Registrate y eliminá la publicidad! Carta de la Red Judía Antisionista Internacional (Español) Para aquellos que no les gusta leer, me encargue de subir el audio del texto: Audio: Parte 1 Parte 2 Texto: Carta de la Red Judía Antisionista Internacional (Español) Por Red Judía Antisionista Internacional/8 de Ene de 2009. Somos una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica. Desde Polonia hasta Iraq, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Brooklyn hasta Mississippi, judíos fueron parte en la búsqueda de justicia, manifestando su deseo por un mundo más justo, participando con otros en luchas colectivas. Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra del apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas. El sionismo - la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel - echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio Nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. Honrando estas luchas y para retomar un lugar en los vibrantes movimientos populares de nuestro tiempo, el sionismo, en todas sus formas, debe ser abandonado. Esto es crucial, primero que nada, por su impacto en los habitantes de Palestina y el resto de la región. El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. El sionismo es responsable por el extenso desplazamiento y alienación de los judíos mizrahi (judíos de ascendencia africana y asiática) de sus diversas historias, idiomas, tradiciones y culturas. Los judíos mizrahi tienen una historia en esta región de más de 2.000 años. Mientras el sionismo se arraigaba, estas historias fueron interrumpidas de su propio devenir en pos de la segregación de los judíos impuesta por el Estado de Israel. Como tal, el sionismo nos implica en la opresión del pueblo palestino y en la denigración de nuestras propias tradiciones, luchas por la justicia y alianzas con nuestro prójimo. Nos comprometemos a: Oponernos al sionismo y al Estado de Israel El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. Respalda la imaginería antisemita europea y sexista del “judío diaspórico” afeminado y débil y contrapone a éste un “judío nuevo” violento y militarizado, que es un perpetrador y no una víctima de la violencia racializada. El sionismo por lo tanto busca convertir a los judíos en blancos, a través de la adopción del racismo blanco en contra del pueblo palestino. A pesar de la necesidad de Israel de integrar a los mizrahi para mantener una mayoría judía, este racismo también se manifiesta en la marginación y la explotación económica de la población mizrahi socialmente pobre. Esta violencia racializada también incluye la explotación de los trabajadores migratorios. Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminació n contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. Además, el Estado de Israel, en colaboración con los Estados Unidos, socava cualquier movimiento árabe por la liberación y el cambio social. El sionismo perpetúa el excepcionalismo judío. Para defender sus crímenes, el sionismo cuenta una versión de la historia judía que está desconectada de la historia y las experiencias de otras personas. Promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad - a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. El sionismo separa a los judíos de las víctimas y los sobrevivientes de otros genocidios en lugar de unirnos a ellos. A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar a Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. Esta promoción conjunta de islamofobia sirve para demonizar a la resistencia contra la dominación económica y militar de occidente. Continúa una larga historia de colusión con regímenes represivos y violentos, desde Alemania nazi hasta el régimen de apartheid de Sudáfrica y las dictaduras reaccionarias a lo largo de Latinoamérica. El sionismo sostiene que la seguridad judía depende de un estado judío altamente militarizado. Pero el Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. El sionismo voluntariamente coludió para crear las condiciones que llevaron a la violencia en contra de los judíos en los países árabes. El odio que la violencia y dominación militar israelíes generan hacia los judíos que viven en Israel y en otros lugares es usado para justificar más violencia sionista. Nos comprometemos a: Rechazar el legado colonial y su expansión progresiva En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar. Los sionistas trabajaron de común acuerdo con la administración colonial británica en contra de los habitantes originarios de la región y sus legítimas esperanzas de libertad y autodeterminación. El imaginario sionista de una Palestina “vacía” y desolada justificó la destrucción de la vida palestina tal como anteriormente ese racismo justificó la