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Bonnie and Clyde 2º parte

Info8/20/2010
Bonnie Parker y Clyde Barrow: "Bonnie y Clyde" -





Bonnie y Clyde -
Bonnie and Clyde 2º parte

En julio el variopinto y destrozado grupo volvió de nuevo a Iowa y acamparon cerca del pueblo de Dexter, en una zona de excursiones llamada Dexfield Park. Día tras día se veían obligados a meterse en el coche y conducir sin descanso por carreteras de segundo orden, y al anochecer regresaban al lugar de acampada sin que la policía o los vecinos notaran su presencia. Un día, un curioso se acercó al lugar donde solían pasar las noches, vio una estera manchada de sangre y restos de vendajes medio chamuscados, y avisó al sheriff del condado de Dexter. La policía apostó a cincuenta hombres alrededor de la zona del campamento de Bonnie y Clyde, y el ataque empezó en la mañana del 24 de julio. Las fuerzas de la ley se componían de agentes de Dexter, la Guardia Nacional, la ciudad de Des Moines y algunos voluntarios de granjas cercanas. Bonnie los vio primero acechando entre los árboles mientras los otros aún estaban adormilados, pero los gritos de la chica los devolvieron a la realidad más amarga. -
Clyde, armado hasta los dientes -
Parker

En cuestión de segundos, Clyde y Jones buscaron un rincón resguardado y empezaron a disparar, a la vez que Bonnie, Blanche y hasta el malherido Buck se defendían a tiro limpio. Pero la policía no cedió tan pronto, nadie se acobardó y todo el mundo respondió al fuego de los asesinos. A éstos no les quedó más remedio que reconocer que estaban rodeados. Clyde y Jones corrieron hacia uno de los coches entre una verdadera tormenta de balas y, al arrancar, Barrow fue alcanzado en un brazo. Se estrellaron contra un árbol y una de las ruedas quedó inutilizada. -
bonnie

Los dos hombres intentaron alcanzar el segundo vehículo, mientras Bonnie y Blanche les seguían tirando del moribundo Buck. Un tiro penetró en la espalda de Buck y otro hirió a Jones en la sien. Antes de que pudieran alcanzar el automóvil, la munición de los policías agujereó el tanque de gasolina, destrozó las ruedas e hizo saltar por los aires todos los cristales. Bonnie, Clyde y Jones se refugiaron tras unos árboles. Buck no pudo dar más que un par de pasos tambaleantes con la ayuda de su mujer, pero una bala detrás de otra le perforaban la espalda. Finalmente se desplomó en la hierba y Blanche dejó de correr. Se dirigió a los policías, implorante: “¡Por Dios, dejen de disparar! ¡Ya lo han matado!” -
Blanche tras la ejecución de Buck Barrow -
Barrow

Tenía un aspecto patético, vestida con un conjunto de montar a la última moda y unas gafas oscuras para protegerse los ojos, heridos por las astillas de cristal. Cuando los oficiales la detuvieron, se hallaba inclinada sobre el cuerpo de su marido suplicándole: “Papi, no te mueras, no te mueras...” -
El arresto de Blanche -
Bonnie y clyde

clyde

Bonnie and Clyde 2º parte

Entretanto, los otros tres miembros de la banda habían tenido un golpe de suerte. Para cortar toda posible escapatoria a los forajidos, la policía había destruido el puente sobre el río que cruzaba Dexfield Park sin darse cuenta que ellos quedaban igualmente atrapados en la ratonera. Clyde, Bonnie y W.D. Jones se tiraron al agua y nadaron hasta llegar a la otra orilla. -
Parker

Los representantes de la ley no pudieron hacer nada más que acribillar la superficie del agua con la esperanza de alcanzar a los fugitivos. Una vez que los tres llegaron a la orilla opuesta, treparon hasta una granja cercana y se apoderaron del coche del dueño. Las hermanas y madre de Clyde aún tuvieron tiempo de acompañar a Buck en su agonía. Entre convulsiones llamaba a Blanche en vano desde la cama del hospital, porque la policía creía que era demasiado peligroso permitir su salida de la celda y cinco días después del tiroteo su marido murió. -
El cadáver de Buck Barrow -
bonnie

