Parasitismo Social
En la URSS, la cual autoproclamaba ser un “Estado proletario”, se esperaba que cada persona adulta que no sufriera de una discapacidad (seria) trabajase hasta su edad de jubilación oficial.
Dado que el desempleo había sido oficial y teóricamente eliminado en el país, aquéllos que no trabajaban, estudiaban o brindaban algún servicio se exponían a ser acusados penalmente de parasitismo (en ruso: тунея́дство, transliterado como tunieyádstvo) y hasta, en algunos casos, llegaban a ser declarados enemigos del pueblo.
No obstante, los cargos de parasitismo social eran frecuentemente aplicados (muchas veces de manera injusta o ilegítima) contra los disidentes y los refuseniks, muchos de los cuales pertenecían a la intelectualidad (intelligentsia) soviética. Como sus escritos eran casi siempre considerados como ideológicamente ofensivos por el régimen soviético, el Estado -virtualmente el único empleador- les solía impedir la obtención de una ocupación formal. Para evitar los juicios por supuesto parasitismo, muchos de ellos aceptaron tomar trabajos no calificados (pero que no demandaban demasiado tiempo), como barredores de calles o bomberos. Éstos les permitían no quedar al margen de la ley, a la vez que continuar realizando su ocupación principal, como escritores de obras literarias o como investigadores a título individual.
La lista de aquellos indeseables arrestados y acusados del delito de “parasitismo social” llegaría a incluir algunos nombres notables, como por ejemplo al poeta Iósif Brodsky, que fue condenado en 1964 a cinco años de destierro, pasando de vivir en Leningrado (la actual San Petersburgo) al exilio interno en una remota localidad del también nórdico óblast de Arjánguelsk. Unos veinte años después, en 1987 (en plena era de la glásnost y perestroika bajo el líder soviético Mijaíl Gorbachov), obtendría el Premio Nobel de Literatura.
Un video que habla sobre esto
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=Wc-3PIGY0ho
Fuente
En la URSS, la cual autoproclamaba ser un “Estado proletario”, se esperaba que cada persona adulta que no sufriera de una discapacidad (seria) trabajase hasta su edad de jubilación oficial.
Dado que el desempleo había sido oficial y teóricamente eliminado en el país, aquéllos que no trabajaban, estudiaban o brindaban algún servicio se exponían a ser acusados penalmente de parasitismo (en ruso: тунея́дство, transliterado como tunieyádstvo) y hasta, en algunos casos, llegaban a ser declarados enemigos del pueblo.
No obstante, los cargos de parasitismo social eran frecuentemente aplicados (muchas veces de manera injusta o ilegítima) contra los disidentes y los refuseniks, muchos de los cuales pertenecían a la intelectualidad (intelligentsia) soviética. Como sus escritos eran casi siempre considerados como ideológicamente ofensivos por el régimen soviético, el Estado -virtualmente el único empleador- les solía impedir la obtención de una ocupación formal. Para evitar los juicios por supuesto parasitismo, muchos de ellos aceptaron tomar trabajos no calificados (pero que no demandaban demasiado tiempo), como barredores de calles o bomberos. Éstos les permitían no quedar al margen de la ley, a la vez que continuar realizando su ocupación principal, como escritores de obras literarias o como investigadores a título individual.
La lista de aquellos indeseables arrestados y acusados del delito de “parasitismo social” llegaría a incluir algunos nombres notables, como por ejemplo al poeta Iósif Brodsky, que fue condenado en 1964 a cinco años de destierro, pasando de vivir en Leningrado (la actual San Petersburgo) al exilio interno en una remota localidad del también nórdico óblast de Arjánguelsk. Unos veinte años después, en 1987 (en plena era de la glásnost y perestroika bajo el líder soviético Mijaíl Gorbachov), obtendría el Premio Nobel de Literatura.
Un video que habla sobre esto
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