PES 2011
Aspectos
Lamentablemente para Pro Evolution Soccer 2011 no ha habido avance en el apartado jugable, más bien retroceso en varios ámbitos, y en la faceta visual el título resulta algo más redondo en todos los aspectos, aunque también con un abanico de luces y sombras algo acusado.
Para empezar con lo bueno hay que destacar que el trabajo sobre los rostros de los futbolistas vuelve a ser sensacional, no sólo con un abanico de caras reales mucho más amplio, sino también con unos efectos de expresividad conseguidos, algo que no vimos en PES 2010. Lamentablemente esto no se refleja en los cuerpos de los jugadores, que acaban demostrando los mismos problemas de aspecto robótico en sus diseños y de cierta ortopedia en sus movimientos que llevan acusando año tras año; especialmente por lo que hace referencia a deficiencias en las transiciones, por ejemplo. Por su lado el público y los estadios tienen mejor aspecto que nunca, mucho más definidos y trabajados que en cualquier Pro Evolution Soccer del pasado.
Por otra parte la iluminación continúa un camino de avance formidable, con un trabajo fantástico en este campo que repercute directamente en un realismo general que se traduce en el tratamiento de los entornos, estadios, etcétera. También en las sombras, que nunca han presentado un aspecto mejor que en esta entrega. Los efectos climáticos, por su parte, también han mejorado notablemente, con un tratamiento de la lluvia que deja en pañales lo visto en episodios anteriores. Puede que el cambio de engine gráfico sea necesario, de hecho apostamos por ello en nuestros análisis desde hace varias entregas, pero lo cierto es que Konami continúa defendiéndose con él y parece una de las urgencias menos apremiantes de la franquicia.
Los estadios y el público están más logrados que nunca. La ambientación es extraordinaria, y el remozado apartado lumínico le inyecta un mayor realismo.
Por desgracia todas estas mejoras vienen acompañadas de una serie de problemas que hemos detectado en la versión que nos ocupa, la de PlayStation 3. Para empezar el videojuego en la consola de Sony exhibe unos dientes de sierra sencillamente aterradores, especialmente notorios en los brazos de los deportistas. Por otra parte hay una alarmante falta de definición en las camisetas de los futbolistas, como por ejemplo que en algunas circunstancias, determinados saques de falta por ejemplo, los textos y dorsales de sus camisetas rozan lo ilegible incluso en un televisor de 40 pulgadas y cable de conexión HDMI.
A nivel gráfico hay otros pequeños matices que ensombrecen algo el aspecto general como, por ejemplo, la presencia del trío arbitral en el campo. Los jueces de línea, por ejemplo, tardan en exceso en levantar los banderines, de modo que se suceden constantemente situaciones absurdas como que transitemos por la banda con un pase recién recibido por un extremo pensando que estamos en posición correcta porque el linier corre a nuestro lado sin reacción alguna, y que el árbitro pite el fuera de juego y sea siempre a posteriori del silbido cuando el juez de banda levante su brazo como un resorte.
Las cámaras, aunque esto es muy personal, han cambiado bastante en esta entrega, y en la redacción no hemos sido capaces de sentirnos cómodos al 100% con ninguna de ellas. Son matices de este tipo, no particularmente importantes, pero que conviene reseñar puesto que restan algo de realismo y comodidad al conjunto.
En cuanto al sonido el de los comentarios ha venido siendo uno de los apartados más flojos de la saga, y en esta ocasión continúa la mejora progresiva aunque no lo suficientemente acusada. El año pasado, sin ir más lejos, valoramos el apartado con un 8 teniendo en cuenta todos los aspectos, y dando por hecho que los notorios problemas de las voces de los narradores -octavadas hacia abajo haciéndolas graves e irreconocibles- serían solventados con algún parche, grave fallo por nuestra parte porque no se corrigió en toda la temporada. En esta ocasión no cometeremos el mismo error y volvemos a afirmar que hay problemas con ellas, no tan relevantes ni muchísimo menos, pero que vuelven a traducirse en un timbre diferente para la voz de Carlos Martínez y de Julio Maldonado; o también el hecho de que en algunas ocasiones sus dos pistas de voz se solapan de forma incompresible haciendo imposible el entender lo que dicen.
La licencia de la UEFA vuelve a ser una de las grandes bazas del título en este campo. La posibilidad de disputar la Champions, por ejemplo, con su música oficial y toda su parafernalia alrededor es sencillamente fantástica.