La esposa del delincuente resultó ser más leal de lo esperado, eludiendo todas las preguntas que se le hicieron sobre las costumbres de la banda. En septiembre fue condenada en Platte City a diez años de prisión. -
Blanche, fichada -
Barrow

Bonnie y clyde

Blanche nunca logró reponerse de sus heridas. Perdió un ojo y quedó con dolores que duraron toda su vida. Cuando, años después salió de la cárcel, se casó en dos ocasiones más. Pero el fantasma de Buck siempre la persiguió. -
Blanche en prisión -
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Jones fue atrapado en noviembre en Houston, Texas. Le contó a la policía que Clyde lo había secuestrado y obligado a cometer todos aquellos horribles crímenes a punta de pistola. “Es como estar en el infierno. Un verdadero infierno. Sin poder dormir en una cama, sin poder llevarte a la boca comida decente, siempre corriendo muerto de miedo, sin saber cuándo te alcanzará una bala. ¡Dios de Dios, estoy encantado de estar en esta prisión! ¡No me suelten mientras Clyde Barrow esté vivo!” Le dieron quince años de reclusión por participar en la muerte del ayudante del sheriff Malcolm Davis. -
El funeral de Buck Barrow -
Parker

El 23 de noviembre, el sheriff Smoot Schmid y algunos de sus ayudantes tendieron una emboscada a la banda en el camino de Sowers, cerca de Dallas. La policía había conseguido saber que Bonnie y Clyde tenían intención de encontrarse allí con unos familiares. El sheriff insistió en que había que atenerse a la ley y, por lo tanto, los ladrones debían tener la oportunidad de rendirse antes de ser detenidos. Cuando apareció el coche de Clyde, el sheriff se levantó de entre la hierba y le dio el alto, pero la respuesta fue un corto tiroteo y una nube de humo. El vehículo de los fugitivos se alejó a toda velocidad. Poco después lo encontraron abandonado con las ruedas pinchadas. -
Los poemas de Bonnie




Uno de los ayudantes del sheriff, Ted Hinton, fue herido en el incidente. Era un oficial de los duros, que conocía personalmente a las familias Barrow y Parker. Al igual que Clyde, había trabajado de niño para la compañía telegráfica en Dallas y Bonnie le había servido muchas veces en su época de camarera. Después vio a la pareja en múltiples ocasiones durante sus rápidas visitas a Dallas y admitía que admiraba al chico por su arrojo. Con estos antecedentes, antes del tiroteo de Sowers le comentó a Smoot que los bandidos no se rendirían. Tras la fracasada emboscada, el sheriff destinó a dos agentes, Hinton y Bob Alcorn, a capturar a los criminales, vivos o muertos. Esto enardeció a Bonnie y Clyde que se dedicaron a mofarse de la ley con redoblado descaro. -
Clyde y su madre -
Bonnie y clyde

Una mañana de enero de 1934, empañada por una densa niebla, los temerarios amantes y un tercer cómplice reptaron sigilosamente hasta uno de los grupos de trabajo de convictos de la Eastham Prison Farm. Armados con Brownings asaltaron a los guardianes y liberaron a cinco presos. Entre ellos se encontraba el antiguo compañero de Clyde, Raymond Hamilton. El grupo escapó dejando a uno de los vigilantes mortalmente herido. El alcaide de la prisión de Huntsville, Lee Simmons, llegó a la misma conclusión que Smoot: había que atrapar a Bonnie y Clyde a toda costa. Ahora era ya una cuestión de orgullo profesional y para ello alquiló los servicios de un cazarrecompensas llamado Frank Hamer. Éste y su ayudante, Manny Gault, se unieron a los agentes Hinton y Alcoro. -
El FBI y los Barrow -
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El asalto al grupo de trabajo de la penitenciaría significó sangre nueva para la banda, que ahora contaba con la ayuda de Hamilton, de un joven granjero de veintiún años, llamado Henry Methvin, y de otro criminal conocido como James Mullen. Este último estaba decidido a seguir a la banda a dondequiera que fuese y la razón era convincente: Hamilton le debía dinero. -
Henry Methvin -
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Un mes más tarde la banda atracó la armería de la Guardia Nacional en Ranger, Texas, y poco después un banco de Lancaster, cerca de Dallas. Con el botín, Hamilton saldó sus deudas, y Mullen se despidió de los Barrow. -
James Mullen -
Parker

