En el anterior post las minas, ahora otra "mentira verde"
Un eminente científico de Polonia cuenta la verdadera historia de Chernobyl hoy, en contraste con las salvajes mentiras en la mayor parte de los medios.
El Prof. Zbigniew Jaworowski, M.D. Ph.D. D.Sc., es el presidente del consejo Científico del Laboratorio Central de Protección Radiológica de Varso-via, Polonia. Es un científico multidisciplinario, ha estudiado la contaminación de radionucleidos y metales pesados; ha realizado 7 expediciones a glaciares del mundo, incluida la Antártida, estudiando los efectos del fallout radioactivo de los ensayos nucleares en las décadas del 50 y 60; ha servido como presidente del UNSCEAR, Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de las Radiacio-nes Atómicas. Varios de sus artículos y papers han sido publicados en el sitio web de FAEC, muchos de ellos demostrando la poca validez de las muestras de hielo de Groenlandia y la Antártida para la determinación de los niveles del CO2 en la atmósféra del pasado cercano y prehistórico, producto de una serie de deficiencias tecnicas y metodológicas observadas, y por suposiciones erradas que se dan por descontadas como hechos comprobados.
Diez días después de que las explosiones de vapor e hidrógeno volaron al reactor No. 4 de Chernobyl, el fuego que había derretido al núcleo se apagó espontáneamente. Pero el drama de esta catástrofe to-davía florece, alimentado por la política, las autoridades, los medios, los intereses de los grupos ecolo-gistas, organizaciones de caridad, y científicos. Vive en la memoria colectiva del mundo, e induce daños de salud, sociales, y económicos en millones de personas de Bielorrusia, Rusia y Ucrania. Es extensamente explotado por los Verdes, y estrangula el desarrollo de la fuente de energía más limpia, segura y prácticamente inextinguible: la energía nuclear.
Enormes cantidades de polvo radioactivo ingresaron a la atmósfera desde el reactor en llamas. Sin embargo, esta cantidad de radioactividad fue nada más que el 0,5% de la producida por las 543 explo-sione nucleares en la superficie durante las décadas pasadas. De todas estos ensayos nucleares, la dosis de radiación más alta recibida fue en 1963, 0,112 milisieverts (UNSCEAR, 2000). En comparación, la dosis de radiación recibida por la población del hemisferio norte proveniente del reactor de Chernobyl durante el primer año después del accidente de 1986, fue de 0,045 mSv; esto es, menos del 2% del promedio de la dosis por radiación natural de fondo (2,4 mSv por año – UNSCEAR, 2000).
Durante los próximos 70 años, esta población estará expuesta a una dosis total de Chernobyl de unos 1,4 mSv, o 0,08% de la dosis natural de toda una vida que es de 170 mSv. La gente que vive en las áreas más contaminadas de la antigua Unión Soviética están ahora expuestas a una dosis promedio de Chernobyl de apenas 1 mSv por año.
Pero todas estas dosis están minimizadas en comparación con las dosis de la radiación natural de fondo de muchas partes del mundo. Por ejemplo, en Brasil y el sudoeste de Francia, la radiación natural al-canza a más de 70 mSv anuales (UNSCEAR 2000). Jamás se ha detectado ningún efecto dañino para la salud en áreas con niveles de radiación de fondo tan elevados. Más bien sucede lo contrario: en los Estados Unidos y China, la incidencia de cánceres se menor en regiones con niveles de radiación de fondo más altos que en las regiones de menores niveles de radiación (Frigerio et al., 1973; Frigerio y Store, 1976; Wei, 1990).
Entre los radiólogos británicos que están expuestos principalmente a los rayos-X, la mortalidad pr todas las causas y por cáncer es alrededor del 50% más baja que en la población masculina promedio de Inglaterra y Gales (Berrington et al., 2001). También, en muchas otros grupos poblacionales que fueron a bajas dosis de radiación ionizante se observa una disminución en los tumores malignos neoplásmicos.
