La denuncia de una ONG contra el sketch de "La Nena" que se venía emitiendo en las repeticiones de Poné a Francella, en Telefe, le sigue generando disgustos a los actores. La abogada de Julieta Prandi afirmó que el escándalo "ha repercutido en su vida privada y su labor profesional", porque la modleo y actriz fue excluida de importantes campañas publicitarias."Todo lo ocurrido alrededor de esta cuestión no midió las consecuencias dañosas que le produce a Julieta su inclusión en un debate tan delicado como seria la pedofilia o abusos de menores", concluyó el escrito.
El recordado sketch, que tenía como protagonistas a Prandi y a Guillermo Francella, fue objeto de una denuncia la semana pasada...a diez años de su primera emisión.
Telefe, el canal que emite la repetición del programa, recibió una carta de la organización Red de Contención que acusa al segmento de promover la "violencia de género". En el documento se solicita que dejen de emitir el sketch de "La Nena".
La carta argumenta que "el contenido de la citada historieta es ofensivo, promueve el acoso y el abuso sexual a menores (....). El personaje de Don Arturo -quien con un guiño a la cámara convoca la complicidad del telespectador- además fomenta la pedofilia en en placer sexual que evidencia con una niña".
Y agrega: "La marcación genital que reiteradamente se vuelve explícita, claramente define el sketch como pedófilo".
Sucedió luego de las críticas declaraciones de Francella sobre la inseguridad que se vive en el país, en una entrevista publicada en el diario La Nación. El caso recuerda a la andanada que cayó sobre Ricardo Darín cuando, tras una entrevista en la revista Brando en la que se mostró crítico con el oficialismo, recibió como respuesta una larga carta firmada por la Presidenta y subida a las redes sociales. La abogada María Raquel Hermida Leyenda, quien realizó la denuncia, trabaja en el AFSCA.
ESTA FUE LA NOTA DE FRANCELLA
“Cuando pasan los años, a uno le parece medio patético seguir haciendo el personaje de atorrante o de banana que gana chicas. Tengo ganas de decir cosas más profundas”. La confesión de Guillermo Francella, el actor más popular de la Argentina, si bien formulada en relación al viraje profesional que encaró hace unos años para probarse la piel de personajes diferentes –incluso antagónicos– a los que lo posicionaron como capocómico, bien podría extrapolarse a lo que siente como ciudadano.
Lejos de ser uno de esos ídolos artísticos que habitualmente se pronuncian sobre los temas más calientes de la agenda política y económica, Francella se muestra prudente y equidistante. Con una cautela extrema que, en ocasiones, no logra disimular cierta incomodidad, hace gala de sus años de oficio al evitar, todo el tiempo, la tentación de formular declaraciones tajantes, rotundas, polémicas. Deja en claro que no es así como le interesa llegar a los titulares de los medios (ni lo necesita). Y, sin embargo, es justamente desde esa mezcla de sensatez y sentimientos que Francella asume una mirada crítica sobre la realidad argentina que, sin dudas, representa el sentir de tantos otros que le escapan a la polarización como mandato de época.
¿Considera que la sociedad está demasiado intolerante y confrontativa?
Creo que la situación tiene que ver con todo, con un lado y el otro. Esta cosa fundamentalista de la oposición y del oficialismo a ninguno le cae bien, estoy seguro. Así no se puede conversar. Hay un fanatismo que no le hace bien a nadie.
¿Le sucede no poder hablar de política con amigos o colegas?
Y, sí, porque se ponen muy agresivos, pero de ambos lados. Obvio que laboralmente no nos permitimos tocar temas porque es peligroso.
¿Peligroso en qué sentido?
En que trabajando no conviene, porque está muy loco todo. Hay una grieta fea. Si estoy trabajando con alguien y se tocan temas políticos, discutimos y se genera algo raro.
¿Cómo vivió la reciente polémica entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Ricardo Darín?
Lo que pasa es que él expresó algo, la presidenta de la Nación le contestó, y entonces... Está todo así. Los medios están todos esperando que alguien diga una palabra para empezar a fogonearte para saber cuál es tu opinión y si te comprometés o no te comprometés. O un artículo que merecía estar a pie de página, en la página 9, sale en la tapa y vos decís: ‘¿Qué pasó? ¿Era para tanto como una tapa?’. Esas cosas te generan escepticismo. O, del otro lado, si pensás distinto, te convertís en un fanático de Videla y sos un torturador. Es raro de ambos lados. Y genera mucho cansancio.