Otros dos convictos también los ayudaron: Joe Palmer, que abandonó la banda tras el robo de Lancaster y Hilton Bybee, que siguió con el grupo. -
Joe Palmer -
bonnie

Bonnie y Clyde pertenecían a la clase que J. Edgar Hoover, el todopoderoso director del FBI, apodaba como “Los Perros Rabiosos de América”. Pero no todos sus compatriotas eran de la misma opinión, ya que algunos periódicos llegaban a alabar a los bandidos, consagrándolos como “héroes populares”. -
Frank Hamer -
Barrow

A principios de 1934, la captura de Bonnie y Clyde se había convertido en la aspiración principal de un buen número de autoridades policiales. Se informó de que los bandidos se hallaban cerca de Muskogee, en Oklahoma. Los agentes de la ley dedujeron que podrían haberse refugiado en los montes de Cookson, una zona árida y escarpada que ya había servido de guarida a la banda de Jesse James en 1870. -
Frank Hamer: un ranger de Texas -
Bonnie y clyde

El 17 de febrero, mil agentes de la policía nacional peinaron el área con la intención de capturar a la pareja junto al bandido “Pretty Boy” Floyd. Los oficiales tenían órdenes de disparar a matar. Tras recorrer el terreno durante horas no consiguieron más que espantar a unos cuantos fugitivos de la justicia de poca monta. Bonnie y Clyde no estaban entre ellos y “Pretty Boy” Floy se encontraba a miles de kilómetros de distancia, en Nueva York. -
J. Edgar Hoover, director del FBI -
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A finales de febrero, el equipo compuesto por Bonnie, Clyde, Methvin, Palmer, Hamilton y la novia de éste, Mary O'Dare, estaba comprando ropa nueva y divirtiéndose en la ciudad de Terre Haute, en Indiana. Pero las dos parejas de la banda no se llevaban bien. Hamilton quería que Mary se llevase una parte más sustanciosa de los botines, y Bonnie y Clyde, sin embargo, menospreciaban abiertamente a la chica, por lo que la tensión era notoria. -
Dallas en los años treinta -
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El 6 de marzo, Hamilton y su novia se separaron del grupo para dirigirse a Dallas. La acritud era tan grande, que Bonnie y Clyde temían que la pareja les denunciase a la policía y decidieron seguirles la pista hacia el sur para matarlos cuando los encontraran. Entretanto en Dallas, el sheriff Smoot Schmid creyó que lo mejor sería concentrarse en la habilidad de Clyde al volante y alquiló una inmensa máquina aplanadora de grava que situó en una de las carretas que el jefe de la banda solía emplear para acercarse a la ciudad por el oeste. Cuando vieran llegar el coche, Schmid haría una señal a su ayudante, que estaría situado a ciento cincuenta metros y tendría el tiempo suficiente de mover la aplanadora al centro de la calzada. Clyde moriría aplastado bajo las inmensas ruedas de la máquina. Pero finalmente el sheriff desistió: lo más probable era que otros vehículos con personas inocentes se vieran envueltos en un terrible accidente. -
Las armas de Bonnie y Clyde -
Parker

El 1 de abril, Domingo de Pascua, Bonnie y Clyde llegaron a Grapevine, un distrito rural a las afueras de Dallas. Su intención era esperar a Hamilton en una casa que habían utilizado muchas veces para refugiarse. La pareja disidente acababa de atracar un banco en Dallas; por lo tanto, los Barrow supusieron que vendrían a esconderse a la guarida de siempre y allí les darían caza. Mientras tanto, Joe Palmer había abandonado la banda a causa de las diferencias surgidas entre el jefe y su amigo Hamilton. -
Joe Palmer -
bonnie

Clyde aparcó el coche cerca de la casa, de forma que resultara fácil ver acercarse a sus víctimas. Pero en vez de la pareja esperada aparecieron dos motoristas de la policía. Methvin se puso nervioso y despertó a Clyde, quien estaba dormitando en el asiento trasero del Ford. Los policías se bajaron de las motocicletas y se acercaron al vehículo. En ese momento, Clyde echó mano de su arma y gritó: “iVamos por ellos!” -
Ola criminal -
Barrow