Muerte por miedo, o cómo mucha gente fue realmente herida por la explosión de Chernobyl
De acuerdo con los autores del informe del UNSCEAR, sólo 134 miembros del personal de la planta y de los equipos de emergencia fueron expuestos a muy elevadas dosis de raqdiación ionizante, y subsecuentemente sufrieron de la “enfermedad aguda de radiación“. Veintiocho de ellos murieron a causa de la radiación y dos a causa de quemaduras generales. Esas fueron las únicas muertes registradas.
Cerca de unas 381.000 personas que estuvieron encargadas de la eliminación de las consecuencia del accidente resultaron expuestas a dosis de radiación ligeramente superior a los 100 mSv (miliSievert). Se cree que una sola dosis de 2.000 mSv impone un riesgo de muerte. Del examen de esa gente ocupada en los trabajos posteriores al accidente se obtuvo la conclusión de que son actualmente más saludables que el común de la gente no expuesta a la radiación – según dice el profesor Zbigniew Jaworowski, del Laboratorio Central de Protección Radiológica y uno de los co-autores del informe, que desde 1973 representa a Polonia en el UNSCEAR.
como se declara en el informe del UNSCEAR: “Catorce años después de del accidente de Chernobyl no existe ninguna evidencia científica de una aumento de la incidencia de cáncer, aumento de la mortalidad, o la ocurrencia de otras enfermedades atribuibles a la radioactividad.” Por otro lado, se ha observado un significativo aumento de la incidencia de desórdenes psicosomáticos relativos a los sitemas respiratorio, digestivo y nervioso. Pero estos desórdenes no han sido causados por la radiación sino poe el miedo. La gente tiene miedo de haber sido expuesta a radiación, o que viven en territorio contaminado y ue algún día desarrollarán cáncer.
“Los científicos jamás han publicado ese tipo de basura, como la servida por los medios sobre las consecuencias del accidente de Chernobyl” – dice el Profesor Leonid Andreyevich Ilyin, del Instituto de Biofísica del Ministerio de Salud de Rusia, quien participó en el programa de la eliminación de las consecuencias del desastre, y representa a Rusia en el UNSCEAR. Según el Profesor Ilyin: “Los medios de prensa exageraron esta tragedia, una y otra vez al prestar oídos a varios “expertos”. Por ejemplo, muy recientemente una publicación quincenal de Rusia“El Eco del Planeta” afirmó que Chernobyl había sido el peor desastre de la segunda pare del Siglo 20. En el artículo publicado allí se descubren estimaciones totalmente inventadas sobre las consecuencias de este accidente, porque ¿cómo tendríamos que juzgar a la información de que 300.000 personas resultaron muertas? De hecho, las consecuencias más peligrosas son las de índole psicológica, que han sido causadas por el miedo y la reubicación de las poblaciones de áreas que fueron consideradas (muy apresuradamente) como riesgosas.
Chernobyl, un Mito Lucrativo
¿Por qué se explota tan laboriosamente al mito de Chernobyl? La respuesta es. Número Uno – el dinero, número dos – el dinero y, número tres – el dinero.
Ucrania y Bielorusia heredaron una pesada carga de la Unión Soviética. Las autoridades Soviéticas conce-dieron pensiones y privilegios sociales (equivalente más o menos a una docena de dólares americanos) a unas 600.000 personas (consideradas como víctimas de la explosión). Se estima que al día de hoy unas 3 millones de personas califican para recibir algún tipo de privilegio a cuenta de “un permanente detri-mento de la salud causado por la radiación de Chernobyl.” Ningún político se atrevería a retirar esos subsidios y privilegios. Hasta el año 2015, en una empobrecida Bielorusia, sólo los “pagos de alivio de Chernobyl” suman $86.000 millones de dólares. A esto se deben agregar los costos de los arreglos de seguridad para el reactor arruinado.
