InicioInfoReview: Lost, Temporada 6 capítulo 11 "Happily Ever

Review: Lost, Temporada 6 capítulo 11 "Happily Ever

Info4/8/2010
Lost S06E11: Happily Ever After. Review

Por fin llegó el día. El capítulo que más esperaba de esta sexta temporada de Lost, Happily Ever After, al fin está aquí. ¿Ha valido la pena la espera? Ya lo creo. Y a riesgo de parecer un exaltado, diría que nos encontramos ante el mejor capítulo de la historia de Lost. Ni más ni menos. Tal vez haya influido la botella de MacCutcheon que me he bebido para celebrar el retorno del escocés.

El episodio está dedicado al increíble, único, especialísimo Desmond David Hume, interpretado por el genial Henry Ian Cusick. No os digo nada nuevo si añado que es mi personaje favorito, y esperaba con impaciencia su capítulo, a pesar de que tenía miedo de que me decepcionara, visto su discreto paso por la quinta temporada, en la que su episodio céntrico, Jughead, nos dejó con ganas de más. Lejos quedaban capítulos míticos como The Constant y, sobre todo, mi favorito hasta ahora, Flashes Before Your Eyes. Pues bien, como último episodio de la serie dedicado al genial escocés, este Happily Ever After colma todas las expectativas, y tiene lo mejor de ambos episodios. Además nos demuestra lo que todos los fans del personaje sabíamos: no sólo es especial, sino que es la clave de la serie.

Happily Ever After significa “felices para siempre”, frase final de cuento que se aplica bastante a la vida que los losties sueñan tener, al amor omnipresente en el episodio, y que está muy relacionada con la realidad alternativa. Hablando de realidad alternativa, este capítulo tan especial por fin nos da claves para entenderla, y no hace falta decir que ha desmontado la teoría que formulé justo ayer. ¡Es lo que me encanta de Lost! Pues eso, capítulo crucial, no en vano está dirigido por Jack Bender, el director de los episodios decisivos de la serie, y guionizado por los mismísimos Damon Lindelof y Carlton Cuse, que pocas veces guionizan directamente, pero cuando lo hacen es porque tienen algo muy importante que decirnos. Sumémosle la música del gran Michael Giacchino, con su tema de Desmond, y ya tenemos los ingredientes perfectos para el capítulo perfecto.

Si algo tienen de grande los capítulos de Desmond, además de la gozada que supone ver al escocés en acción, es que se desmarcan del resto. El escocés va a su bola, en definitiva. Flashes Before Your Eyes, en el que revive los eventos de 1996 con su mente de 2004, y The Constant, en el que vive acontecimientos de 2004 con su mente de 1996, son pruebas de ello. Pues bien, Happily Ever After, despedida de la serie del señor Hume (en cuanto a centricidad, no os asustéis) no iba a ser menos. Y lo que nos ofrece es un flash alternativo sin interrupciones, que Desmond vive intercalado con sus experiencias en la realidad habitual. Impresionante.

No me extraña que nos ocultaran todo lo relativo a Desmond en esta sexta temporada, y que nos hicieran creer que apenas iba a salir. Que tuviera un episodio centrado en él, y más estando cercano al final, daba que pensar. Y efectivamente este capítulo marca el principio del fin. Nos olvidamos de tramas sin sentido, de Templos estúpidos y Sandokanes y Lennons, que sólo han servido para perder el tiempo, y empezamos a vislumbrar el épico final de este túnel, de la mano del escocés. Y lo más importante, en este capítulo nos demuestran que la realidad alternativa, Los Angeles X, que hasta ahora nos parecía otra pérdida de tiempo, un “what if” curioso, es la clave de la temporada, y que será fundamental en el final de la serie.

La verdad, Happily Ever After es más de lo que podría haber pedido para Desmond. Un capítulo que se hace increíblemente corto, que empieza de manera suave y discreta, pero en el que a medida que avanza cada escena se convierte en memorable y alucinante. Qué pena que sea el último capítulo céntrico de Desmond. Pero qué alegría tenerlo de vuelta, en todo su esplendor y más trascendental que nunca. Desde luego, acerté más cosas de las que creía al analizar los títulos posibles de este capítulo meses atrás. Bueno, comencemos ya la review, que si no nos van a dar las tantas.