Más tarde explicó que lo que pretendía era simplemente secuestrar a los policías. Pero Methvin, aterrorizado, se lanzó a disparar, y Bonnie y su hombre le secundaron sin vacilar. Los oficiales E.B. Murphy y H.D. Wheeler murieron sin llegar a desenfundar. Estos gratuitos asesinatos provocaron un vuelco en la opinión pública. Un granjero de las cercanías atestiguó la matanza y declaró haber visto a Bonnie darle el tiro de gracia a uno de los policías, malherido en el suelo, y reírse al ver cómo rebotaba la cabeza tras sufrir el impacto de la bala. -
Reconstrucción de uno de los asaltos -
Bonnie y clyde

Con esto la gente se convenció de que se trataba de una pareja de “Perros Rabiosos” y era necesario abatirlos como fuera. Las visitas a Dallas se volvieron muy arriesgadas, pero los muchachos sentían una fuerte añoranza por sus familias y decidieron ir a verlas a finales de mayo. Clyde no sentía temor y para probar su desprecio hacia la policía de la ciudad y hacia su máximo representante, el sheriff Smoot, no tuvo empacho de dejarse ver delante de la estación de gasolina de su padre. No lo sabía, pero iba a ser su último viaje a casa. -
Bonnie y Clyde durante un día de campo -
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Después de los asesinatos de Grapevine, Bonnie, Clyde y Methvin se dirigieron a Oklahoma y los cuatro agentes especiales, Hinton, Alcorn, Hamer y Gault, los siguieron en dos coches. Obtenían información de las tiendas y gasolineras en las que los forajidos se detenían. El 6 de abril, dos oficiales de policía fueron alcanzados por una tormenta de proyectiles en el noreste de Oklahoma al acercarse a un vehículo sospechoso. El agente Cal Campbell murió en la refriega y Percy Boyd, su compañero, fue herido y secuestrado por los agresores. -
Cal Campbell -
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Bonnie y Clyde lo mantuvieron en calidad de rehén durante veinticuatro horas, tomaron la carretera de Kansas y finalmente lo liberaron cerca de Fort Scott. El policía dio un detallado informe de la banda. A pesar de las circunstancias, Bonnie lo encandiló con su simpatía, y contó que la chica había buscado un conejito blanco para regalárselo a su madre por Pascua, al que le puso el nombre de “Sonny Boy”, pero tras los sucesos de Grapevine, el animal había pasado a ser el regalo del Día de la Madre. -
Percy Boyd -
Parker

Pensando en la opinión pública, Bonnie le dijo al agente Boyd que le contara al mundo “que ella no fumaba cigarros puros”. Estaba muy molesta por una fotografía publicada en los periódicos con el pie de foto “La fumadora compañera de Clyde Barrow”. “Fue una estupidez. Las chicas decentes no fuman puros”, alegó Bonnie ante el agente. El policía dijo de Clyde que actuaba como si el mundo le perteneciese. “Cree que es un tipo grande de verdad. Bonnie no es como él, pero le tiene en gran estima”. Después identificó al nuevo socio de la banda, Henry Methvin, al que describió como un sujeto engreído. Ante todo, le dio la impresión de que el grupo se comportaba de forma relajada, despreocupada y amistosa. Francamente, les daba igual que los capturasen o no. No les importaba la posibilidad de morir. -
Carta acerca de Bonnie -
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La policía agradeció los detalles sobre la vida de los asesinos y fueron una buena ayuda para su persecución. Para ese momento, los cuatro agentes vivían como los criminales: comían en cafés o bares de la carretera, dormían en los coches y recopilaban toda la información que podían. Las pistas los condujeron primero a un encuentro con la familia Barrow al sur de Dallas y después hacia Louisiana. Suponían que el constante trasiego resultaría tan cansado para Bonnie y Clyde como para ellos mismos y apostaban a que cometerían un error por agotamiento. -
El juicio de W.D. Jones -