La construcción del super-sarcófago (el actual de concreto está en mal estado) costará $300 millones. Hasta la fecha, los Estados Unidos y la Europa Occidental han transferido $800 millones para la eliminación de las consecuencias del accidente; el Banco de Desarrollo y Reconstrucción (EBDR) planea contribuir con 2.3 mil millones de euros. Kiev reclama que, durante los próximos 20 años, afrontar los gastos de las con-secuencias del accidente le costará $5 mil millones! En ucrania se escucha a menudo que el vehemente reclamo de los políticos para mayor apoyo financiero “para liquidación de las consecuencias del desastre de Chernobyl”, tienen sus raíces en el hecho de que alguna parte de este dinero irá para parchar los agu-jeros del presupuesto del Estado y otro poco – quizás – a los bolsillos de los burócratas.
Chernobyl, o la mistificación más grande del ecologismo internacional
“La organización ecologista Greenpeace dispone de más dinero que el presupuesto de algunas naciones Africanas. ¿De dónde proviene este dinero?”, pregunta el Profesor Lukasz Turski, del Centro de Física Teórica y Colegio para Ciencias de la Academia Nacional de Ciencias en Varsovia.“Greenpeace es una de las oranizaciones más fuertes que luchan contra la energía nuclear,” reconoce el Profe-sor Ziemowid Sujkowski, director del Intituto para Problemas Nucleares en Varsovia. “Esta organización es bien conocida por sus muchas acciones positivas en defensa del ambiente, pero está profun-damente equivocada en el caso de las plantas nucleares de generación de electricidad. Quizás esa gente está siendo manipulada … Gente que se autotitulan “ecologistas” no pueden ser sor-dos a todos los argumentos racionales. La energía nuclear ejerce el menor de los impactos sobre el ambiente, en contraste con las plantas que queman carbón. El miedo a la radiación se enraiza principalmente en la ignorancia. La radioactividad es asociada con algo misterioso y extremada-mente peligroso,”enfatiza el Profesor Sujkowski.
Las organizaciones ecologistas, mientras que son muy ruidosas para hacer públicos desastres en Ucrania, son reticentes para mencionar un accidente similar que tuvo lugar en marzo de 1979 en Three Mile Island, Pennsylvania, USA, y donde – como en Chernobyl – el núcleo del reactor se derritió. Pero gracias a condi-ciones adecuadas de seguridad, no se liberó a la atmósfera ninguna radioactividad peligrosa, nadie en las proximidades sufrió consecuencias, y las dosis de radiación obtenidas por una docena de operarios de la planta no fueron perjudiciales para su salud. Así parece que el problema no está en el combustible nuclear, sino en los sistemas de seguridad apropiados.
“Aún cuando la explosión hubiese causado la muerte de varios miles de personas, este no sería por cierto el peor desastre de la segunda parte del Siglo 20,” considera el Profesor Turski. “¿Quién habló con fuerza sobre las consecuencias del accidente ocurrido en 1984 en la planta de pestici-das en Bhopal, India? En este evento se liberaron al aire grandes cantidades de materiales fatal-mente tóxicos, matando a más de 15.000 personas"
“Si nos decidiésemos a obtener energía sólo de fuentes convencionales, estas fuentes se agota-rían rápidamente,” sostiene el Profesor Sujkowski. “Sería tremendamente irresponsable. El ago-tamiento de los recursos del petróleo no sólo significa la falta de combustible para los hornos o los autos. ¿A partir de qué produciremos plásticos y algunos textiles?” advierte el Profesor Sujkow-ski. “Si la atmósfera que rodea a lo programas de generación eléctrica nuclear, formadas por el tratamiento mitológico del accidente de Chernobyl, no cambian rápidamente, entonces en unas pocas décadas una congelada humanidad comenzará frenéticamente a construir centrales nucleares,” afirma el Profesor Turski. “Y entonces tendremos una real causa para temer, porque esas plantas serán construidas a las apuradas y chapuceramente.”
Fuentes:
http://trinityeyes.wordpress.com/2010/04/27/chernobyl-ocurrio-realmente/
http://www.mitosyfraudes.org/Nuke/ChernoJawo.html
http://eduquemonos.wordpress.com/2010/04/28/chernobyl-otro-engano…-con-fines-de-lucro/
Un eminente científico de Polonia cuenta la verdadera historia de Chernobyl hoy, en contraste con las salvajes mentiras en la mayor parte de los medios.