El capítulo empieza, cómo no, con el ojo de Desmond abriéndose, y encontrándose con la cansina Zoe. El infeliz no sabe que ya no está en el hospital, y que ni su Penny ni su Charlie están allí. Es memorable la cara que pone al ver al mismísimo Charles Widmore. Pero para memorable su reacción cuando éste le dice que está de vuelta en… ¡la Isla! Genial cómo le pega con todas sus fuerzas, y no me extraña que el pobre esté tan enajenado, ya que se había prometido no regresar jamás. Pero como bien le dice Widmore, y ya antes Eloise, la Isla no ha acabado aún con él. No sólo eso, sino que tendrá que hacer un gran sacrificio.

A todo esto, Jin está paseándose sin entender nada como testigo de excepción, y el comando nerd de Widmore (de verdad, me encanta el gordito de camisa negra a rayas) hace pruebas con un generador y una habitación con dos grandes solenoides o electroimanes. Un pobre infeliz nos sirve de muestra para ver que el campo electromagnético que generan mata a cualquier ser humano. Pero todos conocemos a un escocés que sobrevivió a una gran descarga electromagnética. Y encima salió con súperpoderes, como diría Hurley.

El plan de Widmore comienza por meter a Desmond en la habitación, seguramente porque si resiste eso también resistirá la bolsa electromagnética que quiere encontrar. Le dice que debe estar dispuesto a hacer un gran sacrificio si no quiere que todo lo que aman, incluida Penny, desaparezca. Me temo que ese sacrificio tiene que ver con reventar una bolsa electromagnética mucho mayor que la de El Cisne. Y que está en juego toda la realidad, porque si el Adversario triunfa puede desaparecer. Desde luego, Desmond no quiere colaborar y es metido por la fuerza, y los electroimanes comienzan a funcionar y… todo se vuelve blanco en una escena al más puro estilo Doctor Manhattan.

Corte a una bonita escena con nubes, tránsito a Los Angeles X, donde vemos a Desmond mirando su reflejo, cómo no, recién aterrizado del Oceanic 815. Así que sí que estaba en él, no fue una alucinación de Jack ni un cruce extraño. Se encuentra con Hurley y con Claire, a la que le vaticina que tendrá un niño, por supuesto. Y es que sus poderes de predicción deben seguir funcionando.

Lo recoge ni más ni menos que el recordado George Minkowski, que aquí es su chófer. Y es que Desmond en esta realidad está montando en el dólar, ya que trabaja para el mismísimo Charles Widmore, que lo considera su mano derecha y alguien insustituible. Está claro que el señor Hume es un triunfador en esta realidad, y por fin tiene el reconocimiento de Widmore que siempre quiso, pero sólo tiene éxito y dinero, no una familia ni amor. Y mucho menos una Penny. La prueba vendrá más tarde, cuando ante la pregunta de a qué familiar llamar en caso de emergencia, sólo se le ocurre su jefe.

Charles le encarga a su empleado preferido, con el que ahora sí que comparte su MacCutcheon, que recoja a cierto rockero para que lo lleve ante su esposa, que quiere ayudar a su hijo pianista con un concierto. Y nosotros que nos relamemos ante tantas referencias y apariciones que nos vemos venir. El rockero es Charlie Pace, por supuesto, y es genial verlo interactuar de nuevo con el hombre que salvó su vida repetidas veces. Pero recordemos que en esta realidad Charlie parecía querer morir, y en un pub confiesa a Desmond que es porque al atragantarse con la droga para ocultarla, tuvo una visión de su auténtico amor, Claire, por supuesto. Y él dice que ha visto la verdad, lo que hay más allá de esta realidad. Que nada de esto es real. Primer momento que sobrecoge y nos hace ver que este capítulo va a ser irrepetible.