En ocasiones, aunque esto también es muy personal y no penaliza de ningún modo, el propio Carlos Martínez parece algo exaltado, con una excesiva vehemencia incluso en momentos de tranquilidad máxima como al comienzo del encuentro. En la veterana trayectoria del narrador no es algo habitual que grite durante las retransmisiones salvo en las jugadas emocionantes, goles, etcétera, de modo que es algo que sólo podemos atribuir a una falta (o exceso) de dirección desde los responsables de la localización a nuestro idioma. Este, y los anteriores aspectos, son una verdadera lástima puesto que con Martínez podemos estar hablando de prácticamente el mejor narrador deportivo de televisión en nuestro país; y también porque "Maldini" es un reputado analista deportivo, a pesar de que su versión virtual comparte idéntica pasión con el Julio Maldonado de la vida real por ensalzar hasta el paroxismo cualquier futbolista que sea capaz de mascar chicle y caminar con el balón en los pies al mismo tiempo.
Por lo que respecta a la banda sonora el juego vuelve a hacer gala de una selección de temas licenciados de similar corte al de la anterior entrega y con temas relativamente conocidos de la escena indie como el The Reeling de Passion Pit. Los efectos de audio para el público y los golpeos de balón continúan acusando idénticos problemas año tras año, resultando tremendamente reiterativos, en especial en el caso del esférico, que resuena de forma prácticamente idéntica ya golpeemos una volea, pasemos una pelota rasa o golpeemos de cabeza.
Un Domingo Cualquiera -Conclusiones-
Con ánimo de resumir hay que dejar claro que PES 2011 es un claro paso atrás en la evolución de una saga que comenzaba a apuntar atisbos de buen fútbol con el notable PES 2010. ¿Cómo puede suceder esto? Principalmente por una serie de cambios que han sido introducidos, y que en muy pocos casos han contribuido a mejorar la experiencia de juego , más bien todo lo contrario.
A pesar de que hace ya años que Messi no lleva ese pelo, lo cierto es que el tratamiento de los menús e interfaces ha mejorado muchísimo. Por fin Pro Evolution Soccer infunde algo de estilo a una faceta que antes carecía por completo de él.
El videojuego es sensiblemente más lento que el anterior, y si bien en su momento acusábamos a las series Pro Evolution Soccer de convertir sus partidos en un mero trámite en forma de correcalles de ida y vuelta, en esta ocasión el cambio ha sido tan exagerado que debemos interpelarle todo lo contrario. El punto medio es la clave de un videojuego de estas características, y la franquicia necesita, como cualquier mediocampo de equipo de fútbol, un metrónomo que marque el ritmo ideal para que entrega tras entrega no nos encontremos un capítulo que pisa a fondo y a continuación uno que tire del freno de mano. Por cosas como estas se pierde identidad de forma grave, y da la sensación de que sus responsables no acaban de volcarse por una u otra forma de entender el deporte.
No obstante el juego no tiene tantas novedades como PES 2010, aunque sí es cierto que incorpora un notable número de ellas. Sin embargo no todo lo negativo tiene que ver con ellas, pero también hay algunos aspectos de los que no conseguimos ver una corrección entrega tras entrega. Romper las defensas rivales, por ejemplo, resulta algo más complicado que en el anterior juego , básicamente por los problemas de ritmo antes mencionados, pero en líneas generales los pases en profundidad son todo un misterio para los defensores, que no parecen intuir sus rutas pasando a su lado sin inmutarse y ocasionando generosas ocasiones de gol.
¿Significa todo esto que no merece la pena comprar PES 2011? Sí y no al mismo tiempo. Es divertido pero a la vez frustrante, tiene una larga vida útil como cualquier título deportivo, si bien su jugabilidad está repleta de limitaciones, y tiene partes realmente cómodas tanto sobre el terreno de juego como en lo que se refiere a los interfaces, pero al mismo tiempo también tiene otras tremendamente torpes que no nos permiten desarrollar nuestras habilidades como nos gustaría. Lo peor que se puede decir sobre un juego deportivo.
Está claro que los aficionados más seguidores de la saga lo comprarán y jugarán con pasión, y es que, de hecho, no es ni mucho menos el peor PES de la Next-Gen, dudoso honor que corresponde al mediocre PES 2009. Sin embargo los jugadores de títulos deportivos en general encontrarán que hay que exigirle mucho más a una franquicia como la de Konami, una IP antaño legendaria que está sufriendo en los últimos tiempos como pocas la dura prueba de fuego de tener que lanzar un videojuego cada año.
Valoración de PES 2011
Entristece ver lo mucho que le cuesta levantar la cabeza a una saga por la que en su momento todos los aficionados al fútbol sentimos tanta pasión. Las series Pro Evolution Soccer se han convertido en un errático ir y venir de ideas que no acaban de cuajar en ningún videojuego, y que únicamente generan un devastador vaivén del que ya nunca sabemos qué esperar. PES 2011, como todo "Pro", es divertido por momentos y realmente entretenido para disfrutar con amistades, pero también es una inconexa maraña de ideas en la que cuesta muy mucho sentirse cómodo: Un descorazonador paso atrás para la franquicia.