exterminación de los autóctonos estadounidenses, el tráfico transatlántico de esclavos y muchas otras atrocidades. Desde la progresiva expansión de las colonias hasta la construcción del Muro del Apartheid israelí, el compromiso con la dominación colonial del Estado de Israel imprime su marca de destrucción ambiental y del paisaje físico de Palestina. Ante la falla de sus políticas para acabar con la resistencia palestina el Estado de Israel ataca con más y más violencia con políticas que, cuando son llevadas a su máxima expresión, apuntan al genocidio. En Gaza, el estado israelí impide el acceso a la comida, al agua, electricidad, ayuda humanitaria y suministros médicos como un arma dirigida a las bases mismas de la vida humana. El Estado de Israel, que una vez fue vehículo para el ataque británico y francés contra la unidad y la independencia árabes, actualmente es un socio menor en la estrategia de los Estados Unidos y sus aliados por el control militar, económico y político, de dominación, específicamente de la región estratégica de Medio Oriente / Sudoeste Asiático. El peligro de una guerra nuclear a través de un ataque estadounidense/ israelí contra Irán nos recuerda que el estado de Israel es una bomba atómica que debe ser desmantelada urgentemente para salvar las vidas de todas sus víctimas actuales y potenciales. Nos comprometemos a: Desafiar a las organizaciones sionistas Más allá de concretar la creación del Estado de Israel, el sionismo determinó su política internacional de antagonismo y dominación militar hacia sus vecinos y estableció una sofisticada red global de organizaciones, grupos de presión política, empresas de relaciones públicas, clubes en universidades y escuelas para perpetuar las ideas sionistas en las comunidades judías y el público en general. Miles de millones de dólares americanos fluyen anualmente hacia el Estado de Israel para sostener la ocupación y su ejército sofisticado y brutal. La máquina de guerra que financian lidera la industria global de armas, mengua los recursos ansiados por un mundo que desesperadamente necesita agua, comida, asistencia médica, vivienda y educación. Europa, Canadá y las Naciones Unidas, mientras tanto, apoyan la infraestructura de ocupación bajo el disfraz de ayuda humanitaria para la población palestina. Juntos, los EEUU y sus aliados, cooperan para hacer más profunda la dominación de la región y acabar con los movimientos populares. Una red internacional de instituciones y organizaciones sionistas apoya los asentamientos judíos militares y militantes con fondos directos. Estas organizaciones también proporcionan el apoyo político necesario para legitimar y promover políticas y programas de ayuda. En cada país, estas organizaciones censuran las críticas a Israel y tienen en la mira a personas y organizaciones a través de listas negras, violencia, vandalismo, encarcelamiento, deportación, despidos y otras privaciones económicas. Estas organizaciones facilitan la difusión de la islamofobia. Tocan los tambores de guerra en el exterior mientras presionan por una legislación represiva en sus países. En Estados Unidos y Canadá, las organizaciones sionistas ayudaron a promover la legislación “anti-terrorista” convirtiendo todo esfuerzo organizado para apoyar al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel, o para apoyar organizaciones palestinas, iraníes, iraquíes, libanesas y musulmanas, en sujetos a perseguir acusándolos de ayudar al terrorismo y cometer traición. Tanto en Europa como en EEUU, organizaciones supuestamente “judías” son las primeras en ejercer presión para entrar en guerra con Irán. Están apareciendo fisuras en el edificio del sionismo así como en la dominación mundial misma de los Estados Unidos. En la región, la resistencia extraordinaria por parte de Palestina y Sur de Líbano en contra de la agresión y ocupación israelí y estadounidense sigue en pie, a pesar de los recursos limitados y muchas traiciones. El movimiento de solidaridad con el pueblo de Palestina y la confrontación con la política de los Estados Unidos e Israel está cobrando ímpetu en el mundo. En Israel, este ímpetu lo vemos en el disentimiento creciente, que favorece las condiciones para retomar dos legados de los años ‘60: Matzpen, una organización israelí palestina y antisionista judía y el Partido Mizrahi Panteras Negras. Podemos agregar un creciente rechazo por parte de los jóvenes a participar en la conscripción obligatoria del ejército. Dentro de los gobiernos y las discusiones públicas en los Estados Unidos y Europa, el costo del apoyo incondicional hacia el estado de Israel está siendo cuestionado cada vez más. Israel y EEUU buscan nuevos aliados en el sur global para que se unan a sus conquistas económicas y militares. La