace su aparición durante el transcurso de otros meses, siempre y cuando la temperatura atmosférica sea lo suficientemente baja. Los mejores meses para verla son enero y febrero, ya que es en estos meses donde las temperaturas son más bajas. Su equivalente en latitud sur, aurora austral, posee propiedades similares. Origen Una aurora polar se produce cuando una eyección de masa solar choca con los polos norte y sur de la magnetósfera terrestre, produciendo una luz difusa pero predominante proyectada en la ionosfera terrestre. Ocurre cuando partículas cargadas (protones y electrones) son guiadas por el campo magnético de la Tierra e inciden en la atmósfera cerca de los polos. Cuando esas partículas chocan con los átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, que constituyen los componentes más abundantes del aire, parte de la energía de la colisión excita esos átomos a niveles de energía tales que cuando se desexcitan devuelven esa energía en forma de luz visible. El Sol, situado a 150 millones de km de la Tierra, está emitiendo continuamente partículas. Ese flujo de partículas constituye el denominado viento solar. La superficie del Sol o fotosfera se encuentra a unos 6000 °C; sin embargo, cuando se asciende en la atmósfera del Sol hacia capas superiores la temperatura aumenta en vez de disminuir, tal y como la intuición nos sugeriría. La temperatura de la corona solar, la zona más externa que se puede apreciar a simple vista sólo durante los eclipses totales de Sol, alcanza temperaturas de hasta 3 millones de grados. El causante de ese calentamiento es el campo magnético del Sol, que forma estructuras espectaculares como se ve en las imágenes en rayos X. Al ser la presión en la superficie del Sol mayor que en el espacio vacío, las partículas cargadas que se encuentran en la atmósfera del Sol tienden a escapar y son aceleradas y canalizadas por el campo magnético del Sol, alcanzando la órbita de la Tierra y más allá. Existen fenómenos muy energéticos, como las fulguraciones o las eyecciones de masa coronal que incrementan la intensidad del viento solar. Las partículas del viento solar viajan a velocidades desde 300 a 1000 km/s, de modo que recorren la distancia Sol-Tierra en aproximadamente dos días. En las proximidades de la Tierra, el viento solar es deflectado por el campo magnético de la Tierra o magnetósfera. Las partículas fluyen en la magnetosfera de la misma forma que lo hace un río alrededor de una piedra o de un pilar de un puente. El viento solar también empuja a la magnetosfera y la deforma de modo que en lugar de un haz uniforme de líneas de campo magnético como las que mostraría un imán imaginario colocado en dirección norte-sur en el interior de la Tierra, lo que se tiene es una estructura alargada con forma de cometa con una larga cola en la dirección opuesta al Sol. Las partículas cargadas tienen la propiedad de quedar atrapadas y viajar a lo largo de las líneas de campo magnético, de modo que seguirán la trayectoria que le marquen éstas. Las partículas atrapadas en la magnetosfera colisionan con los átomos y moléculas de la atmósfera de la Tierra, típicamente oxígeno (O), nitrógeno (N) atómicos y nitrógeno molecular (N2) que se encuentran en su nivel más bajo de energía, denominado nivel fundamental. El aporte de energía proporcionado por las partículas perturba a esos átomos y moléculas, llevándolos a estados excitados de energía. Al cabo de un tiempo muy pequeño, del orden de las millonésimas de segundo o incluso menor, los átomos y moléculas vuelven al nivel fundamental, y devuelven la energía en forma de luz. Esa luz es la que vemos desde el suelo y denominamos auroras. Las auroras se mantienen por encima de los 95 km porque a esa altitud la atmósfera, aunque muy tenue, ya es suficientemente densa para que los choques con las partículas cargadas ocurran tan frecuentemente que los átomos y moléculas están prácticamente en reposo. Por otro lado, las auroras no pueden estar más arriba de los 500-1000 km porque a esa altura la atmósfera es demasiado tenue –poco densa- para que las pocas colisiones que ocurren tengan un efecto significativo. Se le llama aurora boreal cuando se observa este fenómeno en el hemisferio norte y aurora austral cuando es observado en el hemisferio sur. No hay diferencias entre ellas. Colores y formas de las auroras Las auroras tienen formas, estructuras y