InicioInfoDe la virginidad de la Virgen

Quiero aclarar antes de nada que en este artículo no pretendo ofender a nadie, ni meterme con la religión cristiana. Por otro lado, que nadie se tome las teorías aquí expuestas como verdaderas explicaciones de la concepción de Cristo. Simplemente se trata de una aproximación científica en la medida de lo posible, a un tema conocido por todos y que, me consta, como no podía ser menos a muchos ha hecho reflexionar en algún momento de su vida. Allá cada uno con sus creencias metafísicas, no es algo que en mi ánimo este cuestionar.

Como decía, es cuanto menos controvertido el hecho de que una mujer quede preñada sin realizar el acto de la cópula, como supuestamente le ocurrió a la virgen María. Pero, aceptemos que esto es cierto y que Jesús fue concebido sin la participación de macho alguno: ¿Cómo explicarlo científicamente? ¿Realmente existe, por remota que sea, una posibilidad para ello?



Planteada la pregunta, por otra parte siempre lo más importante de la investigación, comenzaremos por una explicación general.

El hombre, al igual que la inmensa mayoría de los animales, es diploide. Es decir, posee en su genoma dos copias de cada uno de sus cromosomas, excepto en la pareja de cromosomas sexuales. La cual en el sexo femenino (sexo homogamético) es XX, mientras que en el masculino (heterogamético) es XY. Todas las células del organismo cumplen esta condición excepto los gametos, es decir, las células reproductivas maduras. Las cuales, por un proceso denominado meiosis sufren una reducción cromosómica, pasando a tener una sola copia de cada cromosoma, en el caso del ser humano 23.

Como se puede deducir todos los gametos femeninos son iguales y tienen 22 cromosomas y el X, por ello se denomina sexo homogamético. Mientras que los masculinos pueden ser de dos tipos, unos con el cromosoma X y otros con el Y, de ahí que se llame sexo heterogamético.

Sobra decir que es el cromosoma Y el que determina el sexo del individuo, aunque no es así en todos los animales.




Durante la fecundación los dos gametos, masculino y femenino, se fusionan aportando ambos su dotación cromosómica a la célula que forman, llamada célula huevo o cigoto. A partir de la cual, por múltiples, ordenadas y sucesivas divisiones se desarrollará el nuevo individuo.

Entremos en materia. Una primera posibilidad para explicar el tema que tratamos es que existen ciertos tipos de relaciones sexuales que permiten, aunque con una posibilidad muy baja, que ocurra la fecundación de óvulo sin necesidad de penetración. De modo que algún espermatozoide aventurero, al entrar el semen en contacto con la parte exterior de la vagina, es capaz de desplazarse hacia el interior de esta llegando al óvulo maduro.


No es descabellado considerar este razonamiento, más aun teniendo en cuenta que en aquella época la virginidad de una joven era uno de sus máximos recursos y algo casi totalmente necesario para poder concertar un matrimonio. De ahí que se guardase con tanto celo y si apretaba el deseo carnal se intentara satisfacer con sucedáneos como este.

Hablaremos ahora de ciertas estrategias reproductivas que, si bien no han sido descritas en el ser humano, se dan en el mundo animal.

En primer lugar cabe citar la cuestión del hermafroditismo. Es decir, la presencia de ambos sexos en un mismo individuo. Los cuales en ocasiones pueden aparecer maduros al mismo tiempo o alternarse de forma secuencial. Normalmente no se produce autofecundación, prefiriendo una pareja con la que copular ya sea o no recíprocamente, comportándose ambos como macho y como hembra. Sin embargo se han descrito casos, incluso en conejo, en los cuales un individuo que, encontrándose aislado de otros de su especie, ha sido capaz de autofecundarse y gestar crías perfectamente viables.

Existen seres humanos hermafroditas, se trata de ciertos síndromes relacionados con los cromosomas sexuales anteriormente citados. Pero no se conoce ningún individuo en el que ambos sexos hayan madurado por completo y sean fértiles. De hecho es común en estos casos que ninguno de los dos aparatos sexuales sean capaces de generar gametos viables (al menos yo no he sido capaz de encontrar ningún caso en el que ambos sean funcionales, si alguien tiene mas información, que por favor nos informe al respecto).

Aun así, y aquí entro en el terreno de la elucubración personal, dada la reiterada capacidad de la naturaleza para sorprendernos, sacando reglas de las excepciones y excepciones de las reglas a cada paso que nos adentramos en ella. Digo, no creo conveniente negar rotundamente y al 100% la posibilidad de que esto se haya dado, al menos una sola vez, en la especie humana. Para cumplir la condición de virginidad que hemos aceptado, hay que hacer una apreciación más, y es que el paso desde el aparato reproductor masculino a las vías femeninas por el interior del cuerpo sin existencia de cópula entre ellos. Cuestión que por otro lado se me antoja casi, por no decir totalmente, imposible en nuestra especie.


Por último, la posibilidad que personalmente más me gusta, es un método que durante millones de años llevan utilizando las reinas de especies como las hormigas y las abejas para criar rápidamente una gran progenie de obreras, y como sabéis, son obreras. Todas hembras. ¿Por qué?. Se trata de un fenómeno que se conoce como partenogénesis. Consiste en la activación de la célula germinal (perteneciente a la línea reproductiva) antes de que se produzca la reducción meiótica. Por tanto esta célula, y todas las que de ella procedan tendrán la misma dotación cromosómica que su progenitora. Es decir, son clones genéticamente iguales.

Se había descrito este proceso en especies de animales inferiores así como en ciertos reptiles y peces poco evolucionados. Sin embargo la sorpresa fue mayúscula cuando en un acuario, un tiburón martillo hembra dio a luz una cría genéticamente idéntica a ella. Se había desarrollado por partenogénesis, algo que se creía imposible hasta la fecha en una especie como esa. Por tanto, de nuevo, podríamos aceptar este proceso como una posible explicación del nacimiento de Cristo.

Claro, que tenemos un pequeño problema, Jesús era hombre, al menos eso nos han contado, y por partenogénesis una hembra solo puede dar otra hembra. No he encontrado por Internet ninguna solución a esta barrera que me convenciese. Únicamente alguna insomne idea de que por mutación uno de los cromosomas X se convirtiese en Y. Pero creo que es algo totalmente imposible, o de unas posibilidades tan ínfimamente pequeñas que no es racional siquiera considerarlo. Así que por ahora nos quedamos con que considerar la partenogénesis implica afirmar que Cristo era una mujer. Tema en el que tampoco me voy a meter, pues recuerda demasiado a teorías conspiratorias o al Código Da Vinci.

Deseo reiterar de nuevo que mi intención no es afirmar como cierta ninguna de las explicaciones anteriores. Solo se trata de un intento por satisfacer la inquietud científica que tantas veces nos conduce a buscar respuestas racionales a aquellas cuestiones que nos plantea el mundo y, a veces, la estupidez humana.

Si pueden lean el libro "Canción de cuna" de Bárbara Wood es una novela que trata el tema de la partenogénesis muy clara y actualizadamente (Una noche, Mary McFarland, una joven católica de clase media, tuvo una pesadilla, un sueño morboso e inexplicable. Y poco después descubrió con estupor que estaba embarazada. La noticia conmovió a la familia. En su entorno, nadie dio crédito a su inocencia)


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