Charlie siente pena por Desmond, que en esta realidad no tiene amor, ni nada que le importe de veras. Es irónico ver a Des, el personaje romántico de Lost por antonomasia, sin preocuparse por el amor. Charlie quiere demostrarle lo que hay al otro lado, así que no se le ocurre otra cosa que, cuando van en el coche escuchando tranquilamente el mítico You All Everybody, desviar el coche y lanzarlo al mar. Desmond emerge, pero por supuesto regresa para salvar a Charlie.

Y es aquí cuando tiene lugar una escena que pone los pelos de punta, que provoca una de las sensaciones más impactantes que he visto en un capítulo de Lost: mientras se ahoga, Charlie sonríe y posa su mano sobre el cristal… ¡sí, exacto, como en su maravillosa muerte en Through the Looking Glass! ¡Y lo que ve Desmond en flashes no es otra cosa que esa muerte, y el mítico Not Penny’s Boat en su mano! Siento ser tan poco objetivo, pero debéis reconocer que todos estabais también alucinando en este momento. La prueba de que ambas realidades están relacionadas, y Desmond ha vislumbrado la otra.

Eso sí, en esta realidad Charlie no muere y Desmond lo lleva al hospital, donde someten al escocés a una resonancia magnéticala v para examinar su cerebro. Todos sabemos que unir al señor Hume con electromagnetismo siempre nos da cosas interesantes, así que en la máquina Des vuelve a tener visiones de la otra realidad, y en este caso de la vida con su adorada Penny a la que aún no conoce. De nuevo la carne de gallina, y es que este capítulo ya no nos va a dar un momento de respiro.

Desmond corre a buscar a Charlie para que le diga qué está pasando, y se encuentra con su compañero de vuelo, Jack, que lo recuerda pero no sabe ayudarle. No hace falta, porque Charlie aparece huyendo del hospital y Desmond lo persigue para que le diga quién es Penny. Por supuesto Charlie no la conoce, pero le dice que nada importa, y que lo que debe hacer es encontrar a Penny. Encontrar el amor. Encontrar su constante.

Desmond da al hobbit rockero por imposible, así que va personalmente a pedir disculpas a la esposa de Widmore, que por supuesto es Eloise Hawking. O Widmore en este caso. Y que es una obsesa del orden y la perfección. También sabemos todos que siempre que se encuentran estos dos va a haber revelaciones para el bueno de Des. Eloise está simplemente correcta, pero cuando Desmond se va oye por casualidad el nombre de Penny en la lista de invitados a la fiesta.

Desmond quiere saber quién es, quiere saber más, y es entonces cuando Eloise saca su lado de castañera inquietante, y le conmina a que deje de buscar lo que esté buscando. Le dice que eso sería una violación, seguramente una referencia a la violación de las leyes cuánticas que ocurriría si se encontrara con Penny. No en vano uno de los títulos posibles para este episodio era The Quantum Violation. Le dice además que se supone que no debe buscar nada, porque lo tiene todo, y lo que más quiere: la aprobación de Widmore. Además añade que aún no está preparado. ¿Preparado para qué? Seguramente para la verdad. La misma verdad que ha visto el sonriente Charlie.

Como siempre Eloise deja a Desmond, y a nosotros, descolocados. Como siempre, parece que lo sabe todo pero no puede decir nada, y que simplemente vela por el mantenimiento del orden y el cumplimiento de las reglas. Dirigiendo las vidas de todos. Todo un misterio esta mujer. Y nosotros cada vez más confusos. En definitiva, parece que esta realidad X sea una especie de premio, tal vez del Adversario, en la que muchos de los sueños de los losties se han hecho realidad, pero una ficción, al fin y al cabo.

Es entonces cuando, para rematar la fiesta, aparece ni más ni menos que Daniel Faraday, el hijo de los Widmore (o sea que en realidad Daniel Widmore), con una pinta a lo New Kids on the Block, a pesar de que lleva su entrañable corbata, ya que en esta realidad ha podido dejar de lado la física y realizarse como pianista, que recordemos era su verdadera vocación. Él también le habla del amor, en este caso de Charlotte, cómo no, a la que ha visto sabiendo que era su destino, con la sensación de que ya la quería antes. A estas alturas el señor Hume ya debe estar harto de que todos le hablen de amor. Pero Faraday tiene algo más importante qué decirle.

