Asumamos que tu familia es estable y tu madre te ama. Es fantasía, pero imagínalo. Tenías cinco años y ella te bañó, alimentó y preparó para tu primer día de escuela. Te aconsejó ser bueno con los niños, estudiar y hacer amigos. Empieza una etapa maravillosa de tu vida que te dejará los mejores recuerdos. La aprovecharás al máximo.
Te mintió salvajemente. La escuela es un infierno en vida diseñado para que sientas sufrimiento puro y verdadero. Los niños son una subespecie humana, cruel, maldita, sin limites, sin leyes, sin consecuencias. Un compañero tuyo puede romperte la nariz ocho veces por año, romperte una costilla, ensartar un lápiz en tu globo ocular, drogarte en el recreo o asesinarte “por accidente“.
Si eres una niña es mucho más divertido. Tu cuerpo cambiará más rápido, te acosarán los de cursos mayores, te odiarán tus compañeras, habrá drama diario, llorarás, te engañarán, jugarán contigo, usarán drogas recreativas e ilegales para acostarse contigo, tus profesores te mirarán con deseo y tus profesoras con desprecio. Todas tus amigas serán falsas. Suicidarte será una opción semanal. Tu futuro en la vida depende de tu disciplina para tomar pastillas anticonceptivas.
Tu puedes superar esto, pero debes abandonar toda humanidad y seguir sin fallar El Código de Lorenzo. Quien eres en la escuela será tu identidad de por vida.
Siempre tendrás que pelear. Siempre.
No importa si eres hombre o mujer, alguien te golpeará en la cabeza con un objeto contundente. Seguro en tu primera semana de clases. Este momento te definirá. Responde el golpe moderadamente, dolerá, sufrirás un rato, pero habrás establecido que no eres pasivo. Responde el golpe fuertemente, con la punta de un compás enterrada en el cachete izquierdo de tu contrincante y tendrás una vida de gloria garantizada.
Sí, te regañarán. Sí, tu madre te golpeará con el cable de su “masajeador personal”. Sí, pueden suspenderte una semana de clases. Eso no es nada. En el mundo real tendrías siete meses de cárcel y un novio en la prisión llamado “Libario”. En tu escuela, te convertirás en héroe, se hablará de ti. Temerán. Y ES MUY IMPORTANTE QUE TEMAN.
Siempre te buscarán por sexo. Siempre.
Esto aplica más si eres niña, pero no descarto que seas un bastardo suertudo que estudia en una escuela católica mixta, llena de niñas feas e inseguras que ven MTV y escuchan reggaeton desde los 6. Te van a buscar, te van a coquetear, te van a acosar, te van a manosear en la escalera entre la multitud. Tomarán fotos debajo de tu falda. Inventarán rumores de ti. Te usarán, manipularán, dejarán y si respondes pasivamente a todo, más vale que te guste.
Aprovecha que tu cuerpo se desarrolla primero que el de ellos. Arma desde el principio un séquito de “amigos” imbéciles. Diles que son tus mejores amigos, como hermanos. Coquetea antes que te coqueteen, pero nunca dando un milímetro de carne a tus cazadores-presa. Manténlos convencidos de la promesa de tu piel, pero nunca satisfechos. Deben sentir que están a punto de lograr algo contigo. Ellos serán tu ejercito, tus defensores. Crearán tal escudo de defensa a tu alrededor, que ni el más profesional de los depredadores sexuales de tu plantel de profesores podrá acercarse.
Todos tus logros positivos debes descartarlos. Todos tus triunfos criminales debes resaltarlos.
Reputación. La escuela es cómo Somalia. Sólo tu reputación te mantendrá a raya de las alimañas sin hogar ni padre que reptan el salón de clase. Conviertete en ellos, sabiendo que eres mejor que ellos ¿Quieres ser estudioso y sacar buenas notas? Puedes hacerlo, pero jamás presumas de tu inteligencia superior. Los únicos logros que puedes resaltar han de ser físicos o criminales. ¿Te acostaste con la persona más difícil del colegio? Gritalo, así seas virgen. ¿Lanzaste por las escaleras al matón de un curso superior al tuyo, llevándolo al hospital con una fractura de brazo de la que nunca se recuperará? Riega el rumor y deja claro cómo lo planeaste desde segundo de primaria.
Tu vida en un mundo sin reglas depende de lo claro que tengas que ellos no son personas. Tu no tienes amigos. No existe tal cosa como el amor de colegio. Eres su presa o eres su predador. Burlate sin dudar de sus defectos congénitos. Señala su pobreza y miseria. Empuja sus inseguridades y debilidades hasta que sean cachorritos a tu servicio. La fuerza física, tamaño de tu cuerpo o inteligencia de tu cerebro no tienen nada que ver. Sigue este Código de Lorenzo y serás presidente de una cervecería, fundador de tu propia flota de transporte terrestre o empresario exportador de “productos alternativos“.
Pero si ignoras El Código de Lorenzo sólo te espera ser decorador de interiores, funcionario en una alcaldía, vendedor de productos de belleza puerta a puerta… o diseñador web. Sigue el código.
Comentar es Agradecer
Te mintió salvajemente. La escuela es un infierno en vida diseñado para que sientas sufrimiento puro y verdadero. Los niños son una subespecie humana, cruel, maldita, sin limites, sin leyes, sin consecuencias. Un compañero tuyo puede romperte la nariz ocho veces por año, romperte una costilla, ensartar un lápiz en tu globo ocular, drogarte en el recreo o asesinarte “por accidente“.
Si eres una niña es mucho más divertido. Tu cuerpo cambiará más rápido, te acosarán los de cursos mayores, te odiarán tus compañeras, habrá drama diario, llorarás, te engañarán, jugarán contigo, usarán drogas recreativas e ilegales para acostarse contigo, tus profesores te mirarán con deseo y tus profesoras con desprecio. Todas tus amigas serán falsas. Suicidarte será una opción semanal. Tu futuro en la vida depende de tu disciplina para tomar pastillas anticonceptivas.
Tu puedes superar esto, pero debes abandonar toda humanidad y seguir sin fallar El Código de Lorenzo. Quien eres en la escuela será tu identidad de por vida.
Siempre tendrás que pelear. Siempre.