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Cuando los fugitivos tomaron la dirección de Louisiana, Hamer y Hinton pensaron que la banda empezaba a estar exhausta y buscaban la protección que podía ofrecerles un territorio bien conocido. No era probable que llegaran hasta Dallas, pero el padre de Methvin era propietario de una granja de algodón en la montañosa región de Shreveport. Sólo era una corazonada, pero merecía la pena. Los cuatro sabuesos llegaron a Shreveport el 19 de mayo, tomaron unas habitaciones en un buen hotel, comieron a gusto y durmieron a pierna suelta. -
Leyes obsoletas -
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Al día siguiente la policía local les informó de que Bonnie y Clyde habían estado en la ciudad. Los vieron en su coche, aparcado delante del Café Majestic y al percibir la presencia policial escaparon a toda velocidad. Poco después salió del café un hombre joven que había encargado unos bocadillos para llevar sin recoger la comida, lo que quería decir que la banda se había separado. Quizá pretendían confundir a los agentes tomando caminos diferentes y escondiéndose en lugares apartados. Aun así, los cuatro cazadores se jugaron la carta de que Methvin iría a la granja de su padre y más tarde lo harían Bonnie y Clyde. -
Cómplices de Clyde durante su juicio -
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El equipo viajó hasta Arcadia y el sheriff les puso al corriente sobre todo lo que era necesario saber de la zona. El sheriff, Henderson Jordon, les informó de que sólo existía una carretera para llegar hasta la granja. Conduciendo por el camino de Shreveport a Arcadia, los policías se cruzaron con el Ford de Clyde, con él al volante y Bonnie a su lado. De Methvin no había señal alguna. Hinton prefirió no asustar a sus presas y cazarlos más adelante con seguridad. Jordon también había mencionado un lugar donde se podía organizar una emboscada para capturarles. Los cuatro agentes, el sheriff y su ayudante Prentiss Oakley, se agazaparían entre los arbustos a la espera de los forajidos. -
Carteles de búsqueda ofreciendo recompensa -
Parker

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Barrow

A las 09:00 horas del lunes 21 de mayo, el grupo de seis hombres se emboscó en un suave y boscoso montículo. La visibilidad a trescientos metros en ambas direcciones de la carretera era buena. Pero la espera, tumbados entre la hierba alta, resultó poco confortable. Grandes cantidades de insectos y nubes de mosquitos les hicieron la vida imposible y además en la región abundaban las serpientes. La vigilancia se prolongó hasta el día siguiente, de manera que decidieron establecer turnos y dormir unas cuantas horas en los coches. Los bocadillos se echaron a perder bajo el sol abrasador y cuando llegó la segunda noche cundió el malhumor. Sólo los sostenía en pie el nerviosismo de ver aparecer a los asesinos. A estas alturas, hombres y armas constituían un amasijo enrojecido por las picaduras de los insectos. La carretera permanecía vacía. De vez en cuando pasaba algún vehículo procedente de una granja, o una camioneta cargada con productos agrícolas. Y las horas transcurrían despacio. -
El trayecto final -
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El primer sonido prometedor se produjo a las 04:00 horas del tercer día, pero no era el Ford V8 de Clyde. Se trataba del camión de Irvin Methvin. Los oficiales pararon a Methvin padre, ya que sospechaban que iba a reunirse con Bonnie y Clyde, pero a pesar de ello no había ningún motivo para arrestarlo. Los policías improvisaron un plan, un plan que no era legal. Esposaron al inocente granjero a un árbol. Después levantaron el camión con un gato y desmontaron una de las ruedas, luego volvieron a sus escondrijos. La tensa espera recomenzó. -
La Conspiración Methvin -
Parker

A las 09:15 horas por fin apareció el vehículo de la pareja. Bonnie estaba comiéndose un sándwich mientras estudiaba un mapa de carreteras de Louisiana desplegado sobre sus rodillas. Vestía un traje rojo y llevaba el pelo recién cortado en una peluquería. Frente a ella, en el suelo del coche, tenía una pistola y un rifle listos para disparar. La Browning de Clyde estaba entre los dos pasajeros y en el asiento de atrás guardaban el resto de su arsenal: tres ametralladoras ligeras, dos escopetas, una docena de pistolas y más de mil balas. -
W.D. Jones en su auto -
bonnie