relación creciente entre Israel y la India es un ejemplo sombrío de esto. Al compartir un interés en el control político y la ganancia de capital para unos pocos a expensas de muchos, la elite en India y las de Asia Occidental y Medio Oriente, se hallan en connivencia con la economía y la agenda militar occidental en la región. La propaganda de la guerra global occidental contra el terror repercute en la islamofobia y es requerida y promovida por la elite india; Aprovecha esta oportunidad para reprimir severamente la disensión en regímenes de Medio Oriente así como Asia del sur y Asia occidental. No obstante, surgen levantamientos populares basados en las ricas historias de lucha anticolonial desafiando, y en última instancia, derrocando esta alianza. Junto con nuestros aliados, intentamos contribuir a ampliar esas fisuras, hasta que el muro caiga y el Estado de Israel sea aislado como lo fue Sudáfrica durante el apartheid. Prometemos emprender la batalla en contra de estas organizaciones que pretenden hablar por nosotros y derrotarlas. Nos comprometemos a: Extender nuestra solidaridad y nuestro trabajo por la justicia Comprometemos nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras energías políticas para apoyar al movimiento vibrante y diverso de resistencia del pueblo palestino y a enfrentar las injusticias de las cuales los países donde vivimos son responsables. Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como “judía” para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados. Respondemos sin reservas al llamado de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel. Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror. No es nuestra tarea prescribir el camino que el pueblo palestino debe tomar para definir su futuro. No pretendemos sustituir nuestras voces por las de ellos. Nuestras estrategias y acciones surgirán de nuestras relaciones activas con quienes están involucrados en la gama de luchas de liberación dentro de Palestina y en el resto de la región. Apoyaremos su lucha por sobrevivir, mantenerse firme y avanzar en su movimiento lo mejor que puedan, en sus propios términos. Somos copartícipes de los vibrantes movimientos populares de resistencia de nuestro tiempo que defienden y enaltecen las vidas de todas las personas y la del planeta mismo. Somos copartícipes de los movimientos que lideran los más afectados por la conquista del imperio, la ocupación, el racismo, el control y la explotación global de personas y recursos. Defendemos la protección del mundo natural. Defendemos los derechos de los pueblos autóctonos a sus tierras y a su soberanía. Defendemos los derechos de los inmigrantes y refugiados a la libre circulación y seguridad a través de las fronteras. Defendemos los derechos de los trabajadores - incluyendo a los trabajadores inmigrantes introducidos en Israel para reemplazar tanto la mano de obra palestina como la mizrahi - a la justicia económica y a la auto-determinación. Defendemos los derechos a la justicia racial y a la expresión cultural. Defendemos los derechos de las mujeres y los niños y de todos los grupos explotados a ser libres de subyugación. Y defendemos los derechos universales al agua, a la alimentación, la vivienda, la educación, los servicios de salud y a vivir sin violencia - la única base sobre la cual la sociedad humana puede sobrevivir y florecer. Nos comprometemos a apoyar la justicia para curar las heridas ocasionadas por la imposición y el funcionamiento de la dominación colonial en Palestina y en el resto de la región; los traumas de la opresión europea de judíos que el proyecto sionista está explotando; los miedos y privaciones sufridas a través de años de derramamiento de sangre; las manipulaciones de la cultura y los recursos usados para explotar a los judíos mizrahi y para separarlos de los palestinos; y la progresiva masacre, violación y despojo del pueblo palestino. La justicia por la que trabajamos debe ser construida por todos a lo largo de Palestina, incluyendo Israel y por los refugiados palestinos, cuya lucha por su autodeterminación puede llevar a la igualdad y la libertad de todos los que viven allí y en las tierras circundantes. Te llamamos para que te unas a nosotros Estas promesas requieren la construcción de un movimiento judío internacional unido que desafíe al sionismo y su pretensión de hablar en nombre de todos nosotros. Ante un adversario internacional, no es suficiente trabajar localmente, o incluso nacionalmente. Debemos encontrar formas para trabajar juntos a través de fronteras, distancias, sectores e idiomas. Existe la posibilidad para muchas iniciativas y organizaciones, establecidas y nuevas, para trabajar independientemente y conjuntamente, en apoyo y colaboración mutuas. ¿Estás en contra del racismo en todas sus formas? