l Usaba un chaleco blanco y unos pantalones oscuros. Su cabello era castaño y su piel clara, su mirada era seria, justa. De pronto Mark le admiraba, como si todo lo bueno lo encarnara en aquella persona que llego en su rescate. -Soy Gabriel the Annihilator. -¡¿Y a mí que?! ¡Acabas de arrojarme un cuchillo!- Grito Sam, increíblemente alarmado. -Podría matarles... A todos ustedes.- Gabriel sonrió levemente. -Eso crees... Chicos, ¡Acaben con el! Los cuatro chicos atacaron a la vez. En cambio, Gabriel hizo un rápido movimiento con la pierna, arrojando lejos a todos, uno de ellos choco contra la pared con su cabeza y quedo fácilmente noqueado. Una vez más atacaron, pero el castaño esquivaba fácilmente cada uno de los golpes. Era increíble, todos ellos practicaban gimnasia y boxeo, pero no eran capaces siquiera de darle un golpe. En el momento menos esperado, el heroico chico volteo sobre sí mismo, golpeando a uno en la cara, otro mandándolo a volar con una patada en las costillas y al tercero rompiéndole la nariz de un cabezazo. Los tres noqueados en un solo movimiento. -¿C-Como?- Susurro Sam, aterrado por la increíble victoria del joven. -Vaya, ¡has estado fabuloso!- Le dijo Mark, aun mareado, quizás creyendo que todo eso solo era una ilusión causada por los golpes. -Gracias, pero aún me falta uno...- Miro a Sam. Mark solo sonrió burlonamente. Intentando ser sorpresivo, Sam corrió a toda velocidad hacia Gabriel con el tubo de metal en las manos, salto lo más alto que pudo y le encesto un golpe a gran potencia. Pero lo único que logro fue romper el tubo sobre el brazo de este, que le miraba con seriedad, sin presentar dolor por el golpe. Antes de que Sam siquiera volviese a tocar el piso, Gabriel le dio un rodillazo en la boca del estómago, arrojándolo de espaldas contra el piso. Sam intento levantarse, pero apenas comenzaba, una patada le llego contra el rostro y lo arrojo contra el muro. El héroe misterioso lo sujeto de la cabeza y lo levanto por sobre el piso, para luego hacerle chocar la nuca potentemente contra el muro. Sam se deslizó lentamente hasta el piso, con la respiración entrecortada, igual de inconsciente que sus amigos. -No los matare, solo porque aún son jóvenes...- Gabriel les miro con frialdad, mientras lentamente se acercaba a Mark. -¿Estas bien? -¿Uh? Si... No se preocupe...- No encontraba las palabras, solía hablarle así a los mayores, pero aquel hombre le había salvado la vida, era diferente. -Está bien... Trata de ser más cuidadoso la próxima. Y, tan rápido como apareció, se fue corriendo y desapareció entre los autos de la calle más cercana. Mark sonrió de lado, estaba impresionado, ese hombre le recordaba extrañamente a su familia, o quizás solo se volvía loco, no estaba seguro. Con destreza deslizo algo desde su manga hasta su mano. Colgó el brillante reloj de Sam frente a su rostro, mientras miraba con encanto el bello color dorado del aparato. Sam siempre había sido de una familia rica, un pequeño reloj no significaría nada ¿Verdad? Al menos eso se decía Mark a sí mismo, mientras guardaba el reloj para él. Se levantó mientras se secaba la sangre de la boca, al mismo tiempo que arrojaba lejos la bufanda; El mundo le vería tal y como era, le daba igual lo que pensaran. Carolina salto alegre mientras subía las escaleras, pues después de mucho suplicar, sus padres habían accedido a visitar al chico que le gustaba. Ella misma sabía que estaba él estaba pasando por un momento difícil, también sabía que ese chico no tenía ningún interés en ella. Pero le daba igual, le bastaba con mirarle a los ojos, sonreírle e imaginar una vida junto a él. Ya la había rechazado, pero estaba tan enamorada que le daba exactamente lo mismo. -Padre, ¿Ya es hora?