colores muy diversos que además cambian rápidamente con el tiempo. Durante una noche, la aurora puede comenzar como un arco aislado muy alargado que se va extendiendo en el horizonte, generalmente en dirección este-oeste. Cerca de la medianoche el arco puede comenzar a incrementar su brillo. Comienzan a formarse ondas o rizos a lo largo del arco y también estructuras verticales que se parecen a rayos de luz muy alargados y delgados. De repente la totalidad del cielo puede llenarse de bandas, espirales, y rayos de luz que tiemblan y se mueven rápidamente de horizonte a horizonte. La actividad puede durar desde unos pocos minutos hasta horas. Cuando se aproxima el alba todo el proceso parece calmarse y tan sólo algunas pequeñas zonas del cielo aparecen brillantes hasta que llega la mañana. Aunque lo descrito es una noche típica de auroras, nos podemos encontrar múltiples variaciones sobre el mismo tema. Los colores que vemos en las auroras dependen de la especie atómica o molecular que las partículas del viento solar excitan y del nivel de energía que esos átomos o moléculas alcanzan. El oxígeno es responsable de los dos colores primarios de las auroras, el verde/amarillo de una transición de energía a 557.7 nm, mientras que el color más rojo lo produce una transición menos frecuente a 630.0 nm. Para hacernos una idea, nuestro ojo puede apreciar colores desde el violeta, que en el espectro tendría una longitud de onda de unos 390.0 nm hasta el rojo, a unos 750.0 nm. Más adelante en este documento hay un pequeño apartado para aquellos que queráis saber un poco más acerca de estos procesos. El nitrógeno, al que una colisión le puede arrancar alguno de sus electrones más externos, produce luz azulada, mientras que las moléculas de Helio son muy a menudo responsables de la coloración rojo/púrpura de los bordes más bajos de las auroras y de las partes más externas curvadas. El proceso es similar al que ocurre en los tubos de neón de los anuncios o en los tubos de televisión. En un tubo de neón, el gas se excita por corrientes eléctricas y al desexcitarse envía la típica luz rosa que todos conocemos. En una pantalla de televisión un haz de electrones controlado por campos eléctricos y magnéticos incide sobre la misma, haciéndola brillar en diferentes colores dependiendo del revestimiento químico de los productos fosforescentes contenidos en el interior de la pantalla. Auroras en otros planetas Este fenómeno no está restringido a la Tierra. Otros planetas del Sistema Solar muestran fenómenos análogos, como es el caso de Júpiter y Saturno que poseen campos magnéticos más fuertes que la tierra (Urano, Neptuno y Mercurio también poseen campos magnéticos), y ambos poseen amplios cinturones de radiación. Las auroras han sido observadas en ambos planetas, con el telescopio Hubble. Estas auroras, al parecer, son causadas por el viento solar; además, las lunas de Júpiter, especialmente Ío, son fuentes importantes de auroras. Se produce debido a corrientes eléctricas a lo largo de unas líneas, generadas por un mecanismo dínamo causado por el movimiento relativo entre el planeta y sus lunas. Ío, que posee volcanes activos e ionosfera, es una fuente particularmente fuerte, y sus corrientes generan, a su vez, emisiones de radio, estudiadas desde 1955. Las auroras han sido detectadas también en Marte por la nave Mars Express, durante unas observaciones realizadas en 2004 y publicadas un año más tarde. Marte carece de un campo magnético análogo al terrestre, pero sí posee campos locales, asociados a su corteza. Son éstos, al parecer, los responsables de las auroras en este planeta. Aurora en Júpiter ¿En dónde pueden verse? Las zonas en las que con mayor frecuencia se pueden observar las auroras corresponden a anillos o, mejor dicho, a óvalos centrados en los polos magnéticos (norte y sur), como puede verse en los graficos de abajo y en la fotografía, tomada desde el espacio, en la que se ve la Tierra con dos auroras boreales simultáneas. La "zona de auroras del norte" se extiende por Alaska, norte del Canadá, sur de Groenlandia, Islandia, norte de Norruega y Rusia. La "zona de auroras del sur" se encuentra en la Antártida y sur del océano Pacífico. En estos óvalos la frecuencia de auroras al año es de unas 240 noches, disminuyendo esta frecuencia, tanto hacia dentro como hacia fuera del óvalo. Secretos de la Aurora Boreal Alaska es