El primero que reconoció el Ford fue Hinton. “Es él”, cuchicheó y los seis hombres se apostaron apuntando sus fusiles hacia el coche. Bonnie echó un vistazo a la carretera y sus avispados ojos creyeron ver un movimiento sospechoso en la espesura. Gritó: “¡Clyde!”, tratando de advertirle. Y en ese instante una voz les dio el alto. -
El destrozado auto de Bonnie y Clyde tras la emboscada -
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Parker

La pareja tuvo tiempo de coger las armas, pero no de disparar. Una lluvia de balazos se abatió sobre los amantes. En menos de dos minutos, los seis policías descargaron más de cien proyectiles sobre Bonnie y Clyde. La pareja recibió cincuenta disparos en sus cuerpos. Hinton ensordeció; no oía más que un pitido continuo. El tiroteo había sido terrible. -
bonnie

Barrow

Bonnie y clyde

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Se adelantó y abrió la puerta derecha. Sacó con cuidado a Bonnie y la sostuvo en pie. Casi no podía creer que aquella dinámica y enérgica jovencita yaciese muerta en sus brazos. Clyde también estaba muerto, con la parte trasera de la cabeza destrozada. Hinton se convirtió en un héroe nacional, aunque nunca llegó a alcanzar la fama de que gozaron Bonnie y Clyde. -
Los ejecutores -
Parker

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Pocas horas después de la ejecución, el lugar se llenó de admiradores en busca de un jirón de las ropas de Bonnie y Clyde. Una multitud trataba de conseguir, por todos los medios, un mechón de cabello, un trozo del automóvil, o una de las balas incrustadas en los árboles de los alrededores. -
Los curiosos y el interior del auto -
Barrow

Bonnie y clyde

Un macabro cortejo de cincuenta automóviles acompañó al Ford hasta Arcadia. En la ciudad se organizó un verdadero alboroto con miles de mirones intentando echar un vistazo a los famosos cadáveres. -
Los cuerpos de Bonnie y Clyde tras su ejecución -
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Bonnie and Clyde 2º parte

Parker

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Frank Hamer se alegró de poder hacerse una fotografía con sus presas. Hinton, en cambio, no experimentó ningún placer al matar a Bonnie y Clyde. Su único interés era regresar junto a su familia en Dallas. El pitido en los oídos le duraría varios días. -
El sitio de la ejecución -
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La leyenda de Bonnie y Clyde no había terminado, acababa de comenzar. Bonnie quería que la enterraran al lado de su amado. Su deseo no se cumplió. Los cuerpos fueron expuestos al público en dos funerarias diferentes de Dallas. El elegante cadáver de Clyde atrajo a treinta mil visitantes y cuarenta mil el de ella. -
El traslado de los cadáveres -
Parker

El 25 de mayo de 1934, en el entierro de Clyde, una turba se arremolinó alrededor de la tumba y los empujones y codazos estuvieron a punto de hacer caer a la fosa a los familiares del difunto. Fue sepultado al lado de su hermano Buck, en el cementerio oeste de Dallas. -
El funeral de Clyde -
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El sepelio de Bonnie se celebró al día siguiente en el cementerio de Fishtrap. Sobre la sencilla tumba se grabó un conmovedor epitafio: “De la misma manera que los rayos del sol naciente y el rocío dan esplendor a las flores, este viejo mundo es áas brillante por las vidas de gente como tú”. La corona más grande la enviaron los repartidores de periódicos de Dallas, cuyas ventas habían alcanzado los 490,000 ejemplares diarios desde la muerte de la pareja. -
Las madres de Bonnie y Clyde durante el funeral -
Barrow

La señora Cumie Barrow y Emma Parker fueron procesadas por encubrir a sus hijos. En el momento álgido de la persecución policial, la suma ofrecida como recompensa por la captura de Bonnie y Clyde llegó hasta los $26,000.00 dólares. Sin embargo, tras la muerte de la pareja, los misteriosos benefactores privados desaparecieron sin dejar rastro. Hinton sólo cobró $200.00 dólares, más gastos, por localizar y matar a Bonnie y Clyde. -
Los titulares -
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Bonnie and Clyde 2º parte

