Equipo de investigación/malvinas 20 años despues. ataque aereo al comando de campaña britanico el 13 de junio.
El día en que el jefe inglés salvó su vida por un minuto
El comodoro Sergio Mayor era piloto de combate durante la guerra. Un día antes de la rendición bombardeó el campamento de Jeremy Moore, que había evacuado su carpa apenas un minuto antes.
Jeremy Moore
El 14 de junio de 1982, luego de que se firmara la rendición argentina, el jefe de las tropas británicas, general Jeremy Moore, comentó con los oficiales argentinos que el día anterior había salvado su vida por un minuto. Su campamento había sido atacado por siete aviones A4B Skyhawk (Halcón del Cielo). La carpa en la que él estaba había sido alcanzada cuando acababa de abandonarla gracias a un alerta. Uno de esos siete aviones estaba piloteado por el entonces teniente Sergio Gustavo Mayor, que tenía 26 años y una hija de dos años.
Hoy Mayor es comodoro, jefe de la Aeroestación Militar Aeroparque y, desde hace diez años, uno de los pilotos presidenciales. En el área del museo del Aeroparque se conserva uno de los aviones A4B que él voló durante la guerra. Bajo la cabina tiene pintado en amarillo la silueta de tres buques británicos averiados en ataques en los que participó esa aeronave.
Los A4B Skyhawk habían sido comprados usados a los Estados Unidos a mediados de la década del sesenta. Y en su infancia, Mayor los vio hacer piruetas en el aire en un festival de la Costanera Sur. Entonces pensó: "Un día yo voy a volar uno de esos". Y así fue.
Mayor los voló durante años. Pero la misión más recordada para él es la del 13 de junio de 1982, un día antes de la rendición de la rendición argentina, cuando el resultado de la guerra ya estaba sellado a favor de Inglaterra. Las cartas de vuelo originales las guarda todavía junto a la escritura de su casa. En ellas aparece trazada la ruta que debió hacer desde el golfo San Julián, Santa Cruz, hasta el lado noroeste del Monte Dos Hermanas, a pocos kilómetros de Puerto Argentino, donde estaba el blanco. También está marcado el punto en el océano en el que debían hacer reabastecimiento de combustible en vuelo. De dos en dos, los aviones de la escuadrilla se acoplaban a un enorme Hercules C-130 durante unos cinco minutos hasta llenar sus tanques de reserva.
"Nunca sabíamos qué era exactamente el blanco. Sólo si era terrestre o marítimo. Para ese día teníamos asignado un ataque terrestre a las 12.15. Salimos ocho aviones, pero por un problema uno se volvió. Yo era el numeral tres e iba detrás del líder, que era el capitán Varela. Volamos todo el tiempo a dos o tres metros de altura sobre el agua y sin comunicarnos por radio, ya que era la única manera de que los ingleses no nos detectaran".
Cuando estaban llegando a las islas, en la radio se escuchó la voz del operador del radar de Malvinas, que preguntaba:
—¿Hay alguien en frecuencia?
—Los "Chispas"—, respondió el jefe de escuadrilla Varela, refiriéndose al nombre en clave que tenían asignado para esa misión, luego de dudar un segundo porque preferían no hablar por radio para evitar delatarse. Varela agregó una pregunta:
—¿Usted nos tiene en pantalla?
—No.
—Entonces ellos (por los ingleses) tampoco.
Al llegar a la isla los aviones siguieron con el vuelo rasante, pero ya no a una altitud fija, porque debían contornear las irregularidades del terreno, siempre a unos 800 kilómetros por hora y separados a 10 metros de distancia uno del otro. Cuando cruzaron Bahía Anunciación, que es la siguiente hacia el norte luego de la de Puerto Argentino, Mayor vio un muelle, una casa y un helicóptero en funcionamiento.
"Inmediatamente después de verlo, el radar empezó a anunciar las distintas PAC (Patrulla Aérea de Combate) que venían hacia nosotros. En total serían unos seis aviones Sea Harrier. El helicóptero dio el alerta"
—¿Qué piensa un piloto en el momento que se entera que otro avión viene a derribarlo?
—La sensación es: "Que me dejen llegar al blanco para que valga la pena el esfuerzo".
Entonces Varela se encontró de frente con un soldado inglés que se quedó paralizado mientras los aviones lo peinaban. Era el anuncio de que habían llegado: un campamento inglés con una hilera de carpas a un lado y una hilera de helicópteros al otro. Menos de un segundo después cada uno de los siete aviones descargaron sus tres BRP, bombas de 250 kilos, de acción retardada por un paracaídas que se abre al soltarla. En ese momento Mayor sintió la explosión de un misil entre su avión y el de Varela. Vio que Varela se "alivianaba", desprendiéndose de los tanques de combustible de reserva que cuelgan en las alas y de los porta-misiles que cuelgan del fuselaje. Lo imitaron los otros seis aviones que lo seguían. Desde el campamento todos les disparaban con sus ametralladoras.
Varela hizo una curva en "U" y emprendió el regreso por donde había venido, disparando con sus ametralladoras. Los demás lo siguieron. "Vi que desde un helicóptero me disparaban, lo encaré y le disparé. Veía las manchitas marrones en el fuselaje que le iba dejando. Eran los impactos. Eso habrá durado una fracción de segundo."
La hora de vuelo de regreso cada cual la hizo por su cuenta, ya que la formación había quedado desarmada. Tenían el combustible justo para llegar. Excepto el último avión de la cuadrilla, que era el que había recibido más fuego. Tenía su tanque averiado y tuvo que realizar la última media hora de vuelo "enchufado" a un Hercules de que le pasaba combustible, mientras el tanque seguía perdiendo.
El campamento de Moore había sido detectado por el radar argentino de Malvinas debido al gran movimiento de helicópteros —al momento del ataque habían más de 20— y así se habían fijado las coordenadas del blanco. Pero ninguno de los pilotos sabía antes del ataque que allí estaba Moore, el jefe de las tropas británicas. Solo se enteraron de esto meses después. "Gracias a ese bombardeo se retrasó la embestida final contra Puerto Argentino", asegura Mayor, quien revela que "antes de salir ya sabíamos que Puerto Argentino estaba a punto de caer".
escuadrón de Skyhawk A4-B
La Batalla Aérea de Malvinas, heroicamente disputada por el escuadrón
de Skyhawk A4-B, de la Fuerza Aérea Argentina.
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