conocida como un buen lugar para ver la aurora polar, también conocida como "Aurora Boreal". Originalmente, el fenómeno fue llamado "Aurora Borealis", forma latina por "alba del norte", pues puede aparecer como un resplandor en el horizonte septentrional en el más bajo de los 48 estados de los Estados Unidos o en Europa central (en las raras ocasiones en que se produce), como si el sol estuviera saliendo por la dirección equivocada. Pero en el hemisferio sur ocurre el mismo fenómeno con el resplandor proveniente del sur, por ello, los científicos prefieren llamarle simplemente la "Aurora Polar". La mayor parte de los visitantes de Alaska nunca consiguen ver una aurora pues vienen en verano, cuando los cielos están raramente lo bastante oscuros. Sus habitantes afirman que sólo alrededor del 16 de agosto el cielo se vuelve lo suficientemente oscuro para ver las estrellas, este es el momento cuando la aurora se levanta. Después de esta fecha, la mejor opción que tienes es la de ir a Fairbanks -- y puesto que las más brillantes auroras se producen alrededor de la medianoche (o más tarde debido al huso horario) es posible que debas esperar allí despierto por largo rato. Entonces quizás sea mejor pedirle al recepcionista nocturno de tu hotel que te despierte si un buen espectáculo se hace visible. Apariencia y relación con el magnetismo ¿A qué se parece? Lo que vemos con mayor frecuencia son cintas de un blanco verduzco extendiéndose a través del cielo, más o menos de este a oeste, usualmente con ondas en ellas. En Fairbanks, pueden encontrarse sobre la cabeza, en el norte de Noruega o en Suecia también, algunas veces incluso en Winnipeg. Más hacia el sur, estas cintas tienden a estar cerca del horizonte septentrional. Y si se observan cuidadosamente, se notará que contienen muchos rayos paralelos extendiéndose a lo ancho de las mismas. (Ver la imágen abajo) Dos cosas acerca de estos rayos. Una, los rayos brillantes desaparecen mientras los pálidos brillan en su lugar - un poco como las llamas de una hoguera, igualmente hipnotizantes. Algunas auroras son de un rojo intenso y sólo pueden ser de un brillo informe -- o pueden tener rayos también. Y segundo, la dirección de estos rayos está relacionada con el magnetismo de la Tierra. Cualquiera que haya usado alguna vez una brújula sabe que la tierra es un imán gigante. La aguja de la brújula apunta normalmente hacia uno de los dos puntos localizados cerca de los polos geográficos, los polos magnéticos de la Tierra. Pero esta brújula no muestra todo debido a que está colocada horizontalmente. De hecho, la fuerza magnética apunta no sólo hacia el norte sino también se inclina hacia la Tierra. La aguja de la brújula cuidadosamente balanceada en un eje horizontal ("brújula de inclinación" apunta hacia esta dirección inclinada cuando se le permite moverse en un plano vertical norte-sur. De hecho, el ángulo se hace más pronunciado mientras más se acerca uno al polo magnético. En el polo la fuerza es vertical. Los rayos de la aurora siguen fielmente esta dirección inclinada. Electrones de la aurora Para los primeros observadores, y también para los del siglo XX, la aurora polar era un gran misterio. Incluso ahora no todo está resuelto -- pero gracias en gran parte a los satélites espaciales tenemos una buena comprensión de la manera como la aurora es producida. Primera pregunta -- ¿a qué altura se encuentra? Al comparar fotografías de lugares separados se encontró una altura de alrededor de 60 millas para la aurora verde y cerca del doble para la roja. Indicios como estos conducen a los científicos a concluir que "algo allá afuera" estaba siendo proyectado hacia nosotros, rayos de electrones rápidos, un poco como aquellos que dibujan la imagen dentro de un tubo de imagen de televisión. Allí, los electrones golpean la pantalla, se detienen y su energía se convierte en luz. Algo similar ocurre con los electrones que causan la aurora: colisionan con los átomos en las capas superiores de la atmósfera, abandonan su energía en estos átomos y hacen que éstos emitan luz. ¿Y qué son los electrones? Pequeñas partículas cargadas de carga eléctrica negativa contenidas en todas las materias. En el centro de cada átomo se encuentra un núcleo que contiene casi toda su masa y que lleva siempre una carga de energía positiva. La carga positiva atrae electrones y se une a ellos, y una vez juntos