¿Cómo analiza la evolución del estilo de gestión del kirchnerismo, y de la presidenta en particular?
(Piensa) A nosotros, como actores, este gobierno nos ha otorgado la ley de propiedad intelectual, el derecho de imagen, que nadie nos lo había conseguido. Y es algo de agradecimiento eterno. Fijate que, justamente, con las repeticiones de programas como Poné a Francella o Casados con hijos, yo no cobraba nunca; o muy poco, con la Asociación Argentina de Actores, a partir de lo que se lograba en las paritarias. Ahora, entre eso y Sagai (N. de la R.: Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes, que fue reconocida por el Poder Ejecutivo en 2006 –mediante el Decreto 1914/06– como la única entidad autorizada a administrar los derechos de propiedad intelectual del colectivo actoral a propósito de la ley 11.723, de 1933) ese tipo de cosas... Pero bueno, yo siempre al presidente de turno le deseo que esté iluminado, que nos proteja, que nos ayude. Deseo que le vaya del mejor modo.
¿Y cómo ve al gobernador Daniel Scioli en tanto figura política?
Bien, con sus aspiraciones. Aspiraciones presidenciales... Daniel siempre ha tenido el voto de confianza de la gente. No sé si lo desea fervientemente o no; o si hoy no está bueno que él proponga ser presidenciable. Pero bueno, el tiempo dirá. Me da la impresión de que todo va a decantar y entonces se verá quién es nuestro próximo presidente.
¿Advierte alternativas claras al kirchnerismo?
Me parece que la oposición está un poco atomizada. No hay tantas alternativas, o una que claramente pueda identificar como la opción para enfrentar al kirchnerismo.
En ese sentido, ¿cree que hay figuras políticas de la oposición que podrían construir un espacio en común?
Lo que pasa es que cuando son muy antagónicos entre sí... Eso de decir “yo sé que tenés una opinión distinta, sos fuerte en la tuya como yo en la mía: ¿nos juntamos?”, me parece terrible. Creo que si no tenemos una ideología o un principio en común, si somos tan antagónicos y sólo nos juntamos para unir fuerzas, es atar con alambre.
El recordado sketch, que tenía como protagonistas a Prandi y a Guillermo Francella, fue objeto de una denuncia la semana pasada...a diez años de su primera emisión.
Telefe, el canal que emite la repetición del programa, recibió una carta de la organización Red de Contención que acusa al segmento de promover la "violencia de género". En el documento se solicita que dejen de emitir el sketch de "La Nena".
La carta argumenta que "el contenido de la citada historieta es ofensivo, promueve el acoso y el abuso sexual a menores (....). El personaje de Don Arturo -quien con un guiño a la cámara convoca la complicidad del telespectador- además fomenta la pedofilia en en placer sexual que evidencia con una niña".
Y agrega: "La marcación genital que reiteradamente se vuelve explícita, claramente define el sketch como pedófilo".
Sucedió luego de las críticas declaraciones de Francella sobre la inseguridad que se vive en el país, en una entrevista publicada en el diario La Nación. El caso recuerda a la andanada que cayó sobre Ricardo Darín cuando, tras una entrevista en la revista Brando en la que se mostró crítico con el oficialismo, recibió como respuesta una larga carta firmada por la Presidenta y subida a las redes sociales. La abogada María Raquel Hermida Leyenda, quien realizó la denuncia, trabaja en el AFSCA.
ESTA FUE LA NOTA DE FRANCELLA
“Cuando pasan los años, a uno le parece medio patético seguir haciendo el personaje de atorrante o de banana que gana chicas. Tengo ganas de decir cosas más profundas”. La confesión de Guillermo Francella, el actor más popular de la Argentina, si bien formulada en relación al viraje profesional que encaró hace unos años para probarse la piel de personajes diferentes –incluso antagónicos– a los que lo posicionaron como capocómico, bien podría extrapolarse a lo que siente como ciudadano.