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para acabar con el apartheid israelí. ¿Apoyas la soberanía y los derechos a sus tierras de los pueblos autóctonos? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros en la defensa de la soberanía y los derechos de los palestinos a sus tierras. ¿Crees que todas nuestras vidas dependen de la sustentabilidad económica y ambiental? ¿Te enfurece el robo y la destrucción de los recursos del planeta? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para detener la destrucción de la agricultura y la tierra palestina, su robo y el del agua y la destrucción de sus aldeas y plantaciones. ¿Buscas terminar con las guerras infinitas por el petróleo y la dominación de los Estados Unidos y sus aliados? ¿Quieres terminar con las culturas militarizadas, la conscripción de nuestros jóvenes y el saqueo de recursos para financiar ejércitos en lugar de las necesidades de la vida? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para desmantelar una pieza decisiva de la maquinaria de guerra global. ¿Deseas desvincularte de la limpieza étnica de Palestina por parte del Estado de Israel y de la destrucción de la historia, la cultura y su autogobierno? ¿Crees que no hay paz sin justicia? ¿Te enfurece y te entristece que el holocausto judío esté siendo usado para perpetrar otras atrocidades? Entonces te llamamos para que te unas a nosotros para terminar con el colonialismo sionista. Para que todas las personas del planeta vivan con seguridad, justicia y paz, el proyecto colonial Israelí debe llegar a su fin. Nosotros jubilosamente asumimos esta tarea colectiva de socavar un sistema de conquista y saqueo que ha atormentado a nuestro mundo desde hace demasiado tiempo. The original document: Charter of the International Jewish anti-Zionist Network Charter of the International Jewish anti-Zionist Network (Ingles) Input and Criticism Page Monday, October 27, 2008 We are an international network of Jews who are uncompromisingly committed to struggles for human emancipation, of which the liberation of the Palestinian people and land is an indispensable part. Our commitment is to the dismantling of Israeli apartheid, the return of Palestinian refugees, and the ending of the Israeli colonization of historic Palestine. From Poland to Iraq, from Argentina to South Africa, from Brooklyn to Mississippi, Jews have taken up their quest for justice, and their desire for a more just world, by joining with others in collective struggles. Jews participated prominently in the workers' struggle of the depression era, in the civil rights movement, in the struggle against South African Apartheid, in the struggle against fascism in Europe, and in many other movements for social and political change. The State of Israel's historic and ongoing ethnic cleansing of the Palestinian people from their land contradicts and betrays these long histories of Jewish participation in collective liberation struggles. Zionism-the founding and current ideology that manifested in the State of Israel-took root in the era of European colonialism and was spread in the aftermath of the Nazi genocide. Zionism has been nourished by the most violent and oppressive histories of the nineteenth Century, at the expense of the many strains of Jewish commitment to liberation. To reclaim them, and a place in the vibrant popular movements of our time, Zionism, in all its forms, must be stopped. This is crucial, first and foremost, because of Zionism's impact on the people of Palestine and the broader region. It also dishonors the persecution and genocide of European Jews by using their memory to justify and perpetuate European racism and colonialism. It is responsible for the extensive displacement and alienation of Mizrahi Jews (Jews of African and Asian descent) from their diverse histories, languages, traditions and cultures. Mizrahi Jews have a history in this region of over 2,000 years. As Zionism took root, these Jewish histories were forced from their own course in service of the segregation of Jews imposed by the State of Israel. As such, Zionism implicates us in the oppression of the Palestinian people and in the debasement of our own heritages, struggles for justice and alliances with our fellow human beings. We pledge to: Oppose Zionism and the State of Israel Zionism is racist. It demands political, legal and economic power for Jews and European people and cultures over indigenous people and cultures. Zionism is not just racist but anti-Semitic. It endorses the sexist European anti-Semitic imagery of the effeminate and weak "diaspora Jew" and counters it with a violent and militarist "new Jew," one who is a perpetrator rather than a