los dos tipos producen un átomo ordinario, eléctricamente neutral, sin exceso de carga de ningún tipo. Átomos como estos lo constituyen a usted, a mí y a todo lo que podemos ver en la Tierra. Sin embargo, la luz solar puede separar los electrones de los átomos del gas encontrado en el espacio (o en las capas superiores de la atmósfera) en electrones libres negativos e "iones" positivos, átomos que carecen de uno o más electrones. Y debido a que este gas es tan rarificado, puede tomar mucho pero mucho tiempo antes de que un electrón encuentre un núcleo libre y se reúnan de nuevo. Así, los electrones libres son allí abundantes. No obstante, los electrones que se mueven a 1/10 de la velocidad de la luz, como aquellos de la aurora, necesitan una mejor explicación. La iremos dando poco a poco. Los colores verde y rojo son emitidos por átomos de oxígeno luego de que éstos son golpeados por electrones rápidos. Cada elemento emite sus colores característicos y, en el caso del oxígeno rarificado, éstos aparecen frente a nosotros como verde o rojo. Típicamente, una dilación de 0.5-1 segundos existe entre la colisión y la emisión (en este caso -- ¡no en un entorno de mayor densidad!), y esta es la razón por la cual los rayos de la aurora brillan y se extinguen tan lentamente. El rayo de los electrones que "excita" los átomos de oxígeno sólo puede durar una pequeña fracción de segundo, pero el brillo residual persiste 0.5-1 segundos o más. La Aurora y Las Líneas de Campo Magnético ¿Y qué es lo que conecta el patrón de la aurora con la región de las fuerzas magnéticas de la Tierra -- el "campo magnético" de la Tierra, como se le conoce? Tal región, que se extiende lejos en el espacio, necesita un método apropiado para describirla. Tal método está dado por las líneas de campo magnético, o como se les llamó una vez, "líneas de fuerza magnética." Existen oportunidades de que ustedes hayan visto un dibujo de las líneas de campo de una barra magnética. Para definir las líneas de campo más precisamente, imagínense que tienen una aguja de brújula flotando en el espacio, capaz de señalarnos la dirección exacta de la fuerza magnética en tres dimensiones. En este lugar, dicha aguja apuntará ute siempre hacia la dirección de la línea de campo magnético . Al norte del ecuador, dichas líneas convergen hacia la región cercana al polo magnético norte, exactamente como las de la barra magnética. Volvamos a la aurora. Entre 1895 y 1907 el físico noruego Kristian Birkeland intentó estudiar su comportamiento en un laboratorio. Dentro de una cámara de vidrio al vacío colocó una esfera con un imán en su interior --la llamó "terrella", término latino por "pequeña Tierra"-- y le dirigió un rayo de electrones. Para su sorpresa y satisfacción, el imán condujo el rayo directamente hacia un lugar alrededor de los polos magnéticos de esta pequeña esfera, produciendo allí, al golpear, un visible resplandor. Probablemente él pensó-- ¡Ah, así es cómo ocurre! Resultó que (y omito muchas explicaciones) electrones negativos e iones positivos están igualmente guiados en el espacio por líneas de campo magnético. Describen espirales alrededor de éstas, mientras se deslizan a lo largo de las espirales como cuentas en un hilo. Debido a que las líneas de campo de Birkeland alcanzaron la terella cerca de sus polos magnéticos, este es el lugar donde sus electrones cayeron. De manera similar, las líneas de campo magnético de la Tierra guían electrones de la aurora a caer en la zona auroral. ¡No es de impresionar que los rayos de la aurora apunten a lo largo de tales líneas! Cada uno ha sido producido por un rayo de electrones que permanece en sus propias líneas de campo en su camino hacia la atmósfera. ¿Pero de dónde partieron estos electrones? La Corona Solar y El Viento Solar Los procesos físicos requieren usualmente de una fuente de energía que los conduzca. Piense en la energía como en una fuente de dinero, ¡que paga por cada uno de los procesos físicos! Cualquier objeto que se mueve a gran velocidad necesita energía para hacerlo - su "energía cinética"- y si la aurora contiene rayos de electrones que se mueven a 1/10 de la velocidad de la luz, algo debió haber pagado el precio, debió haber suministrado la energía. Sin sorpresas es el Sol. De hecho, ¿por qué no? Después de todo, el Sol alimenta casi todos los procesos en la Tierra: los alimentos que comemos, el