Lejos de ser uno de esos ídolos artísticos que habitualmente se pronuncian sobre los temas más calientes de la agenda política y económica, Francella se muestra prudente y equidistante. Con una cautela extrema que, en ocasiones, no logra disimular cierta incomodidad, hace gala de sus años de oficio al evitar, todo el tiempo, la tentación de formular declaraciones tajantes, rotundas, polémicas. Deja en claro que no es así como le interesa llegar a los titulares de los medios (ni lo necesita). Y, sin embargo, es justamente desde esa mezcla de sensatez y sentimientos que Francella asume una mirada crítica sobre la realidad argentina que, sin dudas, representa el sentir de tantos otros que le escapan a la polarización como mandato de época.
¿Considera que la sociedad está demasiado intolerante y confrontativa?
Creo que la situación tiene que ver con todo, con un lado y el otro. Esta cosa fundamentalista de la oposición y del oficialismo a ninguno le cae bien, estoy seguro. Así no se puede conversar. Hay un fanatismo que no le hace bien a nadie.
¿Le sucede no poder hablar de política con amigos o colegas?
Y, sí, porque se ponen muy agresivos, pero de ambos lados. Obvio que laboralmente no nos permitimos tocar temas porque es peligroso.
¿Peligroso en qué sentido?
En que trabajando no conviene, porque está muy loco todo. Hay una grieta fea. Si estoy trabajando con alguien y se tocan temas políticos, discutimos y se genera algo raro.
¿Cómo vivió la reciente polémica entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Ricardo Darín?
Lo que pasa es que él expresó algo, la presidenta de la Nación le contestó, y entonces... Está todo así. Los medios están todos esperando que alguien diga una palabra para empezar a fogonearte para saber cuál es tu opinión y si te comprometés o no te comprometés. O un artículo que merecía estar a pie de página, en la página 9, sale en la tapa y vos decís: ‘¿Qué pasó? ¿Era para tanto como una tapa?’. Esas cosas te generan escepticismo. O, del otro lado, si pensás distinto, te convertís en un fanático de Videla y sos un torturador. Es raro de ambos lados. Y genera mucho cansancio.
¿Cómo analiza la evolución del estilo de gestión del kirchnerismo, y de la presidenta en particular?
(Piensa) A nosotros, como actores, este gobierno nos ha otorgado la ley de propiedad intelectual, el derecho de imagen, que nadie nos lo había conseguido. Y es algo de agradecimiento eterno. Fijate que, justamente, con las repeticiones de programas como Poné a Francella o Casados con hijos, yo no cobraba nunca; o muy poco, con la Asociación Argentina de Actores, a partir de lo que se lograba en las paritarias. Ahora, entre eso y Sagai (N. de la R.: Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes, que fue reconocida por el Poder Ejecutivo en 2006 –mediante el Decreto 1914/06– como la única entidad autorizada a administrar los derechos de propiedad intelectual del colectivo actoral a propósito de la ley 11.723, de 1933) ese tipo de cosas... Pero bueno, yo siempre al presidente de turno le deseo que esté iluminado, que nos proteja, que nos ayude. Deseo que le vaya del mejor modo.
¿Y cómo ve al gobernador Daniel Scioli en tanto figura política?
Bien, con sus aspiraciones. Aspiraciones presidenciales... Daniel siempre ha tenido el voto de confianza de la gente. No sé si lo desea fervientemente o no; o si hoy no está bueno que él proponga ser presidenciable. Pero bueno, el tiempo dirá. Me da la impresión de que todo va a decantar y entonces se verá quién es nuestro próximo presidente.
¿Advierte alternativas claras al kirchnerismo?
Me parece que la oposición está un poco atomizada. No hay tantas alternativas, o una que claramente pueda identificar como la opción para enfrentar al kirchnerismo.
En ese sentido, ¿cree que hay figuras políticas de la oposición que podrían construir un espacio en común?
Lo que pasa es que cuando son muy antagónicos entre sí... Eso de decir “yo sé que tenés una opinión distinta, sos fuerte en la tuya como yo en la mía: ¿nos juntamos?”, me parece terrible. Creo que si no tenemos una ideología o un principio en común, si somos tan antagónicos y sólo nos juntamos para unir fuerzas, es atar con alambre.