El Prof. Zbigniew Jaworowski, M.D. Ph.D. D.Sc., es el presidente del consejo Científico del Laboratorio Central de Protección Radiológica de Varso-via, Polonia. Es un científico multidisciplinario, ha estudiado la contaminación de radionucleidos y metales pesados; ha realizado 7 expediciones a glaciares del mundo, incluida la Antártida, estudiando los efectos del fallout radioactivo de los ensayos nucleares en las décadas del 50 y 60; ha servido como presidente del UNSCEAR, Comité Científico de las Naciones Unidas para el Estudio de las Radiacio-nes Atómicas. Varios de sus artículos y papers han sido publicados en el sitio web de FAEC, muchos de ellos demostrando la poca validez de las muestras de hielo de Groenlandia y la Antártida para la determinación de los niveles del CO2 en la atmósféra del pasado cercano y prehistórico, producto de una serie de deficiencias tecnicas y metodológicas observadas, y por suposiciones erradas que se dan por descontadas como hechos comprobados.
Diez días después de que las explosiones de vapor e hidrógeno volaron al reactor No. 4 de Chernobyl, el fuego que había derretido al núcleo se apagó espontáneamente. Pero el drama de esta catástrofe to-davía florece, alimentado por la política, las autoridades, los medios, los intereses de los grupos ecolo-gistas, organizaciones de caridad, y científicos. Vive en la memoria colectiva del mundo, e induce daños de salud, sociales, y económicos en millones de personas de Bielorrusia, Rusia y Ucrania. Es extensamente explotado por los Verdes, y estrangula el desarrollo de la fuente de energía más limpia, segura y prácticamente inextinguible: la energía nuclear.
Enormes cantidades de polvo radioactivo ingresaron a la atmósfera desde el reactor en llamas. Sin embargo, esta cantidad de radioactividad fue nada más que el 0,5% de la producida por las 543 explo-sione nucleares en la superficie durante las décadas pasadas. De todas estos ensayos nucleares, la dosis de radiación más alta recibida fue en 1963, 0,112 milisieverts (UNSCEAR, 2000). En comparación, la dosis de radiación recibida por la población del hemisferio norte proveniente del reactor de Chernobyl durante el primer año después del accidente de 1986, fue de 0,045 mSv; esto es, menos del 2% del promedio de la dosis por radiación natural de fondo (2,4 mSv por año – UNSCEAR, 2000).
Durante los próximos 70 años, esta población estará expuesta a una dosis total de Chernobyl de unos 1,4 mSv, o 0,08% de la dosis natural de toda una vida que es de 170 mSv. La gente que vive en las áreas más contaminadas de la antigua Unión Soviética están ahora expuestas a una dosis promedio de Chernobyl de apenas 1 mSv por año.
Pero todas estas dosis están minimizadas en comparación con las dosis de la radiación natural de fondo de muchas partes del mundo. Por ejemplo, en Brasil y el sudoeste de Francia, la radiación natural al-canza a más de 70 mSv anuales (UNSCEAR 2000). Jamás se ha detectado ningún efecto dañino para la salud en áreas con niveles de radiación de fondo tan elevados. Más bien sucede lo contrario: en los Estados Unidos y China, la incidencia de cánceres se menor en regiones con niveles de radiación de fondo más altos que en las regiones de menores niveles de radiación (Frigerio et al., 1973; Frigerio y Store, 1976; Wei, 1990).
Entre los radiólogos británicos que están expuestos principalmente a los rayos-X, la mortalidad pr todas las causas y por cáncer es alrededor del 50% más baja que en la población masculina promedio de Inglaterra y Gales (Berrington et al., 2001). También, en muchas otros grupos poblacionales que fueron a bajas dosis de radiación ionizante se observa una disminución en los tumores malignos neoplásmicos.