Al despertarse esa noche, Daniel escribió en su entrañable cuaderno sus añoradas ecuaciones, y él no es físico, pero de alguna manera la conocía. Un amigo que sí que lo es, le ha explicado que esa ecuaciones se refieren a algo catastrófico que sólo podría impedirse con una gran liberación de energía, como una detonación nuclear. Y de nuevo otro momento escalofriante: Faraday dice que todo esto tal vez no debería ser su vida, que quizás tuvieron otra vida y cambiaron las cosas. Y que no pretende detonar una bomba, porque tiene la sensación de que ya lo ha hecho.

Uf. ¿Seguís aquí? Porque en un capítulo como éste es fácil caerse de la montaña rusa en cualquier momento. Pues a lo que vamos: Faraday le dice que Penny, la mujer que busca, existe, es su hermanastra, y puede decirle dónde encontrarla. El lugar es ni más ni menos, el estadio donde Jack y Desmond se conocieron en Man of Science, Man of Faith. Y por fin, el encuentro entre Desmond y Penny. Siempre resulta maravilloso ver la química entre estos dos, y su presentación mutua es maravillosa. Están destinados a encontrase en cualquier realidad, son el amor en la serie. Se dan la mano y… pum, vuelta a la realidad habitual. En cuanto Desmond toca a Penny, la violación cuántica tiene lugar y su mente se despierta de nuevo en la Isla, así que ya podemos decir que ha estado viviendo todo ese flash, y ahora se ha despertado en la realidad habitual siendo consciente de ello, aunque sólo han pasado unos minutos para el resto.

Pero lo más impactante es que ahora está más que dispuesto a colaborar con Widmore. En serio. Sin duda, Desmond ha entendido todo, ha vuelto con un conocimiento supremo y sabe lo que hacer. Es realmente épico el momento en que le dice a Widmore que deben comenzar ya. Este nuevo Desmond está completamente calmado, relajado, como si supiera lo que va a pasar.

Como todo no podía ser bueno, mientras conducen a Desmond a otro lugar, aparece Sayid y elimina a los hombres de Widmore, aunque deja escapar a Zoe. Sayid le dice a Desmond que debe ir con él. Menos mal, porque temía que fuera a pegarle un tiro allí mismo. Y el iraquí se queda tan perplejo como nosotros cuando el escocés, aún con cara de alelado iluminado, le dice que por supuesto. Algo me dice que Desmond ya sabe lo que va a pasar, y simplemente se deja llevar porque sabe que ocurrirá de todos modos. El **** amo, vamos.

Y aún le da al magnífico episodio tiempo de sorprendernos una vez más: Desmond se despierta en la realidad paralela, se acaba de desmayar delante de Penny, que debe de estar alucinando, y acepta quedar en una hora para tomar un café. Des tiene la misma cara de comprenderlo todo que tiene en la Isla, así que mi impresión es que ambos Desmond han conectado de alguna manera. Por lo tanto, otro de los títulos que se barajaban, Double Visions, cobra todo su sentido. Ambos Desmond han visto las dos realidades, y saben perfectamente qué hacer en cada una. O tal vez ahora sean una sola mente en dos tiempos y espacios. Todo gracias a esa violación cuántica, a ese encuentro que no debía tener lugar. Pero el amor es imparable, y el de Desmond y Penny más que ninguno.

Traca final: dicho y hecho, el escocés le pide a Minkowski que consiga una lista de todos los pasajeros del Oceanic 815, porque quiere reunirlos para enseñarles algo. Sabía que en Los Angeles X iban a acabar todos reunidos para hacer algo muy grande. Y con esa cara de satisfacción y conocimiento, y una enigmática sonrisa, el gran Desmond David Hume cierra este increíble Happily Ever After.

Yo aún no me he podido recuperar, en serio. Es más de lo que habría podido pedir e imaginar, como he dicho. Un capítulo que entronca de lleno con los misterios de la serie y que eleva la figura de Desmond a los altares. Porque no sólo nos demuestra que el señor Hume es especial, sino que nos hace ver que es más especial de lo que jamás habríamos imaginado, el nexo de las realidades, y que puede llegar a convertirse en la clave de todo Lost.