No importa si eres hombre o mujer, alguien te golpeará en la cabeza con un objeto contundente. Seguro en tu primera semana de clases. Este momento te definirá. Responde el golpe moderadamente, dolerá, sufrirás un rato, pero habrás establecido que no eres pasivo. Responde el golpe fuertemente, con la punta de un compás enterrada en el cachete izquierdo de tu contrincante y tendrás una vida de gloria garantizada.
Sí, te regañarán. Sí, tu madre te golpeará con el cable de su “masajeador personal”. Sí, pueden suspenderte una semana de clases. Eso no es nada. En el mundo real tendrías siete meses de cárcel y un novio en la prisión llamado “Libario”. En tu escuela, te convertirás en héroe, se hablará de ti. Temerán. Y ES MUY IMPORTANTE QUE TEMAN.
Siempre te buscarán por sexo. Siempre.

Esto aplica más si eres niña, pero no descarto que seas un bastardo suertudo que estudia en una escuela católica mixta, llena de niñas feas e inseguras que ven MTV y escuchan reggaeton desde los 6. Te van a buscar, te van a coquetear, te van a acosar, te van a manosear en la escalera entre la multitud. Tomarán fotos debajo de tu falda. Inventarán rumores de ti. Te usarán, manipularán, dejarán y si respondes pasivamente a todo, más vale que te guste.
Aprovecha que tu cuerpo se desarrolla primero que el de ellos. Arma desde el principio un séquito de “amigos” imbéciles. Diles que son tus mejores amigos, como hermanos. Coquetea antes que te coqueteen, pero nunca dando un milímetro de carne a tus cazadores-presa. Manténlos convencidos de la promesa de tu piel, pero nunca satisfechos. Deben sentir que están a punto de lograr algo contigo. Ellos serán tu ejercito, tus defensores. Crearán tal escudo de defensa a tu alrededor, que ni el más profesional de los depredadores sexuales de tu plantel de profesores podrá acercarse.
Todos tus logros positivos debes descartarlos. Todos tus triunfos criminales debes resaltarlos.

Reputación. La escuela es cómo Somalia. Sólo tu reputación te mantendrá a raya de las alimañas sin hogar ni padre que reptan el salón de clase. Conviertete en ellos, sabiendo que eres mejor que ellos ¿Quieres ser estudioso y sacar buenas notas? Puedes hacerlo, pero jamás presumas de tu inteligencia superior. Los únicos logros que puedes resaltar han de ser físicos o criminales. ¿Te acostaste con la persona más difícil del colegio? Gritalo, así seas virgen. ¿Lanzaste por las escaleras al matón de un curso superior al tuyo, llevándolo al hospital con una fractura de brazo de la que nunca se recuperará? Riega el rumor y deja claro cómo lo planeaste desde segundo de primaria.
Tu vida en un mundo sin reglas depende de lo claro que tengas que ellos no son personas. Tu no tienes amigos. No existe tal cosa como el amor de colegio. Eres su presa o eres su predador. Burlate sin dudar de sus defectos congénitos. Señala su pobreza y miseria. Empuja sus inseguridades y debilidades hasta que sean cachorritos a tu servicio. La fuerza física, tamaño de tu cuerpo o inteligencia de tu cerebro no tienen nada que ver. Sigue este Código de Lorenzo y serás presidente de una cervecería, fundador de tu propia flota de transporte terrestre o empresario exportador de “productos alternativos“.
Pero si ignoras El Código de Lorenzo sólo te espera ser decorador de interiores, funcionario en una alcaldía, vendedor de productos de belleza puerta a puerta… o diseñador web. Sigue el código.
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