carbón y la gasolina que quemamos, los vientos que soplan y la lluvia que riega la tierra - nada existiría sin la energía suministrada por la luz solar. Con la aurora, sin embargo, no se trata de la luz sino de algo más sutil, el llamado viento solar. Durante un eclipse total de sol, uno puede ver la capa más remota de su atmósfera, la corona, un halo resplandeciendo alrededor del oscurecido Sol. Se reveló (al examinar su luz) que la corona es increíblemente caliente - alrededor de un millón de grados centígrados, cerca de 2 millones de Fahrenheit. Este calor extremo arrancará los electrones de cualquier átomo volviendo la corona una "sopa" de iones y electrones libres, un extraño gas conocido como "plasma", el cual (entre otras cosas) conduce electricidad. Ustedes quizás utilizan tubos fluorescentes o han visto luces de neón - ellos tienen plasma dentro de ellos (no tan caliente como la corona) que transporta su corriente eléctrica y produce su luz. El plasma de la corona es demasiado caliente para que la gravedad del Sol lo mantenga cautivo. Al contrario, se expande constantemente fuera del Sol y sale proyectado como el viento solar llenando el sistema solar, alcanza la Tierra y llega mucho más lejos aún, más allá de la órbita de Plutón. El campo magnético de la Tierra, sin embargo, es un obstáculo que el viento solar no puede penetrar, como un río que se topa con una roca, se separa y es desviado para fluir a su alrededor. Alrededor de la Tierra se forma una cavidad protegida del viento solar y conocida como la magnétosfera de la Tierra. Y así como una roca en un río deja una larga estela protectora detrás de sí, el espacio magnético de la Tierra tiene una larga estela en su lado nocturno -- algunos la llaman la "cola magnética ." Pero incluso aunque el viento solar sea retenido en el exterior puede transmitir a la magnétosfera alguna energía eléctrica al rozarla -- en particular a la región de la estela. Permí tanme decir aquí que la estela es el lugar de dónde parece provenir la mayor parte de los electrones de la aurora, y es la razón por la cual en Fairbanks la aurora más brillante tiende a producirse alrededor de la medianoche -- incluso en el invierno del Ártico cuando el cielo es también oscuro en otros momentos del día. En casa, la energía es llevada por corrientes eléctricas que circulan desde las tomas hacia las lámparas, los aparatos y la televisión. La energía del viento solar también alcanza la magnetosfera (al menos en parte) por medio de corrientes eléctricas. Los satélites han observado estas corrientes cerca de la Tierra: circulan dentro y fuera de la zona auroral a lo largo de líneas de campo magnético - en el caso del circuito principal, la entrada del circuito se encuentra en el lado matutino de la medianoche, la salida en el lado vespertino, y las dos ramas se conectan (¡pues todo circuito eléctrico debe ser cerrado!) a través de la alta atmósfera, la cual (como lo hemos señalado) conduce electricidad. Podríamos quizás decir que aún estamos buscando dónde se encuentra el enchufe. Quizás la situación no es tan oscura. Se conoce mucho. Pero el cuadro completo -- sobre el que podríamos decir "tiene que ser así, no existe otra manera" -- aún permanece en tinieblas. El cinturón de radiación Se necesita otro detalle, un proceso llamado reflexión sin el cual la Tierra no podría tener ni aurora ni cinturón de radiación Los cinturones de radiación fueron descubiertos por los primeros satélites artificiales americanos, el Explorer 1 y el Explorer 3. En octubre de 1957 la Unión Soviética impresionó a los Estados Unidos al lanzar inesperadamente sus dos satélites "Sputnik" mientras que el "Vanguard," la entrada estadounidense a la carrera espacial, estallaba en llamas durante el lanzamiento a la entera vista de las cámaras. El disminuido prestigio de los Estados Unidos fue redimido un poco al comienzo de 1958 cuando instrumentos a bordo de los satélites en el espacio, diseñados y operados por el grupo de la Universidad de Iowa dirigido por James Van Allen, detectaron un cinturón permanente de iones atrapados rodeando la Tierra. Se reveló que eran protones - núcleos atómicos de átomos de hidrógeno despojados se su único electrón. Se afirmó anteriormente que los electrones o protones tendían a ser guiados por líneas de campo magnético como cuentas en un hilo. Los que guiaron las partículas del