- Grito emocionada la chica desde su habitación. -Eres una desesperada, hermanita...- Su hermano mayor sonrió desde la puerta. -¡No digas eso!- Replico la joven. –Solo... Quiero verle, ¿Es eso tan malo? Carolina volvió a sonreír, la sola imagen del chico le traía un grato sentimiento de conformidad, aun sabiendo que no llegaría más lejos. Hace poco había pasado el día de San Valentín, su cumpleaños. Le había parecido la fecha perfecta para confesarle su amor, pero había sido rechazada. Sonrió. -Ademas, Mark me amara... Si no lo hace por cuenta propia, solo tendré que obligarle ¿no? ll -¡¿Pero qué te ha pasado?! ¡Chico estúpido!- Le grito Ken, mientras le miraba la cara sangrante. Por alguna razón, muchos de sus amigos habían evitado llamarle por su nombre esos últimos días. -No es la gran cosa ¿Qué pasa? ¿Acaso te preocupa?- Mark sonrió de manera burlona e inocente. -Claro que no...- Mintió el chico. –Pero estas manchando las alfombras de mi casa... Ya enserio, ¿Que te ha ocurrido? Creí que te habían dado de alta... -Lo hicieron, pero me encontré con mi “Amigo” Sam... Da igual ¿Dónde se supone que dormiré yo? -Al fondo.- Dijo Ken, mientras apuntaba una puerta blanca al final del pasillo. Mark comenzó a caminar hacia allá. -¿Ni siquiera me dirás “Gracias”? -¿Porque? La casa es de tus padres, ademas... Hay cosas por las que no debes decir “Por favor” o “Gracias”. El mundo me ha hecho sufrir, me merezco esto ¿No?- Mark sonrió, mientras volvía a caminar. Mark pasó de largo la cama de huéspedes y se sentó en el marco de la ventana mientras miraba la ciudad. Estaba destrozado. Ese chico... Era tan ágil, tan fuerte... De pronto se sintió débil, como si en cualquier momento fuese a aparecer un asesino igual de fuerte que el anterior. El mundo era mucho más grande de lo que pensaba, con distintos niveles de fuerza. Ahora mismo, sentía que estaba en lo más bajo de la escala. -Lo siento, Ken...- Susurro Mark a la nada. –Pero después de casi morir, descubrí que hay cosas que quiero vivir. Sin decir otra palabra, se puso de pie en el marco de la ventana, sintiendo como su cabello blanco se revolvía con el viento. Lenta pero seguramente, abrió los brazos, apuntando hacia la nada a sus lados, el aire casi parecía hacerlo volar mientras la adrenalina del momento le hacía sentir increíblemente bien. Se sentía con vida, a pesar de que debió morir, estaba vivo para ver muchos días más. Miro al piso, desde la tercera planta de la casa, noto que él y los que conocía eran pequeñas motas de polvo en una enorme casa sucia. Estiro una pierna, perdiendo un poco el equilibrio, pero no volvió a juntarlo al marco. Y, antes de poder dudarlo, salto desde el tercer piso hacia el vacío. lll Jane observaba la ciudad desde la azotea de uno de los edificios más altos de la zona. Movió cuidadosamente la máscara sobre su rostro, mientras su cabello oscuro revoloteaba con las corrientes de aire. Parecía calmada, pero en el fondo seguía odiando a aquella persona que había arruinado su vida, hasta con la parte más pequeña de su cuerpo. A su lado, Gabriel tomo lugar en el borde del tejado, intentando fijar el punto que la misteriosa chica no dejaba de mirar. El chico observo a la hermosa mujer, que llevaba un inexpresivo y falso rostro de plástico. Gabriel sonrió, abrió la boca para hablar, pero fue interrumpido. -El aún sigue ahí afuera, en algún lado... Me siento inútil, mirando sin poder encontrarle y acabarlo de una vez. -Eres demasiado ruda contigo misma, has salvado muchas vidas ¿No?