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El Ford acribillado a balazos se convirtió en la atracción principal de una feria ambulante en la que se recreaba la fatal emboscada a base de diapositivas. Cuarenta años más tarde, el vehículo fue subastado en Massachusetts y alcanzó un precio de $175,000.00 dólares, un precio más alto que el pagado por el Mercedes Benz de Adolf Hitler. -
El auto de Bonnie y Clyde subastado -
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La leyenda de Bonnie y Clyde continuó fascinando a los medios de comunicación. Los periódicos de William Randolph Hearst prodigaron los artículos transformando a los forajidos en atractivos personajes públicos. J. Edgar Hoover contestó con su película Sujetos ocultos, en la que se les describía como sórdidos rufianes. Serían el símbolo de una época, inclusive más que otros bandidos de la época, como John Dillinger. En los largometrajes basados en la pareja asesina, se establece una relación entre el erotismo y las armas. Inspiraron además novelas, películas y canciones en varios idiomas. -
Los informes de las autopsias de Bonnie y Clyde -
Bonnie y clyde

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Bonnie y Clyde no pretendieron conscientemente convertirse en asesinos desalmados, pero aceptaron la muerte como parte esencial de sus vidas. Al despreciar al resto del mundo, se liberaba en su interior una especie de coraje salvaje y un miedo ciego que exigía la eliminación de todo aquel que supusiera una amenaza. -
El cadáver de Bonnie -
Bonnie and Clyde 2º parte

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No existía ningún tipo de sufrimiento que excediera el de su propio y restringido círculo familiar. Mataban sin pensarlo dos veces a los padres, hermanos, hijos y amantes de otros, sin el menor escrúpulo o remordimiento, sin ver ninguna contradicción con la furiosa rabia que les embargaba cuando otros amenazaban a sus familias. -
El cadáver de Clyde -
Bonnie y clyde

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Bonnie and Clyde 2º parte

Si la policía les tendía una emboscada en una cita familiar, el joven asesino hervía de odio. ¿Cómo podía la policía dedicarse a hacer sufrir a los inocentes clanes de los Barrow y los Parker? No trazaban ningún paralelismo con los muchos inocentes que ellos habían asesinado. Fue el aceleramiento de sus vidas lo que creó el monstruoso estado de ánimo que les impelía a seguir adelante y el apasionado amor que sentían el uno por el otro multiplicó la cruel dimensión de sus asesinatos. Cada muerte los unía más y cada acto de salvajismo confirmaba la lealtad de sus familias. Su romance y el papel de desafiantes bandidos se convirtieron en motores de su existencia. -
Las tumbas de Bonnie y Clyde -
Parker

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La relación amorosa, la pasión, recibían su impulso del peligro que corrían cada vez que mataban. La prensa y la opinión pública intuyó el oscuro poder que emanaba su relación y los consagró como grandes amantes: valientes, temerarios, condenados a morir. Una extraña admiración fue generándose hacia la pareja. La gente percibía que aquel amor era tan fuerte y romántico que trascendía con mucho los estrechos límites de un comportamiento socialmente aceptable. Sus crímenes no bastaban para condenarles. -
Monumento en el sitio de la ejecución -
Barrow

Pero la realidad era menos encantadora. La miseria, el temor y la crueldad fueron las señas de identidad de sus cortas vidas. Asesinaron a muchos de forma impensada y cruel. La brutalidad dirigió sus vidas hacia un final violento. Si Bonnie y Clyde no se hubiesen conocido, quizás sus vidas hubieran discurrido dentro del más completo anonimato. -
El auto de Bonnie y Clyde expuesto -
Bonnie y clyde

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Bonnie and Clyde 2º parte

Clyde tenía el temperamento de un delincuente de poca monta y las necesidades espirituales de un sádico. Solo, no pasaba de ser uno más entre cientos de criminales. Bonnie tampoco hubiera pasado a la historia a pesar de su carácter romántico y desafiante. Pero juntos formaron una pareja explosiva, que aún brilla con una intensa luz propia entre los forajidos de leyenda. -
Cronología (click en la imagen para ampliar) -






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