
Como el ciclo de la llama de un fósforo, la emoción que produjo la noticia de saber que finalmente harían una película de Batman con Superman provocó un chispazo deslumbrante, sólo para ir extinguiéndose a medida que corría el tiempo, para, al final, no dejar nada más que humo.
Desde el anuncio de que Ben Afleck ocuparía el rol del murciélago hasta los últimos vistazos a ese Doomsday de pacotilla, los temores de que la cinta iba a decepcionar fueron creciendo. Hoy, podemos confirmarlos.

Pero vamos a lo bueno, lo malo y lo feo de este anticipadísimo film.
LO BUENO
· Ben Afleck, quizás el punto más controversial de la película, resultó un digno hombre murciélago. No aporta nada nuevo al personaje, incluso por momentos parece estar imitando a Christian Bale (excepto en la voz de Batman, suplantando, con gran acierto, los gruñidos por un camuflaje electrónico), pero es creíble y disfrutable en su papel
· Finalmente se dejaron de joder con el código moral de Batman de no matar ni usar armas de fuego (un invento de la arcaica censura estadounidense de los 60) y en esta cinta el héroe de Gotham dispara y mata delincuentes sin remordimientos (aunque tampoco exagera), haciéndolo más real y brutal. Incluso no duda en decirle a Alfred: "somos criminales".
· Gal Gadot es absolutamente deliciosa en cada escena en la que aparece, tanto como Diana Prince como Wonder Woman.
· La pelea entre Batman y Superman es buena, asi como algunas escenas de acción subsiguientes. Snyder se dejó de joder con la shakycam y ahora las peleas pueden apreciarse con fluidez.
· La fotografía es impecable.

LO MALO
· Es excesivamente larga y lenta. Tarda como hora y media en arrancar. Entre que nos muestran (una vez más) cómo matan a los Wayne, como Lois investiga una historia, como Bruce pispea a Diana, como Lex Luthor desarrolla los puntos centrales de su malévolo plan y como la gente se queja de Superman y éste se cuestiona su propósito, en la sala de al lado, cualquier otra película ya terminó. La acción se hace esperar y mucho.
· Todos los temores que uno tenía sobre Afleck haciéndole justicia al personaje de Batman se materializaron en Eissenberg haciendo de Lex Luthor. ¿Quien fue el otario que consideró una buena idea hacer que Lex Luthor se comportara (y luciera) como el Edward Nygma de Jim Carrey en 'Batman Forever' ? Creí que habíamos aprendido de esos errores y esos días habían quedado bien atrás. Eissenberg parece una mala caricatura del Joker (de los 60) en lugar del frío y calculador CEO multimillonario que debiera ser. Tendrían que haber apuntado a algo como lo hecho por Michael Keaton en la remake de Robocop.
· Siguiendo con las actuaciones, Jeremy Irons, un magnífico intérprete, está desperdiciado. Si bien su Alfred es más crudo y sarcástico, esto se hizo en detrimento de su orígen inglés. El humor seco y flemático, tipicamente británico, acompañado por la impecable elegancia (perfectamente plasmados por Michael Cain anteriormente) dio lugar a un viejo desaliñado, cuyos sermones a Bruce no resultan paternales, sino casi académicos.
· La narrativa es densa y la trama tiene varias inconsistencias. Flaco favor le hace las escenas insertadas a la fuerza para presentar a los demás miembros de la Liga de la Justicia. El motivo por el que Batman se amiga con Superman es ridículo.
· Los efectos especiales no están tan logrados como cabría de esperarse. Esto es especialmente notorio en los rayos oculares de Superman. Hacia el final de la película, llegan a saturar. Doomsday no es creíble ni por un segundo.
· La banda sonora tampoco está a la altura de lo que se espera de Hans Zimmer (compositor del excelente soundtrack de la trilogía de Nolan). En su afán de no repetirse, creó una música simplista y hasta berreta en su ejecución (hay unos bronces de sintetizador vergonzosamente plásticos). La excepción: la marcha de Wonder Woman.
· La película no termina de ser una secuela de Man of Steel, ni un reboot de Batman, ni un preludio para la Liga de la Justicia. Intenta ser todo eso junto y termina luciendo forzada y saturada.
LO FEO
· Doomsday. Su diseño, su orígen y su desempeño son un espanto por donde se lo mire.