- El chico le sonrió de forma más amplia, para luego volver a dirigir su mirada al punto lejano. -Si no quitas esa estúpida sonrisa de tu rostro, te matare.- La chica le dirigió la mirada. –Hacerlo no me costaría nada. -... ¿Lo harías? ¿Me matarías?- Pregunto Gabriel, algo incómodo por la falta de cariño por parte de la chica. -Si fuese necesario...- La chica bajo la mirada, recordando algo en su oscuro pasado. –Algún día llegara el momento de acabar con el... Si te cruzas en mi camino o siquiera eres una carga, te matare sin dudarlo un segundo. -Tsk... Creí que...- El chico aparto la mirada, su cara sonrojada mostraba una mezcla de vergüenza, enojo y tristeza. –... Que te gustaba, aunque fuese un poco. -Lo haces... Pero lo odio más de lo que me gustas. Jane no dudo en saltar al siguiente tejado, sin siquiera esperar una respuesta por parte de Gabriel. Avanzo varios tejados, sin girar la vista, le daba igual haber lastimado a Gabriel, ella era así. Quizás resultara fría, pero prefería mantener a todos lo suficientemente lejos. De esta forma, estaba segura de jamás poner en riesgo su vida o su objetivo por el simple hecho de salvar a alguien más. Le gustaba aprovechar al máximo su fuerza. De pronto se detuvo, volvió a mirar a la distancia, mientras sentía como alguien se le acercaba por la espalda, pero no se tomó la molestia de voltearse. -¿Qué quieres, gato tonto?- Pregunto a la nada, mientras unas manos se apoyaban en sus hombros. -Oh... ¿No puedo hacerle una visita a mi chica favorita?- Un joven vestido completamente de negro le abrazo por la espalda, sonriendo de manera traviesa. Su cabello era oscuro y su piel era muy pálida, era inusualmente atractivo, vestido completamente en un traje de cuero, con un cierre que bajaba desde el pecho hasta sobre su entrepierna. Usaba una capucha que simulaba las orejas de un gato. -No tengo tiempo para tus jueguecitos, si no tienes nada que decir, puedes retirarte. -Que aburrida eres, siempre lo has sido.- Miro hacia un punto lejano en la ciudad, mientras acercaba la boca a su oído y susurraba. –Pero he venido por algo, hay alguien por ahí... Un olor particular. -¿Un... Olor particular?- Jane se presentó algo confusa, pero sin cambiar su seria expresión. -Si. Nose como explicarlo, pero es un olor llamativo, especial. Lo más interesante es que no es un “Algo” Sino un “Alguien”.- Sonrió de una manera orgullosa y perspicaz. –Sé que te enojaras, pero creo que fue gracias a él... Alguien por ahí afuera puede ser un buscador... Está lo suficientemente loco, pero no de manera excesiva. -No quiero que me metas en tus juegos satánicos, o en tus búsquedas mágicas... Pero comprendo lo que dices, ahí afuera hay otro sobreviviente. Luke, ¿Sabes de quien se trata? -Sí, lo he investigado. Se llama Blanes, Mark Blanes. _____________________________________________________ Muchas gracias por leer. Personas geniales con historias del mismo género, seria fabuloso si te pasaras a leerles @gabrieljoaquinor @eyelessjack613 @Petacador @creepynightmare @Edup_33 @GloriaSeed @Creepypsicopata @Jadethekiller @stevenlolo @daygger2 @MilyRob @MarcosTheKiller @Seeff @SebasTheDarknes @JesusMarcano3 @SebastianMerca3 @DaimonK_10 @elpranyan @LucianoDamelio @NemelessDark @miguelexe360 @SomberYagami @gabrielalahey1 @daygger2 @Seeff @matiasoscuro @superbernatdos @-Mista Con gusto acepto tus críticas constructivas, pero por favor, se maduró y no insultes.
The Annihilators - Cap. 2
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