Como he destacado, este capítulo recupera lo mejor de Flashes Before Your Eyes, mi episodio preferido hasta ahora, y le añade los toques románticos de The Constant, que reconozcamos que está considerado mejor que Flashes simplemente por esa llamada final. Maravillosa, eso sí, pero no tan fascinante como lo que nos daba Flashes. Y lo que nos ofrece este Happily Ever After. Paradojas, revelaciones, enigmas y escenas para el recuerdo que ponen la piel de gallina. Bien podría haberse llamado Flashes Before the Constant. Repasemos lo mejor y lo peor, si es que hay algo malo.

Lo mejor:

•Todo. Aunque destacaré algunas cosas aún más.
•Es un capítulo de Desmond. Y tal vez el mejor, no sólo de él sino de la serie.
•Que Desmond al fin recibe la importancia que merece, y parece crucial en el desenlace.
•El arrebato de Desmond contra Widmore al enterarse que está de nuevo en la Isla.
•Que todo sea un flash ininterrumpido de la realidad paralela, que al fin cobra sentido.
•Desmond interactuando en el aeropuerto con Hurley y Claire, a la que le pronostica un niño.
•Minkowski como chófer de Desmond.
•Que Desmond sea la mano derecha de Widmore, y que por fin se beban un MacCutcheon juntos.
•La ironía de que el personaje más romántico de la serie no conozca el amor.
•La conversación con Charlie en el pub, en la que vemos la primera prueba de que ambas realidades pueden comunicarse.
•Charlie lanzando el coche al agua con You All Everybody de fondo.
•El flash de Not Penny’s Boat, escalofriante, el primero de muchos momentos increíbles del capítulo.
•El flash de Desmond de su vida con Penny.
•La revelación de Charlie de que no se supone que sus vidas debieran ser así, y de que deben buscar el amor.
•Eloise en la preparación de la fiesta, y sus ominosas advertencias, en su línea.
•Volver a Faraday y sus corbatas, aunque lleve ese sombrero.
•Lo que dice Faraday de la detonación y lo que se puede cambiar, y sus inquietantes revelaciones en general.
•El encuentro en el estadio entre Desmond y Penny, destinados a encontrarse.
•El momentazo en que se dan la mano Penny y Desmond.
•Volver a ver a Desmond en la realidad habitual, despertándose renovado y consciente de todo.
•El nuevo Desmond, nacido de esa violación cuántica, que parece conocer todo de ambas realidades, más épico que nunca.
•Que a pesar de que Sayid se lo lleve, parece entrar dentro de sus planes.
•Desmond dispuesto a reunir a todos los pasajeros del Oceanic 815 para mostrarles la verdad.
•Que cuando aparece Desmond siempre la lía parda.
•Que tenía que venir Desmond para demostrarnos por que adoramos Lost.
•Que siempre supimos que Desmond era especial, y Happily Ever After lo demuestra más allá de nuestros más desaforados sueños. Los sufridos fans de Desmond hemos tenido nuestra recompensa.
Lo peor:

•Nada. En serio. Bueno, puestos a decir algo, que no haya durado el doble, y que Desmond no tenga una serie para él sólo, Another Life of the Lost Brotha.
La semana que viene promete otro gran capítulo, Everybody Loves Hugo, dedicado al grandioso, en todos los sentidos, Hurley. Sin embargo, tenemos trabajo por delante analizando las respuestas y las nuevas preguntas que nos ha dado este Happily Ever After. Ya era hora de que Desmond volviera en todo sus esplendor. Eres muy grande, te echábamos realmente de menos, con tu habilidad para aparecer y poner todo patas arriba, con esos episodios diferentes al resto en que vas a tu rollo pasando de lo que ha sido la serie hasta ese momento. Perdona las dudas que pudiera albergar hacia tu episodio. Ahora sí, bienvenido de nuevo. See you in another episode, brotha!
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
1,443visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

i
ivan2003sr🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.