victim of racialized violence. Zionism thus seeks to make Jews white through the adopting of white racism against Palestinian people. Despite Israel's need to integrate Mizrahis in order to maintain a Jewish majority, this racism is also seen in the marginalization and economic exploitation of the socially deprived Mizrahi population. This racialized violence also includes the exploitation of migrant workers. Zionists disseminate the myth that Israel is a democracy. In truth, Israel has established and enforces internal policies and practices that discriminate against Jews of Mizrahi descent and exclude and restrict Palestinian people. Moreover, Israel, in collaboration with the United States, undermines any Arab movements for social change and liberation. Zionism perpetuates Jewish exceptionalism. In defense of its crimes, Zionism tells a version of Jewish history that is disconnected from the history and experiences of other people. It promotes the narrative that the Nazi holocaust is exceptional in human history -- despite it being one of many holocausts from Native Americans North and South to Armenia and Rwanda. It sets Jews apart from the victims and survivors of other genocides instead of uniting us with them. Through a shared Islamophobia and desire for control of the Middle East and broader West Asia, Israel makes common cause with Christian fundamentalists and others who call for Jewish destruction. Together they call for the persecution of Muslims. This shared promotion of Islamophobia serves to demonize resistance to Western economic and military domination. It continues a long history of Zionist collusion with repressive and violent regimes, from Nazi Germany to the South African Apartheid regime to reactionary dictatorships across Latin America. Zionism claims that Jewish safety depends on a militarized Jewish state. But Israel does not make Jews safe. Its violence guarantees instability and fear for those within its sphere of influence and endangers the safety of all people, including Jews, far beyond its borders. Zionism colluded willingly in creating the conditions that led to violence against Jews in Arab countries. The loathing aroused by Israeli violence and military domination toward Jews living in Israel and elsewhere is used to justify further Zionist violence. We pledge to: Reject the colonial legacy and on-going colonial expansion The moment when the Zionist movement decided to build a Jewish State in Palestine, it became a movement of conquest. Like the imperial conquest and genocidal ideologies of the Americas or Africa, Zionism depends on the segregation of people and the confiscation of land that produces ethnic cleansing and depends on unrelenting military violence. Zionists worked hand in hand with the British colonial administration against the indigenous people of the region and their legitimate hopes for liberty and self-determination. The Zionist imagining of Palestine as "empty" and desolate justified the destruction of Palestinian life in the same way that such racism justified the extermination of Native Americans, the Atlantic slave trade, and many other atrocities. From the ever expanding settlements to the Apartheid Wall, Israel's commitment to colonial domination leaves its mark in environmental damage and the destruction of the physical landscape of Palestine. The failure of these policies to end Palestinian resistance propels Israel toward ever increasing violence and policies that, when followed to their fullest extent, end in genocide. In Gaza, the Israeli state withholds access to food, water, electricity, humanitarian aid, and medical supplies as a weapon that targets the foundations of human life. Israel, once a vehicle for the British and French assault on Arab unity and independence, is now a junior partner in the US-allied strategy for world military, economic and political control, specifically for domination of the strategic Middle-East/Southwest Asia region. The danger of nuclear war through a US/Israeli attack on Iran reminds us that Israel is an atomic bomb that should be urgently dismantled for the sake of saving the lives of all its current and potential victims. We pledge to: Challenge Zionist organizations Beyond shaping the creation of Israel, Zionism determined its international policy of military dominance and antagonism toward its neighbours, and established a sophisticated global network of organizations, political lobbies, public relation firms, campus clubs, and schools to sustain and perpetuate Zionist ideas in Jewish communities and the general public. Billions of US dollars flow annually to Israel to sustain the occupation and Israel's sophisticated and brutal army. The war machine they fund is a leader in