Muerte por miedo, o cómo mucha gente fue realmente herida por la explosión de Chernobyl
De acuerdo con los autores del informe del UNSCEAR, sólo 134 miembros del personal de la planta y de los equipos de emergencia fueron expuestos a muy elevadas dosis de raqdiación ionizante, y subsecuentemente sufrieron de la “enfermedad aguda de radiación“. Veintiocho de ellos murieron a causa de la radiación y dos a causa de quemaduras generales. Esas fueron las únicas muertes registradas.
Cerca de unas 381.000 personas que estuvieron encargadas de la eliminación de las consecuencia del accidente resultaron expuestas a dosis de radiación ligeramente superior a los 100 mSv (miliSievert). Se cree que una sola dosis de 2.000 mSv impone un riesgo de muerte. Del examen de esa gente ocupada en los trabajos posteriores al accidente se obtuvo la conclusión de que son actualmente más saludables que el común de la gente no expuesta a la radiación – según dice el profesor Zbigniew Jaworowski, del Laboratorio Central de Protección Radiológica y uno de los co-autores del informe, que desde 1973 representa a Polonia en el UNSCEAR.
como se declara en el informe del UNSCEAR: “Catorce años después de del accidente de Chernobyl no existe ninguna evidencia científica de una aumento de la incidencia de cáncer, aumento de la mortalidad, o la ocurrencia de otras enfermedades atribuibles a la radioactividad.” Por otro lado, se ha observado un significativo aumento de la incidencia de desórdenes psicosomáticos relativos a los sitemas respiratorio, digestivo y nervioso. Pero estos desórdenes no han sido causados por la radiación sino poe el miedo. La gente tiene miedo de haber sido expuesta a radiación, o que viven en territorio contaminado y ue algún día desarrollarán cáncer.
“Los científicos jamás han publicado ese tipo de basura, como la servida por los medios sobre las consecuencias del accidente de Chernobyl” – dice el Profesor Leonid Andreyevich Ilyin, del Instituto de Biofísica del Ministerio de Salud de Rusia, quien participó en el programa de la eliminación de las consecuencias del desastre, y representa a Rusia en el UNSCEAR. Según el Profesor Ilyin: “Los medios de prensa exageraron esta tragedia, una y otra vez al prestar oídos a varios “expertos”. Por ejemplo, muy recientemente una publicación quincenal de Rusia“El Eco del Planeta” afirmó que Chernobyl había sido el peor desastre de la segunda pare del Siglo 20. En el artículo publicado allí se descubren estimaciones totalmente inventadas sobre las consecuencias de este accidente, porque ¿cómo tendríamos que juzgar a la información de que 300.000 personas resultaron muertas? De hecho, las consecuencias más peligrosas son las de índole psicológica, que han sido causadas por el miedo y la reubicación de las poblaciones de áreas que fueron consideradas (muy apresuradamente) como riesgosas.
Chernobyl, un Mito Lucrativo
¿Por qué se explota tan laboriosamente al mito de Chernobyl? La respuesta es. Número Uno – el dinero, número dos – el dinero y, número tres – el dinero.
Ucrania y Bielorusia heredaron una pesada carga de la Unión Soviética. Las autoridades Soviéticas conce-dieron pensiones y privilegios sociales (equivalente más o menos a una docena de dólares americanos) a unas 600.000 personas (consideradas como víctimas de la explosión). Se estima que al día de hoy unas 3 millones de personas califican para recibir algún tipo de privilegio a cuenta de “un permanente detri-mento de la salud causado por la radiación de Chernobyl.” Ningún político se atrevería a retirar esos subsidios y privilegios. Hasta el año 2015, en una empobrecida Bielorusia, sólo los “pagos de alivio de Chernobyl” suman $86.000 millones de dólares. A esto se deben agregar los costos de los arreglos de seguridad para el reactor arruinado.
