Vamos a apartarnos de toda objetividad: ¿Qué harías si a tu hija embarazada la atropella y la mata un borracho, y encima se escapa? Me atrevería a decir que no te alcanzarían todas las penas aplicables del Código Penal para condenarlo, y que lo último que te importaría es el Código Procesal. Muchos incluso llegarían al extremo de querer matar al borracho, dejando de lado toda convención progresista sobre derechos humanos.
¿Y qué pasaría si tu hijo sale a manejar borracho, atropella a una embarazada, la mata y se escapa? ¿Querrías que a tu hijo lo maten? Sin dudas que no. Probablemente querrías que zafe de la cárcel -aunque sea escapándose- y en caso de que lo agarren, querrías que vaya en cana el menor tiempo posible. ¿No pondrías todos los medios que tengas a tu disposición para que tu hijo zafe de esto? ¿Quién no tiene un amigo o familiar que cada tanto maneja en pedo? ¿Ninguno de los que lee este blog alguna vez no agarró el volante medio mamado? La negativa sería muy hipócrita. La reacción de cada uno depende -como casi todo en la vida- del lado del mostrador que a uno le toque ocupar.
Hace semanas nomás, Rodrigo "La Hiena" Barrios era una víctima, una pobre víctima del siniestro Acero Cali (guardaespaldas de Guillermo Moreno) y sus espúreos contactos con el poder político. Un perseguido de la justicia adicta al poder, una pintoresca y cómica postal de la década negra de dictadura kirchnerista. Hoy es el enemigo público número uno, y cualquiera se atreve a levantar el dedo acusador contra el púgil. La imagen pública sostenida sobre andamios mediáticos es tan estable como un rancho construido sobre un flan, y a la primera de cambio se da vuelta. Para reflexionar.
La chica fallecida en este desafortunado accidente se llamaba Vanesa González y tenía 20 años. Nos costó averiguar su nombre porque los diarios están más ocupados en juzgar a la Hiena que en informar al público.
Nos solidarizamos con esta pobre chica y con su familiares, quienes en este momento deben estar experimentando un dolor que va a subsistir aún cuando se apaguen las acusatorias cámaras televisivas.
Pero también nos apiadamos de La Hiena, otra bomba de tiempo armada por un sistema careta que usa a los hijos de los pobres como entretenimiento, y que luego se indigna cuando éstos no se comportan como uno espera.[/b]