cinturón de radiación tienen una forma típica - salieron de la región polar meridional de la Tierra, describieron un gran arco a través del ecuador y regresaron a la Tierra cerca del polo norte. Pero si la analogía de las cuentas en el hilo fuese completa - ¿se deslizarían las partículas atrapadas hasta el final de estos cables, luego golperían la Tierra y se perderían? Esto es bastante cierto - salvo que la analogía no es perfecta. El final de estas líneas también experimenta una fuerza magnética mucho más fuerte al estar mucho más cerca de la Tierra que otras partes y esta es la razón por la cual estas cuentas son repelidas. Al ser repelidas de la región de la fuerte fuerza magnética evitan que los iones y electrones atrapados alcancen la atmósfera. En lugar de ser absorbidos son "reflejados" de aquí para allá - en algunos casos, ¡por años! Corrientes eléctricas de la Aurora El mismo proceso es también esencial para la aurora. Mencionamos anteriormente que existen abundantes corrientes eléctricas que fluyen a lo largo de líneas de campo magnético desde la estela hasta las regiones polares y regresan de nuevo en dirección de la Tierra en el lado matutino de la medianoche y que salen en el lado vespertino (esto en lo que se refiere al circuito principal - un circuito secundario también existe). Un mapa de estas corrientes fue primeramente trazado en 1973 por dos científicos estadounidenses, Al Zmuda y Jim Williamson - no con la ayuda de una misión de investigación espacial bien organizada, pero utilizando un pequeño experimento que voló a cuestas de un satélite de navegación militar de la Marina de los EEUU. Estas corrientes se conocen ahora como las "corrientes de Birkeland", en honor al noruego quien fue el primero en proyectar rayos de electrones sobre un imán en el vacío. Las corrientes a lo largo de las líneas de campo magnético se nos revelan como cargadas casi completamente por electrones -- que descienden hacia el lado oeste de la median oche de la tierra elevándose de nuevo al este del mismo (siendo negativos, su flujo se opone al de la corriente). A la luz de lo que hemos mencionado poco antes acerca de la "fuerza espejo", la cual repele las partículas atrapadas de las regiones de intenso campo magnético, uno puede preguntarse cómo esta fuerza afecta el flujo de electrones que lleva estas corrientes. Donde los electrones se mueven hacia arriba, la fuerza espejo no es un problema, -- al contrario, ayuda a empujar los electrones fuera de la Tierra hacia campos magnéticos más débiles. Sin embargo, la historia es diferente en los lugares donde éstos caen. La fuerza espejo mantiene las partículas del cinturón de radiación fuera de la atmósfera de una manera segura -- pero allí, estos electrones alcanzan mejor las capas superiores de la atmósfera (donde la corriente puede continuar horizontalmente hacia la otra rama) Si no, ¡el circuito eléctrico permanecería abierto! Entonces, ¿qué es lo que sucede? En nuestras casas ninguna corriente eléctrica puede fluir al menos que una suerte de presión eléctrica la empuje -- una presión que llamamos "voltaje". En casa mide aproximadamente 110 voltios (en realidad varía al ser CA) Las corrientes del espacio también tienen un voltaje que las empuja, algo como 40000 voltios. En casa, si un obstáculo está colocado en el circuito - una resistencia eléctrica, como una bombilla -- el voltaje se concentra allí para ayudar a empujar la corriente a través del atasco. ¡Lo mismo sucede en el espacio, donde el atasco es la fuerza espejo al final de la línea de campo y, para superarla, algo como 5000 - 15000 voltios está concentrado allí, empujando estos electrones a través de ella. El voltaje los acelera alrededor de 1/10 de la velocidad de la luz, y cuando golpean el tope de la atmósfera producen un brillante resplandor. ¡Se trata de la aurora polar! Los 10 mejores lugares para ver una aurora boreal. Alaska Canada (Saskatchewan) Groenlandia Islandia Noruega (Tromso) Laponia Finlandesa Circulo polar Ártico (Utsjoki, Finlandia) Siberia Brooks Range, Alaska Desde un avión link: http://www.youtube.com/watch?v=Dzkqd9oPiZM&p=EFEABED312353171&playnext=1&index=4 link: http://www.youtube.com/watch?v=fl-St0uiFTs link: http://www.youtube.com/watch?v=r1IB0LVEHes&feature=related link: http://www.youtube.com/watch?v=0aO-nLnxVGU&feature=related
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