El ruido de fondo o de bajo nivel del hogar, del trabajo o de la escuela varias veces interrumpe la concentración. Según el Instituto Nacional de Seguridad ocupacional y Salud, el ruido ambiental también afecta a la salud de las personas por el incremento general de los niveles de estrés y éste, además, empeora las condiciones de estrés relacionadas, como la presión arterial alta, enfermedades coronarias, las úlceras pépticas y las migrañas. La exposición continua no conduce a la habituación, sino que los efectos empeoran.
Varios estudios indican que el estrés resultante del ruido blanco existente, puede inducir a la liberación de cortisol, una hormona que ayuda a restaurar la homeostasis del cuerpo, luego de una mala experiencia. El exceso de cortisol afecta a la función de la corteza prefrontal, un centro de aprendizaje emocional que ayuda a regular las funciones “ejecutivas”, como la planificación, el razonamiento y el control de los impulsos. Pruebas recientes indican que la corteza prefrontal también almacena recuerdos a corto plazo. Los cambios en esta región pueden alterar la capacidad de una persona para pensar con claridad y retener información.
Aunque no es definitivo, estudios actuales advierten que el ruido inducido por el estrés puede reducir la disponibilidad de dopamina en la corteza prefrontal, que es donde la hormona controla el flujo de información que procede de otras partes del cuerpo. Por eso, el estrés resultante del ruido de fondo, puede disminuir las funciones cerebrales superiores, afectando al aprendizaje y la memoria.
Vía: ScientificAmerican.com