the global arms industry, which drains resources craved by a world in desperate need of water, food, health care, housing and education. Europe, Canada and the United Nations, meanwhile, prop up the infrastructure of occupation under the guise of humanitarian aid to Palestinian people. Together, the US and its allies cooperate in deepening the domination of the region and suppressing popular movements. An international network of Zionist institutions and organizations support the Israeli military and militant Jewish settlements with direct funds. These organizations also provide the political support necessary for legitimizing and promoting policies and aid packages. In individual countries, these organizations censor criticisms of Israel and target individuals and organizations with blacklists, violence, imprisonment, deportation, unemployment and other economic hardship. These organizations facilitate the spread of Islamophobia. They beat the drums of war abroad and push repressive legislation at home. In the United States and Canada, Zionist organizations helped pass "anti-terrorist" legislation making organizing in support of boycott, divestment and sanctions against Israel and support for Palestinian, Iranian, Iraqi, and Lebanese and Muslim organizations subject to prosecution as aiding terrorism and committing treason. In both Europe and the US, supposedly "Jewish" organizations are now at the forefront of pushing for war with Iran. Cracks are appearing in the edifice of Zionism as in that of US world dominance itself. In the region, extraordinary resistance from Palestine and Southern Lebanon to Israeli and US aggression and occupation has been sustained despite limited resources and many betrayals. Around the world, the movement in solidarity with the Palestine people and in confrontation with the U.S. and Israeli policy is gaining momentum. In Israel, this momentum can be seen in brewing dissent that creates possibilities for reclaiming two legacies of the 1960s: Matzpen, an Israeli Palestinian and Jewish anti-Zionist organization, and the Mizrahi Black Panther Party. In Israel there also is growing refusal of youth to participate in mandatory conscription into the army. Within the governments and public discussions in the United States and Europe, the costs of unconditional support to Israel are increasingly questioned. Israel and the US seek new allies in the global South to join in their economic and military conquests. The growing relationship between Israel and India is a stark example of this. Sharing an interest in political control and capital gain for the few at the expense of the many, the elite in India as well as in countries across the Middle East and broader West Asia collude with the Western economic and military agenda in the region. The propaganda of the West's Global War on Terror resonates with the Islamophobia that is needed and promoted by the Indian elite and has provided an opportunity for the severe repression of dissent by regimes across the Middle East and South and West Asia. Despite this, there are rising people's movements based in rich histories of anti-colonial struggle that challenge and will ultimately defeat this alliance. Together with our allies, we aim to help widen those cracks, until the wall comes down and Israel is isolated as was apartheid South Africa. We pledge to take up the battle against these organizations that pretend to speak for us, and to defeat them. We pledge to: Commit our solidarity and work toward justice We commit our hearts, minds and political energy to support the varied and vibrant resistance movement of the Palestinian people and to confront the injustices for which the countries we live in are responsible. We unequivocally support the Palestinian Right of Return. We call for a dismantling of the racist Israeli law of return that privileges the rights of any person that the State of Israel deems as Jewish to settle in Palestine while excluding Palestinians and making them refugees. We respond wholeheartedly to the call from Palestine for boycott, divestment and sanctions against Israel. We support the demand for the release of Palestinian political prisoners and an end to incarceration of Palestinian political leaders, women, children and men, as a method of control and terror. It is not our job to prescribe what road the Palestinian people should take toward defining their future. We do not presume to substitute our voices for theirs. Our strategies and actions will emerge from our active relationships with those who are engaged in the range of liberation struggles within Palestine and in the broader region. We will support their struggle to survive, to hold their ground and to advance their movement as