Si nos damos un paseo por las diferentes capitales del mundo encontraremos algo en común en la gran mayoría, la venta de perros calientes: bien sea en pequeños carros en plena calle o en locales de comida rápida. Todos los perros calientes tienen en común tres ingredientes básicos, un pan, una salchicha y algún aderezo, partiendo de esta combinación cada lugar ha ido adaptando la receta al gusto de sus habitantes.
El origen de este plato es alemán, ya que fueron los germanos quienes idearon esta suculenta mezcla. También fueron ellos quienes lo exportaron en el s. XIX a EEUU, donde tanta fama alcanzaría.
La primera persona en vender este producto fue Charles Feltman, en Coney Island ( Nueva York, EEUU ), allá por el año 1867, poniendo el primer carrito de perros calientes que se vio en la calle. Tuvo tal éxito que necesitó contratar personal para que le ayudaran a atender a los clientes. Pero, en realidad a quien le debemos la popularización de este “manjar” es a Nathan Handwerker, que trabajó para Feltman y le copió la idea. Este señor vio un negocio prometedor, así es que ahorro hasta tener suficiente dinero y montarle la competencia a su jefe, justo en frente, y poniendo precios muy inferiores a los de Feltman. El éxito le llegó rápido, y Nathan siguió con el negocio haciendo llegar los carritos de perros calientes a las calles de Nueva York. Creó su propia marca Nathan’s Famous, local que actualmente sigue abierto al publico.
No obstante, lo que hizo que se extendiera la fama de Nathan y de sus perritos al resto del país fueron los partidos de béisbol, donde se vendían a expuertas. Y poco después, en medio de esa vorágine consumista de perros calientes la idea también llego a Los Ángeles, a un sitio llamado Santa Anita, perteneciente a los hermanos Dick y Mac Mc Donalds. Este fue también el inicio de la archiconocida multinacional del macabro payaso sonriente, McDonalds, que a día de hoy la podemos encontrar en las principales ciudades del mundo.
Y con el tiempo, como con todo lo demás, llegaron las variaciones del perro caliente. Adquiere otros nombres e ingredientes adicionales según lo ubiquemos geográficamente, por ejemplo:
En Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Peru le llaman pancho, los ingredientes que se suelen añadir van desde patatas fritas trituradas, guisantes y maíz en Argentina. En Chile le agregan aguacate. Pepinillos, queso derretido y bacón en Uruguay, donde también la presentación a mi parecer es un poco graciosa, ya que la salchicha mide el doble que el pan.
En Colombia, son conocidos por su gran tamaño, ya que siempre se le añaden patatas fritas de paquete trituradas y queso ; en algunos tipos mas especiales, se agrega jamón en tiras, bacón, salsa de piña, y por ultimo un huevo de codorniz.
En México se le agrega tomate picado con cebolla y tiras de chile . Se puede añadir queso amarillo derretido, frijoles, cebollas fritas y cacahuetes ( maní ).
Y así existen muchísimas mas variaciones , bien sea por la mezcla de ingredientes o por la presentación, en cada lugar podemos encontrarnos con una versión diferente de este “invento” alemán. Así pues a buscar un puesto de venta y a probar la mezcla que hayan decidido darle en cada lugar a este plato tan común para todos, el perro caliente.