La construcción del super-sarcófago (el actual de concreto está en mal estado) costará $300 millones. Hasta la fecha, los Estados Unidos y la Europa Occidental han transferido $800 millones para la eliminación de las consecuencias del accidente; el Banco de Desarrollo y Reconstrucción (EBDR) planea contribuir con 2.3 mil millones de euros. Kiev reclama que, durante los próximos 20 años, afrontar los gastos de las con-secuencias del accidente le costará $5 mil millones! En ucrania se escucha a menudo que el vehemente reclamo de los políticos para mayor apoyo financiero “para liquidación de las consecuencias del desastre de Chernobyl”, tienen sus raíces en el hecho de que alguna parte de este dinero irá para parchar los agu-jeros del presupuesto del Estado y otro poco – quizás – a los bolsillos de los burócratas.
Chernobyl, o la mistificación más grande del ecologismo internacional
“La organización ecologista Greenpeace dispone de más dinero que el presupuesto de algunas naciones Africanas. ¿De dónde proviene este dinero?”, pregunta el Profesor Lukasz Turski, del Centro de Física Teórica y Colegio para Ciencias de la Academia Nacional de Ciencias en Varsovia.“Greenpeace es una de las oranizaciones más fuertes que luchan contra la energía nuclear,” reconoce el Profe-sor Ziemowid Sujkowski, director del Intituto para Problemas Nucleares en Varsovia. “Esta organización es bien conocida por sus muchas acciones positivas en defensa del ambiente, pero está profun-damente equivocada en el caso de las plantas nucleares de generación de electricidad. Quizás esa gente está siendo manipulada … Gente que se autotitulan “ecologistas” no pueden ser sor-dos a todos los argumentos racionales. La energía nuclear ejerce el menor de los impactos sobre el ambiente, en contraste con las plantas que queman carbón. El miedo a la radiación se enraiza principalmente en la ignorancia. La radioactividad es asociada con algo misterioso y extremada-mente peligroso,”enfatiza el Profesor Sujkowski.
Las organizaciones ecologistas, mientras que son muy ruidosas para hacer públicos desastres en Ucrania, son reticentes para mencionar un accidente similar que tuvo lugar en marzo de 1979 en Three Mile Island, Pennsylvania, USA, y donde – como en Chernobyl – el núcleo del reactor se derritió. Pero gracias a condi-ciones adecuadas de seguridad, no se liberó a la atmósfera ninguna radioactividad peligrosa, nadie en las proximidades sufrió consecuencias, y las dosis de radiación obtenidas por una docena de operarios de la planta no fueron perjudiciales para su salud. Así parece que el problema no está en el combustible nuclear, sino en los sistemas de seguridad apropiados.
“Aún cuando la explosión hubiese causado la muerte de varios miles de personas, este no sería por cierto el peor desastre de la segunda parte del Siglo 20,” considera el Profesor Turski. “¿Quién habló con fuerza sobre las consecuencias del accidente ocurrido en 1984 en la planta de pestici-das en Bhopal, India? En este evento se liberaron al aire grandes cantidades de materiales fatal-mente tóxicos, matando a más de 15.000 personas"
“Si nos decidiésemos a obtener energía sólo de fuentes convencionales, estas fuentes se agota-rían rápidamente,” sostiene el Profesor Sujkowski. “Sería tremendamente irresponsable. El ago-tamiento de los recursos del petróleo no sólo significa la falta de combustible para los hornos o los autos. ¿A partir de qué produciremos plásticos y algunos textiles?” advierte el Profesor Sujkow-ski. “Si la atmósfera que rodea a lo programas de generación eléctrica nuclear, formadas por el tratamiento mitológico del accidente de Chernobyl, no cambian rápidamente, entonces en unas pocas décadas una congelada humanidad comenzará frenéticamente a construir centrales nucleares,” afirma el Profesor Turski. “Y entonces tendremos una real causa para temer, porque esas plantas serán construidas a las apuradas y chapuceramente.”
Fuentes:
http://trinityeyes.wordpress.com/2010/04/27/chernobyl-ocurrio-realmente/
http://www.mitosyfraudes.org/Nuke/ChernoJawo.html
http://eduquemonos.wordpress.com/2010/04/28/chernobyl-otro-engano…-con-fines-de-lucro/