best as they can, on their own terms. We are partners in the vibrant popular resistance movements of our time that defend and cherish the lives of all people and of the planet itself. We are partners in movements that are led by those most impacted by imperial conquest, occupation, racism and the global control and exploitation of people and resources. We stand for the protection of the natural world. We stand by the rights of indigenous peoples to their land and sovereignty. We stand by the rights of migrant peoples and people who are refugees to move freely and safely across borders. We stand by the rights of working people - including migrant workers brought to Israel to replace both Palestinian and Mizrahi labor - to economic justice and self-determination. We stand by rights to racial equality and cultural expression. We stand by the rights of women and children and all exploited groups to be free from subjugation. And we stand by the universal right to water, food, shelter, education, health-care and freedom from violence -- the only basis on which human society can survive and flourish. We commit to support justice so that healing may take root. There is much to heal: the wounds inflicted by the imposition and operation of colonial rule in Palestine and the broader region; the traumas of the European oppression of Jews that the Zionist project is exploiting; the fears and deprivations suffered through years of bloodshed; the manipulations of culture and resources used to exploit Mizrahi Jews and divide them from Palestinians; and the continuing massacre, rape and dispossession of Palestinian people. The justice we work for must be built by those throughout Palestine, including Israel, and by Palestinian refugees, whose struggle for self-determination can lead to equity and freedom for all who live there and in the surrounding lands. We call you to join with us. These pledges require the building of a united international Jewish movement which challenges Zionism and its claim to speak on behalf of all Jews. In the face of an international adversary, it is not enough to work only locally, or even nationally. We must find ways to work together across boundaries, distances, sectors and languages. There is room for many initiatives and organizations, established and new, to work independently and together, in mutual support and collaboration. Do you stand against racism in all its forms? Then we call you to join with us in ending Israeli apartheid. Do you support the sovereignty and land-rights of indigenous peoples? Then we call you to join with us in defending the sovereignty and land-rights of Palestinians. Do you believe that all our lives depend on economic and environmental sustainability? Are you enraged at the theft and destruction of the world's resources? Then we call you to join with us in stopping Israel's destruction of Palestinian agriculture and land, the theft of land and water, and the bulldozing of villages and groves. Do you seek an end to the endless wars for oil and military dominance of the US and its allies? Do you want an end to militarized cultures, to the drafting of our young people and the ransacking of resources that finance armies rather than the necessities of life? Then we call on you to join with us in dismantling a critical piece of the global war machine. Do you wish to dissociate yourself from the Israeli ethnic cleansing of Palestine and the destruction of history, culture and self-governance? Do you believe there is no peace without justice? Do you feel enraged and saddened that the holocaust against Jewish people is being used to perpetrate other atrocities? Then we call on you to join with us in ending Zionist colonialism. For the people of this planet to live in safety, justice and peace, the Israeli colonial project must be brought to an end. We joyfully take up this collective task of undermining a system of conquest and plunder that has tormented our world for far too long. Fontanna: http://www.ijsn.net/about_us/charter/ DOCUMENTAL: Lo que Israel no queria que Vieramos (CNN) Para verlo, hace clic en la imagen: NUESTRO AMO JUEGA AL ESCLAVO -Mucha tropa riendo en las calles con sus muecas rotas cromadas y por las carreteras valladas escuchás caer tus lágrimas. -Nuestro amo juega al esclavo de esta tierra que es una herida que se abre todos los días a pura muerte, a todo gramo. -Violencia es mentir- -Formidables guerreros en jeeps los titanes del orden viril ¿Qué botines esperan ganar? si nunca un perro mira al cielo. -Si hace falta hundir la nariz en el plato lo vamos a hacer, por los tipos que huelen a tigre tan soberbios y despiadados. -Violencia es mentir- "VIOLENCIA ES MENTIR"
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