EL CASO MCMARTIN
A mediados de los años 80 los usualmente tranquilos y pasivos hogares norteamericanos comenzaron a vivir una histeria generalizada. Las guarderías infantiles se transformaron en objeto de terribles denuncias de abuso sexual infantil y de rituales satánicos. Los medios, especialmente la televisión, no perdieron la oportunidad de incrementar sus ratings con notas inescrupulosas y sensacionalistas. Muchas madres, aquellas que pudieron, prefirieron abandonar sus empleos y regresar al hogar a cuidar de sus niños y transformarse en las amas de casa que habían sido sus propias madres. Miles de padres comenzaron a acusar a trabajadores y maestros de guarderías infantiles de abuso sexual. Y no fueron pocos los fiscales que incitados por la furia popular levantaron cargos en contra de los acusados basándose frecuentemente sólo en las declaraciones de los niños de haber participado en experiencias sexuales o en rituales satánicos. Aunque la mayoría de los acusados fueron puestos en libertad, su reputación fue irrevocablemente dañada. Entre los casos más renombrados se encuentra el de Virginia McMartin y otros seis maestros de un centro preescolar de un suburbio de Los Ángeles, que se transformó en el juicio más costoso y largo de la historia norteamericana. El caso McMartin comenzó con el alegato en contra de uno de los maestros por parte de una madre, quien más tarde fuera diagnosticada como esquizofrénica. Ella insistía que su hijo de 2 años y medio había sido sodomizado por uno de los empleados de la escuela. Esta denuncia motiva a la policía a enviar cartas a los padres del preescolar de McMartin informándoles sobre el caso. Por su parte, la oficina del fiscal del distrito de Los Ángeles decidió enviar a cientos de preescolares a un instituto infantil que trata casos de abuso para ahondar la investigación. En este centro un psicoterapeuta obtuvo declaraciones de varios niños que dijeron haber sido violados repetidas veces y haber sido forzados a presenciar la matanza de conejos y otros animales como parte de rituales satánicos. Sin embargo, durante las entrevistas iniciales los niños negaron el haber sido víctimas de abuso. Esto cambió luego de que el fiscal de la causa les dijo: “Ustedes van a ser estúpidos, o van a ser inteligentes y nos van a ayudar”. Acto seguido los niños comenzaron a contar historias de abuso sexual en las sesiones de psicoterapia.
Virginia McMartin
El caso McMartin terminó, luego de seis años de juicio, en el sobreseimiento de los acusados por falta de evidencia. Sin embargo, durante ese tiempo, la existencia de abuso satánico y el concepto de las memorias reprimidas de abuso sexual infantil fue comúnmente aceptada en los EE.UU. aunque no existía ninguna evidencia científica que validara ninguna de estas teorías. El pánico social que cundió durante esta época, y que por suerte se va disipando debido a los resultados de las investigaciones científicas, guarda alguna similitud con la histeria anticomunista de los años 50. La gente comenzó a dudar de las guarderías infantiles y los centros preescolares sugiriendo que el abuso infantil era generalizado y que existía un complot de grupos satánicos para alejar a los niños de las prácticas religiosas de sus padres.
Lamentablemente muchos profesionales de la salud mental contribuyeron a alentar esta histeria por desconocer las características altamente maleables de la memoria y la alta sugestibilidad especialmente de los niños. Es así como la Dra. Elizabeth Loftus, destacada profesora de psicología e investigadora de la memoria, declaró que el tipo de práctica terapéutica que tiene como objetivo el recobrar memorias reprimidas de abuso sexual trivializa la experiencia de los verdaderos sobrevivientes de abuso e incrementa su sufrimiento.
Por ultimo, les recomiendo que vean esta pelicula referida al caso. Hay detalles que mejor, fueron excluidos de esta pelicula, pero de todos modos, vale intencion de verla
A mediados de los años 80 los usualmente tranquilos y pasivos hogares norteamericanos comenzaron a vivir una histeria generalizada. Las guarderías infantiles se transformaron en objeto de terribles denuncias de abuso sexual infantil y de rituales satánicos. Los medios, especialmente la televisión, no perdieron la oportunidad de incrementar sus ratings con notas inescrupulosas y sensacionalistas. Muchas madres, aquellas que pudieron, prefirieron abandonar sus empleos y regresar al hogar a cuidar de sus niños y transformarse en las amas de casa que habían sido sus propias madres. Miles de padres comenzaron a acusar a trabajadores y maestros de guarderías infantiles de abuso sexual. Y no fueron pocos los fiscales que incitados por la furia popular levantaron cargos en contra de los acusados basándose frecuentemente sólo en las declaraciones de los niños de haber participado en experiencias sexuales o en rituales satánicos. Aunque la mayoría de los acusados fueron puestos en libertad, su reputación fue irrevocablemente dañada. Entre los casos más renombrados se encuentra el de Virginia McMartin y otros seis maestros de un centro preescolar de un suburbio de Los Ángeles, que se transformó en el juicio más costoso y largo de la historia norteamericana. El caso McMartin comenzó con el alegato en contra de uno de los maestros por parte de una madre, quien más tarde fuera diagnosticada como esquizofrénica. Ella insistía que su hijo de 2 años y medio había sido sodomizado por uno de los empleados de la escuela. Esta denuncia motiva a la policía a enviar cartas a los padres del preescolar de McMartin informándoles sobre el caso. Por su parte, la oficina del fiscal del distrito de Los Ángeles decidió enviar a cientos de preescolares a un instituto infantil que trata casos de abuso para ahondar la investigación. En este centro un psicoterapeuta obtuvo declaraciones de varios niños que dijeron haber sido violados repetidas veces y haber sido forzados a presenciar la matanza de conejos y otros animales como parte de rituales satánicos. Sin embargo, durante las entrevistas iniciales los niños negaron el haber sido víctimas de abuso. Esto cambió luego de que el fiscal de la causa les dijo: “Ustedes van a ser estúpidos, o van a ser inteligentes y nos van a ayudar”. Acto seguido los niños comenzaron a contar historias de abuso sexual en las sesiones de psicoterapia.
Virginia McMartin
El caso McMartin terminó, luego de seis años de juicio, en el sobreseimiento de los acusados por falta de evidencia. Sin embargo, durante ese tiempo, la existencia de abuso satánico y el concepto de las memorias reprimidas de abuso sexual infantil fue comúnmente aceptada en los EE.UU. aunque no existía ninguna evidencia científica que validara ninguna de estas teorías. El pánico social que cundió durante esta época, y que por suerte se va disipando debido a los resultados de las investigaciones científicas, guarda alguna similitud con la histeria anticomunista de los años 50. La gente comenzó a dudar de las guarderías infantiles y los centros preescolares sugiriendo que el abuso infantil era generalizado y que existía un complot de grupos satánicos para alejar a los niños de las prácticas religiosas de sus padres.
Lamentablemente muchos profesionales de la salud mental contribuyeron a alentar esta histeria por desconocer las características altamente maleables de la memoria y la alta sugestibilidad especialmente de los niños. Es así como la Dra. Elizabeth Loftus, destacada profesora de psicología e investigadora de la memoria, declaró que el tipo de práctica terapéutica que tiene como objetivo el recobrar memorias reprimidas de abuso sexual trivializa la experiencia de los verdaderos sobrevivientes de abuso e incrementa su sufrimiento.
Por ultimo, les recomiendo que vean esta pelicula referida al caso. Hay detalles que mejor, fueron excluidos de esta pelicula, pero de todos modos, vale intencion de verla